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Evaluacion nutricional en ancianos
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Autor: Msc. Lic. Bárbara Batista Carmenate
Publicado: 21/03/2012
 

El estado nutricional es un elemento fundamental del capital humano de la comunidad, de ahí la importancia de conocer las características de la nutrición de la población e identificar los problemas que pudieran existir. Un estado nutricional deficiente constituye un importante factor desfavorable para el anciano, debido a que es un claro agravante asociado a numerosas enfermedades crónicas. Se realizó un estudio descriptivo, retrospectivo, de corte transversal en el Consultorio Médico 25 del Policlínico “René Bedia Morales”, municipio Boyeros, con el propósito de evaluar el estado nutricional de los adultos mayores.


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Evaluación nutricional en ancianos del Consultorio 25 pertenecientes al área de salud del Policlínico “René Bedia Morales”, 2008.

Facultad de Ciencias Médicas “Enrique Cabrera” Calzada de Aldabó, esquina E, Altahabana, Boyeros. CP 10800. Ciudad de La Habana, Cuba. Teléfono: 6430423.

Autores

Msc. Lic. Bárbara Batista Carmenate. (1)
Msc. Lic. Miladys Rojas Izquierdo. (2)
Msc. Lic. Iris E. Hornedo Jeréz. (3)

1 Licenciada en Enfermería. Master en Ciencias en Longevidad Satisfactoria. Residente de la Especialidad en Enfermería Comunitaria. Profesora Asistente del ISCM-Habana.
2 Licenciada en Enfermería. Master en Ciencias de la Educación Superior. CEPESD-UH. Profesora principal de Psicología y Salud Mental para la carrera de Enfermería y Profesora Auxiliar del ISCM-Habana.
3 Licenciada en Enfermería. Master en Ciencias en Urgencias Médicas. Coordinadora y Presidenta del Comité Académico de la Maestría “Urgencias Médicas”. Residente de la Especialidad de Terapia Intensiva y Emergencia en Enfermería. Profesora Auxiliar del ISCM-Habana. Investigadora Agregado.

Resumen

El estado nutricional es un elemento fundamental del capital humano de la comunidad, de ahí la importancia de conocer las características de la nutrición de la población e identificar los problemas que pudieran existir. Un estado nutricional deficiente constituye un importante factor desfavorable para el anciano, debido a que es un claro agravante asociado a numerosas enfermedades crónicas. Se realizó un estudio descriptivo, retrospectivo, de corte transversal en el Consultorio Médico 25 del Policlínico “René Bedia Morales”, municipio Boyeros, con el propósito de evaluar el estado nutricional de los adultos mayores.

La muestra quedó conformada por 75 mayores de 60 años que cumplieron con los criterios de inclusión. Para la evaluación nutricional se utilizaron indicadores dietéticos, bioquímicos y antropométricos. Se confeccionaron tablas y figuras en donde se expuso la asociación de cada una de las variables. Más de la tercera parte de los ancianos estaba por debajo de la adecuación de energía y proteínas, lo cual revela una situación desfavorable de alimentación. La ingesta más baja de micronutrientes correspondió a la vitamina A y el calcio. En el sexo femenino predominó el bajo peso y la desnutrición mientras que en el masculino el sobrepeso y los obesos.

Palabras clave: Evaluación nutricional, longevidad.

Introducción

En el siglo XXI, existe una situación peculiar, las personas sobrepasan las barreras cronológicas que el hombre ha situado como etapa de vejez, lo que convierte al envejecimiento poblacional en uno de los retos más importantes para las sociedades modernas. De manera que la importancia alcanzada por este sector poblacional demanda un compromiso moral cada vez mayor de los profesionales de la salud y en particular, de la enfermera como mediadora social de salud. (1)

El envejecimiento se define como la serie de modificaciones morfológicas, psicológicas, funcionales y bioquímicas que originan el paso del tiempo sobre los seres vivos; donde hay una pérdida progresiva de la capacidad de adaptación y de reserva del organismo ante los cambios, es un proceso dinámico que se inicia en el nacimiento, se desarrolla a lo largo de nuestras vidas, y no es sinónimo de enfermedad.

La ancianidad es la fase final de la vida. Al analizar etimológicamente el término Gerontología, este proviene del griego gerón (viejo) y logos (estudio), por tanto es la ciencia que estudia el envejecimiento en todos sus aspectos. Parece que el término gerontocracia, con el que se describía en la Grecia antigua al gobierno, controlado por los ancianos, pudiera haber sido el término precursor.

En la actualidad, es definida como la ciencia multidisciplinaria que estudia el proceso de envejecimiento y la etapa de la vejez, cuenta con diferentes campos de aplicación, en los que participan especialistas de múltiples ramas de las ciencias biológicas, médicas, psicológicas y sociológicas, que tienen como objetivo común tratar de mejorar la calidad de vida de las personas ancianas.

La geriatría es una rama de la gerontología y la medicina, que se ocupa de los aspectos clínicos, terapéuticos y preventivos en la enfermedad de los ancianos, lo que la hace una ciencia aplicada, que se ocupa de la asistencia integral a estas personas. (2,3)

El estudio académico de las personas ancianas y del envejecimiento comienza con los trabajos biométricos de Adolphe Quetelet (1796-1874), el cual es considerado el primer gerontólogo de la historia. A partir de las décadas de los años treinta y cuarenta, se desarrollan estudios más sistemáticos que han continuado hasta nuestros días.

El desarrollo de la especialidad y la preocupación sobre el tema ha sido muy importante en los últimos años en el tercer mundo y con un énfasis especial en América Latina. El envejecimiento de las poblaciones que durante años fuera problema exclusivo del mundo desarrollado, y que todavía para muchos es un fenómeno ajeno al tercer mundo, en realidad hace ya más de un decenio se reconoce como uno de los problemas al que nuestros países deben enfrentar. (4)

La especialidad comienza a desarrollarse a finales de los años cincuenta, la cual se ha intensificado, gracias al interés del fenómeno de envejecimiento en nuestra región. Colofón de este desarrollo ha sido, la creación de la Federación de Sociedades de Gerontología y Geriatría de América Latina y del Comité Latinoamericano de la Asociación Internacional de Gerontología. En Cuba se encuentra el Centro Iberoamericano de la Tercera Edad, se desarrolla la especialidad de gerontología, cursos de adiestramiento, diplomados y maestrías con un enfoque multidisciplinario.

Para muchas más personas la perspectiva de una mayor edad, prolongada y saludable, se está volviendo una realidad, sobre este hecho el mundo está aprendiendo cómo llegar a viejo de forma exitosa. El envejecimiento progresivo de la población en el siglo XX, es un triunfo de la especie humana y refleja los logros sin precedentes en la esperanza de vida, esto se debe a una combinación de factores, especialmente la declinación de la mortalidad infantil, disminución de las muertes maternas y los beneficios que surgen del desarrollo socio-económico global, mejor nutrición, disminución de las infecciones, mejor nivel de vida, progreso en educación, atención médica y tecnología biomédica. (4-6)

El aumento significativo en la población de ancianos es un fenómeno demográfico que desde la segunda mitad del siglo pasado, se presenta como una distribución universal. Se ha definido el envejecimiento poblacional como el aumento progresivo de la proporción de personas de edad avanzada, en una población determinada; este envejecimiento es un proceso gradual, en el cual aumenta la proporción de adultos y ancianos mientras disminuye la proporción de niños y adolescentes.

Esta tendencia al envejecimiento brinda grandes oportunidades y desafíos para todas las sociedades; pero para muchos, están negadas estas oportunidades y estos desafíos pueden volverse inmanejables en el presente siglo. Es esencial que el potencial impacto social y económico de una esperanza de vida mejorada sea completamente valorado y se actúe hoy sobre ella. El bienestar de la sociedad depende de la buena salud de sus miembros más viejos, en sus últimos años, para los políticos y de igual modo para los individuos, esto significa planificar para el futuro. (5)

Para una gran parte de la sociedad actual, el destino natural de la vida, la vejez, es un evento catastrófico al que hay que referirse como un "proceso patológico que requiere cura." El envejecimiento constituye un problema a nivel mundial, para tener una idea de ello, basta saber que en el mundo anualmente la población total crece solamente en 1,7% y el ritmo de crecimiento de la población mayor de 60 años de edad es de 2,5%. (6)

El 6 de agosto de 1982, se clausuró en Viena la Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, auspiciada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la preocupación que provocó dicho cónclave se convirtió en una estrategia a seguir, con la aprobación por 120 países de un plan de acción Internacional sobre el envejecimiento destinado a orientar a los países, en la selección de los problemas que plantea el rápido incremento del número de personas de la tercera edad, en el mundo entero. En la década del noventa se implementó el 10 de octubre como Día Internacional del Adulto Mayor, con el fin de favorecer la toma de conciencia sobre el valor de la prolongación de la vida y la necesidad de crear sociedades cada vez más integradoras y justas para todas las personas adultas mayores.

Según datos de las Naciones Unidas, en 1950 existían en el mundo 200 000 000 de personas mayores de 60 años, pero ya en 1975 esta cifra alcanzó los 350 000 000. El envejecimiento mundial se ha ido acelerando desde 1980 en que existían 550 000 000 de adultos mayores, con una perspectiva demográfica de 1 250 000 000 en el año 2025, este proceso impone retos desde el punto de vista social y económico, obligando a los países a prepararse para ello. (7)


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La población de 60 años y más crecerá en consecuencia a mayores tasas que la población total y a partir del año 2020 cada vez con mayor intensidad. Entre los años 1990 y 2010 la tasa de crecimiento de la población de la tercera edad permanecerá constante, sin embargo a partir del año 2010, el crecimiento aumentará a 3,1%; tasas de esta magnitud originarán que la población anciana se duplique cada 23 años. Una de las características relevantes de este proceso en el mundo es la rapidez con que se ha producido, mientras que un país como Francia necesitó casi 200 años para duplicar la población de 60 años y más, en uno como Cuba este mismo proceso ocurrió en menos de 40 años. (8)

Cuba es un ejemplo de país en desarrollo con un importante envejecimiento de su población, es uno de los tres países más envejecidos de Latinoamérica. La primera etapa del proceso de envejecimiento se ubica en los inicios de la década del 70, exactamente en 1972, pero no es hasta 1978 que la población de 60 años y más rebasa el 10,0% respecto a la población total. En la actualidad la expectativa de vida al nacer sobrepasa los 75 años.

El proceso de envejecimiento de la población cubana ocurre al inicio del pasado siglo cuando existían alrededor de 72 000 personas mayores de 60 años: sin embargo, en 1950 la cifra superaba las 425 000. Las estadísticas del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) arrojan que, al concluir el año 1999, 13,9% de la población (algo más de 1,5 millones de personas) estaba comprendida en el grupo de 60 años y más; en el año 2000 el 14,0% era mayor de 60 años, para el año 2010 será de 16,7% y según las proyecciones de población, se espera que en el 2025, el 24,0% de la población total esté incluida en este grupo. Se estima que uno de cada cuatro cubanos tendrá 60 años o más, por lo que nuestro país será uno de los más envejecidos del mundo.

La magnitud alcanzada en este orden y la rapidez con que se ha transformado la pirámide poblacional, constituye una preocupación en los años futuros. El crecimiento de la población anciana no ha sido homogéneo, con un crecimiento relativo mayor en las zonas rurales y con una mayor proporción de ancianos en las provincias occidentales y centrales, que en las orientales. La provincia de Villa Clara, la más envejecida del país, alcanzó en el año 2000 un índice del 16,3%, y se proyecta para el 2010 el 19,9%. (9,10)

Hoy se puede afirmar que 75 de cada 100 cubanos que nacieron en el 2005, van a vivir más allá de los 60 años. La expectativa de vida al nacer en Cuba ha ganado casi 20 años desde la década de los cincuenta a la actualidad, algo poco visto en el mundo desarrollado. También la esperanza de vida a los 60 años aumenta sensiblemente, si en 1950 era de 15,5 años, en menos de 40 años se elevó a 20,5 años; estos niveles de esperanza de vida de la población senescente son comparables con los más altos del mundo. Se debe destacar la esperanza de vida geriátrica de los hombres cubanos, la cual llega a los 19,5 años, frente a 21,1 para las mujeres.

En un país con este grado de envejecimiento, se producen cambios importantes sobre los procesos sociales y de salud, en especial la morbilidad, la mortalidad, la discapacidad y el uso de los servicios de salud. Esto requerirá de nuevos conocimientos, así como de la identificación de factores que contribuyan a preservar los niveles de salud de las personas de edad, con vistas a incrementar su bienestar. (11-13) factores que se enmarcan en los modos, estilos y conductas, como el hábito de fumar, consumo de alcohol, nutrición, práctica de ejercicios, educación recibida, etc.; tienen gran importancia no sólo desde el punto de vista de las enfermedades, sino también en relación con los procesos naturales del envejecimiento; todo ello conforma e interviene en el estado de salud de los ancianos.

Diversos autores han señalado la importancia de mantener un estado nutricional y metabólico adecuado en el anciano. En la medida que las personas envejecen van presentando factores de riesgo para la desnutrición. Esto ocurre como resultado del proceso de envejecimiento (cambios biológicos y psicosociales), las plurienfermedades y la polifarmacia, que influyen negativamente sobre la ingesta de alimentos, la digestión, absorción y utilización de los nutrientes, los ayunos repetidos para pruebas diagnósticas, dietas restrictivas para tratar enfermedades crónicas, anorexia, pérdida de la capacidad funcional, alteraciones bucales, entre otros. (14)

Un estado nutricional deficiente constituye un importante factor desfavorable para el anciano, debido a que es un claro agravante asociado a numerosas enfermedades crónicas y también deteriora el pronóstico en el curso de patologías agudas. Se sabe que en la senectud existe una relación recíproca entre nutrición y enfermedad; por otra parte, un estado nutricional adecuado contribuye positivamente al mantenimiento de la función en los diferentes órganos y sistemas, disminuyendo la falta de vitalidad, vertiendo mayor bienestar y energía a la persona de edad avanzada.

El estado de la nutrición de los individuos es un elemento fundamental del capital humano de la comunidad, de ahí la importancia de conocer las características de la nutrición de la población e identificar los problemas que pudieran existir. Una buena nutrición para el adulto mayor de hoy, implica dirigir la atención hacia las necesidades específicas de cada individuo. (15)

En los ancianos se presentan características inherentes al proceso de envejecimiento que conspiran con una buena nutrición, como son problemas en la masticación por dentición inadecuada, cambios metabólicos desfavorables, situación económica limitada por disminución del poder adquisitivo, y disminución de estímulos por dificultades en sus relaciones familiares o sociales. Las necesidades de energía disminuyen con la edad pero no la de proteínas, vitaminas y minerales. La deficiencia de micronutrientes en la dieta de los ancianos, tiene mayor importancia por los efectos adversos de los múltiples medicamentos que ingieren. (16)

Por el crecimiento acelerado de la población anciana, varios especialistas han realizado numerosos estudios para identificar los factores que conspiran o favorecen en el desarrollo exitoso del proceso de envejecimiento que trae consigo significativos cambios corporales, por lo que una evaluación de la composición corporal de los adultos mayores es muy necesaria a los efectos de evaluar su estado nutricional. Mediciones como pliegues cutáneos, o circunferencias e índice de masa corporal, pueden ser buenos estimadores de la grasa total, y su utilidad resulta de inigualable valor en la evaluación del estado nutricional en la tercera edad. (17)

Los vínculos entre la nutrición y el envejecimiento a corto, mediano y largo plazos evidencian que la nutrición juega un destacado papel como factor relacionado con las enfermedades cardiovasculares, cataratas, diabetes mellitus, osteoporosis y el cáncer en los ancianos, además de tener una participación importante en el propio proceso de envejecimiento individual y colectivo.

Desde el año 1997 en todo el país comenzó a desarrollarse el Programa Nacional de Atención al Adulto Mayor que brinda atención gerontogeriátrica, y tiene como objetivo fundamental el de promover cambios de estilos de vida, hábitos y costumbres que favorezcan la salud de los ancianos. Este programa incluye los nuevos conceptos gerontológicos, los cuales exigen gran participación de la familia, comunidad, organizaciones políticas y no gubernamentales en un trabajo colectivo donde el protagonista principal es el adulto mayor. (18) La vejez puede ser una etapa activa y vital, no hay que pensar en ella como pasiva y dependiente.

La atención integral al anciano, implica la búsqueda de alternativas para no asociar, el arribo a esta edad con el fin de la vida, y en ello juega un papel fundamental, no solo la familia, sino todo el conjunto social en que se desenvuelve. El incremento de la esperanza de vida requiere prestar mayor atención a la nutrición de los adultos mayores para que puedan mantener una vida saludable e independiente. El médico y la enfermera de la familia, por constituir el eslabón primario de nuestro Sistema de Salud, deben conocer el estado nutricional de su población y especialmente de los adultos mayores, para desempeñar una función importante en la divulgación de información sobre alimentación y nutrición . (19,20)

Los hechos anteriores y el incremento vertiginoso en el número de personas mayores de 60 años, han provocado que los estudios de nutrición de tipo gerontológico y geriátrico ocupen un lugar importante en la actualidad, pues es evidente que el problema de la salud, la calidad y la prolongación de la vida, tienen pocas posibilidades de resolverse con éxito sin considerar las acciones alimentarias.

La evaluación nutricional se encuentra dentro de los lineamientos del Programa Nacional de Atención al Adulto Mayor, lo cual hace evidente el interés del estado cubano en brindar una atención óptima a las personas de 60 años y más. Partiendo de sus resultados y conociendo que es un problema susceptible de ser modificado, el Equipo Básico de Salud (EBS) puede ampliar sus conocimientos y llevar a cabo acciones, con el fin de disminuir la morbilidad y mortalidad de las personas de la tercera edad. (21,22)

La evaluación del estado nutricional desde los consultorios, debe formar parte de la evaluación integral de los ancianos, ya que propicia una intervención nutricional oportuna que repercutirá positivamente en la calidad de vida. Además, facilita la toma de decisiones para mejorar programas terapéuticos que contemplen el apoyo nutricional, el cambio de hábitos alimenticios y de vida, con la finalidad de restaurar y mantener el estado de salud, de manera que el proceso de envejecimiento pueda vivirse de forma activa y saludable.


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Por todo lo anteriormente expuesto, nos sentimos motivados a realizar la presente investigación para dar respuesta al siguiente problema científico: ¿Cuál es el estado nutricional de los adultos mayores pertenecientes al Consultorio del Médico de Familia (CMF) # 25 del área de salud del Policlínico “René Bedia Morales”, municipio Boyeros, en el año 2008?

Objetivo General

Evaluar el estado nutricional de los adultos mayores pertenecientes al Consultorio del Médico de Familia (CMF) # 25 del Policlínico “René Bedia Morales”, municipio Boyeros, en el año 2008.

Objetivos Específicos

1. Determinar las características demográficas por edad, sexo y apariencia racial de los adultos mayores pertenecientes al Consultorio del Médico de Familia (CMF) # 25 del Policlínico “René Bedia Morales”
2. Identificar antecedentes patológicos personales y hábitos tóxicos más frecuentes en la población objeto de estudio.
3. Relacionar polifarmacia y su efecto sobre la nutrición.
4. Determinar el estado nutricional de los adultos mayores según indicadores dietéticos, bioquímicos y antropométricos.

Material y Método

Estudio descriptivo, retrospectivo, de corte transversal en el Consultorio del Médico de Familia (CMF) # 25 perteneciente al área de salud del Policlínico “René Bedia Morales” en Santiago de las Vegas, municipio Boyeros, con el propósito de evaluar el estado nutricional de los adultos mayores.

Se incluyeron los adultos mayores de 60 años y más que estuvieron de acuerdo en participar en la investigación. Se excluyó la población infantil y adolescente, adultos jóvenes, adultos con enfermedades crónicas no trasmisibles descompensadas y limitantes psíquicas.

La población objeto de estudio quedó conformada por 75 mayores de 60 años.

Para la evaluación nutricional se utilizaron indicadores dietéticos, bioquímicos y antropométricos. Los datos de la dieta se recogieron por encuesta semicuantitativa de frecuencia de consumo de alimentos, que tomó los 30 días anteriores al momento de la encuesta. Se utilizó el programa de Vigilancia Automatizada de Dietas (VAD) para el cálculo de los porcentajes de adecuación. Se determinó Hemoglobina como indicador bioquímico y se cuantificó por el método de la cianometahemoglobina.

Como variables antropométricas se utilizaron el peso y la talla. En los ancianos la talla se calculó mediante la fórmula de Chumlea que utiliza la distancia rodilla talón (DRT). La altura de la rodilla se obtuvo midiendo la distancia entre la planta del pie y la superficie anterior del muslo, mientras el talón y la rodilla forman un ángulo de 90º. El Índice de Masa Corporal (IMC) de Quetelet (kg/m2) se estimó con la utilización de la fórmula P/T2 a partir del peso (Kg.) / estatura (m2).

Se confeccionó una planilla de recolección de datos donde se consignaron edad, sexo, color de la piel, antecedentes patológicos personales, hábitos tóxicos, tipo de medicamento, efectos de la medicación sobre la nutrición, hemoglobina, peso y talla.

Se realizó prueba Chi cuadrado de independencia (X2) con corrección de Yates, se consideró asociación significativa cuando el valor de la probabilidad de error fue p<0,05. Se obtuvieron las medias, desviación estándar, percentiles y porcentajes de acuerdo con las variables estudiadas.

Resultados

Tabla 1. Distribución de los adultos mayores según edad y sexo. 

evaluacion_nutricional_ancianos/adultos_mayores_segun_edad_sexo

(x) Medida Aritmética. Fuente: Encuesta.

La distribución según grupos etáreos y sexo se muestra en la tabla 1, de manera general en la población objeto de estudio predominó el grupo etáreo de 75 – 79 con 23 pacientes (30,8%) y una edad promedio de 73,4 años. De los 75 adultos mayores, 50 son del sexo femenino y 25 del masculino, en el sexo femenino predominó el grupo de 75 – 79 con 18 (78,2%) y en el masculino el de 60 – 64 años con 10 (55,5%). La edad promedio fue de 75,5 años para las mujeres y 71,2 años para los hombres.

Tabla 2. Distribución de los adultos mayores según apariencia racial y sexo. 

evaluacion_nutricional_ancianos/adultos_mayores_segun_raza_sexo

Fuente: Encuesta.

En la tabla 2 se refleja la distribución de los adultos mayores según la apariencia racial, donde predominó la blanca con 40 pacientes (53,5%), seguida de la negra con 19 (25,3%) y la mestiza 16 (21,2%).

En la tabla 3 se relacionan los antecedentes patológicos personales a partir de la recogida de datos, que en los 75 pacientes estuvieron presentes. En los APP más frecuentes se encontró en primer lugar la hipertensión arterial con un total de 55 pacientes (73,3%), seguido de cardiopatía isquémica 44 (58,6%) y diabetes mellitus 32 (42,6%), sin restarles importancia a las otras afecciones mostradas en esta tabla.

En la categoría otras 18 (24,0%) se incluyeron infecciones urinarias de repetición, enfermedades de la próstata, problemas osteoarticulares, cataratas y afecciones respiratorias. Al analizar la asociación de los antecedentes patológicos personales, se obtuvo que se asocia significativamente (p=0,0398),

Tabla 3. Antecedentes Patológicos Personales (APP) 

evaluacion_nutricional_ancianos/antecedentes_patologicos_personales

Fuente: Encuesta. p=0,0398

En la tabla 4 se muestran los datos obtenidos sobre los hábitos tóxicos, que constituyen un riesgo para la salud. El hábito de fumar (tabaco o cigarro), fue el hábito tóxico de mayor consumo con un total de 39 adultos mayores (52,0%) seguido se encontró el consumo de café 34 (45,3%) y el alcoholismo 16 (21,3%). Se constató que no tenían ningún hábito tóxico cinco pacientes (6,66%).

Tabla 4. Relación de Hábitos tóxicos. 

evaluacion_nutricional_ancianos/habitos_toxicos

Fuente: Encuesta.


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En el gráfico 1 se representa la presencia o no de polifarmacia de los 75 adultos mayores que se utilizaron en el estudio, donde se constató que 47 (63,0%) consumen más de tres medicamentos y 28 (37,0%) consumen menos de dos medicamentos en el día.

Gráfico 1. Polifarmacia en los adultos mayores.

evaluacion_nutricional_ancianos/polifarmacia_adultos_mayores

Los medicamentos que consumen los adultos mayores se relacionan en la tabla 5. Los hipotensores 48 (64,0%), analgésicos 44 (58,6%) y sedantes 40 (53,4%) fueron los medicamentos de mayor frecuencia. Hubo 15 adultos mayores (20,0%), que refirieron tomar otros medicamentos fundamentalmente antiinflamatorios no esteroideos, antiácidos y laxantes.

Tabla 5. Medicamentos que consumen los adultos mayores con más frecuencia.

evaluacion_nutricional_ancianos/medicamentos_frecuentes_adultos_mayores

Fuente: Encuesta.

En la tabla 6 se muestran los principales efectos secundarios de los medicamentos sobre la nutrición referidos por los adultos mayores. Predominó la anorexia con 36 (48,0%), seguido de gastritis 28 (37,3%) y estreñimiento 25 (33,4%). Otros efectos sobre la nutrición fueron diarreas 18 (24,0%) y náuseas 15 (20,0%). De los 75 encuestados 28 (37,3%) refirieron que a pesar de consumir más de dos medicamentos no presentan ningún efecto secundario sobre la nutrición.

Tabla 6. Efectos secundarios de los medicamentos sobre la nutrición.

evaluacion_nutricional_ancianos/efectos_secundarios_medicamentos

Fuente: Encuesta.

En la tabla 7 se presentan los resultados de la encuesta dietética a través de los porcentajes de adecuación y percentiles. Estos resultados mostraron que más de la tercera parte de los ancianos estaba por debajo del 70,0% de adecuación para energía y proteínas, lo cual revela una situación desfavorable de alimentación y más de la mitad tiene adecuaciones menores del 50,0%, considerado como muy deficitario.

La ingesta más baja de micronutrientes corresponde a la vitamina A (54,7%) y al calcio (54,6%), con más de la mitad de los adultos mayores con adecuaciones inferiores al 50,0%; la vitamina B6 o piridoxina resultó ser el tercer micronutriente con mayor deficiencia (47,2%).

Al tomar como referencia el 70% de adecuación se constató que además del calcio (75,9%), vitamina B6 (74,5%) y vitamina A (73,8%) aparecen otros micronutrientes deficitarios, como ácido fólico (66,5%), la vitamina B12 o riboflavina (60,5%), niacina (54,4%) y hierro (53,2%) con más del 50,0% de la población con bajas ingestas.

Tabla 7. Porcentajes de adecuación y percentiles de la ingesta dietética.

evaluacion_nutricional_ancianos/porcentajes_ingesta_dietetica

Fuente: Encuesta. (n=75)

Tabla 8. Niveles de hemoglobina y sexo.

evaluacion_nutricional_ancianos/niveles_hemoglobina_sexo

Fuente: Encuesta. p=0,033

Los niveles de hemoglobina para ambos sexos se muestran en la tabla 8. En el sexo femenino la media fue de 126,4 ± 14,4 y en el sexo masculino de 134, 5± 9,9, por lo que planteamos que el 75,0% de los ancianos tuvo valores de hemoglobina dentro de los intervalos de referencia, de este grupo el 65,0% se suplementan con multivitaminas. Estos resultados fueron estadísticamente significativos (p=0,033).

Tabla 9. Distribución de frecuencia del Índice de Masa Corporal (IMC) por sexo.

evaluacion_nutricional_ancianos/indice_masa_corporal_sexo

Fuente: Encuesta. p=0,001

En la tabla 9 se relacionan los resultados de la evaluación antropométrica con la utilización de la fórmula P/T2 a partir del peso (Kg.) / estatura (m2). De los 75 ancianos estudiados 27 (36,0%) son normopeso, 17 (22,6%) están desnutridos y 12 (16,0%) están bajo peso. Al relacionar los datos obtenidos con el sexo vemos que en el sexo femenino predominó el bajo peso 10 (83,3%) y la desnutrición 12 (70,5%) mientras que en el masculino el sobrepeso con cinco adultos (50,0%) y los obesos con cuatro (44,5%). Estos resultados fueron estadísticamente significativos (p=0,001).


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Gráfico 2. Evaluación nutricional de los adultos mayores del Consultorio del Médico de Familia (CMF) # 25. Policlínico “René Bedia Morales”, 2008.

evaluacion_nutricional_ancianos/evaluacion_nutricional_adultos_mayores

En el gráfico 2 se representan los resultados obtenidos de la evaluación antropométrica según el Índice de Masa Corporal (IMC). Podemos plantear que el 64,0% de los ancianos están malnutridos, de ellos 29 (38,6%) por defecto y 19 (25,4%) por exceso.

Discusión

La repercusión del envejecimiento y las enfermedades que se asocian sobre los sistemas de salud son evidentes. Los ancianos constituyen los mayores consumidores relativos y absolutos de servicios de salud y medicamentos en cualquier país, lo que determina una preocupación especial aún en los países económicamente más poderosos. No se puede generalizar, el número de enfermedades que aparece a la vez, sin embargo parece comprobado que con la edad aumenta el número de procesos coincidentes. (16,18, 23-25)

La autora encontró en la presente investigación a partir de la recogida de datos que las enfermedades crónicas más frecuentes en la población objeto de estudio fueron la Hipertensión arterial (HTA), Cardiopatía isquémica, Diabetes mellitus y Enfermedad cerebrovascular (ECV), aunque se incluyeron infecciones urinarias de repetición, enfermedades de la próstata, afecciones osteoarticulares, cataratas y afecciones respiratorias, lo cual tuvo significación estadística. Estos resultados se corresponden con otros autores que identifican entre cuatro y cinco enfermedades de promedio por anciano. No es raro encontrar personas ancianas que presentan al mismo tiempo infecciones urinarias, problemas osteoarticulares, cataratas e hipertensión o problemas prostáticos, diabetes, afecciones respiratorias y problemas circulatorios.

La Hipertensión arterial (HTA) tiene una alta prevalencia por encima de los 65 años (30% – 50%), sobre todo en el sexo femenino. Aumenta de forma importante el riesgo de cardiopatía isquémica, así como el de muerte súbita, además multiplica su carácter de factor de riesgo coronario. Se sabe que alrededor del 10% de los adultos mayores presentan diabetes mellitus, pues la tolerancia a los carbohidratos disminuye con la edad. La incidencia y la prevalencia de Enfermedad cerebrovascular (ECV) se incrementa dramáticamente con la edad, sobre todo por encima de los 65 años, a su vez tienen más riesgo de morir, lo cual confirma a la edad avanzada como principal factor de riesgo para Enfermedad cerebrovascular (ECV).

Cuando analizamos los hábitos tóxicos en la población estudiada vemos que el hábito de fumar (tabaco o cigarro) fue el de mayor consumo, solo cinco pacientes no tenían ningún hábito tóxico. Además de los perjuicios del tabaquismo sobre la salud, se han documentado algunos de sus efectos nocivos sobre la nutrición.

El humo del tabaco contiene radicales libres y agentes con efecto teratogénico o carcinogénico que trae como consecuencia el aumento en la utilización y los requerimientos de vitamina C, A, B12, ácido fólico y de nutrimentos inorgánicos como el zinc, el cobre y el hierro.

La nicotina aumenta el gasto energético basal hasta en 10%. Existen datos que señalan que los fumadores tienden a ser más delgados que los individuos que no fuman a pesar de que coman lo mismo. De hecho, se sabe que la mayor parte de las personas que dejan de fumar tienden a ganar peso, lo cual puede estar relacionado con la ausencia de nicotina; también puede deberse a que los ex –fumadores recuperan la percepción de los sabores y los olores, lo que los estimula a consumir más alimentos.

Al analizar la presencia de polifarmacia se constató que 63% de los ancianos consumen más de tres medicamentos, siendo más frecuentes los hipotensores, analgésicos y sedantes, además de otros medicamentos como antiinflamatorios no esteroideos, antiácidos y laxantes.

En Cuba hay reportes de Polifarmacia en ancianos en un 94%. La prevalencia de la polifarmacia tiene un comportamiento similar en la literatura consultada y aunque todos coinciden que aumenta con la edad y que los adultos mayores consumen más que el resto de la población, las cifras varían de un 7 a un 54,2% en los adultos mayores de 65 años.

Otra condición que induce a la polifarmacia es la "automedicación" o la "prescripción por varios médicos" pues a veces un anciano es atendido por más de uno. Otro aspecto particularmente interesante tiene relación con el cumplimiento de las indicaciones por los ancianos. Estudios efectuados en población ambulatoria muestran que entre 25,0% - 50,0% cometen errores en el consumo de sus medicamentos, cifras que aumentan al incrementarse el número de fármacos prescritos. La deficiencia de micronutrientes en la dieta de los ancianos, tiene mayor importancia por los efectos adversos de los múltiples medicamentos que ingieren.

El calcio, la piridoxina y la vitamina A resaltan como los principales nutrientes deficitarios según los resultados de la encuesta dietética. En estas edades suele haber una selección cualitativamente inadecuada de los alimentos y disminución de la absorción de vitaminas, minerales y grasas; se incrementa el riesgo de anemia por deficiencia de hierro y se encuentran deficiencias de vitamina A, C, complejo B. Los resultados mostraron que más de la tercera parte de los ancianos estaba por debajo del 70,0% de adecuación para energía y proteínas, lo cual revela una situación desfavorable de alimentación y más de la mitad tiene adecuaciones menores del 50,0%, considerado como muy deficitario.

El 75% de los ancianos tuvo valores de hemoglobina dentro de los intervalos de referencia, estos resultados no coinciden con la bibliografía consultada. En el estudio Hanes se encontró una gran proporción de ancianos con índices hematológicos bajos. Con el incremento de la edad, se observa una elevada prevalencia de niveles de hemoglobina y hematocrito más bajos que los valores aceptados como normales. Es posible que los bajos niveles de hemoglobina en sujetos de edad avanzada sean consecuencia directa del proceso de envejecimiento y, por lo tanto, una respuesta fisiológica a dicho fenómeno.

El Índice de Masa Corporal (IMC) revela la prevalencia de deficiencia energética crónica en esta población.

Los valores del Índice de Masa Corporal (IMC) por debajo de 18,5 kg/m2 y sobre todo por debajo de 16, se han relacionado con aumento de la morbilidad y mortalidad por enfermedades digestivas, respiratorias, cáncer, entre otras. (19, 22,23). La malnutrición por defecto encontrada puede deberse a indiferencia ante los alimentos, apatía, pérdida del apetito o incluso a dificultades en la comunicación familiar, que no contribuye a que el anciano que se sustenta por seguridad social cubra sus necesidades de alimentación.

La malnutrición es probablemente responsable de muchos síntomas inespecíficos observados, como fatiga crónica, sentimiento general de enfermedad, pérdida del apetito, lo cual eventualmente conduce a una malnutrición.

Los resultados del presente estudio indican la necesidad de acciones inmediatas en la población estudiada. Es evidente la necesidad de proporcionar mayores conocimientos de nutrición a las personas que están directamente relacionadas con la alimentación de la familia, porque los hábitos en edades avanzadas son difíciles de modificar, ya que se basan en preferencias y prejuicios. Esta es una tarea en la cual el médico y la enfermera de la familia pueden desempeñar una función esencial, desarrollando actividades educativas dirigidas a la selección de los alimentos que mayor beneficio reportan a este grupo de riesgo.

Conclusiones

• Se constató que predominó el sexo femenino, color de la piel blanca, con una edad promedio de 75,5 años. Los antecedentes patológicos personales más frecuentes fueron la Hipertensión arterial, Cardiopatía isquémica y Diabetes mellitus. El tabaquismo, fue el hábito tóxico de mayor incidencia.


Evaluacion nutricional en ancianos .6

• Más de la mitad de los ancianos presentan polifarmacia, siendo los hipotensores, analgésicos y sedantes los medicamentos de mayor consumo.

• Más de la tercera parte de los ancianos estaba por debajo de la adecuación de energía y proteínas, lo cual revela una situación desfavorable de alimentación. La ingesta más baja de micronutrientes correspondió a la vitamina A y el calcio. Los valores de hemoglobina se encontraron dentro de los intervalos de referencia.

• En relación a los resultados de la evaluación antropométrica se observó que en el sexo femenino predominó el bajo peso y la desnutrición mientras que en el masculino el sobrepeso y los obesos, siendo estos resultados estadísticamente significativos, por lo que podemos plantear que los ancianos están malnutridos por defecto y por exceso.


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