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Bruselas
(Bélgica) |
4
de Mayo de 2006 |
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Investigadores de toda Europa
analizan los beneficios del consumo moderado de cerveza sobre la
salud. |
Especialistas en
medicina, nutrición y alimentación se han reunido hoy en la Biblioteca
Solvay de Bruselas en el marco del IV European Beer and Healht Symposium
para analizar las últimas investigaciones científicas sobre los
beneficios del consumo moderado de esta bebida sobre la salud. El acto
ha sido presidido por el Prof. Jonathan Powell del MRC Centre for Human
Nutrition Research de Cambridge y ha contado con la presencia de la
Ministra de Sanidad austrica y presidenta de turno del Consejo, Dª
María Rauch-Kallat.
Durante la jornada,
dedicada al análisis científico, se han presentado nuevas evidencias
que avalan el efecto positivo del consumo moderado de bebidas
fermentadas sobre las enfermedades cardiovasculares, la influencia del
silicio de la cerveza en la prevención de las enfermedades óseas y se
presentaron las últimas investigaciones que avalan una relación
positiva del consumo moderado de esta bebida y la prevención de ciertos
tipos de cáncer.
CONSUMO MODERADO DE
CERVEZA Y DIETA SALUDABLE
En el apartado dedicado
a valorar la influencia de la cerveza en el contexto de una dieta
saludable, el Dr. Jean-Michel Lecerf del Instituto Pasteur de Lille ha
comentado que la cerveza no es únicamente una fuente de alcohol, sino
que es una bebida compleja que se fabrica desde hace miles de años. El
contenido nutricional medio de la cerveza es el siguiente: carbohidratos
(40 g/l), alcohol (= 38g/l), proteínas (= 5 g/l); pero también
contiene vitaminas (B1, B6, B9, C…), algunos minerales y
fitonutrientes (polifenoles, fitoestrógenos…).
El Dr. Lecerf ha
destacado que cada vez resulta más obvio que una ingesta moderada de
cerveza puede mejorar algunos aspectos de la salud. Los hábitos de
consumo también constituyen un factor importante en los efectos que la
cerveza puede tener para la salud. Además, existen cada vez más datos
sobre los compuestos fenólicos de la cebada y el lúpulo que sólo se
presentan en la cerveza, es decir, las catequinas y flavonoides (xantohumol,
isoxantohumol y 8-prenilnarigenina). Todas tienen efectos antioxidantes
pero también propiedades fitoestrógenas que pueden participar en la
quimioprevención del cáncer, en la protección ósea y en la función
cognitiva.
Por su parte, el Dr.
Jonathan J. Powell, del MRC Human Nurition Research, Eslie Widdowson
Laboratory de Cambridge, Londres, ha presentado las últimas evidencias
que confirman que el silicio contenido en la cerveza puede tener un
efecto positivo sobre la osteoporosis. Este mineral junto a los
flavonoides y su bajo contenido alcohólico favorece una mayor masa
ósea. "Los cereales suponen la principal fuente de silicio de
la dieta, y la cerveza es especialmente rica en este mineral; 500 ml. de
cerveza aportan entre el 60-70% de la ingesta diaria recomendada de
silicio. Además, el silicio que contiene la cerveza está presente en
su forma bioactiva, es decir, de forma que se absorbe fácilmente por el
organismo", ha destacado el Dr. Powell. El Dr. Powell explicó
cómo el silicio favorece la salud de los huesos al promover la
formación de minerales y colágeno. En general, las mujeres ingieren
menos silicio que los varones y los mayores menos que los jóvenes.
El Dr. Norbert Frank,
del German Cancer Research (Heidelberg, Alemania) ha comentado durante
su intervención que recientes trabajos científicos publicados
confirman que el xanthohumol, uno de los flavonoides presentes en la
cerveza, puede ayudar a prevenir ciertos tipos de cáncer. Las
investigaciones realizadas hasta el momento permiten afirmar que el
xanthohumol ejerce un papel antioxidante muy importante, incluso mayor
que el de la vitamina E, ya que tiene la capacidad de inhibir una
familia de enzimas que puede activar el proceso cancerígeno.
Según los trabajos
realizados por este investigador alemán, el xanthohumol en
concentraciones muy bajas evitaba las fases iniciales de carcinogénesis
en las glándulas mamarias de ratones de laboratorio.
CERVEZA Y PESO
CORPORAL
El Prof. Dr. Arne
Astrup ha confirmado que la prevalencia de obesidad en la UE se ha
triplicado en los últimos 20 años. En 2005, entre un 20% y un 30% de
los hombres y mujeres eran clínicamente obesos y otro 50% presentaban
sobrepeso. El sobrepeso y la obesidad están asociados a una reducción
de la esperanza de vida de entre 3 y 14 años, principalmente debido al
desarrollo de un grupo de factores de riesgo denominado "síndrome
metabólico". Según el Dr. Arne, una serie de estudios
transversales han descubierto que el consumo de alcohol está
inversamente relacionado con la prevalencia del síndrome metabólico en
ambos sexos y que la asociación permanece cuando se tienen en cuenta
otros factores relacionados. El efecto aparentemente protector del
alcohol se observa especialmente en el caso de la cerveza y el vino y en
menor grado en otras bebidas con mayor contenido alcohólico.
Por su parte,
investigaciones dirigidas por el Dr. Henk Hendricks del Instituto de
Investigación TNO en Alimentos y Nutrición de Zeist han concluido que
el consumo bajo o moderado de bebidas fermentadas también se asocia a
una reducción del riesgo de padecer diabetes mellitus tipo 2. Además,
también se asocia a una disminución de riesgo de cardiopatías
coronarias en diabéticos. Los ensayos han demostrado que el consumo
moderado de alcohol puede afectar de forma beneficiosa a la sensibilidad
de insulina.
EL CONSUMO MODERADO
DE CERVEZA Y UNA MENTE Y CUERPO SANOS
En el apartado dedicado
a valorar la influencia de la cerveza en la reducción del riesgo
cardiovascular, el Dr. Ramón Estruch, del Servicio de Medicina Interna,
del Hospital Clínic de Barcelona, ha comentado que el consumo moderado
de bebidas fermentadas, como la cerveza y el vino, tienen efectos
protectores sobre el sistema cardiovascular, por el alto poder
antioxidante y antiinflamatorio de los polifenoles que contienen.
El Dr. Estruch ha
destacado que hoy en día existe un amplio consenso entre la comunidad
científica mundial sobre los efectos beneficiosos del consumo moderado
de bebidas con contenido alcohólico sobre la mortalidad global y la
cardiovascular en particular. En su opinión, se considera que el
consumo máximo diario de alcohol no debe sobrepasar los 40 g al día en
el varón y los 20 g en la mujer.
Durante las últimas dos décadas se han publicado numerosos estudios
que indican que el consumo moderado de bebidas alcohólicas reduce de
forma significativa la mortalidad global y la prevalencia de
enfermedades cardiovasculares, además de tener efectos positivos sobre
muchas otras patologías como cáncer, enfermedad de Alzheimer y
diabetes mellitus.
Sin embargo, no existen
evidencias suficientes para saber si el efecto cardioprotector de estas
bebidas se debe a su contenido en etanol o a sus componentes
antioxidantes, especialmente polifenoles. Tampoco hay consenso sobre los
efectos en el sistema cardiovascular de los diferentes tipos de bebidas
alcohólicas (vino, cerveza y licores).
El consumo moderado
de cerveza y el sistema inmune
Por su parte, la Prof.
Ascensión Marcos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC) de Madrid, ha confirmado que si bien es sabido que el consumo de
alcohol excesivo deprime el sistema inmune, de sus estudios se desprende
que la cerveza, consumida de forma moderada por adultos sanos, puede
mejorar la respuesta inmune contra patógenos externos, es decir, los
agentes responsables de desarrollar enfermedades infecciosas. Además,
tras las investigaciones, se observó un aumento de los leucocitos
(glóbulos blancos) y linfocitos, así como una tendencia generalizada
al incremento de los valores de las subpoblaciones de los linfocitos T.
Los linfocitos T son
unas células inmunológicas que ayudan a destruir microorganismos
invasores, protegen al cuerpo de bacterias específicas, destruyen
virus, responden a tejidos extraños como los transplantes y además
actúan como reguladores del sistema inmunológico.
Según la Dra.
Ascensión Marcos, "tras un consumo moderado de cerveza se
observa un aumento de linfocitos T con respecto a la fase inicial y a la
fase de abstinencia, por lo que el consumo moderado de esta bebida,
siempre que se trate de adultos sanos, puede mejorar la respuesta inmune
de nuestro organismo".
La función
cognitiva, la enfermedad de Alzheimer y el consumo moderado de cerveza
Finalmente, el Prof.
Manfred Walzl de la Universidad de Graz, Austria, ha comentado que en
los últimos años, se han publicado gran cantidad de nuevos estudios
sobre el alcohol y la salud. Diferentes estudios científicos determinan
que aquéllos que beben dos vasos de cerveza (o un vaso de vino) tienen
una agilidad mental significativamente mejor que los abstemios. Cabe
destacar el "Nurses Health Study" en el que se observó a
12.480 mujeres en Estados Unidos y demostró que las mujeres que bebían
moderadamente obtenían puntuaciones cognitivas mejores que las
abstemias. Además, se ha descubierto que los consumidores moderados son
más felices, son un grupo en el que se registran menos suicidios,
tienen menos quejas sobre la salud, menos bajas laborales,
hospitalizaciones, mejor recuperación de enfermedades, están mejor
formados y disfrutan de ingresos más elevados y de una vida social más
rica.
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