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Barcelona (España) |
11 de Julio
de 2008 |
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¿Por qué las mujeres sufren con
más frecuencia el Síndrome del Colon Irritable? |
- Por
primera vez, investigadores de l’Institut de Recerca de l’Hospital
de la Vall d’Hebron de Barcelona aportan una pista sobre esta
cuestión.
- El Síndrome del Colon Irritable es la enfermedad gastrointestinal
más frecuente de la práctica clínica. Aún así, hasta ahora, no se
han descrito las razones concretas por las cuales se produce.
Un equipo de investigadores del grupo de investigación en fisiología y
fisiopatología digestiva de l’Institut de Recerca de l’Hospital
Universitari de la Vall d’Hebron de Barcelona ha publicado un artículo
en la revista científica Gastroenterology, donde se describen los
mecanismos fisiopatalógicos que podrían explicar por qué las mujeres
padecen con el doble de frecuencia el denominado ‘Síndrome del Colon
Irritable’. El exceso de estrés que sufren las mujeres en nuestras
sociedades se configura como el desencadenante que altera el correcto
equilibrio fisiológico del intestino.
Los investigadores de l’Institut de Recerca de l’Hospital Universitari
de la Vall d’Hebron (IR-HUVH) han demostrado que el exceso de estrés
vital produce, entre otros perjuicios, una alteración en la barrera
intestinal. En particular el cúmulo de situaciones vitales comunes (por
ejemplo, como más frecuentes: muerte o enfermedad de familiares,
hipoteca, problemas laborales o sentimentales) durante el último año,
provoca respuestas anómalas en la mucosa del yeyuno (intestino delgado)
que desequilibran la correcta regulación de su fisiología.
Los autores de este estudio, partiendo del conocimiento empírico y
epidemiológico que asociaba el estrés vital con la aparición del
Síndrome, diseñaron un experimento para intentar descifrar la posible
relación del estrés con la predominancia femenina. Para ello
seleccionaron voluntarias sanas separadas en dos grupos, estresadas y
poco estresadas, de acuerdo a su nivel crónico de estrés basal, a las
que se sometió a un estrés agudo (sumergir la mano en agua helada), a
modo de agente nocivo, mientras se prefundía y recogía el líquido
intestinal.
Los resultados indican que la respuesta hormonal (progesterona,
estradiol, cortisol) y del sistema nervioso (frecuencia cardíaca y
presión arterial) al estrés agudo fue similar en los dos grupos. Sin
embargo, la respuesta psicológica, mayor en magnitud, y, sobre todo, la
respuesta de la mucosa intestinal, fueron diferentes en el grupo de
mujeres estresadas. En concreto, el intestino de estas mujeres mostró
una respuesta defectuosa dominada por una menor secreción de agua y por
un aumento significativo de la permeabilidad. Esta respuesta podría
reducir la capacidad del intestino para arrastrar los agentes exógenos
nocivos y facilitar así el contacto prolongado de éstos con el sistema
inmunológico provocando de esta forma una respuesta inflamatoria
exagerada (hay que pensar que un 80% del sistema inmune está localizado
debajo de la superficie del intestino).
En condiciones normales, ante un estímulo nocivo (un agente tóxico, por
ejemplo, o una infección), la mucosa intestinal disminuye su capacidad
para absorber el contenido del tubo digestivo (permeabilidad) y secreta
gran cantidad de agua para “arrastrar”, excretar, lo más rápido posible,
el agente nocivo hacia el exterior. En esta situación, normal y
fisiológica, podemos padecer una diarrea transitoria.
Un síndrome muy frecuente y sin tratamiento
El Síndrome del Colon Irritable (o del Intestino Irritable) es la
enfermedad gastrointestinal más frecuente en clínica observada en el
mundo occidental, pues afecta a un 10-15% de la población adulta y
representa, según los expertos, el 1-2% de todo el gasto sanitario. Su
sintomatología incluye dolor abdominal crónico y recurrente acompañado
de alteraciones del ritmo intestinal que van desde el estreñimiento
hasta la diarrea intermitente crónica pasando, en el caso de algunos
pacientes, por períodos alternantes de estreñimiento y diarrea. Esta
sintomatología puede durar incluso varios años seguidos. El diagnóstico
se sustenta fundamentalmente en la naturaleza crónica de los síntomas
sin la existencia de signos evidentes de enfermedad orgánica.
Punto de partida para la prevención
Los investigadores intuyen y sugieren que la persistencia de esta
respuesta anómala del sistema inmune podría representar la primera etapa
en el desarrollo del Síndrome del Intestino Irritable y ayudar a
entender la mayor prevalencia femenina, aunque los responsables
reconocen la necesidad de hacer estudios comparativos entre géneros. Más
aún, los datos acumulados en otros estudios demuestran que las
infecciones gastrointestinales son el factor causal más directamente
ligado a la aparición del Síndrome de Intestino Irritable, como lo
indica, entre otros, un estudio realizado en nuestro medio tras la
intoxicación con cocas contaminadas por S. enteritidis acaecida en
Torroella de Montgrí (Gastroenterology 2005; 129:98-104). Se percibe que
la aparición de una infección intestinal en personas sanas, pero
predispuestas, con un intestino estresado puede detonar, con gran
probabilidad, una respuesta inflamatoria local persistente que determine
la iniciación del síndrome del intestino irritable.
Los datos de este estudio pueden permitir detectar personas de riesgo o
susceptibles de desarrollar esta enfermedad. Y, a su vez, establecer
mecanismos de prevención que disminuyan el número de personas afectadas
por una enfermedad que genera una severa disminución de la calidad de
vida y que no tiene un tratamiento efectivo.
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