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Uso de Aloe Vera en el tratamiento de heridas
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Autor: Agustín Míguez Burgos
Publicado: 18/04/2012
 


Aloe vera, también conocido como sábila, sávila, aloe de Barbados o aloe de Curazao, es una planta suculenta de la familia Xanthorrhoeaceae.

Es una planta perenne, con hojas suculentas dispuestas en rosetas, alcanzando los 50 cm de largo y los 7 de grosor; las hojas están compuestas de tres capas: una protección coriácea exterior, una capa fibrosa debajo de ésta —donde se concentra la aloína, el ingrediente activo empleado como laxante en preparados farmacéuticos, y cuyo gusto amargo sirve a la planta como protección contra los predadores— y un corazón gelatinoso donde almacena sus reservas de agua y con el que se preparan innumerables productos farmacéuticos. Las hojas son alargadas, lanceoladas, y parecen brotar directamente del suelo en los ejemplares juveniles; los más viejos presentan un corto y robusto tallo.


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Uso de Aloe Vera en el tratamiento de heridas

Agustín Míguez Burgos. D. U. Enfermería. Área Hospitalaria Virgen del Rocío. S.A.S. Sevilla
Damián Muñoz Simarro. D. U. Enfermería D.C.C.U. Distrito Sevilla. S.A.S
Susana Tello Pérez. Grado en Derecho. Universidad de Sevilla

I.- INTRODUCCIÓN: CONCEPTO Y REFERENCIAS HISTÓRICAS

Aloe vera, también conocido como sábila, sávila, aloe de Barbados o aloe de Curazao, es una planta suculenta de la familia Xanthorrhoeaceae.

Es una planta perenne, con hojas suculentas dispuestas en rosetas, alcanzando los 50 cm de largo y los 7 de grosor; las hojas están compuestas de tres capas: una protección coriácea exterior, una capa fibrosa debajo de ésta —donde se concentra la aloína, el ingrediente activo empleado como laxante en preparados farmacéuticos, y cuyo gusto amargo sirve a la planta como protección contra los predadores— y un corazón gelatinoso donde almacena sus reservas de agua y con el que se preparan innumerables productos farmacéuticos. Las hojas son alargadas, lanceoladas, y parecen brotar directamente del suelo en los ejemplares juveniles; los más viejos presentan un corto y robusto tallo.

Actualmente, hay más de 250 diversas variedades reconocidas de aloe, de las cuales, solamente tres o cuatro tienen características curativas o medicinales significativas. La más potente de éstas, rica en vitaminas, minerales, aminoácidos, y enzimas es Barbadensis Molinero del Aloe, conocido comúnmente como aloe vera.
La palabra "aloe" es derivada del árabe "alloeh", que significa: "la sustancia amarga brillante"; la palabra "vera" viene del latín y significa: "verdadera". En dicha época antigua, esta variedad era considerada el más eficaz producto medicinal. No se sabe con exactitud el tiempo que se reconoce como planta medicinal aunque hay constatación de su uso habitual como planta curativa hace 3500 años. Una de las aplicaciones farmacéuticas, más antiguamente registrada, se puede encontrar en una tablilla de arcilla hallada en Sumeria del año 2100 a. C., pero hay informes de dibujos de la planta en las antiguas paredes de templos egipcios desde el año 4000 a. C. Los chinos fueron los primeros en usarlo y en el antiguo Egipto era usado comúnmente, refiriéndose al aloe como planta de la inmortalidad incluyéndolo entre los regalos funerarios enterrados con los faraones. Los egipcios lo usaban como purgante, para curar heridas y cómo cosmético. Existen también referencias en el Ayurveda hindú que en los años 700 a. C. recoge diferentes aplicaciones terapéuticas, así como en restos de la cultura babilónica.

En el siglo V a. C. Hipócrates lo describe en su Canon de Medicina. Un siglo más tarde Teofrasto lo menciona en sus tratados de botánica. Posteriormente en el siglo I d. C. es descrito en tratados y libros de medicina por diversos autores cómo: Dioscórides, Plinio el Viejo, Galeno, etc. E incluso es nombrado en el evangelio de San Juan. A partir del siglo VIII, los musulmanes extienden su uso por la Península Ibérica, existiendo grandes plantaciones sobre todo en Andalucía. Igualmente es ilustrado en diversas obras su uso por diferentes médicos cómo: Avicena y Averroes. En el Renacimiento sufrió un proceso decadente en Europa y su uso quedó limitado al de laxante. En el año 1934 se comprobó ya de una forma más científica su extraordinario resultado en curas de quemaduras producidas por radiaciones de Rayos X. Y después de la segunda guerra mundial es fundamental su uso en las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki para tratar las quemaduras como consecuencia de las bombas nucleares de 1945. A partir de los años 80 incrementó el diseño de las fórmulas de productos cosméticos y su uso se extendió hasta límites muy elevados.

II.- OBTENCIÓN DE GEL DE ALOE VERA E INDICACIONES.

El Aloe Vera es un excelente limpiador y antiséptico natural que penetra fácilmente en la piel y en los tejidos, que actúa como anestésico calmando todo tipo de dolores, posee una gran actividad bactericida, también destruye numerosos tipos de virus, es fungicida, antiinflamatorio, antiprurítico, altamente nutritivo (contiene vitaminas, minerales y azúcares), dilata los capilares sanguíneos incrementando la circulación en la zona afectada, descompone y destruye los tejidos muertos, favorece el crecimiento celular normal (acelerando la curación de heridas), hidrata los tejidos y es antipirético.

Para el uso del aloe vera en heridas, debemos hacerlo en forma de gel, que bien podemos comprarlo en establecimientos comerciales o bien podemos obtenerlo de forma artesanal a partir de una planta de aloe. La hoja recién cortada de Aloe Vera posee unos efectos terapéuticos mucho más potentes que cualquier extracto o gel comercial de los existentes en la actualidad. Para que una planta posea las cualidades curativas óptimas deberá haber alcanzado su madurez, esto es, tener al menos entre año y medio y dos años. A la hora de utilizarla corte siempre una de las hojas inferiores, pues son las más gruesas, las más maduras y las de mayor efecto terapéutico. Debemos arrancar o cortar la hoja lo más cerca posible de la base de la misma. Con un cuchillo, cortaremos eliminaremos el extremo distal de la hoja, cortaremos a lo largo los bordes espinosos de ambos lados, desechándolos. Seguidamente separaremos la piel de una cara, procurando descartar la capa amarillenta que está inmediatamente debajo de la piel (es látex de áloe con propiedades laxantes) y finalmente haremos lo mismo con la otra cara. Con esto ya hemos obtenido el gel de aloe necesario para el proceso de la cura.

El gel de áloe vera forma una capa sobre las heridas que impide el paso de los gérmenes. Por otra parte su riqueza en taninos reseca la zona y disminuye las supuraciones. Además contiene componentes que eliminan bacterias y hongos. En uso externo el Áloe vera previene la infección, facilita la capacidad de regeneración de las células dañadas y reduce la inflamación y el dolor.

Su capacidad regeneradora se debe fundamentalmente a su poder para incrementar el riego sanguíneo en la zona donde se aplica de manera que a un mayor aporte de sangre se produce una mayor renovación celular.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que debe aplicarse sobre afecciones de la piel menores, es decir aquellas heridas, cortes, quemaduras, etc. que no presentan mucha gravedad. Estudios recientes han demostrado que cuando se aplica sobre heridas muy profundas o de gran extensión incluso puede agravarlas o impedir que estas cicatricen.

III.- INDICACIONES.-

Entre las principales aplicaciones externas del áloe vera tendríamos las siguientes:

- Lesiones menores de la piel: cortes, congelaciones, heridas, hematomas, úlceras, dermatitis
- Picaduras de insectos
- Psoriasis: Entre los tratamientos donde se ha manifestado más efectivo el áloe vera se encuentra la psoriasis.
- Herpes: En el tratamiento del herpes, el uso del gel de áloe, del jugo de áloe y especialmente de la crema de áloe, ayuda a que las heridas no se infecten y, sobre todo, alivia la zona afectada disminuyendo el dolor, la quemazón y el picor. En caso de herpes labial resulta especialmente indicada la crema de áloe al 0,5 %)
- Quemaduras: El poder de curación del gel de áloe vera se aplica en la curación de las quemaduras menores producidas por radiaciones. Se utiliza también como protector solar y regenerador de las quemaduras, incluidas las producidas por exposición al sol o quemaduras solares. Y quemaduras de otras etiologías hasta segundo grado superficial sin tejidos desvitalizados o con muy poca cantidad, es decir con un lecho de herida limpio en su mayor parte.
- Congelaciones: Aplicar el gel sobre la lesión producida por congelación.
- Orzuelos: Es una de las mejores soluciones para el tratamiento de los orzuelos
- Anginas: Igualmente podemos realizar gargarismos con el gel de la planta diluido al 50 % en agua para combatir las amigdalitis o anginas.

IV.- VENTAJAS.-

Entre las principales ventajas del uso del gel de ale vera podemos destacar:

- De fácil uso. Se puede recortar y moldear de una manera sencilla a la estructura deseada. Por su estructura natural entrelazada se adaptada muy fácil y rápidamente al tejido formando el esqueleto sobre el que se desarrollará el nuevo tejido de granulación.
- Por su textura irregular se adhiere perfectamente sin sutura y es muy resistente aún humedecido.
- De excelente resistencia, muy consistente, al aplicar distintos tipos de fijaciones. En algunas zonas es conveniente aplicar puntos de sutura para asegurar su fijación. Se reabsorbe totalmente.
- Se puede aplicar conjuntamente con antibióticos.
- Se presenta en sobres individuales y estériles y no requieren preparación previa. No existen intolerancias ni contraindicaciones por ser Colágeno 100% nativo.
- El uso de las membranas de colágeno activa y acelera el proceso de cicatrización, acortando del período de curación de una manera substancial y así mismo acortando el periodo de recuperación del paciente.
- Totalmente compatible con todo tipo de vendajes, apósitos superficiales, mallas quirúrgicas, etc...


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V.- MÉTODO DE APLICACIÓN

Una vez tenemos ya preparado el gel de aloe, seguiremos los siguientes pasos.-

1) PREPARACIÓN DEL ÁREA AFECTADA DE LA HERIDA

Cuando vamos a realizar una cura lo primero y más importante es seguir unas normas básicas de asepsia. Comenzaremos con una limpieza de la herida y alrededores con agua y jabón o suero fisiológico. Esta limpieza es muy importante ya que el paciente puede tener/contraer infecciones que pueden ser causa de grandes problemas.

Una vez tengamos la herida bien limpia debemos comprobar que no existan infecciones. Debemos eliminar los patógenos perjudiciales que causan infecciones en el lecho de la herida. Si no se realiza esta acción, la herida puede convertirse en crónica y en el peor de los casos el paciente puede desarrollar una infección que amenace su vida.

Hay muchos métodos para eliminar las infecciones rebeldes, pero en este caso recomendaremos uno rápido y muy efectivo, ya que es fundamental eliminar o controlar la infección para que el uso de gel de aloe sea mucho más efectivo. Aunque el aloe tiene acción antibacteriana, siempre vamos a recomendar el uso de algún producto específico para resolver o controlar lo máximo la infección.

2) CICATRIZACIÓN Y REGENERACIÓN DEL TEJIDO

Una vez eliminada o controlada la infección, podemos empezar con el proceso de cicatrización y regeneración del tejido. La razón por la que usamos aloe es por las propiedades descritas con anterioridad. Para aplicarlo no es necesaria anestesia local, ni preparación cruenta de la zona. Se puede aplicar en zonas mal irrigadas o de difícil cicatrización.

A diferencia con otros productos, va cerrando las heridas desde el interior hasta su total cicatrización, evitando que se cierre solo superficialmente.

• Lo primero que debemos hacer es preparar el gel de aloe vera tal y cómo lo hemos descrito anteriormente. Lo podemos aplicar y moldear de una manera sencilla para adaptarlo al tamaño de la herida.

• Durante las primeras aplicaciones se podrá observar que es absorbido con relativa facilidad, por lo que podemos ir aplicando más gel varias veces al día a medida que sea necesario. De hecho el Aloe penetra en la piel cuatro veces más rápido que el agua, lo que es fundamental para introducir otros productos con lo que se puede mezclar para acelerar los efectos. Es importante el cubrir la herida con apósitos secundarios y gasas / vendaje suavemente compresivo.

• Nunca rellenar hasta arriba de la herida. Es aconsejable poner menos cantidad y hacer más curas.

• A medida que la herida vaya evolucionando, las curas serán más espaciadas en tiempo, al principio como hemos visto podemos curar cada 8 – 12 horas, luego cada 24 y posteriormente cada 48/72 horas.

• Es conveniente una vez finalizada la cicatrización de la herida y decidimos dejar la herida al aire, seguir aplicando unos días más el gel mezclado con vaselina u otra sustancia hidratante como aceite de oliva o de almendras con función hidratante para una perfecta finalización de la cura.

VI.- BIBLIOGRAFÍA

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