Para el correcto desarrollo de la cirugía sobre el corazón es preciso conseguir un estado en el que este se halle vacío, parado y protegido contra la isquemia. Esto se consigue mediante la técnica conocida como Circulación Extracorpórea. En esta galería fotográfica se muestran los pasos para el establecimiento de la Circulación Extracorpórea (CEC) mediante la canulación arterial (aórtica) y venosa (vena cava), así como las canulaciones para la protección cardiaca (cardioplegia anterógrada y retrógrada).
1. Para el correcto desarrollo de la cirugía sobre el corazón es preciso conseguir un estado en el que este se halle vacío, parado y protegido contra la isquemia. Esto se consigue mediante la técnica conocida como Circulación Extracorpórea. En la foto, se observa una máquina de Circulación Extracorpórea ("máquina de corazón-pulmón").

2. Una vez que está listo el campo quirúrgico, y en un medio de total esterilidad, se preparan los tubos que realizan la conexión entre el paciente y la máquina de Circulación Extracorpórea.

3. Dichos tubos, que forman un circuito cerrado, se cortan creando dos extremos, que se conectarán a la circulación arterial y venosa, como explicaremos a continuación.

4. Una vez realizada la esternotomía y expuesto el corazón tras la escisión y fijación del pericardio, se procede a la heparinización completa del paciente (empleando generalmente 3mg/Kg de heparina sódica intravenosa, la cual se puede administrar por una vía venosa central o mediante inyección directa en la aurícula derecha como en la fotografía).

5. Una vez anticoagulado el paciente, se inserta en la aorta ascendente la cánula aórtica, la cual será la encargada de introducir en el organismo la sangre que impele la bomba de Circulación Extracorpórea tras su oxigenación.


6. A continuación, se introduce una cánula en la aurícula derecha (a través de la orejuela derecha), la cual drenará toda la sangre desaturada que llega al corazón. Así, una vez colocadas las dos cánulas (arterial y venosa), se cierra el circuito que permiten vaciar de su contenido el corazón y oxigenar toda la sangre recibida para inyectarla de nuevo en la aorta.

7. El siguiente paso, una vez que se consigue vaciar el corazón para permitir su manipulación, consiste en conseguir que este se pare sin sufrir las consecuencias de la isquemia. Para ello, se coloca una cánula en la aorta ascendente, la cual inyectará por las coronarias una solución denominada cardioplejia (compuesta por sangre fría, potasio y otros solutos) que consigue que el corazón se pare en diástole y permanezca sin sufrir los efectos de la isquemia durante un plazo aproximado de 20-30 minutos. Esto se denomina cardioplejia anterógrada.

8. Además de la vía anterógrada, se puede inyectar cardioplejia por haciendo un recorrido inverso al de la circulación fisiológica (desde las venas coronarias hacia los capilares) insertando otra cánula en el seno coronario. Este tipo de protección cardiaca se conoce como cardioplejia retrógrada y es especialmente útil en los casos con patología coronaria, que no permite que la cardioplejia anterógrada se distribuya adecuadamente por la circulación cardiaca.

9. En resumen, la Circulación Extracorpórea permite que los cirujanos cadiovasculares trabajen sobre el corazón y los grandes vasos, estando el paciente en asistolia (imagen del monitor), pero garantizando el mantenimiento de la circulación en el resto del organismo y el mínimo sufrimiento del corazón durante el periodo de aislamiento de la circulación o isquemia.
