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Buenos Aires (Argentina) |
14 de
Abril
de 2009 |
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Un simulador de cirugías para
aprender a operar. |
Como
los pilotos de aviación, los cirujanos ahora disponen de simuladores
virtuales para aprender prácticas quirúrgicas.
“Equivocarse no es
sinónimo de experiencia”, dice un refrán popular, y se vuelve
particularmente importante a la hora de aprender cirugía. Desde siempre,
los cirujanos adquirieron las destrezas mirando, copiando y operando
pacientes, pero esta técnica empieza a ser reemplazada con la simulación
virtual. “Existe una tendencia en el mundo a complementar el aprendizaje
tutorizado de los residentes con herramientas y tecnología que simulen
situaciones reales, de modo de disminuir la curva de aprendizaje. Ya se
habla de un nuevo paradigma en la formación médica”, señala el Dr.
Fernando Iudica, subjefe del Servicio de Cirugía General del Hospital
Universitario Austral.
El Servicio está probando un simulador cedido por Johnson & Johnson
Medical para enseñar procedimientos laparoscópicos. Con él se puede
practicar desde maniobras básicas hasta prácticas quirúrgicas completas,
como colecistectomías, colectomías, eventroplastias, by-pass gástrico,
entre otras.
“Es asombroso”, expresa el Dr. Pedro Valdez, residente de Cirugía. En la
pantalla del aparato que tiene enfrente se ve una imagen de la vesícula
–muy similar a la que se obtiene durante una cirugía laparoscópica en
quirófano–, y una variedad de instrumental que el residente mueve y
cambia. Va “tocando” con un sensor las partes de la vesícula que desea
quitar como si se tratara de un órgano real: “El simulador reproduce una
sensación táctil, crea una resistencia como si fuese el mismo tejido.
Sentís cuando agarrás la aguja, cuando pasas el punto mal”.
Una de las ventajas de aprender virtualmente, según el Dr. Valdez, es
que da la posibilidad de ver cómo se resolvería situaciones en el
quirófano durante una cirugía, aplicar soluciones y evaluar los
resultados, y hacerlo las veces que se quiera. Además, el entrenamiento
simulado tiene los beneficios de mejorar la seguridad de los pacientes,
disminuir los costos de educación médica y optimizar el uso de los
quirófanos.
Cada médico que use el simulador tiene un usuario y la computadora
almacena todas las acciones que realiza. “Te dice cuánto tardaste, los
movimientos voluntarios e involuntarios que hiciste, los aciertos, las
situaciones de riesgo, permitiendo al instructor la evaluación del
residente y la sugerencia de mejoras. Luego, el sistema arroja un
ranking de todas las personas que ingresaron en el simulador, para
contrastar los datos con los de otros residentes del mismo Servicio, de
otras especialidades o de otros hospitales”, explica el Dr. Gabriel
Menaldi, jefe de residentes de Cirugía.
El Austral está encaminado hacia el desarrollo de un centro de enseñanza
simulada en Medicina, que “abre las puertas a una de las formas más
avanzadas para adquirir habilidades técnicas”, afirma el Dr. Iudica,
quien estuvo en el Centro de Simulación del Hospital de la Universidad
de Washington, uno de los pioneros en los Estados Unidos en desarrollar
esta nueva forma de enseñanza médica, con su director, el Prof. Carlos
Pellegrini.
Agrega que la simulación se aplica no solo en cirugía, sino también en
otras situaciones de la práctica médica cotidiana, con otros
instrumentos: modelos inanimados o muñecos que se utilizan, por ejemplo,
en enfermería para la enseñanza de colocación de vías, intubación de la
vía aérea, auscultación y sondas. En obstetricia, estos mismos muñecos
sirven para aprender maniobras obstétricas durante el parto, cuidando
así al bebé y a la madre. |