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Vitoria-Gasteiz
(España) |
10 de
Marzo de 2008 |
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El uso de
antipsicóticos en niños con estados mentales de alto riesgo
reducen la probabilidad de que desarrolle un trastorno
psiquiátrico grave. |
La adherencia al
tratamiento de los pacientes con paranoia es uno de los principales
inconvenientes a los que se enfrentan los psiquiatras que tratan este
tipo de trastornos. La razón de ello es doble en la mayoría de los
casos: por un lado “estos pacientes no suelen ser conscientes de su
enfermedad” y en otras ocasiones “no aceptan el tratamiento para
tratar el delirio primario”.
Por ello, Miquel Bernardo, director del programa Esquizofrenia Clínic,
del Hospital Clínico de Barcelona, ha incidido en que “el tratamiento
de los síntomas complementarios o accesorios (los trastornos del estado
de ánimo, ansiedad, insomnio, etc.) pueden ser la clave que permita
abordar una mejoría global de un paciente con trastornos paranoides y
baja adherencia al tratamiento”. Estas declaraciones las ha
realizado en el contexto del XVI Congreso de Actualización en
Psiquiatría que, bajo el título El mundo paranoide, se ha celebrado en
Vitoria-Gasteiz durante el 6 y 7 de marzo.
La paranoia es una forma de trastorno delirante emparentado con la
psicosis, y más concretamente con la esquizofrenia. De hecho, “el
tratamiento es muy similar desde el punto de vista farmacológico”.
La paranoia y la esquizofrenia, “a pesar de ser enfermedades
distintas, comparten ciertos aspectos y uno de ellos, tal y como se está
constatando, tiene que ver con la existencia de síntomas vinculados a la
alteración de un neurotransmisor, la dopamina, que favorece los síntomas
psicóticos”.
Por esta razón, el tratamiento antipsicótico que es usado en la
esquizofrenia “puede ser utilizado también en la paranoia, porque es
un tratamiento antidopaminérgico, que actúa sobre el mecanismo que
refuerza o sustenta las ideas paranoicas”.
Antipsicóticos de tercera generación
Para Miquel Bernardo, que además de psiquiatra es profesor de la
Universidad de Barcelona, la aparición de la tercera generación de
antipsicóticos va a suponer un paso adelante en el tratamiento de estos
trastornos, ya que aportarán “un perfil de seguridad mayor y menos
efectos adversos”.
Si bien la segunda generación de antipsicóticos “amplió su efecto y
tenía una acción antiserotoninérgica, además de la antidopaminérgica, y
protegía contra los efectos secundarios de tipo parkinsonizante”,
todavía tienen en común que la mayor parte de ellos “actúan a nivel
metabólico, favoreciendo un aumento de peso significativo e incrementado
la probabilidad de sufrir síndrome metabólico y diabetes”.
La tercera generación, “además de tener una acción antagonista
dopaminérgica, podrá desarrollar sus efectos en niveles determinados por
lo que permitirá un perfil mucho más amplio de actividad, tanto sobre
síntomas positivos, como sobre síntomas negativos, así como mejorar el
perfil de actividad cognitiva”.
Sin embargo, a pesar de que los fármacos han mejorado sustancialmente en
los cincuenta años que los antipsicóticos vienen empleándose en
medicina, el experto apuntó a que “todavía necesitaríamos
medicamentos más limpios, más selectivos, con menos efectos adversos, y,
por supuesto, más eficaces”.
Uso de antipsicóticos en niños
En cuanto a la polémica suscitada en ciertos ámbitos sobre el empleo de
fármacos antipsicóticos en niños, Miquel Bernardo señaló que en
pacientes que puedan ser definidos como pacientes con estados mentales
de alto riesgo, “la probabilidad, aunque no sea muy alta, de que se
desarrolle un trastorno psiquiátrico grave, como puede ser una psicosis,
justifica que se utilicen fármacos que reduzcan las posibilidades de
desarrollar la enfermedad”.
Tal y como indicó, “estos casos deben ser cuidadosamente estudiados
de manera concreta por profesionales expertos, para valorar las ventajas
e inconvenientes de cada opción terapéutica”. Además, añadió que “los
efectos adversos de estos medicamentos, cuando son bien utilizados y en
dosis pequeñas, son mínimos” y de alguna forma, “el riesgo que
puedan comportar queda claramente compensado por su beneficio”.
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