Las enfermedades de tipo ocupacional ocupan un lugar importante entre los riesgos o consecuencias a los que se enfrentan aquellas personas que se expongan, voluntariamente o no, a algún agente nocivo muchas veces ignorado, subestimado u omitido por sus superiores, en el área en que laboran. De esta manera su vida productiva transcurre en medio de variadas formas de presentación, por lo general incompleta, de un cuadro que finalmente se establecerá discapacitándolo en el mejor de los casos, de una u otra manera. En el caso particular de las enfermedades que afectan las vías respiratorias, el sujeto resta importancia a los síntomas que se van presentando, por desconocimiento o en la gran mayoría de los casos por no perder su estabilidad laboral y a expensas de su juventud pasa por alto algunas advertencias relacionadas con la seguridad industrial o ambiental, sin tomar en cuenta que en su madurez y a veces antes, será presa de una enfermedad crónica que limitará seriamente sus actividades cotidianas, le acarreará múltiples complicaciones a él y a su familia y terminará quizá con una muerte temprana.