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Bilbao (España) |
10 de Febrero
de 2009 |
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La vacunación de la Hepatitis B
de los profesionales sanitarios es obligatoria para el desempeño
de su trabajo. |
• Alrededor del
95 por ciento de los profesionales sanitarios de nuestro entorno
está vacunado contra la Hepatitis B.
• El incumplimiento del calendario vacunal por parte de este
colectivo conlleva consecuencias legales y laborales
• Al trabajar en un hábitat delicado, el riesgo del profesional
sanitario es superior a la media y las consecuencias de la
transmisión de la Hepatitis A y B son más relevantes.
• La filosofía de este concepto es la de protegerse a uno mismo y a
los demás mediante la vacunación.
• El desconocimiento del calendario laboral de la población
inmigrante incrementa los riesgos de contagio y de sobrevacunación.
• La comunidad científica trabaja sobre un protocolo de actuación en
caso de una pandemia de gripe.
• La política preventiva de Salud Pública hace que, gracias al
calendario vacunal de los niños, los jóvenes que se incorporan al
mercado laboral están mejor protegidos que la población de más edad.
Los profesionales
sanitarios han de vacunarse para el desempeño de su trabajo. La
rotundidad de la frase, eje central de las jornadas organizadas por el
Observatorio de Vacunación en el Ámbito Laboral (OVAL) hoy jueves, 5 de
febrero de 2009, a partir de las 11:00 horas en la Sociedad Bilbaina, se
sustenta en un objetivo prioritarios: minimizar los riesgos a terceros.
Tal y como asegura Juan Goiria, presidente de la Academia de Ciencias
Médicas de Bilbao y coordinador del observatorio, “la vacunación es un
criterio de aptitud médica, sobre todo como medida de prevención de
contagio, tanto a los propios compañeros de trabajo como a los
pacientes”.
Entiende el coordinador del OVAL que “los profesionales sanitarios, así
como otros grupos laborales de riesgo, han de extremar la vigilancia a
la hora de los cuidados de la salud. No en vano, trabajan en un hábitat
donde el riesgo es superior a la media y las consecuencias de la
transmisión de la Hepatitis B son más relevantes. Al manejarse, en no
pocas ocasiones, con personas inmunodeprimidas las secuelas son más
graves”.
La jornada organizada por el OVAL observa esta vacunación como criterio
de aptitud laboral, tanto desde la perspectiva judicial como desde el
punto de vista de medicina del trabajo. El magistrado de la sala de lo
contencioso administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País
Vasco, Luis Garrido, expondrá cuáles son los requisitos legales par el
desempeño de la profesión sanitaria, haciendo especial hincapié en “el
criterio de aptitud médico-laboral del trabajador para su puesto de
trabajo, junto con las medidas preventivas laborales que procedieran, en
su caso”. El experto ha recordado cuáles son las consecuencias legales
que trae consigo un contagio por incumplimiento del calendario vacunal.
La presidenta de la Comisión Nacional de Medicina del Trabajo, María
Castellano, recomienda, asimismo, “una vacunación adecuada que reduzca
los índices de contagio y el riesgo a terceros. Los profesionales
sanitarios tienen ante sí una responsabilidad mayor que otros
profesionales y han de vigilar esta cuestión como una evidente medida de
protección laboral”. Ambas voces autorizadas han sido moderadas por el
doctor Juan José Díaz Franco.
Se trata, no obstante, de una advertencia que ya ha calado hondo. Juan
Goiria recuerda que “alrededor del 95 por ciento de los profesionales
sanitarios de nuestro entorno está vacunado contra la Hepatitis B. La
filosofía de este concepto es la de protegerse a uno mismo y a los demás
mediante la vacunación.” Ha esta realidad hay que añadir otra que
subraya el presidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao. “La
política preventiva de Salud Pública hace que, gracias al calendario
vacunal de los niños, los jóvenes que se incorporan al mercado laboral
están mejor protegidos que la población de más edad”.
Asimismo, la jornada de actualización del conocimiento organizada por el
OVAL ha revisado los tres tipos de vacunas más habituales en la
población adulta: la vacuna antigripal, la vacuna antitetánica y las
vacunas frente a la hepatitis B. El jefe de vigilancia y vacunas de la
dirección de Salud Pública del Gobierno vasco, José María Arteagoitia,
ha revisado la situación actual de la vacuna antigripal y las
perspectivas de futuro. En este campo cobra especial importancia el
análisis de un escenario virtual: ¿Cómo actuar en el caso de una
pandemia por gripe? El experto asegura que “ha de establecerse un
protocolo sobre a quién vacunar primero y qué criterios de vacunación
han de seguirse”.
En el campo de la vacuna antitetánica, José Antonio Navarro-Alonso,
miembro de la Comisión Europea de Prevención, ha revisado criterios
tales como el riesgo de la hipervacunación –conlleva un sobrecargo
económico, más molestias y posibles efectos secundarios- y el
desconocimiento del calendario vacunal seguido por la población
inmigrante. Al hilo de estas reflexiones, Juan Goiria aboga por la
creación de “un registro universal de vacunación que reduzca los
márgenes de error”.
En cualquiera de los tipos de vacunas ya citados, su administración es
voluntaria dentro del ámbito laboral sanitario. No ocurre lo mismo en el
caso de la vacuna de la Hepatitis B. Luis Urbiztondo, jefe de Sección de
prevención de enfermedades infecciosas de la dirección general de Salud
Pública de Catalunya, avanzó la posibilidad de “reducir el número de
dosis necesaria para una correcta profilaxis. La investigación
científica avanza hacia una vacuna para toda la vida”, un concepto que,
en palabras de Juan Goiria, “supondría un avance significativo en la
salud laboral de los profesionales sanitarios”. |