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Un programa de educacion para la salud desde la perspectiva de Enfermeria Comunitaria
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Autor: MSc. Ester Soto Soto
Publicado: 26/10/2010
 

La educación y particularmente la educación para la salud han venido adquiriendo mayor importancia en el ámbito de la aplicación de estrategias para el logro de los fines de la salud en el contexto universal, donde los problemas de salud como parte de un proceso histórico, han de ser tratados para proponer soluciones efectivas y participativas mediante acciones educativas. El profesional en Enfermería comunitaria, en el desempeño de la función educativa, debe formular un programa educativo, basado en las directrices teóricas curriculares establecidas, que le permita disponer de un instrumento para orientar las actividades de enseñanza – aprendizaje; contentivo de objetivos, contenido, estrategias de aprendizaje y evaluación, creado para ofrecer con éxitos la información relacionada con la salud.


Un programa de educacion para la salud desde la perspectiva de Enfermeria Comunitaria .1

Un programa de educación para la salud desde la perspectiva de Enfermería Comunitaria

Ester Soto. Magister en Ciencias de la Enfermería, Mención Salud Comunitaria. Especialista en Docencia para la Educación Superior. Docente dedicación exclusiva de la Escuela de Enfermería “Dra. Gladys Román de Cisneros”. Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Carabobo. Valencia. Venezuela.

Evelia Figuera Guerra. Doctora en Enfermería en Cuidado Humano Universidad de Carabobo. Profesor Asociado adscrita al Departamento de Comunitaria y Administración de la Escuela de Enfermería de la Universidad Central de Venezuela. Venezuela.

Resumen

La educación y particularmente la educación para la salud han venido adquiriendo mayor importancia en el ámbito de la aplicación de estrategias para el logro de los fines de la salud en el contexto universal, donde los problemas de salud como parte de un proceso histórico, han de ser tratados para proponer soluciones efectivas y participativas mediante acciones educativas. El profesional en Enfermería comunitaria, en el desempeño de la función educativa, debe formular un programa educativo, basado en las directrices teóricas curriculares establecidas, que le permita disponer de un instrumento para orientar las actividades de enseñanza – aprendizaje; contentivo de objetivos, contenido, estrategias de aprendizaje y evaluación, creado para ofrecer con éxitos la información relacionada con la salud.

Palabras clave: Programa educativo

Summary

Particularly education and health education have been gaining importance in the field of implementation of strategies for achieving the goals of health in the universal context, where health problems as part of a historical process, they be treated to propose solutions through effective and participatory educational activities. The community nursing professional in carrying out its educational function, it should make an educational program based on guidelines established theoretical curriculum, enabling him to have a tool to guide the activities of teaching - learning contention objectives, content, learning and assessment strategies, designed to provide successful health-related information.

Keyword: Educacional Program.

UN PROGRAMA DE EDUCACIÓN PARA LA SALUD DESDE LA PERSPECTIVA DE ENFERMERÍA COMUNITARIA.

La vida del hombre se caracteriza por desarrollarse en sociedad y es precisamente esta convivencia la que permite la educación, siempre que una generación adulta convive con una generación joven, le traspasa un saber acumulado y esto constituye, la realidad de la educación: el hecho concreto de que una persona reciba de otra una acción moderadora. En este sentido, Sánchez Moreno, A., Ramos, E., y Marset Campos, P. (1998), hacen referencia a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que concede importancia al papel de la educación debido a que”…Constituye la base sobre la que se desarrolla el potencial del individuo y sobre la que se establece la participación en la vida social. También subraya el particular cometido de la educación para la salud” (p.500). En el marco de estas consideraciones, desde hace algunos años la educación y particularmente la educación para la salud ha venido adquiriendo mayor importancia en el ámbito de la aplicación de estrategias para el logro de los fines de la salud.

Davini, M. C. (1995), señala que la educación “es un proceso continuo que acompaña y atraviesa la vida del hombre, la cual se desarrolla en distintos ámbitos y agencias sociales más allá de las instituciones escolares y académicas específicamente dedicadas a la enseñanza” (p.13). En este sentido, la educación que ofrece el personal de Enfermería en salud comunitaria, se traduce en un proceso permanente para promover en los ciudadanos conocimientos específicos para proponer soluciones efectivas en tanto que participativas en los problemas de salud, utilizando tanto el acontecer habitual de su trabajo como el ambiente normal del quehacer en salud, así como el estudio de los problemas reales y cotidianos, mediante la aplicación de instrumentos y estrategias pedagógicas para producir aprendizajes significativos.

De acuerdo con Ausubel, D., Novak, J, y Hanesian, H. (1989), el aprendizaje significativo”…es importante en la educación porque es el mecanismo humano por excelencia que se utiliza para adquirir y almacenar la vasta cantidad de ideas e información representada por cualquier campo de conocimiento” (p.47). En consecuencia, el aprendizaje significativo implica relacionar la nueva idea con la estructura cognoscitiva que ya se tiene, mediante un proceso dinámico de complejidad creciente donde como bien lo señala Frederick Herzberg, citado por Preciado, J. Y Albers J. (1990),” Interaccionan los siguientes factores:

1. Aprender más.
2. Relacionar lo que se aprende.
3. Ser creativo.
4. Sentirse a gusto y ser eficiente bajo condiciones de incertidumbre.
5. Ser cada vez uno mismo; ser individual” (p.224), que en su conjunto son factores de la inteligencia, correspondiendo los tres primeros a la esfera cognoscitiva y los dos últimos a la esfera motivacional.

En este orden de ideas, el origen o fuente primaria de todo proceso educativo debe buscarse, sin duda, en la sociedad, en sus valores e intereses, en sus necesidades y aspiraciones, que son las que en última instancia dan sentido a la praxis educativa. Al respecto el IX Plan de la Nación, citado por Ramos C., M.G. (1998), expone”…la educación debe dar respuesta a la generación de ciudadanos deliberantes y participativos, capaces de comprender y operar modificando sus entornos de vida, dando relevancia al papel del conocimiento,… que propicien la convivencia, la responsabilidad, y el acuerdo” (p.23).

La educación entonces contribuye a formas de cambio social progresivas, declaradas en la conferencia internacional de Promoción de la Salud (1992), realizada en Bogotá, donde se destaca que:”… la transferencia de conocimientos, la información y la promoción son instrumentos para la participación y los cambios de los estilos de vida de las comunidades” (p.139). En este sentido se debe entender que la educación para la salud motiva y orienta a las saludables personas a desarrollar, reforzar, modificar o sustituir conductas por aquellas que son más en lo individual, lo familiar y lo colectivo, y en su relación con el medio ambiente.

Grene,V.H y Simon-Morton,B.G. (1988) afirman:”La educación para la salud es cualesquiera combinación de experiencias de aprendizaje diseñadas para facilitar las adaptaciones voluntarias de la conducta, que conduzcan a la salud”(p.30). Lo precitado tiene correspondencia con la función docente que cumple el profesional de Enfermería en salud comunitaria entre cuyas actividades están implicadas la puesta en marcha de procesos de aprendizaje capaces de ayudar a las personas y comunidades a saber ser, a saber elegir y a querer hacer, en otras palabras, a ser autónomos. Entonces la educación para la salud, se asume como vinculada a una transferencia de saberes para promover comportamientos favorables a la salud.

Para lograr el éxito en su rol educativo, el profesional de Enfermería en salud comunitaria requiere conocimientos sobre la teoría curricular aplicada a la educación para la salud. A ello, se refieren los precitados, Sánchez Moreno, A. Ramos García y Marset Campos, P (op.cit), cuando enfatizan:”…aunque existan otras aproximaciones al concepto de currículo, debemos entender por tal aquello que se encuentra detrás de toda educación para la salud y que incluye: análisis de la situación, fines, objetivos, contenidos, actividades, recursos y evaluación. (p.497).

El currículo en Educación para la Salud, se encuentra lleno de matices según se contemple su aspecto ideológico, su concreción formal, lo que de él se percibe, lo que se realiza realmente, lo que permanece oculto, no se trata de una acción concreta, sino de un proceso que se realiza en un contexto de tiempo y espacio. Cabe pensar en una educación programada, basada en un amplio conjunto de pensamientos y acciones, para la promoción de la salud, la participación social, el fortalecimiento de la acción comunitaria.


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En otro aspecto, se estima que los programas educativos son instrumentos para el profesional de Enfermería en salud comunitaria en el análisis, desarrollo, evaluación del proceso educativo, destacando que son estos profesionales los responsables de promover, facilitar y conducir el aprendizaje, mediante la ejecución de programas educativos.

En palabras de Castro Pereira, M (1985), el programa:”es el primer instrumento de la estructura curricular por el cual se canalizan las actividades de un sistema educativo. Comprende aéreas de aprendizaje relacionado entre sí, que reflejan ideales y valores concretos en los objetivos de la sociedad. (p.77). Asimismo, Díaz Barriga; Jule González, M; Pacheco Pinzón, D., Saad Dayan, E. y Rojas Drummond, S. (1990), lo definen como:”…el conjunto de objetivos de aprendizaje, operacionalizados, convenientemente agrupados en unidades funcionales y estructuradas de tal manera…que normen eficientemente las actividades de enseñanza y aprendizaje que se realizan… y permiten la evaluación de todo el proceso de enseñanza”. (p.18).

En el marco de lo citado, se asume que el profesional de Enfermería en salud comunitaria para desarrollar su función educativa, debe formular previamente un programa educativo, siguiendo las directrices teóricas curriculares establecidas, que le permitan disponer de un instrumento para orientar las actividades de enseñanza aprendizaje, contentivo de objetivos, contenidos, estrategias de aprendizaje y evaluación.

Objetivos

En términos generales, los objetivos de la educación son enunciados referidos particularmente a las actividades que hacen posible el aprendizaje, al tiempo que se originan de la enseñanza planificada. Los objetivos dice Gimeno Sacristan, J. (1995), “Expresan de forma pretendidamente precisa lo que es necesario aprender… y alguna idea sobre la forma de organizarlos en actividades sustantivas” (p.139). Los objetivos descritos con precisión abarcan un cierto número de componentes, tales como la acción, la situación en que tiene lugar la acción, el tipo de ejecución, es decir, el tipo de capacidad humana que ha de inferirse a partir de la ejecución, esto en otras palabras significa capacidad aprendida. La capacitación de los miembros de la comunidad, requiere del profesional de Enfermería en salud comunitaria la determinación de objetivos que den dirección a la acción educativa y se traduzca en capacidades aprendidas que es el fin de la enseñanza.

Objetivo General

Castro P., M. (1985), define al objetivo general como “Aquella formulación explicita que presenta, en términos de actitudes y destrezas, las exigencias del curso con las cuales debe contribuir la asignatura” (p.79). Para Preciado, J. y Albers, I (op.cit), es el “Conjunto coherente e integrado de objetivos que nacen con el fin de la educación y se extienden hasta los objetivos específicos” (p.41). La formulación de los objetivos generales, está vinculada estrechamente con otros momentos de la acción educativa, muchos autores están de acuerdo en que cuando no existen metas claramente definidas no existe una base solida sobre la que se puedan seleccionar las ayudas didácticas, el contenido y los métodos apropiados para desarrollar el proceso enseñanza- aprendizaje; lo esencial reside en formular las metas que dicha enseñanza se propone.

Para Whitmore, P. citado por Majar, R (1988), “El enunciado de los objetivos de un curso debe especificar las destrezas observables y medibles que había de adquirir el alumno. De otra manera es imposible determinar si se están logrando los objetivos deseados” (p.5). Es importante que cuando el profesional de Enfermería en salud comunitaria elabora un programa educativo, debe precisar con claridad los propósitos del mismo, es decir, debe enfatizar aquellas destrezas que aspira que las personas, aprendan y los resultados que espera lograr con la enseñanza dada, sobre esta base los objetivos del programa han de estar formulados en un lenguaje claro y entendible, porque como lo señala Gagne,R Y Briggs, L. (op.cit),” … el lenguaje puede ser extremadamente engañoso: las palabras de uso cotidiano pueden significar cosas muy diferentes para diversos individuos” (p.91). Entonces, los objetivos cuidadosamente definidos deben tener un solo significado, para los propósitos del plan de enseñanza- aprendizaje ofrecido a los miembros de la comunidad.

En síntesis, el objetivo general, concreta y orienta la acción educativa hacia las experiencias de aprendizaje deseadas, en tanto que determina metas parciales precisas en términos de la conducta esperada.

Objetivos Específicos

La aspiración mínima en alcance y contenido de un programa educativo, esta dado por los objetivos específicos, estos representan las experiencias de aprendizaje que recogen, inician y orientan los procesos de enseñanza – aprendizaje. Castro Pereira, M. (op.cit), dice que “Un objetivo especifico describe la conducta observable que representa para el profesor la evidencia de que, el estudiante alcanzo la meta” (p.85). Uno de los teóricos de la instrucción Skinner, B. F. (1987), plantea que “Los objetivos deben ser detallados y expresados en términos de conducta observable, a objeto de que el docente, partiendo de situaciones especificas, pueda conducir al alumno al desempeño de los comportamientos finales deseados” (p.24). En base a estos planteamientos, se considera que el profesional de Enfermería en salud comunitaria, al formular los objetivos específicos del programa educativo, debe establecer con precisión la conducta esperada en los miembros de la comunidad participantes en la acción educativa.

Camperos Camero, M. (1997), dice que los objetivos instruccionales en tanto que específicos son “el nivel más concreto de los objetivos y en ellos debe expresarse con claridad y precisión los procesos y resultados cognitivos, afectivos y psicomotores, que se espera logre el estudiante como efecto de la instrucción” (p.174). Como ya se menciono, la exigencia de claridad en la formulación de los objetivos específicos, está referida al enunciado de los mismos, estos deben dar lugar a una sola interpretación, tanto para el profesional de Enfermería en salud comunitaria que desarrolla el programa educativo como para los participantes que deben mostrar su capacidad para interiorizarlos y lograrlos, a través de su actuación en el proceso enseñanza – aprendizaje.

En función de lo expuesto, es pertinente enfatizar que los objetivos específicos son necesarios e indispensables para concretar en el encuentro didáctico profesional de Enfermería en salud comunitaria y participantes, las acciones encaminadas a lograr las finalidades educativas, puesto que ellos son, los referentes concretos, los indicadores tangibles, los generadores de experiencias de aprendizaje, tanto en lo individual como en lo social, de los contenidos que se quieren transmitir y/o enseñar.

Contenidos

La enseñanza como actividad, está enraizada en el lenguaje y en la experiencia cotidiana. El diccionario de la Real Academia (1992), le atribuye a la palabra enseñar “El primer significado como acción y efecto de enseñar”, un segundo significado como “Sistema y método de dar instrucción” (p.234). Adicional a ello, en otros diccionarios de la lengua española se alude a una primera acepción de enseñanza como “Conjunto de medios, personal y actividad dedicados a la enseñanza”, una tercera significación está centrada al “… conjunto de ideas, principios, hábitos, etc., que una persona enseña o comunica a otra con lecciones, con su ejemplo, con sus consejos, etc.”. Esta ultima acepción, no frecuente en lenguaje pedagógico cotidiano, resulta de interés, puesto que remarca la importancia de las actividades y sus agentes para la enseñanza, además de ello, hacen énfasis en el contenido de la educación, como referente de la enseñanza.

En este contexto, Gimeno Sacristán, J. (1995), considera que, la educación para ser comprendida exige entenderla “Como una actividad que se expresa de forma distinta, como el contenido de un proyecto de socialización, como los agentes y elementos que determinan la actividad y el contenido: fuerzas sociales, institución escolar, ambiente y clima pedagógico, entre otros” (p.138). Se entiende, de lo citado, que sin contenido no hay enseñanza; significa que, un programa educativo se concreta en formalizar actividades de enseñar, utilizando recursos didácticos para comunicar con efectividad la temática seleccionada.

El contenido, en palabras de Vigotsky, citado por Ander-Egg, E. (1996), “… designa al conjunto de saberes o formas culturales cuya asimilación y apropiación por parte de los estudiantes se considera esencial para su desarrollo y socialización” (p.128).


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Ello significa promover el aprendizaje, mediante la articulación y estructuración de los contenidos en función de los objetivos que se persiguen, sean estos conceptuales, referidos a las distintas aéreas del conocimiento; procedimentales relacionados con la capacidad operativa; y actitudinales, generadores de pautas de comportamiento; se trata de ordenar los contenidos y las actividades educativas en una secuencia lógica y cronológica, precisando los límites de tiempo en que se han de realizar con arreglo a los criterios propios del aprendizaje – enseñanza que será transmitida a los participantes.

Estrategias de Aprendizaje

Uno de los más importantes desafíos de las estrategias de aprendizaje formuladas en un programa educativo, están direccionadas como lo señala Tyler, citado por Pérez Gómez, A. (1988), “… a promover cambios significativos en las pautas de conducta…” (p. 131); donde el eje de la estrategia se encuentra en la temática, el escenario y el procedimiento de la enseñanza – aprendizaje, orientados a propugnar cambios en tanto que adoptar conocimientos y capacidades necesarios para mantener hábitos y estilos de vida saludables mediante el aprendizaje.

En este sentido, Tyler, R. citado por Castro, C., Carrio, S. Y Ferrante, A. (1992), expresan que:” El aprendizaje se realiza a través de la conducta activa del alumno que aprende mediante lo que él hace y no de que hace el profesor” (p.5). De lo citado, se asume la necesidad de reflexionar sobre la elección de estrategias de aprendizaje para direccionar la enseñanza del que aprende.

Chacin Álvarez. (2000), al tratar el tema curricular, define estrategias educativas como: “El procedimiento por medio del cual se procura encauzar la dirección de un proceso, para darle un rumbo determinado mediante una acción ejercida sobre sus variables” (p.68). Significa entonces, que el profesional de Enfermería en salud comunitaria debe definir estrategias de aprendizaje que den dirección al logro de los objetivos formulados en el programa educativo, para ello, debe seleccionar actividades variadas y adecuadas al nivel de madurez del educando, que estimulen su participación directa en tanto que promuevan un aprendizaje activo, así como aquellas actividades que promuevan el desarrollo de conductas afectivas, la mentalidad cooperativa y la participación social.


Técnicas Didácticas

Todo personal de Enfermería en salud comunitaria en su actuación docente, debe aplicar los principios de la psicología del aprendizaje, puesto que como lo señala Ander - Egg, E. (op.cit), “Lo que se enseña debe adecuarse a los conocimientos previos de los educandos… y a las características del contexto en donde se va a realizar la enseñanza – aprendizaje” (p. 210). De hecho, en educación se considera que la mejor técnica didáctica es la que logra que el alumno aprenda de la mejor manera posible los contenidos de la enseñanza propuesta en el programa educativo.

Las técnicas didácticas en palabras de Isla, P., Lopez, C., Y Caja, C. (1993), dependen de “La interacción del profesor y el alumno, y los resultados a obtener dependen del papel activo o pasivo que adopten ambos” (p.210). En este caso, cuando los profesionales de Enfermería en salud comunitaria imparten enseñanza activa y los participantes la reciben también de forma activa, está utilizando técnicas didácticas referidas a la dramatización o simulación; si enseña de forma activa y los participantes actúan de forma pasiva, utiliza la llamada técnica expositiva.

La efectividad de una técnica didáctica está dada a su vez por el predominio de metodologías directas que como lo indica De la Torre, S. (2000), “Transmiten la información, como resultado formativo, como contenido a comprender y asimilar, como cultura terminal” (p.122). En este sentido, la exposición como técnica aplicada por el profesional de Enfermería en salud comunitaria, constituye un claro ejemplo de dicha concepción. Castro, C., Carrio, S., y Ferrante, A. (op.cit), están de acuerdo en que la exposición es:”una situación de enseñanza – aprendizaje en la que el profesor presenta, analiza y explica en forma oral determinados contenidos” (p.12). Tiene utilidad para el profesional de Enfermería salud comunitaria, dado que los participantes, pueden tener la oportunidad de formular preguntas, para clarificar dudas, en referencia a la temática explicada, requiere a su vez de una efectiva comunicación, para que los participantes demuestren interés por la información ofrecida en consecuencia lógica, la exposición debe estimular retroalimentación permanente con el fin de reafirmar el aprendizaje.

En el contexto de las técnicas didácticas, el profesional de Enfermería en salud comunitaria, aplica también metodologías indirectas, en las que como dice De la Torre, S. (2000), “El docente toma parte activa en la construcción del propio conocimiento” (p.122), mediante la enseñanza creativa, y el uso de juegos como simuladores de experiencias de aprendizaje. Los juegos didácticos son recursos didácticos que conllevan elementos diferenciados tales como la memoria, sopa de letras, crucigramas, damero; en este sentido, dice Borja Sole, M. (2000): “Las actividades lúdicas permiten…la asimilación de conocimientos, de sentimientos y vivencias a partir de la implicación personal y creativa, y la socialización conceptual y procedimental de la temática y situaciones simuladas” (p.134).

De allí, que los juegos didácticos se traduzcan en una acción vivida así como facilitadora de los contenidos del programa educativo, elaborado para que los participantes reflexionen sobre la temática en estudio. El uso de juegos didácticos, como estrategias de aprendizaje, en programas de educación para la salud, implica participación, reflexión, conocimientos, experiencias directas y reproductoras de otras experiencias, en tanto que conlleva una concepción constructivista del aprendizaje.

Recursos

Ejecutar la acción educativa, requiere la utilización de diferentes recursos materiales que muchos expertos reconocen como medios e instrumentos de soporte didáctico, tales como: pizarrón, tiza, borrador, marcador, rotafolio, mesas, sillas, lápiz, papel y aula. Para Ander - Egg, E. (op.cit), “El aula es un entorno físico y humano en el que desarrollan sus actividades un grupo de personas que configura un micro proceso relacional de enseñanza – aprendizaje” (p.227). Desde este punto de vista, se considera fundamental tener un medio ambiente físico apropiado para el desarrollo de las actividades educativas, contando a su vez con los medios e instrumentos específicos en tanto que necesarios para complementar los contenidos planificados.

Evaluación

En términos generales, la evaluación se define como el proceso de relacionar el resultado de las actividades planificadas con sus objetivos. Dentro de una concepción sistémica de la enseñanza para Pérez Gómez, A., McDonald, B. y Gimeno Sacristán, J. (1993), la evaluación “Cumple una función insustituible de control, de análisis y valoración de la calidad de los procesos y resultados de los programas…” (p.6). En este sentido, la evaluación centrada en los procesos de enseñanza – aprendizaje busca capturar la singularidad de las situaciones concretas en tanto que las características del aprendizaje producido en los participantes.

Contrario a ello, Pérez Gómez, A. (1988), afirmo que “El objetivo de la evaluación no se restringe a las conductas manifiestas, ni a los resultados a corto plazo, ni a los efectos previsibles o previsto en los objetivos y en el programa” (p.4). Van mucho más allá, buscando efectos secundarios y a largo plazo que son tanto o más significativos que los inmediatos y planificados.

Así mismo, Barrios Ríos, O., y Bordas Alsina, I. (2000), están de acuerdo en que la evaluación se fundamenta en “Un proceso cíclico que se desarrolla durante todo el proceso de enseñanza – aprendizaje, asumiendo los roles de diagnostico, formativo y sumativo, de acuerdo con las funciones especificas que le corresponde cumplir al inicio, durante y al termino de este” (p.289). Este punto de vista, es compartido por las autoras, puesto que se debe tener claro en el marco de la evaluación de la enseñanza – aprendizaje tanto los objetivos a lograr por los participantes en la acción educativa, como las variables que intervienen en el proceso de aprendizaje y que facilitan el logro de los objetivos educacionales formulados operacionalmente con el fin de obtener las evidencias correspondientes, mediante la observación y el registro de las conductas de los participantes o a través de la aplicación de un instrumento válido y confiable que permite recoger evidencias de los logros esperados del aprendizaje.


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Evaluación Diagnóstica

La objetividad en la ciencia y en la evaluación resulta de la fiabilidad y validez de los instrumentos de recogida de datos para su posterior análisis. En el marco de la evaluación diagnostica, justifica su utilidad pedagógica cuando se aplica para establecer las necesidades de aprendizaje previas en los participantes en un programa educativo. Gimeno Sacristán, J. (1993), argumenta que la evaluación diagnostica puede utilizarse en varios sentidos: “Conocimiento de las condiciones personales, familiares o sociales del alumno, para obtener una perspectiva global de las personas en su propio contexto... para tomar conciencia sobre el curso de aprendizaje…y poder corregirlos y superarlos…diagnosticar cualidades de los alumnos…”(p.98). Evaluar, desde esta mirada diagnostica, permite al profesional de Enfermería comunitaria orientar la enseñanza que ofrecerá a los participantes, constatando en un primer momento, los conocimientos referidos a la temática de salud.

Evaluación Sumativa

La evaluación sumativa, permite identificar como los alumnos integran el aprendizaje, determina niveles de rendimiento. La evaluación sumativa, es denominada también evaluación del producto, se realiza al termino de las fases del proceso de aprendizaje, con el fin de analizar los resultados obtenidos, si se cumplieron los objetivos en función del aprendizaje de los alumnos, en este caso concreto, los participantes en el programa educativo.

Los distintos métodos de evaluación, se sustentan a su vez, en metodologías cuantitativas o cualitativas; Sánchez Moreno, A., Ramos García, E., y Marset Campos, P. (op.cit), en el enfoque de las metodologías cuantitativas, dicen:” Tienen más relación con la evaluación de producto y con la sumativa. Se caracterizan por su preocupación por el control de las variables y la medida de resultados, expresados con frecuencia, numéricamente. Buscan la explicación causal de una hipótesis”. (p.515).

Vistas estas consideraciones, se asume que la evaluación sumativa, mediante la aplicación de un postest, valora los resultados finales de los programas educativos.

Para concluir, presentamos a continuación reflexiones finales de las ideas fundamentales que se han desarrollado:

- El programa educativo es un instrumento orientador del proceso enseñanza – aprendizaje, debido a que permite al docente desarrollar y reajustar las actividades de aprendizaje y, al participante tener una visión clara de la forma como se orienta este proceso y como se logran los objetivos de dicho programa, de acuerdo a sus intereses y necesidades especificas.

- La función predominante en Enfermería comunitaria es la educación para la salud.

- El profesional de Enfermería comunitaria para desarrollar su función educativa, necesita formular un programa educativo, siguiendo las directrices teóricas curriculares establecidas, a fin de garantizar el logro de determinados aprendizajes.

- A través de un programa educativo, el profesional de Enfermería comunitaria intenta rescatar y promocionar en los miembros de la comunidad actitudes positivas que le permitan mediar los problemas de salud, así como desarrollar las habilidades y destrezas necesarias que les permita enfrentarse a situaciones de riesgo que el propio devenir de los años presentara, con garantías de éxito.

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