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Medicina alternativa-complementaria en enfermedades prostáticas. Cap. 6 – Terapia biologica en cancer prostatico y crecimiento prostatico benigno sintomatico
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Autor: Dr. Julio C. Potenziani Bigelli
Publicado: 24/06/2010
 


¿CUALES SON LOS ANTIOXIDANTES A UTILIZAR EN PACIENTES CANDIDATOS A SUPLEMENTACIÓN PROSTÁTICA?

Estudio pormenorizado sobre las características y efectos de la vitamina E, el Selenio, el Té verde, los vegetales y las frutas, los Fitoesteroles representados por el beta-sitosterol y el Campesterol, el Sulforafane, enzimas fase 2 y la enzima GSTP1, la Glucorafanina, Licopeno, Genisteína.


Antioxidantes en pacientes suplementacion prostatica. Medicina alternativa complementaria .1

Medicina alternativa - complementaria en enfermedades prostáticas. Cap. 7 – Terapia biológica (cáncer prostático, crecimiento prostático benigno sintomático).

Dr. Julio César Potenziani Bigelli-Especialista Urólogo Hospital Privado Centro Médico de Caracas.
Dra Silvia D. Potenziani Pradella- Escuela de Medicina “Luis Razetti” UCV. Caracas-Venezuela.

¿CUALES SON LOS ANTIOXIDANTES A UTILIZAR EN PACIENTES CANDIDATOS A SUPLEMENTACIÓN PROSTÁTICA?

Tenemos la vitamina E, el Selenio, el Té verde, los vegetales y las frutas, los Fitoesteroles representados por el beta-sitosterol y el Campesterol, el Sulforafane, enzimas fase 2 y la enzima GSTP1, la Glucorafanina, Licopeno, Genisteína.

1. LICOPENO

Es un carotenoide un isómero acíclico de 46-carotenoide, considerado un pigmento natural es sintetizado por plantas y microorganismos pero no por animales.

El Licopeno es un carotenoide natural que se consigue principalmente en el tomate y en los productos derivados del tomate, principalmente los productos procesados. Es el más importante antioxidante entre los carotenoides en la dieta diaria del mundo occidental y el más abundante en el suero humano. Los otros carotenoides son el alfa-tocoferol, la luteína, la criptoxantina y el beta-caroteno.

Sus propiedades comienzan por la eliminación-depuración de radicales libres y oxigeno. Además de su actividad antioxidante, inducirá-regulará la comunicación célula-célula y el control del crecimiento celular. Previene la carcinogénesis al prevenir el daño oxidativo de las biomoléculas celulares tales como lípidos, lipoproteínas, proteínas y ADN. Regulará las comunicaciones de las hendiduras intercelulares (uniones gap) entre las células para suprimir la fosforilación carcinógeno-inducido de los antioncógenos tales como el p53 y el Rb y detiene la división celular en la fase G0-G1 del ciclo celular. Tiene propiedades de inmunomodulación, modulación de la citocromo P 450 e inhibe la señalización IGF I.

No tiene actividad provitamina A como otros carotenoides. Tiene un efecto protector sobre las células en cánceres específicos como el cáncer prostático. Su consumo disminuirá el riesgo de tener un cáncer prostático. Hay estudios de investigación que señalan el posible rol del Licopeno en evitar la progresión del cáncer prostático, ya que se han obtenido en un bajo porcentaje disminución de los niveles de PSA y disminución de la progresión del mismo. Tiene también propiedades antiaterogénicas, la eliminación-depuración de radicales libres y oxigeno.

En 1995 un estudio del ‘Physician's Health Study I’ (Gann 1999), reveló que el grupo de hombres con el consumo mayor de tomates reducían un tercio el riesgo de presentar cáncer prostático y fue en el Licopeno que recayó la responsabilidad de ésta aseveración.

Giovanucci (1999) entre 72 estudios identificados, 57 reportaron asociaciones inversas entre la ingesta de tomate o niveles de licopeno en sangre y el riesgo de cáncer en un sitio anatómico determinado. Treinta y cinco (35) de éstas asociaciones inversas fueron estadísticamente significativas. La evidencia de un beneficio fue más fuerte con los cánceres de próstata, pulmón y estomago. También se beneficiaron los cánceres de páncreas, colon, recto, esófago, cavidad oral, mama y cuello uterino. El riesgo de cáncer consistentemente bajo para una variedad de sitios anatómicos está asociado con un alto consumo de tomates o productos basados en tomate.

Tran (2006), refirió que las frutas, vegetales e ingesta de antioxidantes podría reducir el riesgo de numerosas enfermedades crónicas relacionadas con los factores de crecimiento-como la insulina (IGF) tales como ciertos tipos de cáncer y enfermedad cardiovascular. En éste estudio se investigó si la ingesta de frutas, vegetales y antioxidantes (beta-caroteno, licopeno, y vitamina C) están asociados con concentraciones de IGF-I plasmática y con IGF- unido a proteína 3 (IGFBP-3). Estas últimas fueron medidas en 1.542 mujeres saludables. Una ingesta acentuada de frutas cítricas estuvo asociada con altas concentraciones de IGF-1 y con bajas concentraciones de IGFBP-3. Alta ingesta de vitamina C fue asociado con elevadas concentraciones de IGF-1 y bajas concentraciones de IGFBP-3. El total de frutas y vegetales y la ingesta de otras frutas y vegetales, beta caroteno y licopeno no fueron relacionados ni con concentraciones de IGF-1 ni con IGFBP-3.

Hay estudios de investigación que señalan el posible rol del Licopeno en evitar la progresión del cáncer prostático, ya que se ha obtenido en un bajo porcentaje disminución de los niveles de PSA y disminución de la progresión del mismo. Hay una relación inversa entre edad y niveles séricos de Licopeno por lo cual se hace casi indispensable el recomendar el suplemento con Licopeno para pacientes por arriba de 50 años. Como antioxidante es dos veces más potente que el Beta-caroteno y 10 veces más potente que el Alfa-tocoferol (Mortensen 1997-Di Máscio 1989).

El licopeno es un carotenoide natural, antioxidante potente, que se consigue principalmente en el tomate y en los productos derivados del tomate, principalmente los productos procesados (pizza, salsa de tomate, salsas de tomate para pasta, salsa ketchup, puré de tomate), en la patilla, albaricoques, guayaba toronja rosada, habas, frijoles, lentejas y guisantes, lechosa fresca, patilla fresca, duraznos enlatados, albaricoque.

Giovanucci (1999), refirió en un estudio prospectivo donde se estudiaron los hábitos alimentarios de 47.000 hombres durante 6 años que hubo correlación entre consumo de alimentos basados en tomate y una resistencia a desarrollar cáncer próstata. Hubo un 35% de reducción en el riesgo de desarrollar cáncer prostático entre aquellos hombres que consumen más de 10 servicios de alimentos con tomate semanales.

Es uno de los 650 carotenoides encontrado en altas concentraciones en el testículo y por cierto (Kumar 2001) encontró bajas concentraciones en hombres infértiles (oligospermia, motilidad disminuida, morfología anormal) y todos éstos parametros mejoraron con el suplemento de Licopeno diario, lo que aumenta su campo de acción.

El consumo de alimentos basados en tomate disminuirá el riesgo de cáncer prostático (Clinton 1996) y a una bajo riesgo de cáncer prostático en estadios avanzados (Giovannucci 1999) y parece que también está asociado a una baja incidencia de cáncer pulmonar.

Kucuk (2001) refirió en un estudio que el Licopeno podría disminuir el volumen del cáncer prostático, además de reducir la frecuencia de extensión extracapsular del tumor y disminuir la incidencia de márgenes positivos en hombres sometidos a cirugía radical de próstata por cáncer.

Clark (2006) refirió que la suplementación con Licopeno en hombres con recaídas bioquímicas por cáncer de próstata es segura y bien tolerada. Se da en dosis de 15 a 90 mg/dia y en éste estudio el Licopeno no resultó en ninguna respuesta discernible del antígeno prostático especifico PSA sérico, es decir obtener más del 50% de descenso en los valores del antígeno prostático especifico (PSA) total

2. SELENIO

Su mecanismo de acción se explica en cultivos de células reduciendo el efecto de un número de mutágenos alterando el metabolismo de otros carcinógenos. Tiene efectos sobre el sistema inmune y sobre el sistema endocrino, produce metabolitos citotóxicos, está involucrado en la iniciación de la muerte celular programada, inhibición de la síntesis de proteínas, protección contra la acción de los radicales libres, y presenta acciones como antioxidante y en la inhibición de enzimas especificas. Es un facilitador de las catalasas, antioxidante, inmunoestimulante, inductor de apoptosis y modificador de la citocromo P450 Djavan (2004), Klein (2004).

Fue el primer agente suplementario que se asoció con una disminución del riesgo de presentar cáncer en los años 1960 (Shamberger 1976). Numerosos trabajos sugieren que la suplementación con Selenio reducirá el riesgo de numerosos tipos de cáncer químicamente inducidos en animales de experimentación.

El Selenio es componente de otro antioxidante la enzima glutation-peroxidasa, la cual neutralizará o catabolizará la peroxidasa para prevenir la formación de radicales libres que causará el daño oxidativo, también exacerbado con la vejez. Suprimirá la proliferación celular y facilitará la respuesta inmune.


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Clark (1998) administrando Selenio por 4.5 años, consiguió un 60% de reducción en la incidencia de cáncer prostático (Yoshizawa 1998). Pacientes que reciben Selenio suplementario tienen menos probabilidad de desarrollar cáncer en la glándula prostática, pulmón y colon. Pacientes que tienen niveles séricos de selenio bajos están propensos 4 a 5 veces más al riesgo de presentar cáncer prostático (Brooks 2002).

Estos hallazgos fueron ratificados por Klein (2004) donde insistía que la habilidad del selenio en prevenir el cáncer de próstata así como en prevenir que una neoplasia intraepitelial prostática de alto grado (HGPIN) desembocara en cáncer de próstata estarían soportadas por estudios de investigación que le dan un soporte científico adecuado (Clark 1995).

Se recomiendan dosis de 70 a 200 microgramos de Selenio diarios como Suplemento nutricional prostático y su toxicidad se verá cuando superemos los 800 mcg al dia o se obtendrán resultados contrarios a los perseguidos por la Quimioprevención, cuando el paciente tenga niveles séricos de Selenio normales o elevados y demos suplementación con Selenio. Los efectos colaterales relacionados con el exceso de Selenio son problemas gastrointestinales, flatulencia, cambios patológicos en el lecho ungueal, perdida de las uñas, fatiga, mareos y caída temporal del cabello y alteraciones en la dentadura (Moyad 2002).

¿CÓMO ACTÚA EL SELENIO EN EL ORGANISMO?

El Selenio es un componente fundamental de la glutation-peroxidasa, una enzima como la glutation-S-transferasa p, facilitador de la UDP-glucuronil-transferasa que se encargará de enfrentar las sustancias toxicas que entran a la circulación general.

El Selenio es un inductor de la apoptosis (muerte celular programada), inhibidor del metabolismo de los aminoácidos (síntesis proteica), facilitador de las catalasas, modificador de la citocromo P450, estimulante del sistema inmune favorecerá la respuesta de las células T, para estimular la producción de anticuerpos y revertir parcialmente la inmunosupresión celular edad-relacionada. Inhibe el daño por peroxidación, con efecto sobre la diferenciación celular-apoptosis. Actúa sobre la fase iniciación-promoción de la carcinogénesis. Tiene actividad antioxidante, inmunomoduladora, anticarcinogénica, y antiaterogénica. Tiene actividad como detoxificador de algunos metales (cadmio y arsénico) y mejorando la fertilidad en los hombres, manteniendo la viabilidad de las células espermáticas. El Selenio posee propiedades antiinflamatorias, y se sabe que es de utilidad en pacientes con artritis reumatoidea. Las deficiencias de Selenio deprimirán la efectividad de varios componentes del sistema inmune, como los títulos de los anticuerpos IgG e IgM.

Reduce los niveles de prostaglandinas E2. Cuando se dan 200 mcg diarios se ha reducido el número de cáncer prostático localizado y avanzado.

Sin embargo es útil mencionar que según Moyad (2002) los suplementos de Selenio proveerán beneficio solamente en aquellos pacientes que tienen bajos o medianos niveles séricos de Selenio (106.4 ng/ml a 121.2 ng/ml), ya que si los pacientes tienen niveles séricos normales o altos (121.2 ng/ml o más) no solo no se beneficiarían, sino que tendrían una mayor posibilidad de tener cáncer prostático.

Lo conseguimos en frutas y vegetales, con una gran variación entre ellos, ya que algunos terrenos de cultivo serán más ricos que otros en Selenio. No es fácil obtenerlo de sus fuentes naturales. Mientras menos lluvia tenga el terreno donde se asienten las cosechas de alimentos con Selenio, más contenido de Selenio habrá en ellos y viceversa en aéreas de mucha precipitación lluviosa como son las zonas costeras habrá menos contenido de Selenio. Conseguimos el Selenio en carnes, pescado, cereales, huevos, ajo, hongos y nueces de Brasil, germen de trigo, Bran, avena, trigo, arroz marrón, cebollas, guisantes de soya, centeno, nabo.

El Selenio componente de otro antioxidante la enzima glutatión-peroxidasa neutralizará o catabolizará la peroxidasa para prevenir la formación de radicales libres que causará el daño oxidativo, exacerbado en la etapa de la vejez. Suprimirá la proliferación celular y facilitará la respuesta inmune, similar a lo producido por la vitamina E.

Estudios epidemiológicos han demostrado una relación inversa entre enfermedad coronaria cardiaca e ingesta de Selenio. Este disminuirá la agregación plaquetaria. y su deficiencia resultará en acumulación de lipo-peroxidasa, la cual disminuirá la síntesis de prostaciclina y promoverá la síntesis de tromboxanos los cuales aumentarán la agregación plaquetaria.

Nelson (1999) hizo un hallazgo interesante en relación al nivel de selenio en sangre y fue que en ambos grupos estudiados (hombres con cáncer prostático y sin él), tenían niveles bajos de Selenio sérico, lo cual hace pensar que éste disminuye con la edad y que de manera curiosa el cáncer que aumenta progresivamente con el pasar de los años es el cáncer de próstata. Por lo cual se podría pensar que el Selenio ayuda a la prevención del cáncer prostático. A más bajo nivel sérico de Selenio, más propensión al desarrollo del cáncer prostático. Por el contrario hombres con el más alto nivel de Selenio sérico tenían casi 50% menos de probabilidades de tener cáncer prostático. Iguales conclusiones las obtenidas por Clark (1996).

Klein (2003) y su estudio SELECT (Selenium and Vitamin E Cáncer Prevention Trial), refiere en éste estudio que las evidencias sugieren que el selenio y la vitamina E reducen el riesgo de cáncer de próstata entre hombres saludables. Ambos tienen la potencial eficacia de prevenir el cáncer de próstata. El objetivo de éste estudio es de 32.400 hombres con tacto rectal no sospechoso de cáncer y el PSA era de 4 ng o menos. Fue considerado el segundo estudio poblacional de investigación más grande en quimioprevención del cáncer de próstata. Comenzó a reclutarse pacientes en el año 2001 y los resultados finales se darán en el año 2013. es un estudio Fase III randomizado doble ciego, prospectivo el cual incluyó 32.400 hombres saludables que se les dio selenio solo, vitamina E sola, selenio + vitamina E y placebo. Se asume que la reducción del riesgo detectable es de 25% para un sencillo agente relativo al placebo con una reducción adicional de otro 25% para la combinación. Se tratará también de determinar la sobrevida libre de cáncer prostático, la mortalidad de todas las causas, y la incidencia y mortalidad de otros cánceres y enfermedades producidas por el uso crónico del selenio y la vitamina E.

Hay varias formas de Selenio suplementario, como la levadura de cerveza, L-selenometionina, selenato de sodio, y selenita de sodio. La selenita de sodio es el más poderoso inductor de apoptosis (muerte celular programada) en las células del cáncer de próstata y no sobre las células primarias de la próstata humana. Su efecto clínico es dosis dependiente y selectiva sobre las células cancerosas prostáticas produciendo su muerte y la inhibición de su crecimiento (Menter 2000).

El efecto del Selenio será más pronunciado en pacientes fumadores y en aquellos pacientes con concentraciones reducidas de Selenio plasmático. Experimentarán una reducción significativa en la incidencia total de cáncer. El trabajo de investigación denominado ‘The Nutritional Prevention of Cáncer Trial (NPC)’ continúa demostrando un efecto protector del selenio sobre la incidencia de cáncer (Duffield-Lillico 2002).

Duffield-Lillico (2003) refería en su trabajo del NPC (The Nutritional Prevention of Cáncer Trial) administrando Selenio 200 mcg/dia la hipótesis que el suplemento de Selenio podría reducir el riesgo de cáncer de piel no melanoma recurrente en 1.312 residentes de la costa este norteamericana. Ya en un análisis previo se había demostrado que existía una relación inversa entre la administración de selenio y la incidencia de cáncer de próstata. Más aun si el paciente tenía un bajo nivel sérico de selenio. El efecto protector pareciera ser confinado a aquellos pacientes con PSA de 4 ng/ml o menos aun cuando esta interacción con el antígeno prostático especifico (PSA) no era estadísticamente significativa. La conclusión fue que se demostró el efecto protector del Selenio sobre la incidencia general del cáncer de próstata, dicho efecto fue restringido a aquellos con bajo PSA basal y bajas concentraciones plasmáticas de selenio.

Baja ingesta dietética de Selenio estará asociado a un riesgo aumentado de cardiomiopatías, ataque isquémico cardiaco, y enfermedad cardiovascular en general. La baja ingesta de Selenio está asociado a un incremento en ciertos cánceres como próstata, estomago, colon y recto, y piel. Sin embargo en la epidemiologia del cáncer prostático son numerosos los autores que han publicado sus hipótesis y en referencia al aumento de la incidencia del cáncer prostático en relación a los niveles de Selenio se ha visto que dicha combinación se presenta usualmente en pacientes fumadores.

Yoshizawa-Giovanucci (1998), refirieron que el riesgo de tener cáncer de próstata en hombres recibiendo 200 mcg/dia de selenium fue un tercio de los hombres que tomaron placebo.


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Extraídos del Estudio ‘The Health Professionals Follow-Up Study’ se investigó la asociación entre riesgo de cáncer de próstata y niveles pre diagnostico de selenio en uñas, una medida del selenio ingerido por largos periodos de tiempo. En 1986, 51.529 hombres profesionales entre 40 y 75 años llenaron un cuestionario de un estudio prospectivo. Las conclusiones fueron que la ingesta elevada de selenio reduce el riesgo de cáncer de próstata.

Tanto la vejez como la ancianidad podrían reducir significativamente los niveles de antioxidantes como por ejemplo el Selenio, pero faltan estudio confirmando ésta aseveración (Nomura 1987, 2000), (Cerhan 1997), Hiatt (1994), Yoshizawa-Giovanucci (1998), (Moyad 2000,2002), Ringstad 1988).

3. VITAMINA E

La vitamina E es el principal antioxidante intracelular liposoluble que protegerá contra la carcinogénesis asociada con la vejez, al proteger la membrana celular y el ADN del daño ocasionado por los radicales libres.

Se obtiene a través de la ingestión de granos completos (dietas altas en fibras) y de vegetales con hojas verdes y por su contenido en precursores del lignano, reducirían el riesgo de presentar cáncer prostático.

Tomar Vitamina E (alfa-tocoferol) 400 mg diarios modulará el sistema inmune (inmunomodulación) además de tener un efecto antimutágeno- apoptósico y en la modulación de la expresión genética actuando sobre la fase iniciación-promoción de la carcinogénesis.

Fue durante el año 1986 que estudiando los efectos de la adriamicina sobre la línea celular DU-145 del cáncer prostático, se consigue que el d-alfa-tocoferol pudiera tener un posible efecto, inhibiendo el crecimiento celular, en efecto dosis-dependiente.

El Estudio de la ‘Prevención de Alfa-Tocoferol, Beta-Caroteno Cáncer’ (ATBC) (1994) reportó un 32% menos en la incidencia de cáncer prostático en pacientes tomando suplementación de vitamina E. Inclusive la mortalidad por cáncer prostático fue reducida en un 41% en pacientes tomando alfa-tocoferol, también se relacionó con la disminución de la incidencia de cáncer prostático metastásico. Se cree que la vitamina E bloquea la progresión de cáncer prostático latente a etapas más invasivas. La mayoría de los pacientes de éste estudio eran grandes fumadores (una media de 20 cigarrillos/dia).

Las evidencias epidemiológicas indican que las dietas ricas en frutas y vegetales con índice de carotenoides alto también con altos niveles séricos de vitamina E (alfa-tocoferol) y beta-caroteno están asociados con un riesgo disminuido de cáncer de pulmón. Este estudio fue randomizado, doble ciego, controlado por grupo placebo y con el objetivo de determinar si la suplementación diario con alfa-tocoferol, beta-caroteno o ambos podrían reducir la incidencia del cáncer de pulmón. Un total de 29.133 hombres fumadores de 50 a 69 años de edad del suroeste de Finlandia fueron asignados a 4 grupos de estudio, que fueron: alfa-tocoferol (50 mg por dia) solo, beta-caroteno (20 mg/dia) solo, otro grupo tomando ambos productos y el último grupo tomando placebo. Se hizo seguimiento por 5 a 8 años. 876 nuevos casos de cáncer de pulmón fueron hallados durante el estudio y no se observó ninguna reducción en la incidencia entre aquellos que recibieron alfa-tocoferol. Inesperadamente se observó una mayor incidencia de cáncer de pulmón entre los que recibieron beta-caroteno comparado con los que no lo tomaron. No se encontró ninguna evidencia de interacción entre alfa-tocoferol y beta-caroteno con respecto a la incidencia de cáncer de pulmón. Pocos casos de cáncer de próstata fueron diagnosticados entre aquellos que recibieron alfa-tocoferol comparados a los que no lo recibieron. Los beta-caroteno tuvo poco o ningún efecto sobre la incidencia de cáncer de cualquier localidad. El alfa-tocoferol no tuvo efectos aparentes sobre la tasa de mortalidad total, aun cuando si hubo más muertes por accidentes cerebrovasculares comparados con aquellos que no lo recibieron. La mortalidad total fue un 8% más alta (por cáncer de pulmón y por ataque isquémico cardiaco), entre los participantes que recibieron Beta-caroteno en comparación con los que no lo recibieron.

Pacientes que tienen una vida disipada y poco saludable, obesidad, hábitos alcohólicos, hábitos cafeicos y hábitos tabáquicos exacerbados, tendrán bajas concentraciones séricas de beta-caroteno.

Es una vitamina liposoluble que constituye una familia de 8 compuestos relacionados: los tocoferoles y los tocotrienoles en 4 formas (alfa, beta, delta, y gamma) basado en el numero y posición de los grupos metilo en el anillo cromanol. La forma más común es la alfa-tocoferol, (la más activa biológicamente y la más común en los alimentos).

La propiedad más resaltante es la de depurar de radicales libres lo que disminuirá el daño al ADN e inhibe la transformación maligna por sus propiedades antioxidantes. Protege la membrana celular. Afecta directamente el sistema inmune al actuar sobre la función de los linfocitos T. También disminuye la actividad de la proteinquinasa C, un transductor de señales celulares que interviene en la regulación de la proliferación celular. Inhibe el crecimiento de las células del cáncer prostático inducidas por un dieta rica en grasas, en animales de experimentación. Podría ocasionar también la disminución de la adhesividad plaquetaria aumentando el riesgo de sangramiento en diversas aéreas y circunstancias (postoperatorio, accidentes vasculares cerebrales).

Se ha estudiado su efecto en la prevención del cáncer prostático en fumadores y se concluye que la ingesta de vitamina E disminuye entre un 30-35% la incidencia de cáncer prostático en población de fumadores y la mortalidad como consecuencia también es más baja. También tuvo relación con la ausencia de cáncer prostático metastásico. Se recomiendan 10 mg de alfa-tocoferol por dia. La advertencia que se hace es no tomar más de 1.200 mg de tocoferol por dia, ya que interferirá con el metabolismo de la vitamina K potenciando el efecto anticoagulativo de drogas como la warfarina. Su uso puede aumentar el riesgo de hemorragia subaracnoidea así como de hemorragias relacionadas a procedimientos quirúrgicos.

Jiang (2001) refirió que aun cuando varias formas de vitamina E han sido identificadas, el alfa-Tocoferol es la única que ha sido extensamente investigada y está presente en la mayoría de los suplementos. Sin embargo el gamma-tocoferol es la principal forma de vitamina E en muchas semillas vegetales. Comparada con el alfa-tocoferol, la forma gamma es ligeramente menos potente como antioxidante. Exhibe actividad natri urética (gamma-CEHC). Posee también actividad antiinflamatoria. Tiene también un potente efecto protector contra el cáncer de próstata y contra enfermedades cardiovasculares.

Jiang (2001) refirió que aun cuando el alfa-tocoferol es muy importante, el componente gamma-tocoferol podría contribuir significativamente a la salud humana de un modo aun no determinado. harán falta investigaciones que establezcan claramente los beneficios. Los efectos sinérgicos potenciales entre el gamma-tocoferol y otros antioxidantes deberá también investigarse.

La vitamina E tiene actividad anticarcinogénica, antioxidante antiaterogénica, antitrombótica, anticoagulante, neuroprotector, antiproliferativa, Inmunomoduladora, estabilizando la membrana celular y posee también propiedades antivirales; disminuye los niveles séricos de colesterol. La propiedad más resaltante es la de depurar de radicales libres lo que disminuirá el daño al ADN e inhibe la transformación maligna por sus propiedades antioxidantes. Protege la membrana celular. afecta directamente el sistema inmune al actuar sobre la función de los linfocitos T. También disminuye la actividad de la proteinquinasa C, un transductor de señales celulares que interviene en la regulación o inhibición de la proliferación de numerosas líneas de las células cancerosas entre otras de la glándula prostática al detener la síntesis de AND, bloquea el ciclo celular en la fase G1 y al inducir apoptosis (muerte celular programada).

Inhibe el crecimiento de las células del cáncer prostático inducidas por un dieta rica en grasas, en animales de experimentación. Podría ocasionar también la disminución de la adhesividad plaquetaria aumentando el riesgo de sangramiento en diversas aéreas y circunstancias (postoperatorio, accidentes vasculares cerebrales) sobre todo cuando se toma en conjunto con aspirina y aun más cuando el paciente toma preparados de Ginseng. Los hombres con niveles elevados de vitamina E tenían niveles más bajos de testosterona, androstenediona, estrona y hormonas sexuales unidas a las globulinas (Hartman 1998,1999).

En China en la población de Linxian se hizo un estudio randomizado donde se administraba vitamina E sintética, en combinación con Selenio y beta-caroteno obteniéndose una significativa reducción en la mortalidad total por cáncer y en la incidencia total por cáncer. Vitamina E más Selenio mejorará la motilidad-traslación espermática y también mejorará la morfología espermática, con dosis de 600 mg diarios de vitamina E y 200 mcg diarios de Selenio (Blot 1993).


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La mayor fuente de tocotrienoles (gamma-tocoferol) los vemos en las plantas aceitosas, aceite de palma, aceite de arroz, kernel de palma, y aceite de coco, en granos de cereales, avena, cebada, centeno; Aceites vegetales como oliva, maní, aceite y granos de soya, canola, semillas de algodón, girasoles y nueces. Se dan en dosis de 50 a 400 mg diarios, siendo bien toleradas, pero cuando la dosis pasa de 1.200 mg por dia podría interferir con el metabolismo de la vitamina K, lo que podría disminuir la adhesividad plaquetaria, aumentándose el riesgo de sangramiento cerebral y quirúrgico en pacientes con presión arterial elevada. Se obtiene con la ingestión de granos completos, dietas altas en fibras y por su contenido en precursores del lignano, reducirían el riesgo de presentar cáncer prostático.

Se recomiendan 10 mg de alfa-tocoferol por dia. La advertencia que se hace es no tomar más de 1.200 mg de tocoferol por dia, ya que interferirá con el metabolismo de la vitamina K potenciando el efecto anticoagulativo de drogas como la warfarina. Su uso puede aumentar el riesgo de hemorragia cerebral (subaracnoidea).

Cook (1999,2000) refería el efecto de la suplementación de beta-caroteno sobre la incidencia de cáncer en el estudio PHS (Physicians' Health Study) en los Estados Unidos de Norteamérica. A los pacientes se les dio beta-caroteno 50 mg en días alternos y aspirina en prevención primaria de cáncer y de enfermedad cardiovascular entre 22.071 médicos varones norteamericanos. Los resultados arrojaron que 2.667 cánceres incidentales fueron confirmados con 1.117 de próstata, 267 de colon y 178 de pulmón. No hubo diferencias significativas con la suplementación en cuanto a la incidencia de cáncer total. Solamente el cáncer fue ligeramente reducido con la suplementación en varones de 79 años o más, entre tomadores de bebidas alcohólicas y aquellos con el mayor índice de masa corporal. El cáncer de próstata fue reducido con la suplementación en los que mayor masa corporal tenían y el cáncer de colon fue reducido entre los de mayor ingesta de bebidas alcohólicas. La conclusión es que el PHS (Physician´s Health Study) no encontró efectos de la suplementación de beta-caroteno sobre la incidencia de cáncer en general.

Hernandez (2005) en su estudio ‘The Prevention Research Veteran Affairs E Vitamin Nutrition Trial’, randomizado, doble ciego y con grupo control-placebo, diseñado para conocer los efectos de la vitamina E sobre los biomarcadores asociados a riesgo de cáncer de próstata en sangre periférica y en tejido prostático demostró que del total de 44 pacientes examinados con elevación del antígeno prostático especifico (PSA) y/o tacto anormal prostático se les dio 400 IU vitamina E (22) vs placebo (22). Se midieron niveles séricos de vitamina E, PSA, dihidroepiandroterona, testosterona y factor-1 de crecimiento como insulina (IGF-1). Demostró que el alfa-tocoferol sérico está elevado por la suplementación oral de vitamina E, pero sin tener efectos sobre los andrógenos séricos ni sobre el IGF-1 o el PSA (antígeno prostático especifico). Finalizan diciendo que la disminución en el riesgo de cáncer de próstata con el alfa-tocoferol es probable que ocurra a través de un mecanismo no hormonal e independiente del IGF-1.

RECORDAR QUE ALTAS CANTIDADES DE SUPLEMENTO PODRÍAN SER TOXICAS Y QUE DE SER POSIBLE EL PACIENTE DEBE TOMARLAS DE SU FUENTE NATURAL
BETA-CAROTENOS-VITAMINA A

La dosificación de beta-carotenos-Vitamina A es 3 a 5 mg o 5.000 a 25.000 UI por dia.

Mettlin (1989) refirió en su excelente trabajo de investigación que los carotenoides son antioxidantes importantes en ayudar y prevenir diversas enfermedades incluyendo procesos neoproliferativos. Se consiguen usualmente en zanahorias, tomates y espinacas. realizó un estudio caso-control de 371 pacientes con cáncer de próstata y comparándolo con un grupo control admitidos en el Roswell Park Memorial Institute de la ciudad de Buffalo en el estado de Nueva York. Un índice de la ingesta de beta-caroteno fue reseñado sobre la actividad de vitamina A en 27 frutas y vegetales incluyendo frecuencia alimentaria. Una medida similar de la ingesta de grasas de la carne fue anotada basada en nueve tipos de carnes. También se anotaron las frecuencia de las más comunes bebidas alcohólicas. Se observó un significativo efecto protector edad-ajustada de altos niveles de ingesta de beta-carotenos. Fue evidente sobre todo en hombres de 68 años y más jóvenes pero no en sujetos más viejos que 68 años. El reporte usual del consumo de leche de alto contenido de grasa fue asociado a un aumento del riesgo. Hombres que reportaron tomar tres o más vasos de leche completa al dia tuvieron más riesgo de cáncer de próstata que aquellos hombres que nunca tomaban leche.

Tenemos carotenoides convertidos en Vitamina A después de haber sido ingeridos (un 5 a 10% de los carotenoides conocidos) como son los pimientos rojos (alfa-carotenos), las zanahorias (beta-carotenos) y las naranjas (Criptoxantina).

Tenemos carotenoides no convertidos a vitamina A (90-95% de los carotenoides conocidos) como la espinaca (Luteina) y los tomates (Licopeno).

Los principales carotenoides de la dieta diaria son los beta-carotenos, alfa-carotenos, y beta-criptoxantina con Licopeno, Luteina, Zeaxantina.

Los tres primeros podrían servir como precursores dietéticos del retinol, por lo cual son denominados pro-vitamina A. Los beta-carotenos tienen actividad antioxidante, actividad Inmunomoduladora, anticarcinogénica, y antiaterogénica. Se consiguen en las zanahorias, broccoli, espinacas, melón, col verde.

Los beta-carotenos son convertidos a vitamina A en los humanos y la Vitamina A podría inhibir la fase de promoción de la carcinogénesis y ambos aumentan la eficacia del sistema inmunológico. Por su parte los beta-carotenos por si mismo previenen las anormalidades del ADN o daños causados por los radicales libres debido a su acción como antioxidante. Disminuirá la activación metabólica de los carcinógenos químicos y además bloqueará la unión de los carcinógenos al ADN y además inhibirán la expansión clonal de las células en la fase de iniciación de la carcinogénesis debido al aumento comunicacional entre las uniones gap-intercelulares (Moyad 2000,2002).

Los beta-carotenos serán convertidos a vitamina A solamente en un 16% a 17%. Los encontramos de manera natural en los albaricoques, duraznos, zanahorias, maíz, pimientos verdes, tomates, espinacas, patatas dulces y calabaza, vegetales verdes.

Lu (2001) refirió que aunque la ingesta de tomates y productos a base de tomates contienen licopene y disminuyen el riesgo de cáncer de próstata, pocos estudios han sido realizados sobre la relación del licopeno plasmático y otros carotenoides con el cáncer de próstata. El estudio fue conducido para investigar los efectos del licopeno, otros carotenoides y retinol también como el alfa y gamma tocoferol sobre el riesgo de cáncer de próstata. Este estudio incluyó 65 pacientes con cáncer de próstata y 132 controles libres de cáncer del Memorial Sloan-Kettering Cáncer Center (MSKCC) de la ciudad de Nueva York en Estados Unidos de Norteamérica (1993-1997). Fueron medidos los niveles plasmáticos de carotenoides retinol y tocoferol. Se observó una asociación inversa con cáncer de próstata y la concentración plasmática de los siguientes carotenoides: licopeno, zeaxantina. Asociaciones borderline fueron encontradas con la Luteina y la beta-cryptoxantina. No se encontraron asociaciones con alfa y beta-carotenos, retinol y alfa y gamma-tocoferol. Este estudio confirmó la asociación inversa entre licopeno y otros carotenoides con el cáncer de próstata. Es indispensable y justificable investigaciones ulteriores que estudien a fondo las asociaciones entre licopeno y otros antioxidantes y el riesgo de cáncer de próstata.

La vitamina A la encontraremos en los siguientes alimentos hígado de res, hígado de cordero, pimientos rojos, hígado de pollo, zanahorias, albaricoques secos, mangos, espinacas, perejil, broccoli.

En general los suplementos de beta-carotenos están asociados a una disminución del riesgo de presentar cáncer prostático. Inhiben in vitro el crecimiento de algunas células malignas, incluyendo las células prostáticas por mecanismos de aumento de la diferenciación celular, por infrarregulación de los receptores de los factores de crecimiento epidérmico (EGF), reduce la actividad de la adenilciclasa, facilita la expresión de las proteínas de unión gap, y protege contra el daño oxidativo. Tiene actividad anticarcinogenética en cáncer prostático.

El ‘Physicians Health Study’ reveló que hombres con niveles plasmáticos bajos de beta-carotenos quienes recibían suplementación con beta-carotenos tenían un bajo riesgo de presentar cáncer prostático (Cook 1999,2000). De igual modo con los suplementos de beta-caroteno parece que ejercerá su efecto Quimiopreventivo solamente en casos de niveles séricos bajos y en pacientes fumadores, ya que en caso contrario habrá mayor incidencia de cáncer prostático. Pacientes que tienen una vida disipada y poco saludable (obesidad, hábitos alcohólicos, cafeicos y tabáquicos exacerbados), tendrán bajas concentraciones séricas de beta-carotenos.


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Sin embargo tenemos trabajos como el de Kristal (2004) donde refiere que no hay evidencias que la vitamina A, retinoides sintéticos o carotenoides puedan ser usados como agents quimiopreventivos en casos de cáncer prostático.

El Estudio (ATBC) (Alpha-Tocopherol-Beta Carotene Cáncer Prevention Trial) (1994) fue conducido tanto por la U.S National Cáncer Institute y el National Public Health Institute of Finland, se hizo sobre 29.133 hombres finlandeses fumadores tratándolos con beta-caroteno, vitamina E o placebo y dio como resultado un 18% de aumento en cáncer de pulmón y un 8% de aumento en la rata de mortalidad. Los efectos colaterales de los beta-carotenos fueron más intensos en hombres con una ingesta moderada de alcohol (más de 11 gramos/dia), recordando que 15 gramos de alcohol es equivalente a 1 trago, y en aquellos que fumaban al menos 20 cigarrillos/dia (JNCI 1996).

Los participantes que tomaron vitamina E tenían 32% menos casos de cáncer de próstata y 41% menos muertes por cáncer de próstata. La muerte por accidentes cerebrales hemorrágicos fue incrementada un 50% en hombres tomando suplementos de alfa-tocoferol, sobre todo en hombres con hipertensión (JNCI 1998;90:440 y Arteriosc Thromb Vasc Biol 2000;20:230).

Los participantes terminaron de tomar suplementos vitamínicos en abril 1993 y se evaluaron los efectos a largo plazo de las vitaminas sobre la incidencia de cáncer, y sobre la mortalidad general y la mortalidad causa-especifica, estudiando la data adicional hasta abril 1999 en relación a incidencia de cáncer y mortalidad causa-especifica y hasta el 2001 para lo referente a mortalidad general. Estos hallazgos fueron publicados en el JAMA (2003) y se demostró que los participantes tomando beta-caroteno experimentaron 7% de mayor mortalidad general que hombres tomando placebo, sobre todo en los primeros 4 a 6 años de seguimiento. La mayor mortalidad fue debida a enfermedad cardiovascular y a cáncer de pulmón. El riesgo aumentado de cáncer de pulmón en pacientes tomando suplementos de beta-caroteno se normalizó al suspender la toma de vitamina.

La más baja rata de incidencia de cáncer de próstata en pacientes tomando suplementos de alfa-tocoferol retornó a la normalidad tan pronto como terminó la investigación, pero siempre permaneció más baja que el grupo placebo en los seis años siguientes de observación. Las conclusiones y recomendaciones aparecidas en el JAMA (2003) fueron que los efectos adversos y beneficiosos con la vitamina E (alfa-tocoferol) desaparecieron durante el seguimiento de los estudios. Estos resultados en conjunto con los del estudio CARET (beta-carotene and retinol efficacy trial) de 1996 soportan la recomendación que la suplementación de beta-carotenos deberá ser evitada por los fumadores.

Goodman (2004) refirió que en el trabajo denominado ‘The Beta-Carotene and Retinol Efficacy Trial’ (CARET) evaluaron el efecto de los beta-carotenos diarios (30 mg) con el palmitato de retinyl (25.000 IU) sobre la incidencia de cáncer de pulmón y otros cánceres y la mortalidad en 18.314 participantes quienes eran considerados de alto riesgo para cáncer de pulmón por una historia positiva de hábitos tabáquicos o de exposición a asbestos. El estudio fue detenido en 1996 debido a que los participantes evaluados tenían un 28% de aumento de incidencia de cáncer de pulmón y un 17% de aumento de muerte y una alta tasa de mortalidad por enfermedad cardiovascular. Se les hizo seguimiento hasta diciembre 2001 y las conclusiones fueron que los efectos adversos previamente reportados por el beta-caroteno y el palmitato de retinyl sobre la incidencia de cáncer de pulmón y en la mortalidad por todas las causas en fumadores de cigarrillos y en aquellos individuos expuestos a trabajos con asbestos persistió después de haber detenido la suplementación vitamínica. El análisis de subgrupos sugiere que el riesgo aumentado de cáncer de pulmón fue restringido primariamente a las mujeres y la mortalidad por enfermedad cardiovascular a mujeres y fumadores.

VITAMINA D

Se recomiendan 10 microgramos al dia de vitamina D. Pero específicamente se utiliza o vitamina D2 (ergocalciferol) o vitamina D3 (colecalciferol). Se presentan formando parte de multivitamínicos. La dosis recomendada es de 200 a 400 UI (5 a 10 microgramos por dia).

A pesar de que la conocemos por su rol en el metabolismo mineral y óseo ahora sabemos que induce la diferenciación celular, inhibe la proliferación celular en varios tipos de células entre los que se cuentan las células cancerosas prostáticas.

La denominación vitamina D se refiere a los secosteroles ergolcalciferol o vitamina D2 y al colecalciferol o vitamina D3 así como a los metabolitos y análogos de éstas sustancias. Sabemos que la vitamina D posee actividad antirraquítica, regula la homeostasis cálcica corporal, es importante en el desarrollo esquelético y en la mineralización ósea, es una prohormona.

El metabolito activo de la vitamina D inhibe el crecimiento de la línea celular cancerosa. Altera el ciclo celular en la progresión e iniciación de la apoptosis. Tiene actividad antiosteoporótica, Inmunomoduladora, anticarcinogénica, antipsoriática, antioxidante y moderatoria del humor del paciente, por afectación de los niveles de serotonina cerebrales.

Hoy sabemos que existen receptores de la vitamina D en pacientes con cáncer prostático y que éstos pacientes cancerosos presentan un bajo nivel sérico de vitamina D. Un alto nivel circulante de 1,25 dihidroxivitamina D (forma activa de la vitamina D o Calcitriol) inhibe la carcinogénesis prostática, inducirá diferenciación celular, y/o inhibirá la proliferación celular. Tiene efectos antiproliferativos sobre las células epiteliales y estromales de la próstata normal y de la próstata cancerosa. Este efecto lo logra por una detención en la fase G0-G1 del ciclo celular. Inhibirá la capacidad invasiva de las células del cáncer prostático.

Se especula que al ingerir productos lácteos, tendremos un elevado nivel de calcio y fosforo en sangre que disminuirá los niveles circulantes de vitamina D. De igual manera al ingerir carnes rojas de origen animal estaremos elevando los aminoácidos azufrados contenidos en las proteínas animales, los cuales disminuirán el pH sanguíneo que a su vez suprimirá la producción de 1.25 dihidroxivitamina D, llevando ambos escenarios a no inhibir una posible carcinogénesis prostática.

Por lo dicho anteriormente se recomienda reducir sustancialmente el consumo diario de productos lácteos y las carnes rojas. Se consigue en el salmón, la macarela, el atún, el arenque, los vegetales de hojas verdes oscuras, y la leche.

Mikhak (2007) refirió que la hipótesis de que la unión de la 1.25-dihidroxivitamina D al receptor de vitamina D (VDR) sobre la célula epitelial prostática agiliza la regulación de los genes relacionados con el cáncer, determinó que como conclusión de éste estudio ninguno de los polimorfismos del VDR estuvo asociado con una mayor susceptibilidad al cáncer de próstata.

Li (2007) en la misma línea del trabajo anterior refería que la 25-hidrovitamina D3 circulante es convertida a la hormona activa 1.25 dihidroxivitamina D3 la cual opera a través de los receptores de vitamina D (VDR) e inhibe la proliferación celular in vitro, induce la diferenciación celular y la apoptosis y protegerá contra el cáncer prostático. Durante 18 meses de seguimiento de 14.916 hombres inicialmente libres de cáncer, se les identificó 1.066 cánceres incidentales de próstata incluyendo 496 agresivos definidos como estadio C y D y Gleason score de 7 a 10 o enfermedad prostática metastásica y cáncer prostático fatal en el curso del estudio ‘Physicians´Health Study’.

Se evaluó la asociación entre niveles pre diagnostico plasmáticos de 25(OH)D y 1.25 (OH)2D y la enfermedad total y agresiva y se exploró si la relación entre los metabolitos de la vitamina D y el cáncer de próstata fue modificado por el polimorfismo funcional de los receptores de vitamina D (VDR FokI). Hombres con niveles de 25(OH)D and 1,25(OH)2D estuvieron por debajo de la normal tenían un aumento significativo del riesgo de cáncer prostático agresivo. Contrariamente hombres con altos niveles plasmáticos de 25 (OH)D fueron relacionados con un significativo 60% y 70% de disminución de riesgo de cáncer prostático total y agresivo respectivamente. Se concluye que una gran proporción de hombres norteamericanos tenían un status subóptimo de vitamina D, sobre todo en invierno-primavera y que 25(OH)D and 1,25(OH)2D jugarán un rol importante en la prevención de la progresión del cáncer de próstata. Y que el status de la vitamina D medidos por el 25(OH)D en plasma interactúa con el polimorfismo del VDR FokI y modifica el riesgo de cáncer de próstata. Hombres con un genotipo FokI ff menos funcional serán más susceptibles a éste cáncer en la presencia de bajos niveles plasmáticos de 25(OH)D.

Bonjour (2007) refería que existen algunos estudios epidemiológicos donde se asocia la ingesta de calcio y el riesgo de cáncer de próstata. La hipótesis propuesta es que el alto consumo de calcio podrías promover el cáncer de próstata al reducir la producción de 1,25-dihydroxyvitamin D, calcitriol, la forma hormonal de vitamina D.


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Los cambios en los niveles plasmáticos de 1,25-dihydroxyvitamin D en respuesta a la ingesta cálcica con las variaciones requeridas para influenciar la proliferación y la diferenciación de las células del cáncer de próstata. En la mayoría de los estudios los niveles plasmáticos de 1,25-dihydroxyvitamin D no se encontraron reducidos en pacientes con cáncer de próstata. En conclusión la existencia de un enlace fisiopatológico entre la ingesta elevada de calcio y la consecuente baja producción de niveles circulantes de 1,25-dihydroxyvitamin D que podría promover el desarrollo de cáncer de próstata permanece solo como una hipótesis. Fraser (2007) refiere los mismas conclusiones.

Krishnan (2007) refería que el calcitriol, forma hormonalmente activa de la vitamina D, inhibe el crecimiento y el desarrollo de muchos cánceres a través de múltiples mecanismos. Este estudio trata de demostrar los mecanismos por medio de la cual el calcitriol inhibe el desarrollo y progresión del cáncer de próstata. Aumentará la expresión del factor de crecimiento como la insulina unido a la proteína-3 el cual juega un rol critico en la inhibición del crecimiento celular del cáncer de próstata al aumentar la expresión del inhibidor del ciclo celular p21. El calcitriol inhibe la vía de la prostaglandina a través de tres maneras: 1) la inhibición de la expresión de la ciclooxigenasa-2 (COX-2), la enzima qu7e sintetiza las Prostaglandinas. 2) la inducción de la expresión de la 15-prostaglandina dehydrogenasa (15-PGDH) la enzima que inactiva las prostaglandinas y 3) disminuyendo la expresión de los receptores EP y FP PG que son esenciales para la señalización de las prostaglandinas. Ya que las prostaglandinas pueden promover la carcinogénesis y la progresión de múltiples cánceres, la inhibición de los circuitos de la Prostaglandina puede adicionarse a la habilidad del calcitriol para prevenir e inhibir el desarrollo y crecimiento del cáncer de próstata. La combinación de calcitriol y fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), resultará en una inhibición sinérgica del crecimiento del cáncer de próstata y ofrecerá una estrategia terapéutica potencial. La Proteína-fosfatasa 5 kinasa mitógeno activada (MKP5) es un miembro de la familia de las fosfatasas que son reguladores negativos de las MAP kinasas. El calcitriol induce la expresión MKP5 en las células prostáticas llevando a una defosforilación e inactivación selectiva de las kinasas stress-activadas p38. Ya que la activación p38 es pro-carcinogénica y es un mediador de la inflamación, la acción del calcitriol especialmente acoplada con la inhibición de la vía de la prostaglandina contribuye a la actividad quimiopreventiva del calcitriol en el cáncer de próstata. La substancia inhibidora mulleriana (MIS) ha sido evaluada por sus efectos inhibitorios en cánceres de los tejidos reproductivos y su desarrollo como un fármaco anticáncer. El calcitriol induce la expresión del MIS en células prostáticas revelando otro mecanismo contribuidor a la actividad anticáncer del calcitriol en cáncer de próstata.

VITAMINA C

En el cáncer de próstata, la vitamina C, actúa como un ‘limpiador’ de radicales libres, inhibiendo con ello la transformación maligna y disminuyendo los cambios o daños cromosómicos provocados por los procesos carcinogenéticos. Tiene entonces actividad antioxidante, antiaterogénica, anticarcinogénica, antihipertensiva, antiviral, antihistamínica, Inmunomoduladora, oftalmoprotectora, y protege las vías aéreas (PDR for Nutritional Supplements 1a. Ed 2001), ayuda a la detoxificación de metales pesados como el plomo. Podría además tener un rol preventivo en ciertos desordenes crónicos degenerativos como la enfermedad cardiaca coronaria y el cáncer. Previene las cataratas y se ha comprobado que inhibe el crecimiento del Helicobacter pilori y por lo tanto podría tener un efecto protector contra ulceras y carcinomas gástricos.

No nos olvidemos de la Terapia Ortomolecular del premio Nobel Linus Pauling quien en 1968 describió el tratamiento del cáncer con masivas dosis de vitamina C, sobre todo en quienes no habían recibido quimioterapia.

El 90% de la vitamina C de la dieta proviene de frutas y vegetales. La pimienta verde dulce, pimientos rojos, y pimientos picantes rojos y chili verde son ricos en Vitamina C, frutas cítricas, mangos, cebollas, coles de Bruselas, coliflor, palmito, col rizada, berza común, mostaza verde, espinacas, fresas, broccoli, vegetales verdes, guisantes verdes, pimientos dulces, espinacas, tomates, nueces y granos contienen poca cantidad de vitamina C. La cocción de los alimentos arriba mencionados destruye la vitamina C. La vitamina C puede actuar sinérgicamente con los flavonoides (flavonoides cítricos derivados del limón, naranja y toronja). Se recomienda una dosis diaria de vitamina C de 250 a 500 mg.

Coulter (2006) refirió los resultados de su trabajo para evaluar la evidencia de que los suplementos de vitamina C y vitamina E son útiles para el tratamiento y prevención del cáncer. La data es extraída de 38 estudios a través de un metaanálisis que demostraron la evidencia que la vitamina C y la vitamina E afectan positivamente la sobrevida en pacientes con cáncer. Solamente tres de los estudios reportaron beneficio estadísticamente significativo. Uno demostraba que la vitamina C en combinación con el BCG, vitamina E en combinación con omega-3 aumentaban la sobrevida en pacientes con cáncer avanzado. Esta revisión sistemática de la literatura no soporta la hipótesis de que el uso de suplementos de vitamina C o E en las dosis probadas ayuden en prevenir o tratar la población tratada. Los estudios que demostraron ‘algo’ de beneficio requerirán estudios confirmatorios.

Berndt (2005) refirió que la vitamina C podría prevenir la carcinogénesis prostática al proteger el ADN del daño oxidativo. Se hizo el trabajo extraído del ‘Baltimore Longitudinal Study of Aging’ (BLSA), en pruebas de sangre colectadas entre 1984 y 1990 determinando las concentraciones plasmáticas de acido ascórbico (vitamina C). De los 498 participantes masculinos a los cuales se les midió la vitamina C plasmática 62 fueron posteriormente diagnosticados con cáncer de próstata. La concentración media plasmática de vitamina C fue de 1.17 mg/dl lo cual es un rango normal a alto en hombres ancianos. El riesgo relativo-edad ajustada de cáncer de próstata para el rango más alto fue de 1.47mg/dl comparado con el rango más bajo que fue de 0.83 mg/dl, de concentración plasmática de vitamina C fue de 1.31. Este estudio prospectivo sugiere que las más altas concentraciones plasmáticas de vitamina C dentro del rango fisiológico normal no están asociadas con una disminución del riesgo de cáncer de próstata.

Maramag (1997) refirió que existen muchos estudios que hablan del rol protector de la vitamina C (acido ascórbico) contra el desarrolla del cáncer y en el tratamiento de cánceres establecidos. Se trataron líneas celulares de cánceres prostáticos humanos andrógeno-independientes (DU145) y andrógenos-sensibles con vitamina C (0-10 mM). Disminuyó la viabilidad celular y la incorporación de timidina al ADN. Dichos cambios se produjeron a través de la producción de peróxido de hidrogeno. Las especies oxigeno-reactivas (ROS) están involucradas en el daño celular inducido por la vitamina C. Las conclusiones aparte de las ya mencionadas está que la vitamina C es un potente agente anticáncer para células cancerosas prostáticas.