Madrid (España)

5 de Marzo de 2007

El cáncer de ovario afecta ya a 1 de 55 mujeres.

Los expertos reunidos en el VI Simposio Internacional sobre tratamiento óptimo del Cáncer de Ovario, que se ha celebrado en Valencia, han hecho hincapié en el auge de esta patología, ya que se estima que 1 de cada 55 mujeres la padecerá a lo largo de su vida y constituye el 4% del total de cánceres que se diagnostican al año en los países industrializados. No obstante, según resalta el doctor Juan Virizuela, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Virgen Macarena, de Sevilla, “aunque se trata de un tumor maligno que, dejado a su libre evolución, es irremediable, existen tratamientos efectivos que pueden interrumpir la progresión de la enfermedad y, en determinados casos, la curación de la misma”. Por ello, insiste el experto, “siempre que se haya hecho el diagnóstico de cáncer de ovario en una mujer, conviene la valoración de un especialista en Ginecología y en Oncología, para el correcto planteamiento terapéutico y posterior seguimiento”.

En el simposio, organizado por el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Ovario (GEICO) y auspiciado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), las cifras manejadas avalan la importancia de un abordaje adecuado, ya que el cáncer de ovario constituye la cuarta causa de mortalidad por cáncer en la mujer y provoca la mitad de los fallecimientos causados por cáncer ginecológico. Además, resalta el doctor Virizuela, “se estima que del conjunto de muertes por cáncer en la mujer, los tumores malignos de ovario son responsables del 6%, viniendo a ser considerada la neoplasia ginecológica más agresiva”. Respecto a poblaciones especialmente sensibles, el especialista señala que “tiene una mayor incidencia en mujeres postmenopáusicas (85-90%), con un pico máximo en torno a los 65 años. Igualmente, parece más frecuente en la raza blanca y en países industrializados”.


Presentación y diagnóstico

El cáncer de ovario puede no ocasionar síntomas hasta que no se encuentra en fases avanzadas, al tener una anatómica intraperitoneal dentro de la pelvis. “Esta ausencia de síntomas, unida a que se trata de un órgano de difícil exploración, provoca que sea raro que se diagnostique en fases iniciales y, por tanto, los síntomas suelen estar relacionados con la enfermedad evolucionada”, señala el doctor Virizuela. Entre los mismos, destacan las molestias abdomino-pélvicas, distensión y sensación de peso abdominal, aumento de volumen en la región inferior del abdomen y el acúmulo de líquido dentro de la cavidad peritoneal. Además, puede manifestarse como una masa pélvica palpable y ocasionalmente producir sangrado por vía vaginal. El experto señala que “hay otras formas de presentación, que siempre se correlacionan con situación avanzada, como es el caso de la disnea y/o dolor de costado -secundarios a derrame pleural o acúmulo de líquido en la cavidad pleural que envuelve al pulmón - o la aparición de adenopatías, que son ganglios infiltrados por el tumor”.

Como en cualquier tipo de cáncer, señala el doctor Virizuela, “con los tumores malignos de ovario se pretende hacer un diagnóstico precoz, con objeto de instaurar el tratamiento adecuado de la manera más rápida posible. Desgraciadamente, hoy en día no contamos con ningún procedimiento validado su diagnostico precoz”. De forma habitual, el diagnóstico se apoya en la historia clínica, donde se recopilan los síntomas y otros datos de importancia, la exploración física y ginecológica, la ecografía abdominal y transvaginal, el TAC de abdomen y pelvis y los marcadores tumorales. “Una vez realizadas las pruebas mencionadas, si éstas apuntan una firme sospecha de cáncer de ovario, el paso siguiente es la intervención quirúrgica o laparotomía para la estadificación o clasificación, que en gran parte de los casos cumple también una función terapéutica”, explica el especialista. El diagnóstico definitivo de cáncer de ovario se realiza tras estudio anatomopatológico minucioso de la pieza de biopsia o quirúrgica.


Tratamiento

A pesar de ser un tumor muy agresivo, el cáncer de ovario es uno de los que mejor responde a los tratamientos oncológicos específicos. “Hoy en día, los pilares del tratamiento son la cirugía y la quimioterapia. La primera aproximación terapéutica recomendada, cuando es posible, es la cirugía ‘citorreductora’, en la que se extirpa el mayor volumen tumoral posible, ya que cuanto menores sean las siembras tumorales dejadas tras la cirugía, mejor será la evolución posterior de la enfermedad”, comenta el doctor Virizuela. Por otra parte, el cáncer de ovario fue el primer tumor sólido maligno que demostró una alta sensibilidad a la quimioterapia. Por tanto, en casi todas las ocasiones en las que una enferma es diagnosticada de cáncer de ovario, va a requerir este tratamiento, sea con intención complementaria a la cirugía o de forma paliativa, cuando existe gran afectación por la enfermedad para aliviar síntomas y detener la progresión de la enfermedad.

Además, explica el experto, “existen varios fármacos útiles, bien de forma singular o combinados entre ellos, entre los que se encuentran el cisplatino, carboplatino, los taxanos, las antraciclinas etc. También disponemos de nuevos fármacos con mecanismos de actuación distintos, que actualmente están en fase de investigación y que presumiblemente se irán incorporando al grupo de fármacos útiles en el tratamiento del cáncer de ovario durante los próximos años”. El tratamiento con hormonoterapia puede tener un papel en algunos tumores de ovario. Por último, el papel de la radioterapia queda circunscrito al tratamiento paliativo de síntomas generalmente en fases muy avanzadas.



Importancia del apoyo a la investigación

El doctor Virizuela destaca la importancia de apoyar la investigación de los diferentes grupos relacionados con la Oncología Médica, como el del Cáncer de Ovario. En este sentido, el experto, que forma parte de la candidatura del doctor Carlos Camps a la presidencia de la SEOM, “considera vital la creación del Instituto de Investigación Nacional en Oncología Médica, en el marco de la Fundación de la sociedad”. Además, apuesta porque los grupos cooperativos estén integrados en la Red de Cáncer del Instituto Carlos III.