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Medicina alternativa-complementaria en enfermedades prostáticas. Cap. 2 – Terapia biologica en cancer prostatico y crecimiento prostatico benigno sintomatico
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Autor: Dr. Julio C. Potenziani Bigelli
Publicado: 24/06/2010
 

Estadísticas que revelan la importancia de las enfermedades prostáticas y la necesidad de buscar alternativas terapéuticas, no convencionales, como la terapia biológica

I. Crecimiento prostático benigno sintomático / hiperplasia prostática benigna

II. Síndromes de prostatitis

III. Cáncer prostático


Estadisticas importancia enfermedades prostaticas no convencionales - terapia biologica .1

Medicina alternativa - complementaria en enfermedades prostáticas. Cap. 2 – Terapia biológica (cáncer prostático, crecimiento prostático benigno sintomático).

Dr. Julio César Potenziani Bigelli-Especialista Urólogo Hospital Privado Centro Médico de Caracas.
Dra Silvia D. Potenziani Pradella- Escuela de Medicina “Luis Razetti” UCV. Caracas-Venezuela.
ESTADÍSTICAS QUE REVELAN LA IMPORTANCIA DE LAS ENFERMEDADES PROSTÁTICAS y LA NECESIDAD DE BUSCAR ALTERNATIVAS TERAPÉUTICAS, NO CONVENCIONALES, COMO LA TERAPIA BIOLÓGICA

I. CRECIMIENTO PROSTÁTICO BENIGNO SINTOMÁTICO / HIPERPLASIA PROSTÁTICA BENIGNA

Berry (1984) mencionaba que la incidencia del crecimiento prostático benigno histológico era del
50% a los 60 años y del 88% a los 80 años. Garraway (1991) demostró en una investigación magistral que 1 de cada 2 hombres en la década de los 70 años tenía crecimiento prostático benigno sintomático.

El crecimiento prostático sintomático lo veremos en 1 de cada 5 pacientes entre 40 y 65 años, en 2 de cada 5 pacientes por arriba de los 65 años (Berry 1984)

II. SÍNDROMES DE PROSTATITIS

La Prostatitis es la enfermedad prostática más común, ocasionando un mayor número de consultas que por hiperplasia o crecimiento prostático benigno y/o por cáncer prostático según el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos de Norteamérica (NIH 1990).

Según McNeal la prostatitis es la enfermedad más común de cualquier órgano interno del cuerpo
Humano (McNeal 1988) A pesar de su alta frecuencia, las prostatitis como entidad nosológica y como lesión histológica han sido sub-estudiadas (Hennenfent 1996).

Representan el 8% de las consultas urológicas masculinas en total y el 1% de las visitas médicas familiares; 1 de cada 2 hombres (50%) tendrán Prostatitis en el curso de sus vidas; 1 de cada 4 hombres por debajo de los 40 años (25%) tendrá prostatitis; 6 de cada 10 por arriba de 40 años (60%) tendrán prostatitis; la prevalencia de las prostatitis es del 5 al 8%; en países como Estados Unidos de Norteamérica más de 2 millones de personas al año se ven en consulta por ésta patología; solo 1 paciente de cada 3 con prostatitis (33%) tendrá respuesta completa al tratamiento convencional (antibióticos, antiinflamatorios); 1 de cada 3 pacientes con prostatitis tendrá respuesta parcial al tratamiento convencional con recaídas frecuentes y 1 de cada 3 pacientes con prostatitis no tendrán ninguna respuesta positiva a los tratamientos convencionales (Potenziani 2005). El porcentaje de hombres entre 40 y 79 años que tienen prostatitis sintomáticas será del 10 al 15% con repercusiones en su calidad de vida, en su rendimiento laboral y en su rendimiento como pareja. Más del 50% de estos pacientes tendrán episodios recurrentes de su patología.

Por último la calidad de vida (QOL) que tienen los pacientes con prostatitis es comparable con los pacientes afectados con infartos de miocardio o episodios anginosos, y comparable con pacientes portadores de enfermedad de Crohn o Ileitis terminal, dando con esto una visión preocupante de las repercusiones emocionales y físicas de las prostatitis.

Krieger (1996) de la Universidad de Washington ha publicado trabajos de investigación donde ha conseguido contajes leucocitarios tan altos como 38.000 /cc en la variedad de prostatitis no-bacteriana.

Según Meares y Stamey (1968), pioneros en el tema de prostatitis, popularizaron el test de localización bacteriana uretral-prostática, los conceptos de barrera hematoepitelial prostática, los conceptos de la afinidad antibiótica hacia el tejido prostático y su penetración y difusión en los mismos, así como posteriormente con McNeal, responsable del concepto de anatomía zonal prostática, refería que por arriba del 50% de todos los hombres experimentarán durante su vida un cuadro clínico de prostatitis, lo cual a nuestro criterio se ha incrementado desde su afirmación (McNeal 1986,1988). Tanto Meares, McNeal y Stamey forman parte de la prestigiosa Universidad de Stanford en California (USA).

Lesiones histopatológicas de Prostatitis han sido encontradas en más del 44% de hombres en autopsias aleatorias (McNeal 1968). Este porcentaje en la actualidad (2007) han aumentado a cifras cercanas a más del 90% en poblaciones sometidas a biopsias dirigidas/aleatorias por despistaje de cáncer de próstata, en las cuales es inusual la aparición de cáncer, pero es absolutamente normal la aparición de prostatitis crónica.

Esto por supuesto tiene una importancia capital debido a los trabajos de Nelson (2002,2004) y que correlacionan el cáncer prostático con las prostatitis por una cascada de eventos histopatológicos y bioquímicos que llevan a la aparición de lesiones premalignas o francamente maligna por la acción de los productos de degradación inflamatorios.

En un estudio de 100 autopsias consecutivas en hombres fallecidos por accidentes automovilísticos y por otras causas confirmó que la prevalencia de los signos histológicos de prostatitis aumentan con la edad y con la presencia concomitante de la hiperplasia o crecimiento prostático benigno
.
Estuvo presente en 22% de hombres por debajo de 40 años y en 60% de hombres por arriba de 60 años (Bostrom 1971), e igualmente (Moore 1937), Maksem (1988), Kohnen (1979), Odunjo (1971), Gorelick (1988), Nickel (1999) refieren la alta prevalencia de ésta condición inflamatoria prostática.

III. CÁNCER PROSTÁTICO

Jemal (2007) de Departamento de Incidencia de Cáncer del Departamento de Epidemiologia de la
Sociedad Americana de Cáncer (ACS) refirió que la proyección estadística para el año 2007 es que se diagnostiquen 1.444.920 nuevos casos de cáncer y 559.650 sean las proyectadas muertes por cáncer en los Estados Unidos de Norteamérica. Por segundo año consecutivo disminuye el número absoluto de muertes por cáncer en USA todavía esta cifra es superior a la mostrada a las muertes por enfermedades cardiovasculares por debajo de 85 años. Lo cual hace indispensable la aplicación de terapias hacia la prevención o ‘control’ del cáncer en todos los grupos etarios y es aquí donde podría tener cabida las terapias complementarias/alternativas (Potenziani 2007).

Se estima que 218.890 hombres se les diagnosticará cáncer de próstata en los Estados Unidos de
Norteamérica y 27.050 morirán por cáncer de próstata en el año 2007. (http://seer. cáncer. gov/csr/ 1975_2004/ results_ single/ sect_01_ta ble.01. pdf) (SEER 2007)
(SEER=Surveillance, Epidemiology and End Results Program)

Los porcentajes de incidencia del cáncer de próstata han aumentado un 85% entre 1975 y el año 2002 (SEER 2006). Se podría explicar por una mejor detección pero la incidencia aumentada también se ha acompañado de un aumento de la mortalidad por cáncer de próstata. Ha alcanzado el primer lugar como cáncer más frecuente en los hombres norteamericanos y el segundo más letal (SEER 2007).

Según Ries-SEER (2006) 1 de cada 6 hombres norteamericanos tienen chance de que se le consiga un cáncer prostático. Igualmente 1 de cada 30 hombres norteamericanos tiene el chance de morir de un cáncer de próstata. Se estima que 30.000 hombres mueren de cáncer de próstata cada año en los Estados Unidos de Norteamérica. Solamente 1 de cada 100 muertes de cáncer de próstata ocurre en hombres por debajo de 55 años, 1 de cada 20 muertes por cáncer de próstata ocurren en hombres de 55 a 64 años, 2 muertes de cada 10 por cáncer de próstata ocurren en hombres de 65 a 74 años y 7 de cada 10 muertes por cáncer de próstata ocurren en hombres de 75 años o más (Ries-SEER 2006).

Alrededor de 1 de cada 3 hombres con PSA alto podrían tener chance de tener cáncer de próstata, lo que significa que 2 de cada 3 no lo tendrán (Loeb 2006).

1 de cada 7 hombres con niveles de PSA por debajo de 4 tendrán cáncer de próstata lo cual significa que 6 de cada 7 no lo tendrán (Brawer 1999) La tasa mortalidad por cáncer de próstata en Venezuela aumentó de 11.6 (por cada 100.000 habitantes) a 16.3 en los últimos veinte años. Boletín Informativo Nº 14 (15-9-2006)
(http://www.sociedadanticáncerosa.org/2006/web/contenido.asp?id=1072&p=0)
Richardson (2000) publicó un trabajo donde participaron 453 personas las cuales en un 99.3 % habían oído hablar de la Medicina Complementaria/Alternativa (CAM). De ese porcentaje un 83.3% habían utilizado al menos 1 modalidad de la misma. Se utilizó en un 80.5% las practicas espirituales, en un 62.6% se utilizaron vitaminas y fitoterapia, y en un 59.2% se utilizaron terapias físicas. La conclusión del estudio fue que en la mayoría de las categorías la Medicina Complementaria/Alternativa (CAM) fue utilizada, sobre todo en pacientes ambulatorios.


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Se le debe dar a la comunidad oncológica una mayor y mejor información acerca de esta modalidad de medicina complementaria/alternativa, así como iniciar la investigación para determinar posibles interacciones fármacos-fitoterapia.

Nuevamente Richardson (2002) realiza un trabajo donde se investiga la utilización de la Medicina Complementaria/Alternativa en pacientes con cáncer. La utilización de estas terapias en pacientes con cáncer es amplia y muy difundida.

La NCCAM (National Center for Complementary and Alternative Medicine) lleva a cabo una labor de información e investigación en aspectos de prevención, paliación y terapéutica.

En estos momentos se están llevando a cabo estudios sobre Prevención del Cáncer de próstata por la National Cáncer Institute (NCI) que son:

1) Calcitriol, forma activa de la vitamina D. Para prevenir cáncer de próstata en pacientes con neoplasia intraepitelial prostática (PIN). Estudio en Fase II. Protocolo ID: CINJ-080404
2) Lycopene en participantes masculinos saludables. Antioxidante que podría prevenir algunos tipos de cáncer. Estudio en Fase I. Protocolo ID:UIC-2006-0853
3) Aceite de Pecado en la prevención del Cáncer de Próstata en pacientes con Neoplasia Intraepitelial prostática (PIN). Estudio en fase no especificada. Protocolo ID: OHSU-CPC-04131-LX
4) Efectos de la Aspirina sobre el tejido prostático. Estudio en fase no especificada. Protocolo ID: 05-7956-01. La aspirina afecta procesos fisiológicos a través de su acción antiinflamatoria. Varios tipos de cáncer incluyendo el cáncer de próstata parecen utilizar las vías de señalización inflamatoria para facilitar su crecimiento y progresión. Podría la aspirina actuar directamente sobre las células epiteliales prostáticas para alterar el metabolismo COX-2 e inhibir el crecimiento de la célula prostática.
5) Lycopene en prevenir el Cáncer de Próstata en participante sanos. Estudio en fase no especificada. Protocolo ID: UIC-2004-0217 O´Leary (2001) analizó la estrecha relación existente entre calidad de vida, disfunción sexual y síntomas urinarios bajos, al punto que hoy en día es unánime en el mundo entero el hecho de que la mejoría de los síntomas urinarios es “per sé”, el ‘factor’ que más mejora de manera significativa la calidad de vida del hombre por arriba de los 60 años, considerando cualquier tratamiento y cualquier patología, al tener implicaciones en la esfera urinaria, sexual y existencial (Peters 2001).

Más que nunca la sintomatología urinaria es la que determinará la modalidad, duración e intensidad del tratamiento que se aplique. Nunca como hoy en día, se tienen a disposición tantos argumentos farmacológicos para aliviar y mejorar sustancialmente la vida de hombres con problemas de vaciamiento o llenado vesical.

Welch (2002) en un estudio efectuado sobre 8.406 hombres destacó que hombres con sintomatología moderada-severa tienen un status de salud más deteriorado que aquellos pacientes afectados de gota, hipertensión arterial, angina pectoris o diabetes mellitus, por lo tanto el tratamiento de éstos pacientes mejorará sustancialmente su calidad de vida y con ello todos los parametros que conforman la definición de la misma.

En la Estandarización de la Terminología del Sistema Urinario Inferior reportado por el Subcomité de Estandarización de la Sociedad Internacional de Continencia (ISC) Abrams (2002) definieron los síntomas, signos, observaciones urodinámicas y condiciones asociadas con la disfunción del sistema urinario inferior. Los dividieron en tres grupos, a saber:

I. Síntomas de almacenamiento urinario
II. Síntomas de vaciamiento urinario o miccionales
III. Síntomas postmiccionales

I. Los síntomas urinarios de almacenamiento experimentados durante la fase de almacenamiento vesical incluye: frecuencia diurna (frecuencia aumentada, considerada por el (la) paciente) y nicturia (tener que despertarse en la noche una o más veces a orinar), urgencia (súbito deseo imperioso de orinar, difícil de diferir), incontinencia urinaria (queja de cualquier cantidad de fuga urinaria).

II. Los síntomas urinarios de vaciamiento se experimentan durante la fase miccional urinaria y son los siguiente: lentitud en el chorro urinario, chorro urinario doble o difuminado, chorro urinario intermitente (para y vuelve a comenzar), retardo miccional inicial (dificultad en iniciar la micción), pujo miccional (esfuerzo para iniciar la micción, y para mantener la micción), goteo Terminal (prolongación de la parte final de la micción, por enlentecimiento del flujo o por goteo urinario terminal).

III. Los síntomas urinarios postmiccionales los experimenta el paciente inmediatamente después de haber terminado de orinar y consisten en: sensación de vaciamiento urinario incompleto y goteo urinario postmiccional (perdida de orina después de haber terminado de orinar, usualmente cuando se está alejando del baño en el caso de los hombre y cuando se levanta de la toilette en el caso de la mujer).

EL CÁNCER PROSTÁTICO SE HA CONVERTIDO EN PAÍSES INDUSTRIALIZADOS Y DESARROLLADOS UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA Y EN EL MUNDO ENTERO ES JUNTO AL CÁNCER DE PULMÓN, LA PRIMERA CAUSA DE MUERTE POR CÁNCER. UNO DE CADA 6 A 11 HOMBRES PODRÍAN TENER UN CÁNCER DE PRÓSTATA EN SU VIDA ADULTA, POR LO CUAL TODOS LOS ARGUMENTOS TERAPÉUTICOS Y CONDUCTUALES, QUE LOGREN DISMINUIR DICHO RIESGO, DEBEREMOS IMPLEMENTARLOS EN NUESTRO EJERCICIOS MÉDICO DIARIO, PARA LOGRAR CON EL ENFOQUE QUIMIOPREVENTIVO, DISMINUIR LA INCIDENCIA DEL CÁNCER PROSTÁTICO O ENLENTECER EL DESARROLLO DEL MISMO Y CON ELLO AUMENTAR EL TIEMPO DE SOBREVIDA, CON UNA CALIDAD DE VIDA ACORDE CON LAS EXPECTATIVAS DE CADA SER HUMANO (Potenziani 2001)

Esto reforzado por numerosos trabajos científicos entre los que resaltan los de Giovanucci (1993) y recientemente los de Colli (2006), quien aplicó un modelo de una simple regresión lineal a porcentajes de mortalidad de cáncer de próstata ajustados a la edad y al porcentaje de consumo ‘per cápita’ de 18 alimentos en un espacio de 71 años desde 1930 hasta el año 2000. Sus conclusiones fueron una significativa correlación entre mortalidad por cáncer de próstata y el consumo de carnes rojas, aditivos de grasa, y aceites, helados, merengadas malteadas, salsas para ensaladas, margarina, y deficiencia de vegetales.

Tubaro (2006) refirió en su editorial sobre ‘Micronutrientes e Hiperplasia Prostática benigna’ (HPB), que la incidencia y prevalencia de las enfermedades prostáticas varían notablemente en diferentes áreas del mundo debido a factores nutricionales, genéticos, conductuales, ocupaciones y medioambientales. La importancia de las frutas y vegetales en los efectos quimiopreventivos sobre la próstata en dosis de 400 a 600 g/dia ha sido confirmada.

Los factores dietéticos considerando los macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) y micronutrientes (vitaminas y minerales) han sido relacionados en numerosos trabajos de investigación con la prevención de enfermedades prostáticas.

Dedhia (2006) demostró que pacientes con síntomas urinarios bajos, producidos por un aumento de volumen de la glándula prostática, que habían utilizado productos de Fitoterapia tenían un puntaje significativamente mejor en los scores de síntomas prostáticos (AUA Symptom Score).

Tavani (2006) refirió que el riesgo de cirugía para hiperplasia prostática benigna (HPB), disminuirá significativamente con el incremento en la ingestión de carotenos. El Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos de Norteamérica (NCI) en su estudio investigativo PCPT (Prostate Cáncer Prevention Trial) encontró que el Finasteride reduce el riesgo de cáncer prostático en un 25% (http://www.nci.nih.gov/pcpt) (Thompson 2003). Se estudiaron 18.882 pacientes de 55 años para arriba con tacto prostático normal y PSA total de 3.0 ng/ml o más bajo. Se le dio tratamiento con Finasteride 5 mg/dia o placebo por 7 años. Fue detectado cáncer prostático en 803 de 4.368 hombres en el grupo que tomaron Finasteride (18.4%) y en 1.147 de 4.692 hombres que pertenecían al grupo placebo (24.4%), para una reducción del 24.8 % en la prevalencia sobre éste periodo de 7 años. Igualmente los tumores prostáticos Score de Gleason 7,8,9 y 10 fueron más comunes en el grupo que tomó Finasteride (37%) (280 de 757 tumores) o 6.4% del total de hombres incluidos en el análisis final (4.368). La conclusión final fue que el Finasteride retarda o previene la aparición del cáncer de próstata pero su posible beneficio y un reducido riesgo de problemas urinarios deberá ser contrapesado con los efectos colaterales en el área sexual y el riesgo aumentado de cáncer prostático de alto grado.


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Igualmente Thompson (2007) refería que el Finasteride disminuía también la aparición de neoplasia intraepitelial prostática de alto grado (HGPIN). Considerada ésta una lesión premaligna, si se disminuye su frecuencia podría disminuirse el riesgo de tener cáncer de próstata. En el estudio mencionado previamente el PCPT (Prostate Cáncer Prevention Trial) hombres con antígeno prostático especifico (PSA) mayor de 4 ng/ml o con tacto prostático sospechoso se le hacía biopsia prostática. A todos los hombres libres de cáncer se les hizo biopsia prostática luego de 7 años en el estudio. Se consiguió en ambos grupos PIN de alto grado (HGPIN) en 276 hombres (6%) en el grupo de Finasteride versus en 347 hombres (7.1%) en el grupo placebo. PIN de alto grado acompañando al cáncer prostático fue conseguido en 144 hombres (3.2%) en el grupo finasteride versus en 223 (4.6%) en el grupo placebo.

La conclusión fue que el Finasteride redujo significativamente el riesgo total de neoplasia intraepitelial prostática de alto grado (HGPIN).

Klein (2003) en su estudio refería la utilidad de la combinación de Selenio y Vitamina E para reducir el riesgo de cáncer de próstata.

Variadas terapéuticas de Medicina Complementaria/Alternativa (CAM) se aplican en pacientes afectados de prostatitis crónica/síndrome de dolor crónico pelviano masculino, como por ejemplo la acupuntura, el biofeedback, la electroestimulación, los suplementos nutricionales y los suplementos herbarios o fitoterápicos como el Saw Palmetto, Cernilton y Quercetina) (Capodice 2005).

La importancia de la Medicina Complementaria/Alternativa en enfermedades prostáticas y de la quimioprevención en el cáncer de próstata específicamente ha adquirido tal grado de importancia, que se realizó en la ciudad de San Antonio de Texas (USA), la ‘Primera Conferencia Internacional sobre Quimioprevención de Cáncer de Próstata’ en Marzo del 2003 (Thompson 2004) donde se hablaron de tópicos como el rol de los componentes de la dieta diaria, rol de las hormonas, rol de la inflamación o infección en los casos de cáncer de próstata, investigación genética, y en general de todos aquellos tópicos que son de importancia para el médico general y más particularmente para el médico urólogo, que día tras día ve crecer el número de pacientes que bien sea con prescripción o sin ella, toman ‘productos’ pertenecientes al mundo de la Medicina Complementaria/Alternativa, por lo cual no solo debemos estar preparados sino educados al respecto ya que sin duda alguna ha entrado a formar parte de la terapéutica diaria de casos con enfermedades prostáticas, de la naturaleza que fuere.

El Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos (NCI) está desarrollando programas con agentes quimiopreventivos de variadas naturalezas como lo revela Parnes (2004).

Es tal el entusiasmo que despierta el tema, que en la actualidad hay numerosos estudios randomizados controlados y prospectivos de los países más desarrollados del mundo, para investigar la eficacia de una serie de agentes bien sea naturales o producidos por laboratorios (antiinflamatorios inhibidores ciclo-oxigenasa-2, inhibidores de la 5-alfa reductasa, agentes provenientes de productos naturales, vitaminas, bloqueantes alfa-1 adrenérgicos) entre otros. (Djavan 2004).

UNA CONSIDERABLE CANTIDAD DE INFORMACIONES CIENTÍFICAS DEMUESTRAN QUE LA DIETA DIARIA CONSUMIDA EN LAS SOCIEDADES OCCIDENTALES PODRÍA SER UNO DE LOS FACTORES MEDIOAMBIENTALES QUE TENGAN DIRECTA RESPONSABILIDAD EN LA PROGRESIÓN DE FOCOS MICROSCÓPICOS DE CÁNCER PROSTÁTICO A TENER UNA NEOPLASIA PROSTÁTICA CLÍNICAMENTE SIGNIFICATIVA. LA DIETA OCCIDENTAL SE CARACTERIZA POR UN ALTO CONSUMO DE ENERGÍA, ALTO CONSUMO DE GRASAS Y EXCESO DE LA INGESTIÓN DE PRODUCTOS ANIMALES (LÁCTEOS Y CARNES ROJAS ESPECÍFICAMENTE) LO CUAL TIENE UNA RELACIÓN INEQUÍVOCA Y DIRECTA CON EL CÁNCER PROSTÁTICO. JONIAU (2004) DEMOSTRÓ QUE DANDO UNA DIETA SUPLEMENTARIA RICA EN SELENIO, VITAMINA E ISOFLAVONOIDES LUEGO QUE AL PACIENTE SE LE DIAGNOSTICARA UN PIN DE ALTO GRADO CON PSA ELEVADO, COMPLEMENTÁNDOSE CON BIOPSIAS PROSTÁTICAS A LOS 3 Y 6 MESES, EN 64% DE LOS CASOS EL PSA DISMINUYÓ. Y EN ESTE GRUPO EL RIESGO GLOBAL DE CÁNCER PROSTÁTICO FUE DEL 24.5% EN COMPARACIÓN CON EL 36% DE AQUELLOS PACIENTES QUE SU PSA SIGUIÓ INCREMENTÁNDOSE.

Por lo demás es bien sabido que tener antecedentes de cáncer de próstata en la familia aumentará el riesgo de padecerlo en la descendencia. Está asociado con uno o más cambios genéticos que afectarán el crecimiento y la división celular. Se estima que 9% de los cánceres prostáticos diagnosticados por primera vez podrían ser rastreados hereditariamente y alrededor de un 44% de todos los cánceres prostáticos serán ocasionados por factores genéticos. Esto sumado al hecho de que el cáncer de próstata como cáncer de estirpe epitelial al fin, tendrá un periodo de latencia largo por lo cual se puede pensar, y ésta es la base de la quimioprevención, que es un cáncer que se podría prevenir al cambiar hábitos, dieta y estilo de vida, así como a la ingesta de ciertas sustancias o medicamentos que alterarán sin duda alguna, el curso natural de la enfermedad cancerosa prostática Barqawi (2004).

Willis (2003) refirió que el rol de la nutrición en la prevención del cáncer prostático en relación a varias sustancias que se encuentran en la dieta diaria de todo ser humano y que han demostrado tener efectos positivos en reducir o prevenir la aparición de cáncer prostático incluyendo carotenoides (Licopeno), retinoides (vitamina A), vitamina E, vitamina C, selenio, polifenoles.

Tienen sin duda efectos sobre la proliferación celular, sobre la diferenciación celular y en la señalización relacionada con los pasos de la carcinogénesis (iniciación, progresión, regresión) del cáncer prostático. Todo esto será útil, sobre todo, en poblaciones de alto riesgo de padecer cáncer prostático.

En numerosas publicaciones vemos tablas que demuestran inclusive el porcentaje de muertes por cáncer que podrían ser prevenidas solamente por cambios dietéticos (Nelson 1996,1997,2001), (Moyad 2000,2001, 2002, 2004) Moyad (2002) refería que aproximadamente un 33% de los cánceres están directamente relacionados a la dieta, un 33% al hábito de fumar y un 33% obedecen a causas desconocidas o bien a una variedad de factores por lo cual un 66% de los cánceres pudieran ser prevenidos, en el peor de los casos. Por lo tanto es importante tratar de educar a la gente en cómo reducir el riesgo de tener un cáncer, o bien reducir el chance de su progresión.

En los ‘Lineamientos’ de la Asociación Europea de Urología (EAU) (2006) en el capítulo del cáncer de próstata en lo referente a ‘Factores de Riesgo’ mencionaban que los ‘Factores Exógenos’ aumentarán el riesgo de progresión del denominado cáncer latente prostático a cáncer prostático clínicamente evidente. A pesar de que la identidad de estos factores es todavía tema de debate, ya se acepta que una dieta alta en grasas animales aumentará el riesgo de tener cáncer prostático.

También se sabe que una baja ingesta de vitamina, lignanos, selenio e isoflavonas ocasionarán el mismo aumento del riesgo de cáncer prostático. Este será inversamente proporcional al sol recibido por el paciente, es decir a mayor exposición al sol menor riesgo de cáncer prostático y viceversa.

Recomendándose además una ingesta elevada de frutas, vegetales y cereales. Esos argumentos no son nuevos y uno de ellos, ha existido desde hace miles de años, como es el referente a la dieta aconsejada en pacientes urológicos, al punto que ya entre los griegos, romanos y médicos de la época medieval, como por ejemplo de la escuela médica salernitana, tenían regímenes dietéticos, donde se recomendaban dietas de protección urinaria, con la utilización de productos herbarios (Fitoterapia), que aliviaban, o inclusive curaban las afecciones del sistema urinario que afectaban a los hombres de ésas épocas.

En los últimos 10 años ha habido un redescubrimiento y revitalización de dichos argumentos, con el aporte de estudios de investigación serios, que valoran de manera científica la utilización de dichas alternativas, haciendo desaparecer el sentido empírico de su uso (Moyad 2000,2001,2002,2002), (Potenziani 2001,2002,2005), (Thompson 1997,2001,2004).

La utilización de argumentos dietéticos y suplementarios para la glándula prostática dejaron de tener un sentido anecdótico y casual ya que se están utilizando en los principales hospitales del mundo tanto en el continente americano como en el continente europeo y asiático, formando parte del enfoque terapéutico global de un paciente con trastornos urinarios bajos de vaciamiento o de llenado vesical, así como en Servicios oncológicos para el enfoque global de una paciente con cáncer (Suplementación-Quimioprevención Prostática). No hay duda que su utilización se ha incrementado en los últimos 10 años en países como Estados Unidos, Reino Unido, en países del occidente europeo (Francia, Italia, España, Alemania), en Australia y en Canadá.


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Sin duda el aspecto de suplementación vitamínica, como parte de las terapéuticas alternativas, ha sido siempre un punto polémico en el mundo terapéutico médico evidenciado por numerosos artículos que recomiendan que utilizar y que no utilizar con los riesgos y advertencias respectivas (Willett 2001) Según Ernst (1998) la prevalencia de la medicina complementaria-alternativa era de un 31%, luego de haber finalizado una revisión de 26 estudios realizados en 13 países. Las terapias más utilizadas fueron la orientación dietética, fitoterapia, homeopatía, hipnoterapia, imaginería/visualización, meditación, megavitaminas, relajación y ayudas espirituales.

Abu-Realh (1996) refería que la utilización de la Medicina Complementaria/Alternativa en pacientes con cáncer prostático había aumentado un 63% desde 1997. Según Nam (1999) un 25% de pacientes ambulatorios con cáncer de próstata o con alto riesgo de tenerlo y un 40% de pacientes en grupos de soporte utilizaban la Medicina Complementaria/Alternativa. Los tratamientos más utilizados fueron dietas dirigidas, vitaminas, ajo y Saw palmetto.

Gann (2002), publicó un excelente trabajo sobre los factores de riesgo del cáncer de próstata, donde enfoque también aspectos epidemiológicos sobre los factores microambientales no genéticos en la génesis del cáncer prostático. Refuerza el concepto que los dos factores de riesgo más importantes son el envejecimiento y ser de raza negra. La historia familiar de cáncer prostático es también un rasgo importante a considerar. De los factores medioambientales-no genéticos que de manera segura y comprobada se señalan como ‘Factores de Riesgo’ tenemos las grasas saturadas, el acido alfa-linoleico, las carnes rojas, los productos lácteos, el suplemento de calcio (lácteos con bajo contenido de grasas, antiácidos), niveles séricos deficientes de selenio, de licopeno, de vitamina E y la falta de legumbres. La obesidad dada principalmente por la circunferencia abdominal es un factor de riesgo para cáncer prostático y de provocar cánceres prostáticos histológicamente ‘agresivos’, otro factor de riesgo es tener elevación de los andrógenos intraprostáticos y elevación de la IGF-1 (la fracción bioactiva).

Refería Gann (2002) que la dieta occidental caracterizada por elevadas calorías y grasas está definitivamente relacionada con el aumento de la incidencia de cáncer de próstata en hombres con ése tipo de dietas. Más de 200 estudios epidemiológicos han demostrado la relación entre la ingesta de productos lácteos diarios y el cáncer de próstata. Lo contundente de ésta demostración ha sido no sólo por su asociación de la grasas animales sino también por la ingesta elevada de calcio.

El MMÁS (Mássachusetts Male Aging Study) (Mohr-McKinlay 2001) determinaron que la responsabilidad de la variable hormonal (testosterona total, testosterona libre, dihidrotestosterona, estradiol, androstenediona en ocasionar riesgo de cáncer prostático fue del 11%, en comparación con el 30% del ‘factor nutricional (grasas animales), que nos compete en ésta monografía y del 40% del factor denominado ‘Inmutable’ conformado por la edad(vejez), la historia familiar (línea paterna) y la raza (raza negra).

Al respecto el ‘Health Professional Follow-up Studies’ (Willett 2006) reveló que hombres que ingieren más de 2.000 mg dia de calcio (especialmente través de tabletas antiácidas) tenían 4 a 6 veces más chance de tener cáncer de próstata comparado con aquellos hombres que no tomaban exceso de calcio. Una de las explicaciones es que altos contenidos de calcio suprimirá los niveles del metabolito de la vitamina D (1,25-dihidroxivitamina D), el cual se ha comprobado tiene propiedades anticancerígenas. Este estudio confirma que el selenio, la vitamina E y el licopeno reducen el riesgo de cáncer de próstata. Menciona como puntos a investigar el balance intraprostático de oxidantes/antioxidantes, la interacción calcio/vitamina D, la relación/interacción entre factor de crecimiento como la insulina (IGF-1) y los andrógenos, y la interacción genética/medioambiental en la síntesis hormonal, su acción y su metabolismo.

Sugimura (2000) en su trabajo sobre ‘Nutrición y carcinógenos de la Dieta’ reveló que había tres factores ‘mayores’ para la carcinogénesis humana que fueron: fumar cigarrillos, la infección/inflamación y la Nutrición y los factores dietéticos. Este ultimo incluye dos categorías denominadas agentes genotóxicos y constituyentes, incluyendo fenómenos asociados a la promoción tumoral. Sugimura describía por primera vez los agentes genotóxicos como microcomponentes. Estos son mutágenos/carcinógenos contenidos en los alimentos cocinados, en productos fúngicos, en plantas y substancias provenientes de los hongos y materiales nitrito-relacionados, hidrocarbonados aromáticos policíclicos y agentes oxidativos.

Un mayor énfasis ha sido dado a las aminas heterocíclicas (HCAs) a las cuales los humanos están continuamente expuestos en la vida diaria. Las HCAs en los alimentos son principalmente producidas por Creatina, azúcar, y de los aminoácidos de la carne (bajo cocción). Ellos son derivados de la imidazoquinolinas e imidazoquinoxalina y de la fenilimidazopirina. Las aminas heterocíclicas (HCAs) son pluripotentes en producir cáncer en varios órganos (mama, colon y próstata). Dentro de la consideración entran los flavonoides vegetales los cuales son mutagénicos pero no carcinogénicos. Los macrocomponentes, la ingesta elevada del total de calorías, grasas y cloruro de sodio son analizados desde el punto de vista del aumento de alteraciones genéticas en tejidos y en aspectos de asociación tumor-promoción. Los estudios sobre nutrición y condiciones dietéticas conducirán a prevención del cáncer, a retardo del comienzo del cáncer en fases tardías de la vida humana lo que se denomina ‘natural-end cáncer'.

Nelson (2001) reveló que la iniciación de la lesión genómica somática para la carcinogénesis prostática, la hipermetilación de GSTP1 (��-class Glutathione S-transferase gene) “CpG island” han sido detectados en más del 90% de ADN de cánceres prostáticos y en más del 70% del ADN de especímenes conteniendo neoplasia intraepitelial prostática de alto grado (HGPIN), llevando a un fenotipo de aumento de la susceptibilidad al daño del genoma infligido por procesos inflamatorios y por mutágenos alimentarios. Los intentos terapéuticos para reducir dicho daño genómico y con ello aumentar la protección tiene y tendrá un lugar importante en las estrategias de la prevención del cáncer.

Nelson (2002) volvía a publicar un trabajo resaltando la dieta, el estilo de vida y la inflamación prostática. Mencionaba que la evidencia de que la inactivación somática de GSTP1 podría iniciar la carcinogénesis prostática estaba siendo revisada a la luz de evidencias epidemiológicas implicando muchos factores del medio ambiente, y factores de estilo de vida incluyendo la dieta diaria y las enfermedades transmitidas sexualmente como factores de riesgo para cáncer de próstata. La misión o función del GSTP1 es de ser un ‘cuidador’ genético durante la patogénesis del cáncer de próstata, donde al perderse la actividad del GSTP1 hace que la célula prostática sea más vulnerable al daño genético asociado a la inflamación crónica prostática (prostatitis) y asociado también a carcinógenos diversos, que producirán la detoxificación GSTP1 y con ello aumentar el riesgo del cáncer de próstata, suponiéndose que dichos carcinógenos están ligados a dieta de alto riesgo y a hábitos determinados en el estilo de vida.

LA DIETA DIARIA SUGIRIENDO ALIMENTOS DETERMINADOS Y EVITANDO OTROS QUE SE HAN DEMOSTRADO DAÑINOS PARA LA PRÓSTATA, AUNADO CON EL SUPLEMENTO DE VITAMINAS, ANTIOXIDANTES, OLIGOELEMENTOS, Y MINERALES, HA PROVOCADO NO SOLO LA MEJORÍA DE LA VIDA DIARIA DE LOS PACIENTES AFECTADOS DE SÍNTOMAS URINARIOS POR CRECIMIENTO OBSTRUCTIVO DE LA GLÁNDULA PROSTÁTICA O POR INFLAMACIÓN DE ELLA, SINO QUE SE HA ERIGIDO EN UN ARMA PARA PREVENIR ENFERMEDADES MALIGNAS A NIVEL DE LA GLÁNDULA PROSTÁTICA (CONCEPTO DE QUIMIOPREVENCIÓN PROSTÁTICA) Y MÁS AUN DICHA DIETA PODRÍA SER CONSIDERADA COMO ALIADO EN EL MANTENIMIENTO DE UN PACIENTE CON CÁNCER PROSTÁTICO, YA QUE SE HA CONSTATADO SUS EFECTOS EN LA DISMINUCIÓN DEL ANTÍGENO PROSTÁTICO ESPECÍFICO (PSA) DE PACIENTES CON ANTÍGENO PROSTÁTICO ELEVADO EN SUS DIFERENTES FRACCIONES, LO CUAL SIGNIFICARÍA UNA REPERCUSIÓN EN LA BIOQUÍMICA ANDROGÉNICA DE LA GLÁNDULA.

Potenziani 2007 Dalais (2004) refirió en su trabajo sobre 29 pacientes con cáncer de próstata que serian sometidos a cirugía radical que se les agrupó en tres grupos que fueron: un grupo recibiendo soya (alta fitoestrógenos), un grupo recibiendo soya y linaza (alta en fitoestrógenos) y el último grupo recibiendo trigo (baja en fitoestrógenos) que los resultados obtenidos reflejan que los pacientes que recibieron dieta rica en fitoestrógenos mostraban influencia sobre el antígeno prostático especifico (PSA) total y sobre el porcentaje libre/total del PSA, por lo tanto se podría inferir que las poblaciones que ingieran alto contenido en fitoestrógenos tendrán una reducción en el riesgo de desarrollar cáncer prostático, o de que su cáncer prostático incipiente progrese y evolucione.

Sin embargo Wilkinson (2002) refería, cito textualmente: “es mayor la percepción de beneficio que siente el paciente al utilizar medicina complementaria, que los soportes científicos que existen para avalar tal percepción”. Por lo tanto existe algo de escepticismo y desconfianza científica en el uso de dichas alternativas, pero la experiencia personal de numerosos médicos en todo el mundo, está siendo recogida y procesada científicamente para avalar sus bondades. Igualmente personalidades como Thompson en Washington están recabando información nacional en los Estados Unidos de Norteamérica para también dictaminar una orientación científicamente probada y avalada por los mejores centros de investigación de ese país.


Estadisticas importancia enfermedades prostaticas no convencionales - terapia biologica .5

Para aumentar aún más la controversia, Crawford (2004) publicó un interesante trabajo donde lograron descubrir en 12.457 pacientes que contestaron un Cuestionario como participantes del 2001- 2002 ‘Prostate Cáncer Awareness Week Screening’ para Cáncer de Próstata, que el 70% de los hombres utilizaban multivitaminas y 21% utilizaba suplementos herbarios y de manera paradójica los que tomaban ambos tenían un mayor score de síntomas urinarios (más comprometidos/obstruidos) que los otros grupos.

NO EXISTE DUDA ALGUNA QUE LAS PRÓXIMAS GENERACIONES DE SERES HUMANOS, TENDRÁN MUCHO MÁS CLARO, QUE FACTORES DEBERÁN ELIMINAR DE SU VIDA DIARIA Y QUE FACTORES DEBERÁN SER TOMADOS EN CUENTA, PARA DISMINUIR SUSTANCIALMENTE LA INCIDENCIA DE ENFERMEDADES NEOPLÁSICAS, O BIEN ENLENTECER SU PROGRESO Y DESARROLLO, CON LO CUAL SE ESTARÍA LOGRANDO UNA MEJOR CALIDAD DE VIDA EN DICHAS GENERACIONES
(Potenziani 2007)


DEFINICIONES DE IMPORTANCIA

1. QUIMIOPREVENCIÓN DEL CÁNCER PROSTÁTICO (Potenziani-www.urologíaaldia.com 2003)

“Administración de productos químicos naturales o sintéticos para prevenir, inhibir o retardar la progresión de la enfermedad cancerosa prostática, o también para prevenir la inducción del cáncer e inhibir el desarrollo de neoplasia preinvasivas o invasiva y con ello su progresión local o a distancia (metástasis) con el objetivo de detener, o enlentecer sustancialmente el proceso carcinogenético, sobre todo en poblaciones de alto riesgo para el desarrollo de cáncer prostático, como son los pacientes afroamericanos, los hijos de pacientes con cáncer prostático, los pacientes que han tenido histopatología premaligna de cáncer prostático (PIN de alto grado, HAA, ASAP) y los pacientes con niveles elevados de antígeno prostático especifico (PSA) en cualquiera de sus fracciones (PSA total, libre, libre/total), inclusive en los índices oncológicos del PSA en la ecosonografía prostática endorrectal (PSAd y PSAdZT),en pacientes con PSA elevado y con biopsias negativas en repetidas ocasiones y en pacientes que seleccionan la modalidad de esperar y observar en cáncer prostático localizado y de bajo grado histológico con score Gleason de menos de 6 y que no quieran someterse a ningún tipo de terapia invasiva (cirugía, radioterapia, terapia antiandrogénica, braquiterapia).

2. QUIMIOPREVENCIÓN (Potenziani-www.urologiaaldia.com)

“Es la administración de agentes para prevenir, inhibir o retardar la progresión de la enfermedad cancerosa prostática, o también la utilización de agentes químicos naturales o sintéticos, para prevenir la inducción del cáncer e inhibir el desarrollo de neoplasia preinvasivas o invasiva y con ello su progresión o en pacientes con cáncer, previo a su progresión local o a distancia (metástasis) con el objetivo de detener, o enlentecer sustancialmente el proceso carcinogenético, sobre todo en poblaciones de alto riesgo para el desarrollo de cáncer prostático”.

3. QUIMIOPREVENCIÓN (Kelloff 1992,1999)

“Es la administración de agentes para prevenir la inducción cancerosa o inhibir o retardar la progresión hacia el cáncer” Refiere que el termino abarca a la prevención del cáncer por intervenir con fármacos previo a la etapa malignizante de la carcinogénesis”

4. QUIMIOPREVENCIÓN (Steiner 2001)

“Consiste en la habilidad de ciertos agentes naturales o químicamente elaborados para interferir con la carcinogénesis prostática y en consecuencia prevenir el cáncer de próstata”

5. QUIMIOPREVENCIÓN (Lieberman 2001,2001)

“En referencia al Cáncer de próstata es definida como la administración de agentes naturales y sintéticos que inhiben o un nivel o varios niveles de la historia naturales de la carcinogénesis prostática a través de la modulación de la progresión de un epitelio normal a displasia o neoplasia intraepitelial de alto grado o hacia el estadio de un cáncer localmente invasivo y/o enfermedad sistémica”

6. SUPLEMENTO NUTRICIONAL PROSTÁTICO (Potenziani-www.urologíaaldia.com 2003)

“Utilización de productos químicos sintéticos o naturales contenidos en los alimentos, raíces o plantas, que provocarán una disminución marcada en el crecimiento ‘natural’ de la próstata, por la edad y por la función hormonal normal masculina, con afectación de la relación proliferación-apoptosis, donde veremos menos proliferación celular y más apoptosis o muerte celular programada, llevado a un enlentecimiento o detención del crecimiento volumétrico de la próstata, también provocará el mejoramiento de estados inflamatorios prostáticos crónicos (síndromes de prostatitis) y servirá para la prevención de enfermedades neoproliferativas en la glándula prostática (Quimioprevención del cáncer prostático) llevando todo esto a una mejoría sintomática del paciente y a un mejoramiento notable de su calidad de vida (QOL)’

7. MEDICINA COMPLEMENTARIA/ALTERNATIVA (CAM) (Office Administrative Management 1995, USA)

“Amplia gama de recursos sanatorios que abarca todos los sistema de salud, modalidades y prácticas y sus teorías y creencias pueden diferir de aquellas intrínsecas a las políticas de salud dominante de una particular sociedad en un periodo histórico determinado. Incluye practicas e ideas autodefinidas por sus seguidores como preventivas o terapéuticas en el tratamiento de enfermedades, así como promocionando salud y bienestar”

8. MEDICINA COMPLEMENTARIA/ALTERNATIVA (CAM) Http://nccam.nih. gov/espanol/ informacion general/( 2007)

“La medicina complementaria y alternativa, según la define NCCAM, es un conjunto diverso de sistemas, prácticas y productos médicos y de atención de la salud que no se considera actualmente parte de la medicina convencional”

9. MEDICINA COMPLEMENTARIA/ALTERNATIVA (CAM) (Ernst 1995)

“Diagnostico, Tratamiento y/o Prevención que complementa la medicina principal como contribución a un todo común, por satisfacer una demanda no aceptada por la ortodoxia o para diversificar la estructura de la medicina”

10. TERAPIAS ALTERNATIVAS (Cassileth 2002)

“Típicamente son terapias invasivas y biológicamente activas, promocionadas como tratamientos para el cáncer, para utilizarlas en lugar de las terapias usuales. Contrariamente las terapias complementarias son utilizadas como adjuntos al tratamiento principal para el manejo de los síntomas y para mejorar sustancialmente la calidad de vida del paciente afectado”