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Barcelona
(España) |
19 de Marzo
de 2007 |
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Más de 10.000 casos nuevos de
tuberculosis al año en España. |
La SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía
Torácica) maneja unas cifras que reflejan las altas tasas de la
tuberculosis en España -más de 10.000 casos nuevos anuales. En Barcelona
ciudad, por ejemplo, se han diagnosticado un 14% más de casos que en
años anteriores elevando la cifra total de casos nuevos a 500 y en
Cataluña la cifra alcanza los 1.500 casos nuevos al año. Actualmente,
España es junto a Portugal, el país más afectado de la Europa Occidental
por esta enfermedad, a gran distancia de su incidencia en otros países
como Alemania, Francia, Holanda o el Reino Unido.
Según datos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en 2004 se
produjeron 6.511 casos de tuberculosis en España, sin embargo según el
Dr. Ruiz Manzano, Jefe Clínico de Neumología del Hospital Universitario
Germans Trias y Pujol de Badalona (Barcelona) y miembro de SEPAR, “se
estima que una tercera parte de los casos no se notifican a pesar de
tratarse de una enfermedad de declaración obligatoria nominal (EDO)”
por lo que estas cifras son necesariamente más elevadas. Según
estimaciones de la OMS pertenecientes a ese mismo año, la TB en España
afecta a 25 de cada 100.000 habitantes.
En datos absolutos, por Comunidades Autónomas y según la Red Nacional de
Vigilancia Epidemiológica, en 2004, Andalucía encabeza la lista de casos
detectados de TB (1.212), seguida de cerca por Cataluña (1.064), Madrid
(684) y Galicia (623). En cambio, en proporción al número de habitantes,
Ceuta (46,28 casos por 100.000 habitantes) y Melilla (27,58) se sitúan
en primer lugar y País Vasco (24,98) y Aragón (23,19) en tercer y
cuarto, respectivamente.
La enfermedad de la injusticia
Según el Dr. Joan Caylà, epidemiólogo de la Agencia de Salud Pública de
Barcelona y coordinador del Año SEPAR 2008 dedicado a la Tuberculosis y
la Solidaridad, el perfil de los pacientes “es muy diverso ya que la
TB afecta desde a los sanitarios como enfermedad profesional u otros
universitarios, como cooperantes, hasta personas con bajo nivel socio
económico”. No obstante, existen diversos colectivos que presentan
una mayor incidencia: pacientes inmunodeprimidos (infectados por VIH,
neoplásicos, tratados con inmunosupresores), indigentes, toxicómanos,
presos, inmigrantes procedentes de países en vías de desarrollo,
cooperantes, etc. También los hombres se afectan más que las mujeres y
el Dr. Ruiz Manzano apunta como primer factor de riesgo por su
frecuencia: el tabaquismo.
La tuberculosis, que Julio Ancochea, Presidente de SEPAR, define como “la
enfermedad de la injusticia”, amenaza a la población más
desfavorecida pues se asocia con la marginación, el VIH y la
inmigración; aunque, en realidad, cualquier persona puede presentar la
TB sin que los síntomas de la enfermedad se le hayan manifestado. A este
respecto, el Dr. Caylà destaca que “es importante que el médico,
tanto de atención primaria como hospitalaria, piense en esta enfermedad
cuando realiza el diagnóstico diferencial de, por ejemplo, cualquier
paciente que presente tos y expectoración de más de dos semanas” sin
descartar la posible incidencia independientemente de la procedencia ni
la condición social del enfermo, aunque debido al fenómeno migratorio,
España coincide cada vez más con el patrón observado en algunos países
europeos, donde más del 50% de los casos se dan en personas nacidas en
otros países. El Dr. Caylà comenta que “en el primer año de llegada
la incidencia es elevada para disminuir en los años sucesivos ya que
seguramente influyen de forma negativa las peores condiciones
socio-económicas iniciales, el estrés post-inmigración, etc.”
Abordar la tuberculosis hoy
Las asignaturas pendientes en el tratamiento de la tuberculosis, según
el Dr. Caylà, pasan por que cada Comunidad Autónoma disponga de un buen
programa de control en el que se coordinen clínicos de diversas
especialidades: neumólogos, infectólogos, microbiólogos, epidemiólogos,
médicos de atención primaria, etc. Además, sería conveniente que cada
centro sanitario con más de 20 casos anuales dispusiera de unidades
específicas para TB donde también se estudiaran los contactos. La TB se
transmite por vía respiratoria: cuando el paciente tose, habla, canta …
expele bacilos que pueden transmitir la infección si son inhalados por
otra persona, aunque, en general, para contagiar la TB se requiere un
contacto íntimo y continuado. Muchos casos de TB serían evitables si en
su momento, cuando se diagnosticó a su caso índice, se hubiera procedido
a un buen estudio de contactos.
Por otra parte, en cuanto a microbiología, se deberían practicar
antibiogramas sistemáticos y realizar estudios de epidemiología
molecular en aquellos lugares donde hubiere buenos estudios de contactos
y, en cuanto a salud pública, los programas de control deberían disponer
de enfermeras de salud pública y agentes comunitarios de salud que
actuaran como mediadores culturales y como traductores. Asimismo, para
poner coto a esta patología respiratoria que vuelve a estar en alza
desde 2005, la SEPAR respalda la aprobación de la estrategia
interautonómica contra la Tuberculosis dentro del Plan de Calidad, que
el Ministerio de Sanidad propondrá a las Comunidades Autónomas.
La SEPAR desde hace muchos años y particularmente desde el Área de
Tuberculosis y de Infecciones Respiratorias (Área TIR) y más
recientemente desde el Programa Integrado de Investigación en
Tuberculosis (PII TB) preconiza la necesidad de que cada CCAA tenga un
buen programa de control para esa vieja enfermedad nunca vencida, y
también señala la necesidad de que exista un organismo que pueda
asesorar a los diversos programas y que sea el encargado de recoger los
datos epidemiológicos (número fidedigno de casos y características,
conclusiones finales, resultado de los estudios de contactos, etc.) |