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Bases organicas de la religion
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Autor: Gustavo Rangel Carredano
Publicado: 25/10/2010
 

Las creencias religiosas presentan una disyuntiva para el profesional de la salud pues sus principios y teorías en ocasiones ponen en riesgo la vida del paciente. Se realizó una extensa revisión bibliográfica de la literatura nacional e internacional, con el objetivo de aumentar el caudal de conocimientos sobre este tema. El presente trabajo se propone llamar la atención sobre los principales cambios operados en el contexto internacional y brindar una panorámica actualizada y generalizada sobre la problemática religiosa en Cuba y su relación con la salud. Se aborda además, la posibilidad de que la Fe esté influida genéticamente, la existencia de áreas corticales relacionadas con las experiencias religiosas.


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Bases orgánicas de la religión

Gustavo Rangel Carredano. Estudiante de 5 año de la carrera de Medicina, Facultad Finlay Albarrán. Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. República de Cuba. Alumno ayudante de la especialidad Anestesiología.

Abran Martínez Hernández. Estudiante de 5 año de la carrera de Medicina, Facultad Finlay Albarrán. Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. República de Cuba. Alumno ayudante de la especialidad Pediatría.

Jorge Jesús Llibre Guerra. Estudiante de 5 año de la carrera de Medicina, Facultad Finlay Albarrán. Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. República de Cuba. Alumno ayudante de la especialidad Medicina Interna.

Resumen

Las creencias religiosas presentan una disyuntiva para el profesional de la salud pues sus principios y teorías en ocasiones ponen en riesgo la vida del paciente. Se realizó una extensa revisión bibliográfica de la literatura nacional e internacional, con el objetivo de aumentar el caudal de conocimientos sobre este tema. El presente trabajo se propone llamar la atención sobre los principales cambios operados en el contexto internacional y brindar una panorámica actualizada y generalizada sobre la problemática religiosa en Cuba y su relación con la salud. Se aborda además, la posibilidad de que la Fe esté influida genéticamente, la existencia de áreas corticales relacionadas con las experiencias religiosas.

Palabras clave: Religión, Ciencia

Abstract

The religious beliefs present an alternative for the professional of the health.Their principles and theories in occasions they put in risk the patient's life. Was carried out an extensive bibliographical revision of the national and international literature, with the objective of increasing the flow of knowledge on this topic. The present work intends to get the attention about the main changes operated in the international context and to offer an upgraded panoramic and widespread on the religious problem in Cuban and its relationship with the health. It is also approached, the possibility that the Faith this influenced genetically, the existence of cortical areas related with the religious experiences.

Keywords: Religion, Science

Introducción

La religión dentro del campo de las Ciencias Sociales es una actividad humana, una necesidad psicosocial, una necesidad de sentido de las cosas que tienen los seres humanos. Según los positivistas de los siglos XVIII y del XIX cuando no existe la ciencia entonces necesitamos la religión, pero a medida que va avanzando la ciencia, la religión está de más (1). De ahí que resulte innegable que tanto la religión como la ciencia han avanzado de manos a lo largo de la historia de la humanidad en una unidad dialéctica. Dentro del amplio campo que abarca la religión su relación con la salud es una temática que consideramos de imprescindible tratamiento, teniendo en cuenta las transformaciones operadas en el contexto internacional y en nuestro país

Hoy en día todas estas creencias presentan una disyuntiva para el profesional de la salud puesto que muchos de sus principios y teorías no solo se limitan a la crítica de procederes como el aborto sino que ponen en riesgo la vida del paciente e impiden el trabajo del médico, siendo fundamental entonces la ética del mismo como premisa de la labor que desarrolla y la relación médico – paciente como su pilar esencial (3), no obstante sería oportuno destacar que en la práctica médica se han puesto de manifiesto algunas actuaciones religiosas que han contribuido al logro de objetivos de la política de salud en nuestro país, por ejemplo atención a enfermos en instituciones de la salud por parte del personal religioso (ej. hermanas de la caridad), además, la ayuda solidaria internacional de grupos religiosos (4).

Sería importante destacar que a diferencia de lo que se pensaba hasta hace un cuarto de siglo la religión no es solo un proceso social, sino que a la luz de los conocimientos actuales un grupo de científicos los han sido denominados como neuroteólogos creen que la espiritualidad tiene una base neurológica. Estos han realizado una serie de estudios que apuntan a la existencia de patrones cerebrales que generan el sentimiento de tener sensaciones místicas, de hecho se afirma que excitando ciertas regiones del cerebro con impulsos electromagnéticos se pueden inducir experiencias religiosas (5).

Por otra parte descubrimientos recientes apuntan a que la fe está influida por la biología humana, así como la existencia de 'El gen de Dios' afirmaciones basadas en los últimos descubrimientos en Genética del comportamiento y en Neurobiología esta teoría sostiene que la respuesta está en los genes del hombre y que la espiritualidad es una de sus herencias básicas (6), un instinto que proporciona un sentido a la vida y valor para superar dificultades y pérdidas, además, también incrementa las probabilidades de supervivencia reproductiva del ser humano porque ayuda a reducir el estrés, previene enfermedades y aumenta la esperanza de vida (7).

Es decir que la relación ciencia-salud-religión va más allá del contexto social, del sentido de protección por lo sobrenatural que sienten los religiosos y se adentra en el complejo mundo de la psiquis y la genética de los seres humanos.

Por tal motivo hemos decidido realizar este trabajo donde abordaremos desde un nuevo punto de vista la compleja relación ciencia-salud-religión así como los factores que influyen en esta relación.

1. Ciencia, genética y religiones

En la actualidad con el avance de la ciencia y los nuevos descubrimientos en el campo de la genética surgen nuevas contradicciones entre la ciencia y la religión que nos llevan a formularnos las siguientes preguntas:¿La investigación hereditaria conduce al infierno o al paraíso? ¿Puede la Ciencia jugar a ser Dios? ¿Manipular genes es pecado? Las cuatro grandes religiones del mundo: la católica, islámica, judía y protestante tienen diferentes opiniones sobre las investigaciones genéticas, si bien dentro de ellas existen debates y disparidad de criterios.

Reproducción asistida, interrupción del embarazo, clonación, ingeniería genética, biotecnología, trasplantes de órganos. Sobre estas y muchas otras “intromisiones del ser humano en el plan divino” tienen ópticas diferentes los expertos de cuatro grandes religiones del mundo: católica, islámica, judía y protestante.

1.1. Engendro y vida.

La generación de un nuevo ser humano según se expresa es un acontecimiento profundamente humano y altamente religiosa en cuanto implica a los cónyuges que forman una sola carne como colaboración de Dios creador (14).

Con relación al origen de la vida la iglesia considera que desde el momento en que el óvulo es fecundado comienza una vida que no es la del padre o la madre, sino la de una nueva persona humana que se desarrolla por cuenta propia (15). No será jamás un ser humano sino lo es desde este momento. En el cigoto derivado de la fecundación ya está constituida la identidad biológica de una nueva persona humana. La vida prenatal es vida plenamente humana en cada fase de su desarrollo. Los agentes de la salud, por tanto deben darle a esta vida el mismo respeto, con igual tutela y cuidadosa atención que se le brinda a una persona humana (15). En este aspecto no existe contradicción con principios éticos de la medicina materialista.


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1.2. Regulación de la fertilidad.

Para enfocar este aspecto debemos considerar el punto de vista que tiene la iglesia con relación a la procreación como acto de amor. Ellos plantean el amor que asume el lenguaje del cuerpo en su expresión, es al mismo tiempo unitivo y procreativo comporta claramente significados responsables y paternales conjuntamente (15). Esta conexión es intrínseca al acto conyugal, el hombre no lo puede romper por su propia iniciativa. De aquí que según los medios artificiales de fertilización contradicen la naturaleza del hombre y la mujer y la de a su más intima relación puesto que la unión sexual queda separada de la procreación; el acto se ve privado de su natural apertura a la vida así se deforma y se falsifica el contenido originario de la sexualidad humana (15). De este modo se traiciona la unión y al fecundidad sometiéndola al arbitrio del hombre y la mujer.

Se debate también una clara distinción entre lo que es la manipulación estrictamente terapéutica (terapia génica) cuyo objetivo es el tratamiento a enfermedades debido a anomalías génicas o cromosómicas, de aquellas manipulaciones que alteran el patrimonio genético humano con otras finalidades como pueden ser la producción de seres humanos seleccionados en cuanto a cualidades preestablecidas, estando en desacuerdo total con este último procedimiento. A partir de esta consideración ellos están en contra de cualquier tipo de método o técnica de fertilización artificial. Sólo admiten la inseminación artificial homóloga o sea al interno del matrimonio con semen del cónyuge cuando ese es obtenido a través del acto conyugal normal (16).

A este debate se suman las opiniones de numerosos expertos y representantes religiosos entre los que nos gustaría destacar:

Angelo Serra, genetista del Instituto de Genética Humana, de la Facultad de Medicina "A. Gemelli", U.C.S.C, de Roma, "La Iglesia Católica reconoce el valor de la investigación científica básica y atribuye gran importancia a la investigación aplicada ya que ésta constituye una expresión importante del dominio sobre la creación que ha sido confiado al hombre" (17).

Este científico plantea que el cartografiado del genoma tendrá un efecto inmediato en el diagnóstico prenatal de las enfermedades genéticas, ya que el número de genes nocivos cuyo estado pudiera detectarse en el estadio embriónico o fetal aumentaría lo que elevaría el número de casos en los que se pueda aplicar la interrupción del embarazo. Según la doctrina católica, la diagnosis prenatal es buena si se respetan la vida y la integridad del embrión y el feto humano y si va dirigida hacia su salvaguardia y curación como individuo.

Este enfoque aspira a evitar la concepción de vidas cargadas de sufrimiento y a fomentar la calidad de la vida familiar y social, mediante la reducción de la pesada carga de los desórdenes genéticos y es apoyado por la iglesia.

En opinión de este experto la Iglesia participa en el consenso ético para la terapia genética de las células somáticas, que podría incluso ampliarse a los embriones, con el debido respeto por su vida e integridad, evitando riesgos desproporcionados. Pero como se considera la producción de embriones humanos in Vitro, como una violación de la dignidad humana y moralmente ilícita, cualquier terapia de células germinales que implique la fertilización in Vitro resulta "éticamente inaceptable" (17).

El doctor Azeddine Guessous, ex embajador de Marruecos en España, centra su análisis en uno de los aspectos del Proyecto Genoma Humano: la procreación artificial humana. Según el diplomático, "el Islam acepta la teoría que sostiene que el universo y la Naturaleza han sido creados por Dios para cumplir objetivos específicos, pero rechaza que el hombre no debe transformar la naturaleza mediante sus aptitudes e inteligencia. Los científicos islámicos reciben con reservas la fecundación in Vitro (FIV), La inseminación de una mujer con el esperma de un donante que no sea su marido es rechazada, debido a la prohibición del adulterio, que se basa en la necesidad de certificar la identidad paterna, para evitar una posible relación incestuosa" (17).

Para el Islam, toda experimentación sobre criaturas no nacidas es inmoral. La posibilidad de que se produzcan accidentes genéticos, que se interfieran los mecanismos naturales que eliminan los fetos anormales o que nazcan niños con defectos congénitos que de otro modo no hubieran nacido, contravienen el principio islámico de no causar daño.

Los teólogos musulmanes opinan que la ciencia es un factor de progreso pero
debe ser controlada y orientada, y apoyan una moratoria en la ingeniería genética y la procreación artificial.

El almacenamiento de seres humanos en potencia en los bancos de embriones, el riesgo de causar un cambio de la persona, la posibilidad de multiplicar de modo idéntico a un individuo, crear nuevas especies o condicionar de antemano a los que van a nacer, son puntos preocupantes desde la óptica islámica (17).

Para Haim Aviv, científico judío, de la Compañía Pharmos, la actitud judía es que el hombre tiene un papel central en el mundo, es la coronación de la creación. No hay nada malo en "jugar a ser Dios", si ello implica mejorar la creación y si se actúa de forma responsable. Conocer la creación es un modo de conocer a Dios y de apreciarle más: es un conocimiento deseable.

"El conocimiento del genoma puede revelar información que respalde la noción de que determinadas razas son genéticamente inferiores a otras, provocando la discriminación racial. Pero Dios creó sólo un hombre a imagen y semejanza suya para enseñarnos que todos somos iguales" (17), señala Haim Aviv.

El experto confía en que cuando conozcamos por completo el genoma comprobaremos la notable igualdad de los seres humanos y que no existe una base científica para el racismo, fundamentada en diferencias genéticas intelectuales o de conducta. Para Aviv, "la terapia génica de células somáticas no difiere de ninguna otra terapia de efectos prolongados, como la inoculación con vacunas vivas. Proteger la vida, salvando la imagen de Dios, es un mandamiento importante. El hombre debe hacer lo posible para disminuir el sufrimiento humano y proteger la vida" (17).

Sería importante destacar que el enfoque judío no define el embrión como individuo viviente durante el primer mes (o los 40 días) de gestación, por lo que no es un obstáculo importante para la manipulación genética. Pero según la ley judía, la interrupción del embarazo sin que exista una buena razón no debe constituir una práctica normal.

Para Aviv la opinión de que no hay que desarrollar la tecnología relacionada con la manipulación genética porque puede ser explotada y mal utilizada, es pesimista. Tampoco es consecuente con la actitud judía de que el hombre es originalmente bueno e incluso será mejor. Aunque hay que establecer normas y barreras para evitar que el conocimiento sea mal utilizado, señala. (17)

1.3. Anticoncepción

La iglesia basándose en el mismo principio sobre el significado del acto conyugal (unitivo y procreativo) expuesto anteriormente establecen una distinción ética entre los métodos naturales y los medios artificiales de contracepción planteando que mientras es lícito, por motivos graves valerse del conocimiento de la fertilidad de la mujer, renunciando al uso del matrimonio en los periodos de fecundidad, resulta ilícito el recurso de los medios contraceptivos (18).

Como es comprensible esta posición se contrapone en cierta medida a la libre planificación familiar como un derecho de la pareja, pudiendo traer como consecuencia el nacimiento de hijos indeseados, o en medios familiares inadecuados, ya sea por situaciones económicas o sociales, lo que en última instancia puede promover problemas de salud en esos niños y padres, bien por daños psicológicos o por problemas nutricionales o sanitarios.

1.4. La enfermedad.

La iglesia señala que a los pacientes el personal médico debe ayudarlos a asumir una actitud saludable hacia la enfermedad, la conciencia de su realidad, sin minimizarla y sin exagerarla, pero si con sereno conocimiento y convicción que el señor puede y quiere obtener el bien del mal (4).


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Como puede apreciarse en este planteamiento se estimula a que el médico además de informar al paciente del alcance real de su enfermedad, le promueva un sentimiento de aceptación de la misma, vista como algo que es enviada por Dios que quiere y puede obtener el bien del mal, este planteamiento creemos no favorece la acción del médico ni la reacción del paciente ante su enfermedad, que vista de esta forma es un mal que debe ser aceptado como designio divino. A todo lo señalado anteriormente se le añade la atención a la familia del enfermo, a través de consejo orientación y apoyo. Coincidimos totalmente con estos criterios, pues realmente esto es una problemática del mundo desarrollado que en ocasiones no ve al hombre como un ser integral y que por lo tanto necesita que insiste más en este sentido, y se logre la aplicación de los principios éticos establecidos a tal fin.

1.5. Donación y trasplante de órganos.

Tema controversial ante cualquier creencia religiosa, la iglesia se muestra en total acuerdo en la utilización de las técnicas más modernas de los trasplantes de órganos usados en beneficio de mitigar el sufrimiento humano, donde enunciamos algunas de sus consideraciones (15).

Los órganos extraídos pueden provenir a donador vivo o de cadáveres. En el primer caso la extracción es lícita con la condición de que se trate de la recepción de órganos que no implique una grave e irreparable disminución para el donador. En el segundo caso es necesario tener la absoluta certeza de estar en presencia de un cadáver. Para que una persona sea considerada cadáver es suficiente la comprobación de la muerte cerebral del donador. No todo los órganos son éticamente donable se excluyen el encéfalo y las gónadas que dan las respectivas identidades personal y procreativa del hombre. (15)

1.6. Aborto.

La posición de la iglesia con respecto al aborto es claramente conocida, la inviolabilidad de la persona humana desde el momento de la concepción, prohíbe el aborto como supresión de la vida prenatal, esta es una directa violación del derecho fundamental de la vida del ser humano y constituye un abominable delito.

Es también acto abortivo el uso de fármacos o medios que impidan la implantación del embrión fecundado o que provocan la separación precoz, coopera con la acción abortiva, el médico que con pleno conocimiento prescribe o aplica tales fármacos o medios (16). Cuando el aborto viene como consecuencia previstas pero no mencionada ni querida, simplemente tolerada de un acto terapéutico inevitable para la salud de la madre, éste es moralmente legítimo (18).

La iglesia al referirse al aborto y el profesional de salud señala: “En presencia de una legislación favorable al aborto, el agente a la salud debe oponer su civil pero firme rechazo. El hombre no puede jamás obedecer una ley intrínsecamente inmoral y este es el caso de una ley que admitiese en línea de principios la licitud del aborto. La conciencia del bien inviolable de la vida y de la ley de Dios que la tutela, antecede a toda ley positiva humana. Cuando esta la contradice, la conciencia, afirma su derecho primario, y el primado de la ley de Dios” (16). Como se puede apreciar la posición de la iglesia con respecto al aborto es tajante e inflexible, incluso llegan a considerar algunos medios anticonceptivos como ilícitos por considerarlos abortivos. Llaman a la rebelión contra las leyes en aquellos países en que esté aprobado el aborto.

Este es un aspecto muy serio que interfiere incluso con la formación que reciben nuestros estudiantes en los centros educación médica. En nuestro caso, hemos encontrados estudiantes que pertenecientes a esta religión manifiestan clara y públicamente su adhesión a este principio de la iglesia católica limitándose incluso las posibilidad de realizar la especialidad de obstetricia y ginecología.

Estamos plenamente de acuerdo en que se debe hacer una mayor promoción de salud para evitar el uso del aborto como un método anticonceptivo, pero consideramos que en muchas ocasiones el aborto está plenamente justificado por razones biológicas, psicológicas y sociales.

Ante estas posiciones expuestas anteriormente resulta obvio que el Médico y Enfermera de Familia deben ampliar su cultura en este sentido para poder comprender las diversas formas de enfrentamiento a estos problemas por parte de las personas y familias que atienden y, a partir del respeto a sus creencias, ofrecerles toda la información necesaria de las ventajas y desventajas de las propuestas que se les hace, para que puedan elegir libre y responsablemente la mejor opción. Los gerentes de salud también deben ampliar su cultura para que puedan ofrecer un trato respetuoso a sus subordinados creyentes y, al propio tiempo, evitar que alguno de estos últimos pueda transgredir el respeto debido a las personas no creyentes, tratando de imponerles criterios desde su propia moral religiosa No obstante existen personas que en su afán religioso han atentado contra su salud.

No nos gustaría cerrar esta sección sin antes destacar que la religión no siempre ha tenido una posición inconsecuente con los principios y el avance medico y esto se hace palpable en la actualidad donde la iglesia católica ha tenido una posición consecuente que ha propiciado la adopción de algunos criterios, posiciones y principios más en consonancia con estos avances.

Juan Pablo II en un discurso ocasión del 120 aniversario de la fundación del Hospital Bambino Gisu el 18 de marzo de 1989 decía; ¨Vosotros sabéis cuán estrecha relación, cuanta analogía, cuanto intercambio existe entre la misión del sacerdote de una parte y la del trabajador de la salud de otra. Todos están dedicados en diverso título a la salvación del hombre, al cuidado de su salud, a liberarlo del mal, del sufrimiento y de la muerte, a promover en él la vida, el bienestar y la felicidad¨. En estas palabras del Papa se evidencia una coincidencia en el interés que promueve tanto la iglesia como nuestras instituciones de salud de librar al hombre del sufrimiento, de la muerte, y promover en él la vida y el bienestar.

Por otra parte la iglesia considera el servicio a los enfermos como parte integrante de su misión. La iglesia ha mirado siempre a la medicina como un soporte importante de la propia misión redentora cuando se confronta con el hombre, el servicio al espíritu del hombre no puede efectuarse plenamente sino poniéndose como servicios a su unidad psicofísica. La iglesia sabe bien que el mal físico aprisiona el espíritu así como el mal del espíritu somete al cuerpo. (16) En esta concepción de la iglesia está implícito a nuestro modo de ver al hombre en su unidad psicobiológica, sin embargo no llega a verlo como un ente social.

2. Puente entre religión y ciencia

2.1. Bases genéticas de la Fe.

Hasta hace un cuarto de siglo se creyó que la religión era solo un proceso social, sin embargo, mediante un programa iniciado en 1979 con gemelos monocigóticos en la universidad de Minnesota se obtuvieron resultados interesantes y polémicos. La posición de partida fue simple: dos gemelos que poseen la misma carga genética y que han sido educados en lugares y ambientes distintos, serían comparados con hermanos normales; que comparten solo el 50% de los genes (6). Esto permitió ver hasta qué punto influían los genes con lo que saltó a la vista que durante la niñez y la adolescencia poseen las mismas creencias religiosas que en su casa. Sin embargo en la edad adulta surgen diferencias, pues mientras los gemelos desarrollan pautas religiosas comunes, los que no lo son suelen no coincidir en cuestiones de fe (6). Lo que llevó a pensar al genetista Deán Hamert (jefe del proyecto de investigación) en la existencia del llamado gen de Dios.

Es importante resaltar que este gen no codifica sino que produce sensaciones asociadas a experiencias religiosas.

Dean Hamer, director de la Unidad de Regulación de la Estructura Genética en el Instituto Nacional para el Cáncer, ubicado en Bethesda, en un segundo estudio pidió a unos voluntarios que le respondieran a 226 preguntas para determinar el nivel de espiritualidad con el que se sentían conectados al universo, durante este estudio se compararon más de 2.000 muestras de ADN, encontrándose que cuanto más alta era la puntuación, mayor era la habilidad de esa persona para creer en una gran fuerza espiritual, y el Sr. Hamer pudo comprobar que a medida que aumentaba el nivel de espiritualidad, aumentaba la presencia de un gen común entre estas personas, una variante en el gen VMAT2 (variante 3305) (6).


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Esa variante implicaba un aumento en el número de receptores monoaminérgicos, que regula el flujo de elementos químicos capaces de alterar el humor del cerebro.

Este nuevo descubrimiento de un “gen religioso” nos podría dar una explicación del por qué algunas personas tienen mayor aptitud para lo espiritual que otras.

Según la opinión de los expertos “Buda, Mahoma y Jesús compartían todos una serie de experiencia místicas, o alteraciones en la consciencia, y por ello probablemente portaban este gen” (23).

Este descubrimiento de la ciencia ha sido criticado por los líderes clericales, que desafían la existencia de un “gen de Dios” y dicen que la investigación mina uno de los principios fundamentales de la fe – que la iluminación espiritual se alcanza a través de la divina transformación y no gracias a los impulsos eléctricos cerebrales.

Entre las posiciones que se oponen a la existencia de un gen de dios se destacan: El reverendo John Polkinghorne, miembro de la Royal Society y teólogo canónigo en la Catedral de Liverpool, dijo: “La idea de que existe un gen de la religiosidad va contra mis convicciones teológicas personales. No se puede reducir la fe al mínimo común denominador de la supervivencia genética. Esto demuestra la pobreza del pensamiento reduccionista”, resulta importante también hacer referencia al reverendo Walter Houston, capellán del Mansfield College en Oxford, y profesor de teología comentó: “La creencia religiosa no está relacionada solo con la constitución de una persona, sino con la sociedad, la tradición, el carácter; todo cuenta. Poseer un gen que puede hacer todo eso, me parece bastante improbable” (23).

Es evidente que la teoría de Hamer no puede ser una descripción aplicable a toda la familia humana, porque en tal caso eso le conduciría a un callejón sin salida, al tener que explicar por qué hay gente que cree en algo superior y otros que no creen en nada (aunque en última instancia también creen en algo, pero ésa es otra cuestión). Si ese gen de Dios fuera patrimonio de toda la raza humana, no habría en el mundo ateos ni agnósticos, por lo cual Hamer se guarda muy bien de hacer universalmente extensiva su tesis (23). El problema es que ni siquiera circunscribiendo su teoría a determinados individuos las cosas cuadran, porque todos conocemos a personas que no creen y sin embargo sus ascendientes eran muy religiosos, y viceversa, personas que creen pero cuyos padres y abuelos eran empedernidos ateos.

¿Cómo se perdió el gen de Dios en el primer caso y cómo surgió en el segundo? Tal vez, diría, se quedó latente en el salto generacional que va de los antepasados que creen a la persona que no cree y salió del estado de latencia en el salto generacional entre los antepasados que no creen y el individuo que cree (17).

En definitiva, el gen de Dios estaría, apareciendo y desapareciendo a través del árbol genealógico de la raza humana. Lo cual nos lleva a otro callejón sin salida aún peor: si la espiritualidad o falta de ella dependen del ADN, entonces se trata de algo intrínseco a la naturaleza del individuo y, por lo tanto, la fe y la incredulidad son cuestiones por las que Dios nunca podrá juzgar a nadie, de la misma manera que no juzga a nadie por ser rubio o moreno. Más aún, si la fe y la incredulidad son fundamento de la cosmovisión y en ésta va incluida la moral, se sigue que Dios nunca podrá aprobar o condenar las acciones y motivaciones de nadie, porque en último análisis dependen del ADN (23). Con lo cual cada uno puede vivir, con total tranquilidad, según su código genético. Aquí tendríamos la justificación científica del relativismo moral.

Lo cierto es que esta investigación no se opone a la creencia en Dios sino que la existencia del gen de Dios podría ser un signo más del ingenio del creador, una forma inteligente de ayudar a los humanos a reconocer y abrazar su presencia divina, además no es nuestra intención que tras este descubrimiento se deje a un lado la influencia de los factores sociales, culturales y otros, sino que se vista la espiritualidad como un fenómeno integrador y multifactorial.

2.2. Bases neurológicas de la Fe.

Un grupo de científicos que ha la luz de la ciencia actual han sido denominados como neuroteólogos creen que la espiritualidad tiene una base neurológica. Estos han realizado una serie de estudios que apuntan a la existencia de patrones cerebrales que generan el sentimiento de tener sensaciones místicas, de hecho se afirma que excitando ciertas regiones del cerebro con impulsos electromagnéticos se pueden inducir experiencias religiosas. Dichos estudios se han realizado con un dispositivo que crea un campo magnético en los lóbulos temporal y parietal del cerebro; donde un 70% de los participantes ha sentido la presencia de Dios (24).

Estudios también realizados plantean que la serotonina juega un importante papel en la fe religiosa, así como la presencia de su receptor 5HT1A que constituye uno de sus componentes más importantes pues sirve como marcador de todo el sistema serotoninérgico, planteando que existe una estrecha conexión entre este y la espiritualidad del individuo. Pues esta es mayor cuanto más baja sea la densidad de este receptor (25). Esta hecho se confirmó cuando en la Universidad de Johns Hopkins se sometieron a una serie de voluntarios a diferentes dosis de psilocibina, alcaloide con gran parecido a la serotonina y que compite con esta por la unión a los receptores. Los resultados fueron asombrosos pues el 61% tuvo experiencias místicas. También muy relacionada con este receptor se encuentra la DME también llamada molécula espiritual. Esta se cree que es producida en la glándula pineal. Además se piensa que esta molécula se relaciona con las experiencias cercanas a la muerte (25).

De manera similar Los científicos Andrew Newberg y Eugene D'aquili, de la División de Medicina Nuclear de la Universidad de Pennsylvania realizaron su estudio entre monjes tibetanos y franciscanos mientras meditaban, la realización de este estudio estuvo facilitada por el estudio con neuroimagen, ya sea la PET (Positron Emission Tomography) o bien la RMf (Resonancia Magnética funcional) permite conocer cuáles son las áreas o centros nerviosos que se activan cuando realizamos actividades físicas o intelectuales. Newberg y D'aquili han registrado las áreas cerebrales que se activaban en monjes tibetanos y franciscanos (26). En todos estos casos se vio que se activaba el lóbulo temporal mientras que en el lóbulo parietal disminuía la actividad. Como el lóbulo parietal tiene que ver con la orientación espacio-temporal, concluyen que la sensación de levitación, de estar fuera del espacio y del tiempo, que suelen experimentar los místicos, se debe a la falta de actividad de este lóbulo. Esto habría demostrado a los científicos que las experiencias místicas se viven principalmente en el cerebro, por lo que estarían relacionadas con la producción de endorfinas (26).

Las endorfinas son una proteína creada por el cerebro en situaciones de estrés o de riesgo extremo, ya que sus efectos son sedantes e inhibidores de las fibras que transmiten el dolor, por lo que crean en el cerebro una sensación de bienestar irreal que habría llevado a los científicos a relacionarla con la experiencia mística experimentada en el cerebro de los monjes (26).

Según estos científicos, en lugar de crear Dios al hombre, sería el hombre quien habría creado a Dios, como respuesta al estrés creado por el temor a la muerte y el posible dolor que ello pueda causar (27).

El ser humano combatiría el temor a la muerte con esta actividad cerebral que multiplica por 300 la liberación de endorfinas, creando una experiencia mística de bienestar, y que los científicos coinciden en relacionar con la luz brillante que afirman ver quienes han vivido episodios cercanos a la muerte (27).

Los datos arrojados por este estudio se completarían con el descubrimiento de un posible gen de Dios expuesto anteriormente Así, la religiosidad sería la respuesta humana, y genética, a la muerte. Una respuesta en forma de experiencia mística que vivirían más intensamente las personas predispuestas genéticamente a estos flujos químicos cerebrales.

Otros estudios sociológicos han reflejado también el aumento de la religiosidad en las personas a medida que envejecen. Es decir, cuanto más cerca se está de la muerte, más religiosidad se vive, tornando al discurso científico que relaciona la religiosidad con el miedo genético a la muerte.


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3. Conclusiones

Se ha evidenciado la relación de la Medicina con la religión mostrándose el grado de problemas que pueden traer muchos de sus principios a la vida del paciente y las implicaciones éticas que esto conlleva para el médico. A lo largo de la historia cubana la religión y la salud han pasado por diferentes etapas una prerrevolucionaria caracterizada por miseria y desamparo social, otra revolucionaria donde han prevalecido los programas de salud.

Las principales motivaciones religiosas de los creyentes cubanos están las referidas al proceso salud-enfermedad evidenciándose que el excito de las personas religiosas dedicadas a curar esta relacionado con que brindan un trato afable, tienen algunos conocimientos médicos, no rechazan el tratamiento impuesto por éste y manejan la sugestión y autosugestión.

Estudios realizados en nuestro medio denotan que infracciones e insuficiencias de las relaciones médico-paciente constituyen condiciones subjetivas negativas en el proceso salud- enfermedad. Entender por qué existe el sentimiento religioso en los seres humanos es una empresa científica reciente: muchos piensan que debe haber algo en nuestra biología que nos hace propensos a ello.

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