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Madrid
(España) |
12 de Junio de 2007 |
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La Sociedad Andaluza de
Neurología solicita la creación de la especialidad de Medicina
de Urgencias. |
La Sociedad Andaluza de Neurología considera
necesaria la creación de la Especialidad de Medicina de Urgencias y se
adhiere íntegramente al texto transaccional presentado conjuntamente en
el seno de la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados por los
Grupos Parlamentarios del PSOE y del PP en virtud del cual se insta al
Gobierno a la creación de dicha especialidad.
Según los neurólogos andaluces, la aparición de esta nueva especialidad
supondrá el reconocimiento del trabajo realizado desde hace tiempo por
los profesionales de Urgencias, un elemento motivador para dichos
profesionales, y que, simultáneamente, aportará calidad a la asistencia
hospitalaria urgente.
La SAN considera indispensable e irreemplazable la colaboración de los
médicos especialistas en Urgencias en la asistencia a la patología
neurológica urgente.
En el caso concreto de la atención al ictus isquémico, la SAN preconiza
el necesario establecimiento de un proceso coordinado de atención
sanitaria secuencial que debe comenzar por los servicios de urgencias
extrahospitalarios, responsables de la identificación de los candidatos
a terapias emergentes y del traslado en las mejores condiciones posibles
a los centros con capacidad para el tratamiento del ictus.
En este sentido, es fundamental la asistencia por el médico especialista
en Urgencias, cuya actuación es primordial de cara a mejorar el
pronóstico del ictus, ya que se convierte en responsable de la puesta en
marcha de los circuitos intrahospitalarios, antes de la asistencia en
Unidades de ictus integradas dentro de los Servicios de Neurología.
La SAN insiste en que una asistencia al ictus con las características
propuestas (multidisciplinaria con colectivos de urgencias y neurólogos
implicados y en íntima colaboración, y con Unidades monográficas de
ictus disponibles en al menos un hospital andaluz por provincia) es la
única medida que ha demostrado, más allá de cualquier duda, disminuir la
mortalidad del ictus isquémico en un 17% y la morbi-mortalidad en un
25%.
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