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Madrid (España) |
30 de Junio
de 2008 |
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SEPAR insta a
la Comunidad de Madrid a crear unidades de neumología en todos
los nuevos hospitales públicos. |
Los hospitales
Infanta Leonor (Vallecas), Henares (Coslada), Tajo (Aranjuez) y Sureste
(Arganda del Rey) trabajan sin unidades de neumología desde su
inauguración en febrero
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), que
representa a 3.000 profesionales dedicados al diagnóstico y tratamiento
de las enfermedades respiratorias, de las 17 Comunidades Autónomas
españolas consideran que todas las personas que sufren este tipo de
enfermedades tienen derecho a recibir atención médica especializada, en
términos de equidad, por parte del facultativo más experto. Esta
atención sólo es posible con la presencia de unidades adecuadamente
dirigidas por un neumólogo responsable como Jefe de Unidad, dada la
complejidad diagnóstica y terapéutica que han alcanzado las enfermedades
respiratorias en el siglo XXI.
Ante la situación
actual en los nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid: Infanta
Leonor, Vallecas, Tajo y Sureste; los profesionales de SEPAR se unen al
requerimiento que Neumomadrid (Sociedad Madrileña de Neumología y
Cirugía Torácica) le ha hecho al SERMAS (Servicio Madrileño de Salud) en
cuanto a la necesidad de cubrir la Jefatura de Sección de Neumología de
estos centros sanitarios con el objetivo de que los pacientes
respiratorios sean debidamente atendidos en igual de condiciones que en
el resto de los hospitales públicos españoles.
De este modo, los
neumólogos, los cirujanos torácicos españoles, a través de la Junta
Directiva de SEPAR instan al SERMAS a que nombre de forma inmediata a
los Jefes de Sección de Neumología de los Hospitales anteriormente
citados, que sus secciones de neumología se organicen bajo la
supervisión de la Dirección Médica de cada centro sin otros
intermediarios y que se desarrollen los protocolos de derivación
necesarios para atender a los pacientes que necesiten cirugía torácica a
través de la figura del cirujano torácico consultor. SEPAR está
convencida de que estos centros hospitalarios cuentan con neumólogos
competentes, pero considera que las enfermedades respiratorias son lo
suficientemente importantes en el panorama sanitario actual como para
entender que la atención a los pacientes respiratorios requiere una
actuación compleja desarrollada por médicos especialistas expertos en
estas patologías.
Cabe recordar que las
enfermedades respiratorias representan el 10% de todas las muertes en
España, que son el primer motivo de atención médica y suponen el tercer
problema de salud. Estas enfermedades requieren, a menudo, de
estrategias diagnósticas y terapéuticas complejas y, cada vez en mayor
medida en la medicina moderna, altamente especializadas.
Según los miembros de la Junta de SEPAR, reconocidos especialistas de la
Comunidad Valenciana, Extremadura, Cataluña, Madrid, País Vasco, la
Comunidad Canaria, Navarra, Aragón, Galicia y Asturias “la atención de
los enfermos respiratorios crónicos es un asunto de primer orden para el
sistema sanitario español que debe estar preparado para atender la
demanda de este tipo de pacientes”. En los últimos años pocas
enfermedades han supuesto un problema de salud pública mundial
equiparable a la EPOC, al asma y al cáncer de pulmón. A estas
enfermedades se une la alta prevalencia de la apnea del sueño, el
incremento de las neumopatías intersticiales difusas y de enfermedades
pulmonares de base inmunológica o la creciente necesidad de la
ventilación mecánica no invasiva, de alta complejidad, en su versión
hospitalaria o en domicilio.
Tal y como explica Neumomadrid en su comunicado del miércoles 25 de
junio, las enfermedades respiratorias son de las más frecuentes en la
Comunidad de Madrid. No hay que olvidar que enfermedades como el asma,
el cáncer de pulmón, la EPOC o el síndrome de apnea del sueño son
algunos de los principales problemas de salud de los madrileños.
Asimismo, todos los años las urgencias de los hospitales madrileños se
colapsan en invierno, con pacientes que padecen problemas del aparato
respiratorio. Además, las enfermedades respiratorias son, en el momento
actual, la segunda causa de muerte. Es más, la prevalencia e incidencia
en las próximas décadas de la patología neumológica seguirá en claro
aumento, especialmente en la mujer, por su incremento en el hábito
tabáquico.
Dos ejemplos: la EPOC y el asma
Los datos muestran la relevancia de las enfermedades respiratorias y el
importante coste económico que conllevan, lo que exige el mayor grado de
eficiencia en su gestión. Por poner sólo dos ejemplos, las grandes
cifras que arrojan la EPOC y el asma justifican las unidades de
neumología en todos los hospitales del sistema sanitario público
español. Los modelos sanitarios más avanzados del mundo respaldan el
incuestionable liderazgo de los neumólogos en la asistencia,
investigación y gestión de las enfermedades respiratorias.
Actualmente más de un millón y medio de españoles padecen esta
enfermedad que constituye la 3ª causa de muerte en España, tan sólo
superada por el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Además, el
80% de los pacientes que sufren EPOC no están diagnosticados y se estima
que su prevalencia irá en aumento debido a la incidencia del tabaquismo,
al envejecimiento de la población y la contaminación atmosférica.
Por otra parte, esta patología ocasiona el 10% de las consultas en
Atención Primaria, el 35% de las de Neumología y cerca del 10% de las
hospitalizaciones anuales- unas 40.000-. La EPOC genera unos costes
directos al Estado de aproximadamente 238,82 millones de euros, o lo que
es lo mismo, consume un 2% del presupuesto total de la sanidad pública.
Además cabe resaltar que este tipo de pacientes sufren una media de 1-2
agudizaciones al año. De éstas, una de cada seis requiere un ingreso
hospitalario, por lo que un total de un 13% de pacientes fueron
ingresados en el último año, ocasionando unos costes de 105 millones de
euros. Un pequeño porcentaje de pacientes con EPOC grave son los que
generan el 90% del gasto sanitario y deben ser tratados por los
especialistas más expertos.
Asimismo, el coste del asma en España es superior al del SIDA y la
tuberculosis juntos. El asma en España afecta a un 5% de la población
adulta, y entre el 8% y el 12% de los niños y adolescentes. En valores
absolutos el asma asciende a más de 3 millones de adultos y más de medio
millón de niños hasta los 14 años. El asma es, en la actualidad, la
enfermedad crónica más prevalente en la infancia.
Los resultados del estudio ASMACOST, llevado a cabo el Área de Asma de
la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, muestran que el
coste económico del paciente asmático adulto en España es de 1.950
euros. El coste del asma, incluidos tanto el gasto directo en la
asistencia médica como los gastos indirectos derivados, por ejemplo, de
la pérdida de productividad laboral, supera el del SIDA y la
tuberculosis juntos. El asma ocasiona una importante carga económica
para la sociedad ya que consume el 2% de los recursos destinados a la
salud pública en los países desarrollados. El carácter crónico del asma,
junto a la necesidad de medicación tanto para combatir los síntomas como
para controlar la inflamación bronquial, hacen que esta enfermedad
respiratoria suponga una carga económica importante para todos los
sistemas de salud, así como para los individuos afectados, sus familias
y la sociedad. Otros resultados del estudio neumológico ASMACOST
muestran que el 16,1% del gasto corresponde a recursos no sanitarios-
absentismo laboral y escolar, incapacidades, jubilaciones anticipadas, y
muertes prematuras- mientras que el 83,9% corresponde a los costes
sanitarios.
La EPOC y el asma, junto con otras patologías respiratorias relevantes
como el cáncer de pulmón, el tabaquismo, la apnea del sueño, la
tuberculosis o la neumonía son responsables de una parte importante de
las consultas en atención primaria y de los ingresos hospitalarios.
Actualmente, las enfermedades respiratorias en España representan el
tercer problema de salud con mayor morbi-mortalidad, son responsables
del 10% de todas las muertes y presentan una tendencia claramente
alcista. Ya en 1993, su coste asistencial se situaba en segundo lugar
sólo detrás de las enfermedades cardiovasculares alcanzando un 13,5% del
gasto total sanitario.
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