Enuresis. Tratamiento comparado. Eficacia de los diferentes metodos
Autor: Dr. Damián Andrés Clemente | Publicado:  27/02/2010 | Pediatria y Neonatologia | |
Enuresis. Tratamiento comparado. Eficacia de los diferentes metodos

Enuresis: tratamiento comparado. Eficacia de los diferentes métodos.

Dr. Damián Andrés Clemente. Médico Pediatra. Certificado por Sociedad Argentina de Pediatría y Universidad de Buenos Aires

Buenos Aires, Argentina

Introducción

La Enuresis Nocturna Primaria es una patología frecuente en Pediatría ambulatoria.

Generalmente en estos chicos es causa de vergüenza y afecta la vida social y emocional del niño, incidiendo en la vida cotidiana y la de su familia.

Diferentes estudios demuestran que estos niños poseen una autoestima inferior comparado con la de sus compañeros; y que los padres refieren mayor estrés relacionado a las tareas parentales.

Menos de la mitad de los padres de estos niños comparte su preocupación con el pediatra; por lo tanto se hace imprescindible interrogar sobre este síntoma y sobre el control de esfínteres en cada visita de control de salud.

La intención de este trabajo es mostrar, en forma abreviada, los distintos tratamientos con los que se cuenta para esta patología y orientar sobre la mejor opción entre ellos.

Control de esfínteres

Se denomina control de esfínteres a la facultad del individuo de realizar o inhibir voluntariamente la micción y la defecación; para lo cual deberá contar con la maduración neuropsíquica adecuada y la integridad de las vías y efectores.

El control de esfínteres representa un paso en la socialización. El niño aprende a eliminar sus excretas en tiempo y lugar socialmente adecuados.

Depende de un sistema anatomo fisiológico, que tras un período de maduración podrá funcionar y cuya utilización dependerá de normas culturales.

El control de esfínteres no es algo innato en sí, sino el resultado de la maduración de este sistema y del condicionamiento impuesto por la sociedad.

Clásicamente se dividen tres etapas en este proceso:

1.     El niño es capaz de percibir que ha orinado o defecado en sus pañales y es capaz de transmitirlo a sus padres.

2.     Percibe y transmite en los momentos previos o durante el acto, pero es incapaz de retener.

3.     Puede retener o decidir la expulsión, ambas sensaciones placenteras. También puede interrumpir y comenzar.

En la primera y segunda etapa los padres pueden disponer de una “pelela” en el baño y cuando indique que ha defecado u orinado se le podrá mostrar el pañal sucio y la “pelela” simultáneamente, expresándole con claridad que en el futuro hará allí, y que para eso sirve el adminículo.

Se desaconseja “instalar” al niño en la “pelela” en horarios que se aproximan a los que suele evacuar.

En la tercera etapa los padres deben responder al pedido del niño quitándole el pañal para sentarlo en la pelela; es preciso que esta respuesta sea constante.

Deberá expresársele la satisfacción por el logro pero sin convertirlo en el “evento del siglo”, pues no es raro que el chico detecte extremada alegría o decepción parental, según cumpla o no las expectativas; use el control para expresar su amor u odio, y que pierda como referencia principal sus propias sensaciones corporales 1

En la segunda y tercera etapa se puede dejar al niño sin pañales de a ratos para que tenga un contacto más mediato con sus excretas y para familiarizarse con ellas, pero el retiro definitivo se hará cuando los pañales dejen de ser necesarios, o cuando el control sea relativamente confiable. Suele ser primero diurno y luego nocturno.

Como referente cronológico es recién después del año y medio de edad que los niños comienzan a transcurrir la primera etapa y es recién alrededor de los dos a dos años y medio, que para la mayoría, se establecen las etapas 2 y 3. El control de la micción debería ser completo alrededor de los 5 años.

Es preciso evaluar las posibilidades del niño y las de la familia.

Se recomienda comenzar el entrenamiento alrededor de los 2 años de edad. Esta es una etapa de la vida en la que el niño comienza a separarse de la madre hasta lograr la independencia. En este período se ven logros en el lenguaje, el área motora y en el control de esfínteres.

El ser humano experimenta un cambio radical; pasa de ser un bebé totalmente dependiente a ser un niño voluntarioso, que anda, habla, juega, piensa y razona 2.

Basándonos en datos fisiológicos, en el recién nacido y el lactante, la micción ocurre en forma espontánea a través del reflejo (medula espinal baja y centros primitivos del cerebro). Entre el primer y segundo año ocurre un aumento gradual de la capacidad vesical y la maduración de los lóbulos frontal y parietal, por lo que el niño tiene sensación de vejiga llena y reconoce que la micción es inminente pero no puede controlarla. Entre los 2 y 3 años aparece el control voluntario del esfínter externo y, por último, a los 3-4 años se adquiere el control cortical directo con la capacidad de iniciar e inhibir la micción.

El control nocturno es logrado meses a años después del diurno. Las niñas controlan unos meses antes que los niños 3.

El pediatra debe introducir el tema del control de esfínteres a partir de los 12 meses. Existen algunas condiciones que debe reunir el niño y su entorno para poder iniciar este proceso:

1.     Debe haber aparecido el lenguaje y estar lo suficientemente desarrollado para que el niño pueda expresarse y entender lo que le piden.

2.     El aparato muscular debe estar desarrollado, el niño debe dominar su aparato locomotor para que se pueda sentar sin temores, en el lugar adecuado.

3.     Es importante que en ese momento no haya otras exigencias.

4.     Debe hacerse en forma progresiva y no con modalidad punitiva.



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924