Madrid (España)

8 de Agosto de 2006
No hay evidencia científica que demuestre que la cimicífuga sea peligrosa para la salud.

Ante las últimas noticias aparecidas en los medios de comunicación sobre una posible toxicidad de la Cimicífuga racemosa, o sencillamente cimicífuga, desde la Sociedad Española de Ginecología Fitoterápica (SEGIF), queremos destacar los siguientes hechos:

1. La cimicífuga viene utilizándose desde hace unos años en España para el tratamiento de los síntomas derivados de la menopausia, sin que hasta el momento los médicos españoles hayamos advertido ningún efecto secundario importante.

2. En ningún momento ni la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) ni la Agencia Española del Medicamento (AEM) han afirmado que la cimicífuga produzca daños hepáticos. De hecho, en el informe de esta última, de 20 de julio de 2006, se dice textualmente:

"Aunque se ha notificado una diversidad de casos de lesiones hepáticas agudas de distinta gravedad en todo el mundo, sólo en cuatro parece haber una secuencia temporal razonable con el producto y, aún en estos, la relación de causalidad no ha podido ser establecida con garantías. En España, el Sistema de Farmacovigilancia no tenía registrado ningún caso en el momento de realizar la presente nota".

Únicamente se trata de una llamada de atención con fines preventivos para que no se utilice en pacientes con dolencias hepáticas. Y, en todo caso, para que se esté atento a la aparición de cualquier síntoma o signo que sugiera afectación de este órgano. Es por ello que ni la EMEA ni la AEM han tomado ninguna medida con respecto a la retirada de la cimicífuga ni a la modificación de su ficha técnica.

Los casos comunicados por la EMEA de posible toxicidad hepática de la cimicífuga se relacionan con el consumo de este fitofármaco a dosis de 12 a 20 veces superior a las utilizadas por los médicos, y/o en asociación con otros diversos productos fitoterápicos (no en su forma pura).

Es por ello que desde la SEGIF queremos hacer un llamamiento a que no se utilicen productos fitoterápicos sin control sanitario. Es erróneo pensar que los fármacos de origen vegetal son inocuos y pueden ser utilizados sin ninguna atención por parte de algún profesional de la salud. La automedicación debe desaconsejarse, tanto para los fármacos de síntesis como para los fitofármacos.

Por otro lado, se debe ser especialmente cuidadoso a la hora de elegir el producto fitoterápico a utilizar, ya que no todos reúnen las mismas garantías de calidad. En este sentido, desaconsejamos el consumo de productos adquiridos en herbolarios o en otros lugares distintos de las farmacias, ya que escapan al control de las Autoridades Sanitarias. En esta misma línea señalamos que únicamente se deben utilizar las Especialidades Farmacéuticas Publicitarias (EFPs), supervisadas por el Ministerio de Sanidad, dejando a un lado los Complementos Nutricionales, que únicamente son controlados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Pesca.

En resumen, desde la Sociedad Española de Ginecología Fitoterápica afirmamos que no existen motivos para cambiar las prescripciones de la cimicífuga, siempre y cuando sean controladas por un profesional sanitario y se utilicen marcas de calidad garantizada (EFPs).


Dr. Javier Haya
Ginecólogo del Hospital Universitario Santa Cristina, de Madrid
Profesor Asociado de Ginecología y Obstetricia de la Universidad Autónoma de Madrid
Presidente de la Sociedad Española de Ginecología Fitoterápica (SEGIF)