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Barcelona
(España) |
1
de Junio de 2006 |
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La Atención Primaria debería formarse en dolor
para que las Unidades o Clínicas del Dolor traten sólo los casos
más complejos. |
La profesora Margarita Puig, directora del Master en
Fisiopatología y Tratamiento del Dolor, ha manifestado la importancia
de que los Médicos Especialistas en Atención Primaria reciban
formación en dolor para que "puedan aliviar el dolor de sus
pacientes y referir los casos mas complejos a la Unidades de Dolor."
La doctora Elena Catalá, directora de la Unidad del Dolor del Hospital
de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona, añade que "en la
Unidades de Dolor estamos atendiendo pacientes que podrían ser tratados
adecuadamente por los médicos de Atención Primaria, y en consecuencia,
se retrasa la atención a los pacientes que realmente lo necesitan. En
otros casos, atendemos pacientes que reciben tratamientos inadecuados, o
bien que acuden tarde a la Unidad, lo que complica mucho nuestro trabajo".
La doctora Catalá, experta en dolor, ha coordinado
el segundo módulo del Master en Fisiopatología y Tratamiento del
Dolor, celebrado en Barcelona y dedicado a la "Evaluación del
paciente con dolor y técnicas diagnósticas. Tratamiento no
farmacológico del dolor". El Master del Dolor es la principal
actividad docente que desarrolla la Cátedra de Investigación y
Docencia en dolor UAB-IMAS-MENARINI, constituida el año pasado.
Unidades de Dolor multidisciplinares
"El médico de Atención Primaria -afirma
la profesora Puig- puede diagnosticar y tratar el dolor, pero si
observa que el tratamiento es ineficaz, entonces debe enviar al enfermo
a una Unidad o Clínica del Dolor". Según las expertas, las
Unidades de Dolor de los grandes hospitales deberían ser
multidisciplinarias, aunque actualmente la mayoría de esta Unidades
forman parte de los Servicios de Anestesiología. El doctor Oscar de
León-Casasola, Director de la Clínica del Dolor del Rosswell Park
Cancer Institute de Estados Unidos y profesor invitado del Master, ha
destacado la necesidad de que en las Unidades de Dolor Oncológico,
participen además de médicos especialistas en dolor, psicólogos,
fisioterapeutas y especialistas en nutrición, como es el caso en la
Clínica del Dolor que dirige.
La doctora Catalá ha afirmado que "no todos
los hospitales deben tener grandes Unidades o Clínicas de Dolor, porque
no se dispone de los recursos necesarios para evaluar, diagnosticar y
poder tratar globalmente al paciente. Los hospitales más pequeños
deberían disponer de un médico formado en dolor que aplicaría los
tratamientos iniciales para luego, en caso de que el dolor fuera
refractario pudiera derivar al paciente a una Unidad de Dolor
Multidisciplinaria." La doctora Catalá ha precisado que llevar
a cabo un adecuado tratamiento del dolor en los hospitales españoles no
siempre depende de los recursos que se disponen: "se puede dar
el caso que en un hospital pequeño estén más preparados porque ha
habido interés por parte de un grupo de personas para formarse en
dolor, y en cambio, existen hospitales más grandes que no han tenido un
núcleo importante de profesionales sensibilizados en este tema".
Investigación en dolor oncológico
El doctor Oscar de León-Casasola, profesor de
Anestesiología y Oncología de la Facultad de Medicina y Ciencias
Biomédicas de la Universidad de Búfalo (EEUU), ha destacado las
principales líneas de investigación que se están llevando a cabo en
la Clínica del Dolor que dirige en Estados Unidos: "en
tratamiento farmacológico, han aparecido nuevos opiáceos que aumentan
el arsenal terapéutico del que disponemos. La oximorfona es la última
molécula que hemos estudiado con buenos resultados. Tiene una potencia
que es cuatro veces mayor que la morfina, pero con los mismos efectos
secundarios que el resto de opiáceos."
"En dolor neuropático -continúa- estamos
investigando en la pregabalina, un fármaco nuevo que nos ha servido
muchísimo en los tratamientos de dolor oncológico con componente
neuropático, teniendo en cuenta que las dosis terapéuticas son más
altas que las que ya se han descrito para la neuralgia post-herpética y
la neuropatía diabética. También observamos efectos secundarios
(somnolencia y mareos) pero les explicaos a los pacientes que estos
efectos desaparecen a las 4 ó 6 semanas de tratamiento."
"Con estas investigaciones sobre nuevos fármacos, podemos
afirmar que los opioides son efectivos para el dolor neuropático,
combinados con otros fármacos. Con las terapias combinadas, en este
momento tenemos una buena respuesta farmacológica en el 90 y el 95% de
pacientes. Las combinaciones permiten administrar dosis menores de cada
uno de los fármacos, consiguiendo mejores resultados analgésicos y
menores efectos secundarios".
Pero entre el 5 y el 10% de los pacientes con dolor
neuropático necesita otro tipo de tratamiento, bien por los efectos
secundarios que provoca el tratamiento farmacológico o porque el dolor
no ha sido controlado. Según el doctor de León-Casasola, "estos
pacientes son candidatos aplicar técnicas de neuromodulación".
Tratamiento no farmacológico del dolor
Durante el segundo módulo del Master en
Fisiopatología y Tratamiento del Dolor, que ha tratado sobre el
tratamiento no farmacológico del dolor, se ha dedicado una sesión a la
acupuntura. El doctor Rafael Cobos, presidente de la Asociación
Científica de Médicos Acupuntores de España, ha recordado que la
evidencia científica señala que la acupuntura puede aliviar el dolor
músculo-esquelético, articular y algunos tipos de neuralgia y procesos
neurológicos que cursan con dolor. "La evidencia aumentará en
los próximos años porque cada vez son más los ensayos controlados que
siguen las normas correctas de diseño y evaluación", comenta
el doctor Cobos.
El doctor Cobos, experto en dolor y Médico de la
Unidad de Dolor del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, se ha
mostrado satisfecho de que "la acupuntura esté muy desarrollada
en Andalucía porque hace 20 años se nos ocurrió introducirla como una
técnica más dentro de la Clínica del Dolor del hospital y a lo largo
de los años, hemos ido formando a los médicos en este campo,
incluyendo a los Especialistas en Atención Primaria".
La profesora Puig ha concluido que para mejorar el
tratamiento del dolor es necesaria la investigación clínica y básica
orientada a la introducción de nuevos fármacos y al estudio de las
asociaciones de analgésicos. También ha destacado la importancia de
los tratamientos no farmacológicos, en especial la fisioterapia y los
tratamientos psicológicos.
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