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La
progresión de la enfermedad renal y su tratamiento
actual. Una revisión.
Miguel Rondon
Nucete, Ana V. Rondon Guerra y Yadira Villarreal.
Unidad de Nefrología, Diálisis y Transplante
Renal. Departamento de Medicina. Facultad de
Medicina. Universidad de Los Andes. Mérida.
Venezuela.
rondonm@ula.ve
Resumen
Se hace, una revisión actualizada de la
insuficiencia renal crónica, haciendo hincapié en
su patogenia y en la participación de las
citoquinas y factores de crecimiento en la
progresión de la enfermedad renal. Se actualizan
conceptos sobre los mediadores y favorecedores de la
insuficiencia renal terminal y las medidas
terapéuticas actuales y futuras para el tratamiento
de la nefropatía crónica.
Introducción
La
progresión de la enfermedad renal es un tema en
permanente discusión y análisis por los
nefrólogos, y en una publicación anterior ya se
habían precisado algunos conceptos sobre este tema
(Rondon et al 2001). El propósito de este trabajo
es el de actualizar los procesos que afectan la
progresión de la enfermedad renal una vez que la
lesión renal se ha iniciado y las medidas
terapéuticas adecuadas para retardar la progresión
de esa enfermedad renal. La insuficiencia renal
crónica (IRC) tiene como característica
fundamental la disminución de la tasa de
filtración glomerular (TFG) y por tanto retención
de los productos de desecho del metabolismo proteico
(Yu 2003). La IRC es un problema de salud pública
en nuestro país y en USA, en donde el 3% de la
población adulta tiene niveles elevados de la
creatinina plasmática (Coresh et al 2001). Esto
supone grandes gastos en el tratamiento de esta
afección renal, la cual sólo puede ser tratada en
su etapa terminal mediante la diálisis y el
transplante renal. Por tanto, parece lógico además
del cuidado del paciente, tratar de detener la
progresión de la enfermedad renal y lograr
economías presupuestarias muy necesarias en
nuestros países.
Patogenia
de la enfermedad renal.
La
alteración de la función renal se asocia en mayor
grado con lo extenso de la lesión
tubulointersticial más que con la lesión
histologica glomerular (Schainuck et al 1970). La
fibrosis intersticial se produce como consecuencia
de un aumento en la síntesis y una disminución en
la degradación de la matrix extracelular (ME). La
ME modificada contiene en exceso componentes
normales como son la fibronectina, la laminina, los
proteoglicanos y el colágeno tipo IV (Yu 2003).
Además de estas modificaciones histológicas, las
alteraciones en la composición de la ME cambian las
vías de interacción de otras células con la ME y
así se afecta la regulación génica en respuesta a
factores de crecimiento específicos (Yarwood et al
2001). La muerte celular fisiológica es un
acontecimiento normal para la homeostasia tisular y
es importante para renovar las células innecesarias
o lesionadas. En el caso de la enfermedad renal, el
balance entre la proliferación celular y la
apoptosis juega un papel critico para mantener un
número optimo de células después de la agresión
inicial (Savill 1999). En la IRC, existe una
pérdida de la población de células residentes
normales que se considera sea debida a la
combinación de abundantes estímulos proapoptoicos
y una disminución de los estímulos antiapoptoicos.
Entre los primeros se encuentran el factor b
transformador del crecimiento (TGF-b), el factor de
necrosis tumoral (TNF), los FAS ligando (FasL) y el
interferón. Además la ME normal inhibe la
apoptosis, pero como ha sido reemplazada por una ME
anormal, este efecto antiapoptoico se pierde (Sugiyama
et al 1998) y el resultado es una disminución de la
población de células glomerulares y tubulares
epiteliales normales. La infiltración del
intersticio renal por los macrófagos se relaciona
con el grado de disfunción renal (Hooke et al
1987), estas células amplían la respuesta al
producir más citoquinas que a su vez promueven más
fibrosis y apoptosis (Isbel et al 2001). También
los mastocitos o células cebadas han sido
implicadas en la progresión de la fibrosis
intersticial, ya que se encontró una importante
correlación entre estas células y la severidad de
la fibrosis intersticial en pacientes con diferentes
tipos de glomerulonefritis (El-Koraie 2001).
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