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Madrid,
España. |
11
de Agosto de 2005 |
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La ausencia de
educación sexual en el adolescente, factor de riesgo clave en las
infecciones de transmisión sexual. |
A nivel mundial, la
vía sexual es el principal medio de transmisión del VIH. En España,
los datos acumulados de infección por VIH desde 1981 por el centro
Nacional de Epidemiología hasta diciembre de 2004, muestran que la
transmisión por vía sexual representa un 7,4% del total de infecciones
en menores de 24 años. En este contexto, la especialista en Pediatría,
la Dra. Reyes Hernández, ha explicado que "la adolescencia y la
juventud temprana son por sí mismos factores de riesgo de contagio del
VIH y de otras infecciones de transmisión sexual, a lo que hay que
sumar la falta o incompleta educación sexual de los adolescentes".
Para esta especialista,
que participará en el próximo Congreso Nacional de Pediatría
Extrahospitalaria y Atención Primaria (Madrid, 29-31 de octubre), es
clave que el adolescente se forme y reciba una educación para evitar
futuras patologías. "La mayoría de las disfunciones sexuales
se perfilan en la adolescencia debido a unas experiencias coitales
marcadas por la falta de educación e información junto a grandes dosis
de ansiedad. Por otra parte, respecto a las enfermedades de transmisión
sexual a las que el adolescente se enfrenta, no hay que olvidar que el
sistema inmunológico es más inmaduro, lo que les hace más
vulnerables. A ello hay que sumar la dificultad y retraso en la
búsqueda de atención médica, que favorecen la diseminación".
Las disfunciones
sexuales que pueden tener su origen en estas primeras experiencias son
la eyaculación prematura primaria, algunos vaginismos, trastornos de la
excitación-orgasmos y fobias.
Pero junto a la
ausencia de formación hay otros muchos factores de riesgo que
repercuten en la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual
(ETS) entre los adolescentes. "La etapa de la adolescencia, por
sí misma, puede ser un factor de riesgo, ya que el proceso de
aprendizaje lleva intrínseco el ensayo-error y un sentimiento de
invulnerabilidad. Sin embargo, -continúa la Dra. Hernández-, a
estos factores se podría sumar una mala comunicación con los padres
-el preservativo debe estar `oculto´-, planteamientos religiosos
radicales, una escasa formación, la utilización de sustancias tóxicas
y algunas características psicológicas: poca asertividad, baja
autoestima, ausencia de responsabilidad en su estrategia de
afrontamiento de problemas y falta de habilidades sociales".
UTILIDAD DE LOS PROGRAMAS DE EDUCACIÓN SEXUAL
De los numerosos
programas de educación sexual para adolescentes que se han desarrollado
en todo el mundo, se obtiene una conclusión: deben estar centrados en
conductas de riesgo específicas, usar modelos teóricos reconocidos,
usar métodos pedagógicos interactivos e incluir siempre conceptos como
la clarificación de valores, la resistencia a la presión social y el
entrenamiento en habilidades de comunicación.
"En el plano de
la eficacia -comenta la Dra. Hernández-, se puede concretar que los
modelos teóricos que se han mostrado más eficaces son programas
basados en la teoría de modificación del comportamiento. Como éste se
configura por normas y actitudes colectivas e individuales, es útil que
las personas reconozcan las presiones sociales y desarrollen los valores
individuales y colectivos que apoyan el comportamiento saludable y
apropiado". Se trata, en definitiva, de que los jóvenes no
sólo aprendan a decir "no", sino que sean conscientes de que
la decisión de tener relaciones sexuales puede ser una opción
individual, pero influenciada por el entorno social.
Según Reyes
Hernández, "los jóvenes pueden tener relaciones, por ejemplo,
por miedo a negarse, porque anhelan recibir afecto, por temer herir los
sentimientos de su compañero/a y porque necesitan o quieren el dinero o
regalos que reciben". Por ello, "es muy importante que
en los programas de educación sexual se incluyan no sólo conocimientos
teóricos, sino también la modificación de valores y el reconocimiento
de las influencias sociales, con el aprendizaje de técnicas para
manejar o evitar situaciones conflictivas o peligrosas".
EVOLUCIÓN DE LAS ETS
EN ESPAÑA
La encuesta realizada
por el Instituto Nacional de Estadística en abril de 2004 sobre
"Salud y hábitos sexuales" reflejó que hasta un 94,3 por
ciento de jóvenes menores de 29 años consideraban al preservativo
masculino como una medida eficaz de prevención del VIH, aunque sólo lo
utilizan en su primera relación sexual un 78%.
Los casos de infección
por VIH en España entre 13 y 19 años son de 465 (datos acumulados
desde 1981), de 4.478 entre 20 y 24 años y de 15.523 entre 25 y 29
años. La máxima incidencia se produjo en el año 1996. En el año 2004
ha habido 123 nuevos casos entre 13 y 29 años. Hay que recordar que de
éstos, sólo un 7,4% ha sido transmitido por vía sexual.
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