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ENERO 2002

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Título: "Protocolos para ergometrías"
Autor: Ulecia Martínez, M.A.
Hospital Universitario San Cecilio (Granada)

"EN TÉRMINOS GENERALES LAS PRUEBAS SE UTILIZAN EN BASE A LAS POSIBILIDADES DEL PACIENTE, LA MEJOR RELACIÓN COSTO-UTILIDAD Y LA DISPONIBILIDAD Y EXPERIENCIA DE CADA CENTRO. AUNQUE NO NECESARIAMENTE EN ESTE ORDEN"

 

INDICACIONES DE ACTUACIÓN PARA EVALUAR A LOS PACIENTES MEDIANTE ERGOMETRÍA. 


INTRODUCCIÓN

Dado que el ejercicio físico es capaz de poner de manifiesto aquellas alteraciones cardiovasculares no presentes durante el reposo, representa el primer escalón diagnóstico (evidentemente con las limitaciones inherentes a su realización y que serán tratadas con posterioridad), para valorar de forma objetiva y en relación siempre con el contexto clínico de cada paciente, las patologías cardiovasculares desde los puntos de vista electrocardiográficos, hemodinámicos, clínicos y de capacidad funcional.

Además el test de esfuerzo es de fácil realización, accesible a la inmensa mayoría de los pacientes, reproducible en situaciones similares para poder establecer comparaciones en el mismo paciente, disponible en todos los centros hospitalarios, de amplia experiencia entre cardiólogos, de alta eficacia con bajo costo (dos veces inferior al eco-stress y seis respecto de imágenes con perfusión con radioisótopos). Por otra parte, la sensibilidad y especificidad que son algo más superiores con las técnicas de imagen para pacientes portadores de CI, así como el escaso valor predictivo positivo en aquellos pacientes con bajo riesgo y las situaciones que dificultan la interpretación de la prueba de esfuerzo, constituyen las limitaciones mayores.

No obstante, las Pruebas de Esfuerzo convencionales en pacientes sin IAM previo presentan una sensibilidad del 72%, una especificidad del 84% y un valor global de precisión del 74% (siempre que se excluyeran alteraciones del ST, HVI y/o trastornos de la conducción), cifras establecidas tras un metaanálisis de 24074 pacientes1,2, esto pone de manifiesto que la especificidad (% sin CI con ST normal) es mayor que la sensibilidad (% con CI y ST anormal), sin embargo esto ocurre fundamentalmente en pacientes con CI menos severa (enfermedad de 1 solo vaso). En este sentido y al objeto de evitar falsos positivos la AHA recomienda evitar la realización del test de hiperventilación previo a la ergometría estándar ya que su eficacia no ha sido validada3.

Por tanto debemos aconsejar como primera opción diagnóstica, valorativa y pronóstica siempre que el paciente sea capaz de llevarla a cabo alcanzando el 85% de su FC máxima estimada y no existan contraindicaciones para una correcta interpretación de la misma, la realización de una ergometría, teniendo siempre en cuenta la probabilidad pre-test por edad, sexo y clínica.  

 

- Revista Online de Cardiología y Cirugía Cardiovascular -