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Prevalencia de insatisfaccion personal en mujeres de edad mediana
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Autor: Dra. Jilian Acebal Matarama
Publicado: 16/06/2008
 

En el presente siglo han sucedido una serie de hechos y adelantos en la medicina, principalmente en el campo de la protección de la salud y en el medio ambiente, lo que ha permitido el aumento en la expectativa de vida, es así como en los países industrializados alcanza a los 80 años y en los en vía de desarrollo de 70; ese aumento en los últimos 100 años, equivale a la mitad de los años obtenidos hasta 1900 cuando el promedio de vida era sólo 40 a 45 años.(1) Este incremento ha provocado modificaciones en la pirámide poblacional, aumentando no sólo el número de personas adultas sino principalmente en las mujeres en climaterio y en la ancianidad en ambos sexos.


Prevalencia de insatisfaccion personal en mujeres de edad mediana.1

Prevalencia de insatisfacción personal en mujeres de edad mediana en los consultorios 13 y 36 del policlínico mártires del Corynthia, municipio plaza de la revolución, ciudad de la habana.

 

Dra. Jilian Acebal Matarama, Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral, Metodóloga de la Vice dirección docente Policlínico “Mártires de Corynthia” Ciudad de la Habana, Cuba. Profesora Asistente de la Escuela Latinoamérica de Medicina.

 

Dra. Tania María González Vázquez, Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral Policlínico “Mártires de Corynthia” Ciudad de la Habana Cuba. Profesora Auxiliar de la Escuela Latinoamérica de Medicina.

 

José Arnaldo Barnés Domínguez, Especialista de Primer Grado en Medicina Interna Instituto Nacional de Angiología, Ciudad de la Habana Cuba. Profesor Auxiliar de la Escuela Latinoamérica de Medicina.

 

Resumen.

 

En el presente siglo han sucedido una serie de hechos y adelantos en la medicina, principalmente en el campo de la protección de la salud y en el medio ambiente, lo que ha permitido el aumento en la expectativa de vida, es así como en los países industrializados alcanza a los 80 años y en los en vía de desarrollo de 70; ese aumento en los últimos 100 años, equivale a la mitad de los años obtenidos hasta 1900 cuando el promedio de vida era sólo 40 a 45 años.(1) Este incremento ha provocado modificaciones en la pirámide poblacional, aumentando no sólo el número de personas adultas sino principalmente en las mujeres en climaterio y en la ancianidad en ambos sexos.

 

La satisfacción personal como vertiente subjetiva de la Calidad de Vida, es el tema de este estudio descriptivo (estimación de prevalencia y descripción del comportamiento de una serie de variables psicosociales con relación a la insatisfacción personal), en el que fueron encuestadas 100 mujeres de edad mediana (45-59 años) de los consultorios 13 y 36 (50 y 50 respectivamente) del Policlínico "Mártires del Corynthia " del municipio Plaza de la revolución, de un total de 328 mujeres seleccionadas por Muestreo Simple Aleatorio, en el primer trimestre de este año. El instrumento aplicado consistió en el ISP-RELEBA para medir Satisfacción Personal. El procesamiento estadístico incluyó el cálculo de medidas descriptivas (tasas y porcentajes) mediante el paquete estadístico EP16 y métodos univariados (prueba de comparación de medias en muestras independientes). Se constató una tasa de prevalencia de insatisfacción personal de 26,5%. La insatisfacción se incrementó junto con el nivel escolar. La insatisfacción con las posibilidades económicas y con el trabajo que realizan obtuvieron las mayores tasas de prevalencia.

 

Palabras claves: satisfacción personal; calidad de vida; indicadores de calidad de vida; mujeres; media edad.

 

En el presente siglo han sucedido una serie de hechos y adelantos en la medicina, principalmente en el campo de la protección de la salud y en el medio ambiente, lo que ha permitido el aumento en la expectativa de vida, es así como en los países industrializados alcanza a los 80 años y en los en vía de desarrollo de 70; ese aumento en los últimos 100 años, equivale a la mitad de los años obtenidos hasta 1900 cuando el promedio de vida era sólo 40 a 45 años.(1) Este incremento ha provocado modificaciones en la pirámide poblacional, aumentando no sólo el número de personas adultas sino principalmente en las mujeres en climaterio y en la ancianidad en ambos sexos.

 

Ha habido un cambio dramático en la población mundial, es así como para 1950 habían 2.518 millones de habitantes; 50 años después, año 2000, hubo un aumento 2,5 veces: 6.261 millones; y en 100 años, en el año 2050, el incremento será de 4 veces: 10.019 millones.

 

Durante muchos años la menopausia era un fenómeno raro en la mujer ya que la esperanza de vida era muy baja. Así, en la época de Aecio de Amida, la vida media de las mujeres era de treinta y tantos años, de modo que aunque la edad de la menopausia era de 50 años como hemos visto antes, rara era la mujer que llegaba a ella.(2) Hoy día se estima que las mujeres que llegan a los 50 años poseen unas expectativas de vida de más de 30 años. Partiendo de esta base, los profesionales de la salud deben esforzarse para garantizar que la calidad de vida discurra en paralelo con el aumento de la duración de la vida. En Cuba, debido al envejecimiento de la población en particular de las mujeres, se constituye en un reto el envejecimiento con calidad. Creemos que abordar el climaterio femenino desde una óptica integral y personalizada con un enfoque médico social contribuye a que envejecer con calidad de vida sea posible.

 

La importancia concedida a los estudios de Calidad de Vida ha ido creciendo desde de la década de los setenta, cuando una vez superados los propósitos del incremento de la producción y la distribución, los gobiernos e investigadores se centraron en la calidad. Baste decir que en el mundo se publican anualmente como promedio 1100 artículos sobre el tema. Desde su aparición como concepto, en la segunda mitad de este siglo, la calidad de vida ha obtenido una enorme vigencia; dos hechos avalan esta afirmación, por una parte la creciente conciencia colectiva acerca de la importancia de los componentes ambientales y ecológicos en la vida de los seres humanos, y por otra, la preocupación por los fenómenos cualitativos, cotidianos que enfrenta el hombre, que se traducen en felicidad, dolor, bienestar.

 

El primer hecho ha introducido en la agenda de los gobiernos la necesidad de impulsar el desarrollo económico en armonía con la preservación del ecosistema, de ahí que políticos economistas, arquitectos, juristas e ingenieros, se encuentren involucrados en esta dimensión de la calidad de vida. En un principio el interés de gobierno e investigadores se centró en los indicadores económicos globales que propiciaron el crecimiento en los años 50; posteriormente, la preocupación estuvo en la distribución, característica de los años 60; hasta llegar a la calidad, objeto de estudio por excelencia a partir de los 70.

 

El énfasis inicial en indicadores objetivos de cómo el producto interno bruto, la renta per cápita, el nivel educacional, etc., contribuyó de cierta manera a desviar la atención de la importancia de la evaluación por parte del propio sujeto de su calidad de vida. El arribo a la edad mediana (45-59 años) conduce como regla a la revalorización de la vida en general, de su sentido, del sistema de valores del sujeto y de las personas que le rodean, además, se ponderan aciertos y errores pasados, se analizan logros y desaciertos, se establecen nuevos proyectos, se evalúa la estabilidad de los lazos afectivos tanto familiares como amistosos, constituyendo esta última, fuente de nuevas satisfacciones para el hombre y la mujer. De forma paralela aparecen preocupaciones relacionadas con el manejo de la vejez de los padres, la adolescencia y juventud de los hijos, la posición de mediadores entre adolescentes y senescentes y sentimientos de pérdida en familias que fomentaron relaciones de dependencia entre sus miembros. El desempeño de los roles de género en general, y las disfunciones en la dinámica familiar y de pareja, en particular, incrementan en más de dos veces el riesgo de que la mujer padezca de síntomas climatéricos. (5)

 

Los síntomas climatéricos se exacerban en intensidad y frecuencia en correspondencia con determinantes sociales vinculadas con la sobrecarga por razones de género, asignaciones sociales y culturales, que recaen sobre la mujer en razón de su sexo. Tal es el caso de las tareas domésticas, compartidas muchas veces con el trabajo fuera del hogar (doble jornada), la prestación de servicios de salud a otros miembros de la familia, las labores de “cuidadora” y otras que se vinculan esencialmente a las mujeres de este grupo poblacional. Las mujeres de edad mediana, si bien pueden haber concluido con el ciclo reproductivo biológico, se encuentran inmersas en la formación social de nuevas generaciones y con frecuencia son cuidadoras de las que le preceden. Por otra parte, el acceso de la mujer a roles laborales, políticos, familiares, cívicos y otros, hecho derivado por una parte de la necesidad que de esta fuerza de trabajo tiene la sociedad y, por otra, de su intento por modificar un condicionamiento de género que le reserva solo las tareas hogareñas en detrimento de su participación social, trae consigo una doble jornada de trabajo que puede influir negativamente en su bienestar.

 

Debido a la influencia que ejercen los factores socioculturales y psicológicos en la expresión clínica del síndrome climatérico, es necesario que los profesionales de la salud encaucen la atención a la mujer climatérica con un enfoque médico social. Las mujeres de edad mediana representan en Cuba aproximadamente el 28% del total de mujeres adultas y se espera que para el año 2015 existan casi 5 millones de mujeres de este grupo. Las mujeres de edad mediana constituyen una valiosa fuerza intelectual y laboral, las mismas realizan un importante aporte al desarrollo de la personalidad en el marco familiar, lo cual justifica cualquier estudio que se realice con el fin último de llevar a cabo programas de intervención que incrementen su calidad de vida. Promover el desarrollo de investigaciones científicas coordinadas a nivel local o nacional que garanticen un diseño que permita comparar y acumular evidencias acerca de la salud de las mujeres de edad mediana; es uno de los Objetivos del II CONSENSO NACIONAL SOBRE CLIMATERIO.

 

Objetivos

 

1. Estimar la prevalencia de insatisfacción personal en mujeres de edad mediana y su relación con un grupo de variables psicológicas y socioeconómicas en los consultorios médicos 13 y 36 del Policlínico Docente "Mártires del Corynthia", durante el primer trimestre del 2008.

2. Describir el comportamiento de la insatisfacción personal conforme a un grupo de variables psicosociales, en mujeres de edad mediana de los consultorios 13 y 36 del Policlínico Docente "Mártires del Corynthia" en el primer trimestre del 2008.

 

Método

 

La investigación consistió en un estudio descriptivo de corte transversal. De prevalencia. El estudio se llevó a efecto en los consultorios 13 y 36 del Policlínico Docente "Mártires del Corynthia" del municipio Plaza de la revolución en Ciudad de La Habana. La selección de dichos consultorios se determinó por tratarse de una población con similares características socio demográfico a aquella en que fue validado el instrumento ISP-RELEBA. Con el fin de dar salida al primer objetivo se estudió la variable Insatisfacción Personal, que se consideró presente, siempre que la mujer obtuviera una puntuación inferior a 46 puntos en el ISP-RELEBA. Toda puntuación a partir de 46 puntos en el referido instrumento, determina la ausencia de la variable.

 


Prevalencia de insatisfaccion personal en mujeres de edad mediana.2

Para la consecución del segundo objetivo se estudiaron las variables:

 

·         Autoestima; Presente de obtener la mujer más de 15 puntos en los ítems referidos a ese factor. Ausente si la puntuación fue de 1 hasta 15.

·         Percepción de salud: Presente de obtener la mujer más de 12 puntos. Ausente de 1 a 12.

·         Proyecto de vida: Presente de haber obtenido la mujer, una puntuación mayor de 14 puntos. Ausente de 1 a 14.

·         Condicionamiento de género: Presente si obtuvo más de 12 puntos Ausente de 1 a 12.

 

Se contó con el consentimiento informado de las mujeres seleccionadas, a las que se les aplicó el objetivo del trabajo y se les aseguró el carácter confidencial de los datos por ellas aportados. El universo estuvo constituido por 230 mujeres de edad mediana, excluidas las portadoras de trastornos psicóticos o retraso mental, pertenecientes a los consultorios 13 y 36 del Policlínico Docente "Mártires del Corynthia " del municipio Plaza de la Revolución, de las que se escogió una muestra de 100 mujeres, obtenida mediante la fórmula de muestreo para poblaciones finitas.

 

La prevalencia de insatisfacción personal se extrajo del resultado de la validación del instrumento a utilizar en la presente investigación, de la que se obtuvo una P = 0,34, se fijó un E = 3,4 y la confiabilidad del 95%. La recogida de información se efectuó mediante la aplicación del instrumento ISPRELEBA que evalúa la Satisfacción Personal en la mujer de edad mediana, conforme a 5 predictores de bienestar:

 

·         Percepción de salud, Autoestima, Condicionamiento de género, Proyecto de vida y Relación de pareja.

 

La aplicación del instrumento se llevó a cabo en los hogares de las mujeres seleccionadas para el estudio. El instrumento ISPRELEBA fue diseñado en la Facultad de Salud Pública y posee una alta consistencia interna (coeficiente de Crombach de 0,94), una adecuada validez de criterio (r = 0,62 con una p < = 0,05), una buena validez de construcción (p = 1,4 por E-12), así como de contenido.

 

El tratamiento de los datos se realizó mediante el empleo de un sistema de tratamiento de datos (FOXBASE PLUS). Para cumplir con el primer objetivo se estimaron las tasas de prevalencia puntuales y por intervalos al 95% de confiabilidad. Con el fin de describir el comportamiento de la insatisfacción personal en las mujeres de edad mediana conforme a un grupo de variables, psicosociales, (objetivo No. 2) se construyó inicialmente una escala dicotómica que permitió clasificarlas según las puntuaciones que obtuvieran en cada variable psicosocial (valores altos-valores bajos). Para ello se estudió la distribución probabilística de cada variable, corroborando su asimetría, a partir de lo cual, se decidió utilizar la mediana como medida de tendencia punto de corte óptimo entre los grupos.

 

Análisis de los resultados

 

La estimación de la prevalencia de mujeres de edad mediana con insatisfacción Personal de los consultorios 13 y 36 en el primer trimestre del 2008, arrojó una tasa del 26,5%. La prevalencia de insatisfacción personal según categorías de edad fue para el grupo de 50– 59 años una tasa de 27,9% y para el grupo de 45 – 50 la tasa fue de 23,4%. La prevalencia de insatisfacción personal se incremento en la misma dirección que el nivel escolar. Así, primaria no terminada obtuvo 13,3%, secundaria terminada 15,28%, y la más alta tasa, fue alcanzada por las universitarias 43,48%.

 

Al realizar el análisis de las variables psicológicas investigadas todas las tasas fueron altas, pero la prevalencia de insatisfacción personal mostró valores superiores en la insatisfacción con las posibilidades económicas 75,7% y en la satisfacción con el trabajo que se realiza 62,7%. En cuanto a la autoestima el E 95,6% de las mujeres insatisfechas respondió negativamente, así como el 52,5% de las satisfechas. Esto evidencia que en general la autoestima se encuentra baja en toda la población estudiada, aunque en el grupo de las insatisfechas, resulta alarmante. La Percepción de salud fue negativa en el 96,8% de las mujeres insatisfechas y en el 64,3 de las satisfechas. Este resultado nos alerta de la evaluación negativa que sobre su salud poseen las mujeres de la población estudiada.

 

En cuanto al condicionamiento de género 96,25% de las mujeres insatisfechas evaluó como negativas las actividades que tienen que ver con los roles y responsabilidades domésticas que le son socialmente asignadas. El proyecto de vida está ausente o inadecuadamente estructurado en el 98,4% de las insatisfechas y en el 67,6% de las satisfechas. El 95,8% de las mujeres insatisfechas reportó dificultades en su relación de pareja, junto al 57,4% de las satisfechas. Estas cifras nos hablan del grado de generalidad que alcanzan las dificultades en la pareja en las mujeres de edad mediana. La tasa de insatisfacción personal es relativamente baja; sin embargo podemos considerarla importante si tenemos en cuenta que representa aproximadamente a la cuarta parte de la población estudiada.

 

Los resultados alcanzados en la variable escolaridad son compatibles con los estudios realizados por otros autores, ya que el nivel escolar trae consigo un nivel de expectativa superior y una mayor posibilidad de evaluar la realidad.

 

Muchos autores están de acuerdo en la importancia de la autoestima dentro de los factores psicosociales que determinan la calidad de vida. La salud es uno de los aspecto más importancia en lo cual coinciden todos los autores, si se trata de calidad de vida, ya que no solo garantiza las necesidades básicas de subsistencia, sino que potencializa otras como el trabajo, el estudio, la recreación, la creación y la comunicación entre otras. Aquí tenemos que tener en cuenta las molestias causadas por el climaterio lo cual pudiera incidir sobre el estado de salud de la mujer en edad mediana.

 

La estructura social del género está diferenciada, por lo que se afecta la equidad entre ambos sexos; por lo que para que esto no afecte la satisfacción personal en la mujer, es necesario crear un sistema de conocimientos orientado hacia las relaciones de comunicación de pareja. Podemos concluir que la frecuencia relativamente alta de insatisfacción personal, en la población de mujeres de edad mediana de los consultorios 13 y 36 del Policlínico "Mártires de Corynthia", sugiere la necesidad de acciones en el nivel socio-psicológico, principalmente en el grupo de edad de 51 a 59 años y en los niveles de escolaridad más altos.

 

En la prevalencia de insatisfacción personal con relación a las variables psicosociales estudiadas, resultó ser mayor en la insatisfacción con el trabajo que se realiza y la insatisfacción con las posibilidades económicas y además que el aporte de cada una de las variables psicosociales estudiadas, fue relevante en la caracterización de la insatisfacción con la vida; ellas propiciaron una clara diferenciación en cuanto a su comportamiento en la satisfacción con la vida.

 

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