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Madrid
(España) |
14
de Agosto de 2006 |
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La asociación entre infecciones por VRS
("virus de los bebés") y el desarrollo de asma parece
confirmarse. |
Hasta tiempos recientes los orígenes del asma,
todavía no aclarados, se relacionaban básicamente con los antecedentes
familiares, la alergia y algunos trastornos respiratorios. Hoy la
comunidad científica coincide en que, además, existe una estrecha
asociación entre la infección causada por el virus respiratorio
sincitial (VRS) o virus de los bebés y el desarrollo de sibiliancias
recurrentes/asma, observada en estudios clínicos hasta un periodo de 11
años. Las evidencias clínicas en este sentido han sido expuestas en el
marco del 55 congreso de la Asociación Española de Pediatría
celebrado en Valencia.
Para el Dr. Carlos Paredes Cencillo, presidente de este congreso, "la
mayoría de los autores están de acuerdo en que la bronquiolitis por el
virus respiratorio sincitial en las primeras etapas de la vida tiene
mucho que ver con el aumento de las sibilancias recurrentes, aunque
tengan un carácter transitorio."
El Dr. Eduardo González Pérez-Yarza (Hospital Donostia, San
Sebastián), autor de una revisión sistemática de la literatura
médica al respecto, afirma que "la asociación que establece la
experiencia clínica (entre la infección por VRS y sibilancias
recurrentes/asma) parece clara".
Factores de riesgo de VRS
Cada invierno se infecta por VRS un tercio de la población,
proporción que se eleva a dos tercios de los lactantes y los ancianos.
En torno al 2 por 100 de los niños infectados por una infección por
VRS terminan siendo hospitalizados. "Entre el 60 y el 80% de los
niños se infectan en el primer año de vida y en los dos primeros años
prácticamente el 100 por 100 demuestran haber tenido contacto con este
virus" , ha comentado el Dr. Manuel Sánchez-Solís (Hospital
U. Virgen de la Arrixaca, Murcia).
Los factores de riesgo de infección por VRS son muy
diversos: factores ambientales, factores genéticos y respuesta
inmunitaria del propio enfermo frente al VRS.
Factores recogidos y documentados son: el sexo varón, la edad (mayor
riesgo cuanto más pequeño el bebé), nacer al comienzo de la estación
del VRS (que multiplica casi por 2 las probabilidades de
hospitalización). Otro factor que se ha identificado y establecido a lo
largo de los últimos años es el número de personas que conviven de
manera habitual en el hogar del niño, el número de hermanos que
conviven con él y la asistencia a guarderías (riesgo de ingreso
multiplicado prácticamente por 6).
Como factor especial de riesgo de bronquiolitis, el Dr. Sánchez-Solís
ha hecho hincapié en la influencia del tabaquismo materno. Estudios
recientes concluyen que la función pulmonar de los hijos de madres que
fumaron durante la gestación es significativamente peor que la de los
niños de madres no fumadoras.
En cuanto a los factores clínicos que asimismo son
determinantes de la gravedad y de que la infección por VRS oriente el
proceso hacia una infección de vías bajas, hay que destacar la:
broncodisplasia pulmonar, las cardiopatías congénitas y el nacimiento
prematuro. La prematuridad, según los trabajos del grupo español IRIS,
viene a multiplicar por 5 el riesgo de ingreso a causa de infección por
VRS. Asimismo la experiencia clínica revela mayor riesgo frente al VRS
en los niños con fibrosis quística, inmunodeprimidos y niños que han
recibido un trasplante.
Profilaxis sin vacuna
En los años 60 se llevó a cabo una experiencia que
resultó negativa al ensayar una vacuna frente al virus respiratorio
sincitial con virus vivos: los niños que habían sido vacunados no
sólo no quedaban inmunizados sino que desarrollaban una infección más
grave de lo habitual, lo que da idea de la capacidad de este virus de
escapar a la respuesta del sistema inmunológico.
Desde entonces los intentos por conseguir una vacuna
apenas han progresado, por lo que la profilaxis frente al VRS sólo
cuenta con el anticuerpo monoclonal palivizumab, que, como han
demostrado estudios españoles, reduce al 4% los ingresos en aquellos
neonatos prematuros que lo recibieron, frente al 13,5% en aquellos que
no se beneficiaron de la profilaxis.
El pediatra e infectólogo español Octavio Ramilo,
radicado en Estados Unidos (Southwestern Medical Center. Dallas), que ha
realizado experiencias pioneras para analizar el comportamiento del VRS
en ratones, afirma a la luz de la evidencia epidemiológica que "el
virus respiratorio sincitial provoca complicaciones a largo plazo".
"De hecho todos hemos asistido a niños con bronquiolitis en el
mes de octubre, a los que volvemos a ver en diciembre, en marzo..., a
veces con una infección por VRS, otras veces por otros virus y en
ocasiones sin una causa muy clara. Y dentro de esos niños sí hay un
grupo de riesgo en que va a persistir el problema y van a desarrollar
cuadros de sibilancias de repetición. Creo que hoy hay consenso entre
infectólogos, neumólogos y pediatras respecto a la evidencia de
asociación entre el VRS y las sibilancias de repetición y asma."
En cuanto a la intervención terapéutica en el proceso, el Dr. Ramilo
ha subrayado el significativo efecto de palivizumab, que consigue
disminuir de forma marcada la inflamación, la hiperreactividad
bronquial, en los ratones que reciben el anticuerpo de forma
profiláctica frente a los que no lo reciben. Además, se aprecia un
beneficio a largo plazo.
Asma: una inflamación que cierra la puerta al aire
El asma es una enfermedad pulmonar que suele
presentar con siguientes características:
· Obstrucción de la vía aérea total o parcialmente reversible, bien
espontáneamente o con tratamiento.
· Inflamación bronquial y remodelado (fibrosis) de la arquitectura del
bronquio, con infiltración de la mucosa por eosinófilos y otras
células, y un mayor o menor grado de fibrosis subepitelial permanente,
aún en ausencia de síntomas.
· Hiperreactividad bronquial, o respuesta aumentada de la vía aérea
frente a distintos estímulos, pero no específica de esta enfermedad.
De estas características, la inflamación de la mucosa bronquial debe
existir siempre para poder hacer un diagnóstico de asma. Las demás
pueden pasar por periodos de mayor o menor actividad y presencia.
Síntomas
Al producirse esta inflamación de la mucosa
bronquial aparecen los siguientes síntomas: tos , silbidos en el pecho
(sibilancias), secreciones (flemas) y disnea o fatiga.
Los síntomas suelen cursar en crisis y durar varios días hasta ceder,
o bien cursar con síntomas de forma continua con agudizaciones
ocasionales más intensas. De forma atípica, puede existir
exclusivamente tos persistente, opresión torácica sin otros síntomas
acompañantes, o bien estar oculto como bronquitis de repetición en
niños, siendo sólo un proceso de tos y flemas, sin fatiga al respirar.
En todas las formas es característico el predominio nocturno de los
síntomas.
La evolución esperada es hacia la curación en un gran porcentaje de
los niños con asma ya que la prevalencia en la infancia es del 11% y en
el adulto oscila entre el 4 y 6 %. Por ello más de la mitad de los
niños con asma dejan de padecer esta enfermedad después de la
pubertad.
No obstante, existen factores de riesgo para mantenerse con asma en la
edad adulta: comienzo del asma antes de los 2 años, madre con asma,
pruebas de alergia positivas (atopia), alteración de función
ventilatoria pulmonar persistente.
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