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Madrid,
España.
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17
de Octubre de 2005 |
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Más de la mitad
de la población mundial en edad avanzada sufre dolor
persistente. |
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El 17 de
octubre se celebra el Día Global contra el Dolor, que marca el
comienzo de la 5ª Semana Europea contra el Dolor patrocinada por
Pfizer.
Los
principales grupos científicos hacen un llamamiento para
concienciar a las autoridades sanitarias y a la opinión pública
de un problema creciente, y más dentro de una sociedad
profundamente envejecida como es la nuestra.
Según las
estadísticas más recientes, un 25% de los enfermos con dolor no
recibe el tratamiento adecuado.
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La Asociación Internacional para el
Estudio contra el Dolor (IASP) ha designado el 17 de Octubre como Día
Global contra el Dolor, que a su vez marca el comienzo de la 5ª Semana
Europea contra el Dolor, organizada por la Federación Europea de la
IASP (EFIC) y patrocinada por Pfizer, donde durante siete días se
celebrarán diversos actos en todo el mundo bajo el lema "Dolor en
la tercera edad".
El evento cuenta con un
fin prioritario: concienciar a la opinión pública, a los profesionales
sanitarios y a las autoridades gubernamentales de la necesidad de
combatir el dolor, en cualquiera de sus formas. Además, y según
anuncia la Federación Europea de la IASP, uno de los grandes focos de
atención de la 5ª Semana contra el Dolor se centrará en la atención
al paciente de la tercera edad.
De la mano de Pfizer,
España se sumará a las diversas acciones que se celebrarán en todo el
mundo con el desarrollo de una jornada formativa en dolor crónico y el
seminario "Habilidades de comunicación para portavoces",
consciente de la importancia que tiene saber transmitir la información.
Este curso irá dirigido tanto a portavoces de asociaciones de
pacientes, a la clase médica y a los medios de comunicación.
La Organización
Mundial de la Salud (OMS) anuncia que en 2000 ya existían 600 millones
de personas por encima de los 60 años, una cifra que se doblará en
2025 y que alcanzará los 2.000 millones en 2050. Además, la franja de
edad por encima de los 80 años es el núcleo de población que crecerá
más rápido.
Estos datos
estadísticos ayudan a valorar la importancia de tomar conciencia sobre
una problemática evidente: en la población mayor de 65 años se
incrementa el riesgo de padecer dolor.
La Federación Europea
añade que entre la población mayor de 65 años, el cáncer es la
segunda causa de muerte, y el 67% de todas las muertes por tumores tiene
lugar en la franja de edad más avanzada. Igualmente, dos tercios de los
pacientes con un cáncer avanzado padecen dolor significativo. Para
completar estos datos, cabe reseñar que un 25% de los enfermos con
dolor no reciben el tratamiento adecuado.
Por esta razón, los
principales expertos mundiales en materia de dolor procedentes de 32
países diferentes y los miembros de la EFIC celebrarán durante la 5ª
Semana Europea contra el Dolor campañas de comunicación, auspiciadas
por Pfizer, simultáneas para exponer ante la opinión pública las
razones por la que conviene adoptar medidas desde estos momentos para
impedir un agravamiento de la situación.
"Desafortunadamente,
el dolor en la tercera edad ha registrado enormes carencias en cuanto a
su diagnóstico y tratamiento durante muchas décadas, como si fuera una
circunstancia inevitable asociada al envejecimiento. Existe una gran
diferencia entre lo que se podría haber hecho y lo que se ha hecho.
Ahora es tiempo de aunar esfuerzos para revertir la situación actual",
explica el profesor Serdar Erdine, presidente de la EFIC.
Las dificultades del
tratamiento
La falta de
información del personal sanitario, de los propios pacientes y de sus
familias contribuye a que un alto porcentaje de personas con dolor
crónico no esté recibiendo el tratamiento adecuado. "Existe un
desconocimiento evidente en España, y en todo el mundo, de lo que
significa el dolor, una carencia atribuible tanto a la clase médica
como a la opinión pública. Los únicos que lo saben de verdad son los
pacientes y sus familiares, los que le atienden", añade el Dr.
Manuel Rodríguez, presidente de la Sociedad Española del Dolor (SED) y
representante en España de la EFIC.
Es sobre todo en los
países de menor poder económico donde resulta más evidente la
ausencia de tratamiento y coberturas para los pacientes contra el dolor.
Pero esta circunstancia no sólo sucede en los países menos
desarrollados, sino que su incidencia alcanza de lleno a las llamadas
naciones del Primer Mundo.
El aumento de la
esperanza de vida en Europa y los bajos índices de natalidad proponen
una población notablemente envejecida; y este grupo de edad es el más
propenso a padecer dolor.
El dolor es un problema
de primera magnitud en Europa. La prevalencia de enfermedades crónicas
es mucho más elevada entre los grupos de edades más avanzadas que
entre el resto de la población, y por ello el dolor debe considerarse
como una enfermedad en sí misma.
Según la EFIC, cuando un anciano refiere dolor, lo más probable es que
éste aparezca en un grado más intenso que el producido en edades más
jóvenes debido a las comorbilidades que suele presentar un paciente
mayor de 65 años.
Además, el dolor en el
anciano suele verse acompañado de la aparición de agravantes como la
depresión, la ansiedad, los trastornos del sueño y otras enfermedades
psicológicas. Un tratamiento adecuado mitigaría el efecto tanto del
dolor como de las comorbilidades asociadas a él.
El éxito del
tratamiento del dolor en pacientes ancianos depende de un correcto
diagnóstico, para lo cual el enfermo debe ponerse en manos expertas que
trabajen en el examen exhaustivo del historial médico de dicho
paciente.
El tremendo impacto
del dolor crónico
Un dolor crónico, como
es el caso del dolor neuropático, produce un gran impacto en la vida de
quienes lo sufren, provocando dificultades al caminar, dormir por la
noche o concentrarse durante el día. Incluso el contacto de la ropa con
la piel puede causar importantes molestias, como la sensación de
quemazón.
El dolor crónico
también puede afectar a la capacidad del enfermo para trabajar. Según
las estadísticas manejadas en el estudio "Dolor en Europa",
el trabajo más ambicioso sobre dolor crónico realizado hasta la fecha,
uno de cada cinco pacientes con dolor crónico ha perdido su trabajo
debido a su afección. Estas cifras son más altas en países como
Dinamarca u Holanda, donde el porcentaje de pérdidas de trabajo por el
dolor crónico se elevan hasta el 29%.
Quienes padecen dolor
crónico a menudo se sienten desesperanzados y muchos de ellos caen en
la depresión. En la misma encuesta, el 20% de los ciudadanos europeos
con dolor crónico aseguraron haber sufrido episodios de depresión.
España acreditó los
porcentajes más amplios en este campo, con un 29%, seguida de Noruega,
con un 28%. Una de cada seis personas reconoció que su dolor había
sido tan intenso que incluso llegaron a desear su propia muerte.
Los asombrosos
costes asociados
El dolor neurológico
puede convertirse en una significativa carga económica durante el
tiempo en el que el paciente busca una salida a su patología. Además,
estos pacientes acusan otras patologías asociadas a su dolor, tales
como depresión o enfermedades cardíacas, aumentando sus costes. Se
estima que los costes generados por un paciente con dolor neurológico
triplican a los generados por el resto de la población.
Por ejemplo, un trabajo
de 2000 reflejó que en Estados Unidos los costes de salud en enfermos
con dolor neurológico crónico se situó en 17.350 euros por paciente,
mientras que para el resto de pacientes la media se quedó en 4.700
euros.
Igualmente, el impacto
del dolor crónico en la capacidad del paciente para integrarse en la
vida laboral es otro punto que añadir a los costes económicos de un
país. Por ejemplo, en Europa se pierden 500 millones de días de
trabajo debido al dolor crónico, lo que le cuesta a la economía
europea cerca de 34.000 millones de euros.
El dolor neuropático
El dolor neuropático
es uno de los problemas más importantes en el campo del dolor crónico
y, también, del dolor de cáncer. Su reconocimiento como un factor
importante en el dolor de cáncer ha sido tardío y el diagnóstico es
complicado.
Este tipo de dolencia
se produce como consecuencia de un daño o trastorno en el sistema
nervioso debido a traumatismos, trastornos metabólicos o vasculares,
deficiencias nutricionales, cáncer, diabetes, artritis, infecciones,
infarto, esclerosis múltiple, tumores o lesiones en la médula espinal.
Los síntomas pueden
cambiar con el paso del tiempo y ser diferentes en dos pacientes con la
misma patología, pero incluyen desde la sensación de quemazón,
pinchazo u hormigueo, hasta el dolor ante estímulos normalmente no
dolorosos (como por ejemplo el roce de sábanas) o por el contacto con
otra persona.
La prevalencia del
dolor neuropático varía enormemente según países y cabe resaltar el
hecho de que España se sitúe a la cabeza de pacientes con dolor
neuropático, con un 7,7% de su población, cuando en naciones como
Estados Unidos sólo se detecta su presencia en el 1,5% de sus
habitantes. El porcentaje también sitúa a España a la cabeza de los
países europeos, por delante de Gran Bretaña (7,5% de su población),
Francia (6,4%) o Alemania (6%).
El dolor neuropático
afecta al 20 por ciento de los pacientes diabéticos, el 25 por ciento
de las personas con herpes zoster de más de 50 años, el 20 por ciento
de las mujeres que han sufrido una mastectomía y el 33 por ciento de
los enfermos de cáncer, según recientes estudios tutelados por la IASP.
Este tipo de dolor
representa uno de los mayores desafíos en el manejo del dolor crónico
y una de las áreas más prometedoras en la investigación de dolor.
Aunque es uno de los tipos de dolor más frecuentemente encontrado en la
práctica clínica, el éxito en su tratamiento permanece aún distante
en muchas ocasiones, si bien hoy es posible hablar de un arsenal
terapéutico impensable hasta hace unos pocos años.
Pregabalina, la opción terapéutica
Pregabalina,
desarrollada por Laboratorios Pfizer bajo el nombre de LYRICA®, es una
novedosa opción terapéutica; la primera que se comercializa con las
indicaciones: epilepsia (crisis parciales con o sin generalización
secundaria) y dolor neuropático periférico.
Este fármaco es un
potente neuromodulador que actúa disminuyendo la hiperexcitabilidad
neuronal patológica que se asocia tanto en la generación del dolor
neuropático como de la epilepsia, restaurando la función y la
actividad neuronal normales.
Según los últimos
estudios realizados con este medicamento, el 50,6% de los pacientes con
epilepsia refractaria tratados con pregabalina redujeron sus crisis a la
mitad y un 19% quedó totalmente libre de crisis durante el periodo de
estudio.
LYRICA® es capaz de
reducir a la mitad el dolor en un 52,5% de los pacientes con dolor
neuropático y hasta un 66,7% de estos pacientes logran ver disminuido
su dolor en un 30%. Aunque quizás lo más importante es que hasta el
80% de los pacientes con dolor neuropático que han sido tratados en los
ensayos clínicos realizados con este fármaco obtuvieron alguna
mejoría con el mismo.
Pregabalina permite un
manejo más eficaz y seguro de ambas enfermedades y la posibilidad de
mejorar las comorbilidades asociadas; y, en definitiva, a aumentar la
calidad de vida de los pacientes con epilepsia o dolor neuropático.
LYRICA® (pregabalina)
tiene una posología sencilla de 150 mg/día, 300 mg/día o 600 mg/día,
pudiéndose administrar esta dosis en dos tomas al día. La falta de
interacciones farmacocinéticas con otros antiepilépticos hace que
pregabalina sea un medicamento de elección en terapia combinada.
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