Madrid (España)

 1 de Abril de 2006
Los parches anticonceptivos proponen una mayor seguridad en el cumplimiento del método.

Los métodos anticonceptivos viven tiempos de renovación con la implantación del parche. Según un estudio realizado sobre una muestra de 2.640 usuarias de anticonceptivos en edad fértil con representación en todas las comunidades autónomas del estado español, las mujeres se decantan por este sistema anticonceptivo en contraposición por los métodos tradicionales por su comodidad y facilidad de uso.

El estudio coordinado por el doctor David Beltrán (ginecólogo del Centro Municipal de Salud de Vicalvaro de Madrid), ha sido recientemente publicado en la revista Tokoginecología Práctica, y se ha realizado con el objetivo de conocer el grado de satisfacción de la mujer con su actual método anticonceptivo. Para cuantificarlo se han analizado diversos parámetros que abarcan aspectos demográficos, sociales, culturales, laborales y familiares, así como los relativos al cumplimiento del método anticonceptivo habitual, al grado de satisfacción y a las razones por las cuales cambiarían a otro método anticonceptivo con la finalidad de aumentar su grado de satisfacción, garantizar el cumplimiento y asegurar la eficacia anticonceptiva.

El estudio evidencia que el 47% de las mujeres designan al parche anticonceptivo como su primera elección, especialmente por su comodidad y seguridad. Uno de los grandes caballos de batalla de las formas orales de administración es la incomodidad de su seguimiento y los frecuentes olvidos. Así, el 61,4% de las encuestadas confesó que en alguna ocasión habían olvidado tomar la píldora y un 75% de ellas admitió no haber cubierto tales descuidos en las siguientes 12 horas.

El parche anticonceptivo aporta grandes diferencias respecto a los tratamientos hormonales orales existentes hasta el momento. Es fino, pequeño, se aplica directamente sobre la piel y puede llevarse discretamente bajo la ropa, fuera del alcance de la mirada. Y su forma de uso, de aplicación semanal, evita los olvidos -cada vez más frecuentes en la mujer trabajadora y sometida a grandes cargas familiares y laborales- y la dura rutina que supone tener que realizar una toma diaria.

El parche anticonceptivo semanal, está siendo comercializado en España desde 2003, después de una experiencia de uso en más de 250 millones de ciclos en el mundo. Es el primer y único anticonceptivo semanal en parche y supone una alternativa necesaria a los métodos tradicionales, pues las mujeres llevan años demandando métodos con un nivel verdaderamente óptimo de eficacia y comodidad, métodos que se adapten a un ritmo de vida caracterizado por los nervios, el estrés y los descuidos.

Eficacia y cumplimiento

Con el parche anticonceptivo, para cada ciclo menstrual se aplican tres parches consecutivos, cada uno con siete días de duración, seguidos de una semana en la que se descansa, por lo que se conservan los sangrados menstruales de forma regular. Además, posee un margen de seguridad de 48 horas en caso de olvido de retirada del parche

Sus perfiles de eficacia proponen un excelente cumplimiento frente a anticonceptivos orales, en todos los grupos de edad y en todos los ciclos, con un cumplimiento estimado del 97%, según los estudios.

Una de las grandes dudas surgidas entre los ginecólogos se relaciona directamente con la adhesividad del parche, pero los estudios realizados con una muestra de 70.552 parches confirman su satisfactoria adhesividad en más del 95% de los casos.

La adhesividad del parche no se altera por el calor, la humedad o el ejercicio y la única precaución es pegar el parche anticonceptivo sobre la piel seca, limpia, sin vello y nunca después de la aplicación de cremas.

Las pastillas, a diferencia de los parches, son administradas por vía oral, por lo que antes de llegar a la sangre deben pasar por el aparato digestivo. Por el contrario, la administración transdérmica de los parches presenta unas ventajas que no tienen los métodos tradicionales. Así, malestares tan incómodos y perturbadores como los vómitos o las diarreas no afectan a su capacidad anticonceptiva.

La usuaria se lo aplica directamente sobre la piel y puede seguir desarrollando su vida cotidiana sin ningún tipo de molestias. Con la administración transdérmica se evitan algunos problemas que pueden presentarse con los anticonceptivos orales, como molestias gastrointestinales o alteración de la absorción, especialmente en casos de vómitos o diarreas.