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Barcelona (España) |
25 de
Septiembre
de 2008 |
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Los pacientes ingresados en las
Unidades de Ictus padecen menos deterioro neurológico. |
- En la muestra estudiada por este equipo de investigadores,
una de las complicaciones más graves, el deterioro neurológico
precoz, se reduce casi un 15% absoluto, respecto a los pacientes
ingresados en una Unidad convencional de neurología.
- Disminuye la mortalidad.
- Se acorta la estancia hospitalaria.
Investigadores de l’Hospital del Mar publican los resultados de un
estudio comparativo entre pacientes que han padecido un ictus isquémico
y han sido ingresados en una unidad convencional de neurología y los
pacientes que, después de padecer un ictus, han sido ingresados en una
Unidad de Ictus. Estos resultados han sido publicados en la revista
Journal of Neurology y muestran los claros beneficios de la atención de
estos pacientes en Unidades de Ictus específicas. El Hospital del Mar
fue uno de los primeros centros en Barcelona que dispuso de una Unidad
de Ictus. El Servicio de Neurología de este centro ha estudiado, desde
entonces, la evolución de los casos ingresados en esta Unidad desde su
inauguración, en mayo de 2005 hasta abril de 2006, en comparación con la
evolución de los casos ingresados en una planta convencional de
neurología, con anterioridad a esta fecha y por lo tanto, con
anterioridad a la existencia de esta Unidad (mayo 2003 a abril 2005).
Un ictus es una enfermedad aguda ocasionada por una alteración de la
circulación de la sangre en el cerebro. Ictus es el nombre científico de
la afectación que más popularmente se conoce con los nombres de
apoplejía, derrame cerebral, embolia o trombosis cerebral, etc. Cada
ictus es diferente y las personas que lo padecen presentan diferentes
síntomas según la zona y el volumen del cerebro afectados y del estado
general y de salud previo, como por ejemplo, pérdida de fuerza o
parálisis en un lado del cuerpo, pérdida de visión en un ojo o parcial
en los dos, pérdida o dificultad del habla, pérdida de sensibilidad de
un lado del cuerpo o de la cara, inestabilidad, desequilibrio e
incapacidad para andar, dolor de cabeza muy intenso o repentino, no
habitual. La característica principal del ictus es que cualquiera de
estos síntomas se presentan de manera brusca y pueden producir
diferentes grados de discapacidad que necesitan rehabilitación. Si la
afectación dura menos de 24 horas, hablamos de un ictus transitorio. La
mayoría remiten en menos de una hora. Este ictus transitorio presenta
los mismos síntomas, pero desaparecen rápidamente sin dejar secuelas.
Esto no quiere decir que sea menos importante, sino todo lo contrario:
es una situación de alto riesgo, que requiere ser atendida de manera
urgente, para conseguir que sea reversible.
El tipo más común es el ictus isquémico, que sucede cuando se altera la
llegada de la sangre a las diferentes zonas del cerebro. La alteración
de la circulación provoca que las células cerebrales del área afectada
mueran por carencia de irrigación sanguínea, es decir, por carencia de
oxígeno (isquemia). Esta alteración puede deberse al estrechamiento o
bloqueo de las arterias que van al cerebro y es un proceso conocido como
arteriosclerosis o ateromatosis. Se puede producir el taponamiento de
las arterias con la formación de un coágulo que impide el paso de la
sangre (trombosis cerebral ). A veces el coágulo proviene del corazón y
hablamos, entonces, de embolia cerebral. Hay otras causas de alteración
de las arterias, como por ejemplo la vasculitis. Un ictus hemorrágico se
produce cuando las arterias se rompen a causa, generalmente, de aumentos
de la presión arterial o bien de una malformación previa, y la sangre se
filtra por el cerebro causando daños.
El estudio que ahora se publica, dirigido por el Dr. Jaume Roquer, Jefe
de Servicio de Neurología de l’Hospital del Mar, compara la evolución de
los pacientes que han llegado a Urgencias con un mismo tipo de ictus (isquémico),
desde mayo de 2003 a mayo de 2006, según si han sido o no hospitalizados
en la Unidad de Ictus. Por lo tanto, se han estudiado dos grupos: uno de
215 pacientes con un Ictus que llegaron a Urgencias entre mayo de 2003 y
abril de 2005 (previamente a la existencia de la Unidad de Ictus) y un
segundo grupo de 433 pacientes que padecieron un Ictus entre mayo de
2005 y abril 2006. El primer grupo fue ingresado en la planta
convencional de atención neurológica y el segundo grupo, si cumplía los
criterios de ingreso según las características del ictus que padecía, se
le ingresaba en la Unidad de Ictus.
Los resultados han sido claros: tratar estos pacientes en Unidades de
Ictus con un enfoque integral y multidisciplinario mejora la evolución,
gracias a múltiples factores y uno de ellos es el abordaje de las
complicaciones. Una de las más temidas y frecuentes y que afecta
directamente a la evolución, mortalidad y secuelas posteriores es el
deterioro neurológico precoz. Este deterioro neurológico precoz aparece
en el 19,6% del total de pacientes de la muestra. Esta complicación se
atenúa cuando los pacientes ingresan en estas Unidades especializadas,
bien porque aparece en menor número de ocasiones (11% en ingresados en
Unidad de Ictus vs. 24% cuando no se disponía de esta Unidad), bien
porque cuando aparece se puede detectar más precozmente y el tratamiento
puede ser más efectivo.
Además, se ha evidenciado que la mejoría también se produce a otros
niveles. Los pacientes que han sido ingresados en Unidades de Ictus han
necesitado estancias más cortas en el hospital y han presentado menos
mortalidad a los 90 días del Ictus (un 10% de casos vs. el 17% cuando no
había la posibilidad de ingresar en esta unidad específica).
Las conclusiones: el ingreso y la monitorización en la Unidad de Ictus
es un factor clave en la prevención del deterioro neurológico precoz y
contribuye a mejorar los resultados y a disminuir el tiempo de ingreso
de los pacientes que han padecido un ictus.
La Unidad de Ictus es una unidad de curas semiintensivas situada en la
Unidad de Neurología y permite proporcionar una vigilancia continua de
las constantes vitales, valorar de manera continuada el estado
neurológico del paciente, realizar curas de enfermería frecuentes y
dispensar una atención médica muy atenta y especializada por un
neurólogo, durante las 24 horas del día. Permite así detectar, de forma
precoz, el empeoramiento clínico que pueden presentar algunos pacientes
durante las primeras 48-72 horas y aplicar las medidas necesarias para
evitarlo o controlarlo. El equipo de enfermería responsable de la unidad
valora cada 4 horas el estado neurológico del enfermo (nivel de
conciencia, lenguaje, fuerza de las extremidades,...).
El enfermo permanecerá ingresado en la Unidad de Ictus entre 48 y 72
horas, a pesar de que este periodo puede modificarse puntualmente según
sus necesidades y situación. Tampoco todos los ictus precisan de un
tratamiento en este tipo de Unidades. Preferentemente, ingresan en esta
Unidad los pacientes que, para recibir algún tratamiento especial,
necesitan una vigilancia específica. Se considera que durante este
periodo de 2 o 3 días puede progresar la lesión cerebral.
Posteriormente, el paciente será trasladado a la sala de hospitalización
convencional, donde continuará un programa de rehabilitación y de curas
especializadas.
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