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Buenos Aires
(Argentina) |
30 de Mayo
de 2008 |
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LALCEC lanza
en el Congreso la campaña “Me encanta vivir sin humo”,
celebrando sus 30 años de lucha antitabáquica. |
Un móvil recorrerá
varias provincias durante todo el año midiendo en la vía pública la
salud respiratoria de fumadores y no fumadores. También se entregará
material informativo sobre el daño que produce el monóxido de carbono,
uno de los gases contenidos en el humo del cigarrillo.
La Liga Argentina de
Lucha Contra el Cáncer (LAL-CEC) celebra los 30 años de la Campaña
Antitabáquica con el lanzamiento de su campaña nacional “Me encanta
vivir sin humo”. Esta cruzada contra el tabaquismo cuenta con el
auspicio de Pfizer y el puntapié inicial será dado el miércoles 28 de
mayo frente al Congreso de la Nación. Allí, un móvil medirá la salud
respiratoria del público fumador y no fumador, y se brindará información
sobre los efectos nocivos del humo de cigarrillo previo al Día Mundial
sin Tabaco, que se conmemora cada 31 de mayo.
El público podrá
constatar cuál es el nivel de monóxido de carbono (CO) inhalado en las
últimas 12 a 24 horas. A mayor cantidad de este gas en el aire expirado,
menos oxígeno en el organismo.
El Dr. Fernando
Bartolomé Verra, doctor en medicina del Consultorio Especializado para
Dejar de Fumar de LALCEC, explicó que “el CO, entre otros efectos
nocivos, desplaza al oxígeno de la sangre, lo que a su vez fuerza al
corazón a trabajar más”.
El móvil recorrerá
varias provincias durante todo el año, con base en las distintas
Representaciones de LALCEC. El 28 de mayo se instalará frente al
Congreso, el 29 y el 30 lo hará en Aráoz 2380, sede de LALCEC, luego
funcionará en la ciudad de Luján (del 4 al 6 de junio) y recorrerá
localidades donde existe una Representación de LALCEC, tales como Tigre,
San Justo, Quilmes, Villa Flandria, San Martín, Morón, San Isidro, Ramos
Mejía, entre otras.
La Sra. María Inés
Marchegiani de Ucke, Presidenta de LALCEC, declaró que “el abandonar el
hábito de fumar trae beneficios substanciales e inmediatos en la salud
de los fumadores de todas las edades”.
“En los últimos treinta
años, la lucha antitabáquica se ha acentuado enormemente. El
conocimiento sobre la problemática fue incrementándose en la población.
La gente es más consciente acerca de los riesgos que implica fumar, pero
al ser ésta una adicción, precisan de apoyo y atención médica para
lograrlo”, declaró la Dra. Georgina Alberro, médica experta en
tabaquismo de LALCEC.
Los fumadores, los
fumadores pasivos, los bebés en gestación, quienes viven o trabajan en
zonas de mucho tránsito y los usuarios de calefacción a gas con mala
ventilación, son los más perjudicados por la inhalación de monóxido de
carbono.
El humo de cigarrillo
es uno de los principales productores de monóxido de carbono. Un sujeto
que no fuma tiene 5 partículas por millón (ppm) de CO. Un fumador
pasivo, entre 5 y 10 ó 12 ppm, mientras que un fumador activo tiene más
de 10 ó 12 ppm, y puede llegar incluso hasta 40 ó 60 ppm (si traga el
humo o lo retiene mucho tiempo, la contaminación es mayor).

“Sólo un entorno libre
de humo de tabaco al 100% puede proteger a la familia de los graves
problemas que causa el tabaquismo ajeno. Por ello no se debe permitir
que se fume en la casa, y hay que exigir que todos los lugares públicos
cerrados sean 100% sin humo de tabaco”, señaló el Contador Pedro Cofman,
Coordinador de los Cursos de Cesación de Fumar y de los Grupos de
Autoayuda del Chau Pucho Club de LALCEC.
Difícil pero no
imposible
A las 24 horas de dejar de fumar, el nivel de monóxido de carbono en
sangre se equipara al de un no fumador, y los efectos visibles son una
mejor capacidad de concentración, mayor rendimiento en actividades
físicas y mejor irrigación sanguínea a manos y pies, que están menos
fríos.

No obstante, dejar el
cigarrillo es difícil: “el tabaquismo es una enfermedad, para la cual
existen tratamientos médicos, grupos de soporte psicológico y ayuda
terapéutica que ayudan a superar la adicción”, aseveró el Dr. Verra.
“Los tratamientos tienen cada vez mayor eficacia: han salido al mercado
nuevas drogas con una importante eficacia, y también se están
investigando vacunas y otras drogas. Indiscutiblemente la tasa de
abstinencia y de éxito del tratamiento mejora con el abordaje
farmacológico”.
“La ayuda terapéutica
cognitivo-conductual, así como la contención del médico, son
importantes. Inclusive a determinadas personas, los grupos de autoayuda
como Chau Pucho les permiten dejar de fumar sin necesidad de otro
sostén. Pero quienes no lo logran de esta forma pueden requerir un
tratamiento farmacológico”, afirmó el médico. “El seguimiento por parte
de un profesional es fundamental para mejorar las perspectivas de
éxito”.
“En cuanto a la
legislación, si bien nuestro país está haciendo esfuerzos al respecto,
todavía queda mucho camino por recorrer. Hay una tentativa de hacer
prevención en tabaquismo, pero es difícil en ausencia de una legislación
a nivel nacional y cuando las existentes no se cumplen correctamente,
son imperfectas porque contemplan excepciones, y no estipulan que todos
los espacios deben ser 100% libres de humo de tabaco”, agregó la Dra.
Alberro.
Acerca de LALCEC
La Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer es una ONG orientada a
mitigar los efectos del cáncer mediante la prevención, educación,
detección temprana, y campaña antitabáquica, apoyando la investigación
científica y al paciente oncológico. LALCEC fue fundada por la Sra.
Helena Larroque de Roffo el 22 de Julio de 1921. Su larga trayectoria y
la dimensión de la tarea que realiza a través de su Red de 150
Representaciones en todo el país, la ubican como la institución de
referencia en la lucha contra el cáncer en la Argentina. LALCEC es
miembro activo (Full Member) de la UICC (Unión Internacional Contra el
Cáncer, con sede en Ginebra), de la Unión Antitabáquica Argentina y de
la Asociación de Ligas Iberoamericanas Contra el Cáncer.
LALCEC inició en 1978 su Campaña Antitabáquica con tres propósitos
básicos:
• Lograr que los argentinos se comprometan en la lucha contra el
tabaquismo.
• Evitar que los niños y jóvenes comiencen a fumar.
• Ayudar a que todos aquellos fumadores que quieran dejar de fumar
dispongan de un camino para dejar de hacerlo.
Acerca del Chau Pucho Club
El Chau Pucho Club se creo como corolario de los cursos para dejar de
fumar de LALCEC. Cuando el primer grupo de 20 fumadores consiguió la
cesación tabáquica, los participantes tomaron conciencia de la
diferencia entre “apagar el último cigarrillo” y “mantenerse sin fumar”,
y percibieron la necesidad de fortalecerse mutuamente para sostener la
abstinencia. Así, decidieron fundar el club, en donde se reunían para
enfrentar juntos el síndrome de abstinencia, asumiendo además un
compromiso de lucha contra el cigarrillo a distintos niveles de la
sociedad argentina.
El Chau Pucho Club ganó
cada vez más miembros: con el tiempo llegaron fumadores que buscaban
información, y otros que gracias al trabajo grupal dejaron de fumar sin
necesidad de concurrir a un curso, convirtiendo a Chau Pucho en un grupo
de autoayuda. Los grupos se multiplicaron hasta llegar a reunirse todos
los días de la semana. Se creó un taller de pintura, un taller
literario, un grupo de ayuda al obeso llamado “Chau Kilos”, actividad
física aeróbica, y otros.
El espíritu del
voluntariado es inherente al club. En la actualidad los grupos de
autoayuda abiertos y gratuitos se reúnen cinco veces a la semana (de
lunes a viernes de 20 a 22 horas), bajo la forma de grupos abiertos de
autoayuda gratuitos. Las reuniones de Chau Pucho Club se continúan
realizando en la sede de LALCEC, Aráoz 2380, Capital Federal.

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