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Buenos Aires
(Argentina) |
28 de
Febrero de 2008 |
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Preocupa el aumento de casos
de tos convulsa en la Argentina. |
La Fundación Argentina de Infectología Pediátrica (FAIP),
entidad sin fines de lucro dedicada a la prevención de enfermedades
infecciosas en la infancia, observó con preocupación que en los últimos
años aumentaron en el país los casos de ‘tos convulsa’ o ‘coqueluche’,
una antigua y peligrosa enfermedad, especialmente en la infancia.
Esto ocurrió pese a que la vacuna que la previene,
conocida como ‘cuádruple bacteriana’ o DPT-Hib, se encuentra incluida en
el Calendario Oficial de Vacunación, y se administra en forma gratuita a
todos los niños a los 2, 4, 6 y 18 meses, con un refuerzo al ingreso
escolar (5 a 6 años de edad) de DPT más poliomielitis oral. Para este
último refuerzo, también hay disponible en la Argentina vacunas más
seguras y modernas, como la tetravalente acelular, que produce menos
efectos adversos.
El Dr. Eduardo L. López, jefe a cargo del
Departamento de Medicina del Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez” y
asesor médico de la FAIP, declaró: “En el país se presentaron más de
600 casos en 2003, y llegamos al 2007 con alrededor de 2.600 casos
denunciados oficialmente al Ministerio de Salud, lo que representa un
incremento superior al 300 por ciento. Durante los últimos tres años
tuvimos más de 6.500 casos de tos convulsa, incluyendo hospitalizaciones
y muertes por esta causa”.
Esta enfermedad afecta principalmente al individuo no
vacunado (en el caso de los niños, a los bebés menores de dos meses o a
aquellos que no completaron el esquema inicial de cuatro dosis). Por eso
los especialistas enfatizan en la importancia de cumplir el esquema
completo de vacunación.
“En niños pequeños se presenta con mortalidad y
morbilidad significativas, y su riesgo de contagiar a una persona
susceptible (es decir, no vacunada) es de 90%”, afirmó el médico.
Entre sus secuelas más frecuentes se encuentran problemas neurológicos y
pulmonares, hipoacusia, trastornos en la escolaridad y disminución del
cociente intelectual. La tasa de mortalidad es del 1 al 10%. “La
Organización Mundial de la Salud (OMS) denuncia alrededor de 294.000
muertes de tos convulsa al año en todo el mundo en menores de 5 años, y
en América Latina el 10% de las muertes producidas por enfermedades
prevenibles por vacuna son causadas por la Bordetella pertussis, agente
causal de la tos convulsa”, enfatizó el Dr. López.
Una de las principales razones para el aumento de
casos es la falta de cumplimiento del calendario de inmunizaciones. “Para
que una vacuna sea eficaz, es imprescindible que además de tener la
inmunogenicidad adecuada requerida para prevenir la infección, sea
administrada a por lo menos el 90% de la población infantil e idealmente
al 100% de los niños que nacen”, explicó el especialista. “A esto
lo llamamos cobertura, y lamentablemente las cifras del Ministerio de
Salud señalan que la cobertura de la vacuna DPT disminuye a las dosis
cuarta y quinta”.
El Ministerio de Salud de la Nación informó que la
cobertura para tos convulsa no es similar en todo el país, lo que hace
más complicada la situación: mientras a nivel general alcanza el 91%, en
algunos departamentos -incluyendo el conurbano bonaerense y el NOA
(noroeste argentino)- se encuentra entre apenas el 50 y el 70%. En la
Ciudad de Buenos Aires, la cobertura en la cuarta dosis es sólo del 70%.

Casos denunciados de coqueluche o
‘tos convulsa’
La Fundación Argentina de Infectología Pediátrica
aconseja intensificar las coberturas y aplicar siempre la vacuna de
refuerzo al ingreso escolar, así como completar el esquema de vacunación
en cada caso. Esto se logra con campañas informativas y educativas para
la población, lo que requiere un rol más enérgico desde el Estado,
puesto que a lo largo de varias administraciones se ha descuidado este
aspecto esencial de la Salud Pública. La mejor estrategia para aumentar
las tasas de cobertura –enfatizan los especialistas es sin lugar a dudas
la educación y facilitar el acceso de la población a las vacunas.
Qué es la tos convulsa
La tos convulsa, llamada también coqueluche o tos
ferina, es una enfermedad infecciosa aguda de la vía aérea baja causada
por Bordetella pertussis.
El período de incubación es de 7 a 10 días,
comenzando con una fase catarral similar al resfrío común con tos seca
que va en aumento (7 a 14 días). Luego se pasa a la fase paroxística,
con tos ‘en salvas’ sin inhalación de aire; que finaliza con o sin
estridor (una inspiración profunda, sibilante y sonora). Esto elimina el
tapón mucoso, en ocasiones acompañado de vómitos. Se presentan manchas
en la cara e hinchazón de los párpados. En los lactantes se manifiesta
con suspensión temporaria de la respiración (apnea) y cianosis
(coloración azulada). La tos es más severa en la noche y en lugares
cerrados, y dura de cuatro a seis semanas. Finalmente, la convalecencia
lleva unas cuatro semanas, durante las que lentamente van desapareciendo
la tos y las apneas. Sin embargo, éstas pueden reaparecer debido a
cuadros virales.
Los niños son los más afectados por esta infección;
la mayoría de los casos y de las complicaciones ocurren en menores de 5
años de edad, sobre todo, en menores de 1 año. Sin embargo, en los
últimos tiempos ha aumentado su incidencia, y es más significativa la
reemergencia en adolescentes y adultos jóvenes.
Cuándo hay que vacunarse
En el calendario de vacunación oficial de la
Argentina, las primeras cuatro dosis se indican como vacuna cuádruple
bacteriana (difteria, tétanos, pertussis y Haemophilus influenzae tipo
b, conocida como DPT-Hib) a los 2, 4, 6 y 18 meses de vida.
Al ingreso escolar, se administra una quinta dosis de
triple bacteriana (DPT) más vacuna Sabin oral (contra la poliomielitis),
e incluso en la actualidad se encuentra disponible una nueva vacuna
tetravalente acelular con componente inactivado de poliomielitis que
protege contra la difteria, tétanos, pertussis y poliomielitis, todo en
una sola aplicación
“Se trata de una formulación más moderna, en la
que el componente para tos convulsa pertenece a la categoría ‘acelular’,
es decir que utiliza componentes purificados de la bacteria, por lo que
si bien posee una eficacia y seguridad similares, produce menos efectos
adversos”, comentó el Dr. Eduardo L. López. “Además, al tener el
componente inactivado inyectable contra la poliomielitis, se evitan los
casos de polio paralítica asociados a la vacuna, que pueden aparecer con
la vacuna Sabin oral”.
La quinta dosis (refuerzo escolar), aumenta
significativamente el nivel de anticuerpos protectores, y puede
disminuir el riesgo de transmisión de la enfermedad de escolares a
hermanos pequeños que aún no completaron el esquema, debido a su edad.
Los efectos adversos más comunes de la vacuna son
enrojecimiento, hinchazón, dolor y aparición de un nódulo en el sitio de
aplicación. Fiebre, irritabilidad y llanto se observan frecuentemente.
Sin embargo, en las formulaciones más modernas, conocidas como vacunas
acelulares, estos eventos adversos son menos frecuentes.
Por otra parte, el Dr. López comentó que “los
reservorios de Bordetella Pertussis son adolescentes y adultos jóvenes
que hacen infecciones de tos convulsa con escasa sintomatología pero
eliminan con la tos la bacteria y contagian a los niños susceptibles.
Por eso, en algunos países se recomienda vacunar a adolescentes. En
tales casos, se aconseja que sea con vacunas acelulares, puesto que las
vacunas celulares no deben indicarse en niños mayores de seis años dado
que causan importantes efectos adversos”. |