El estudio se propone determinar el perfil morfológico de la judoca elite, así como su somatotipo y analizar el control del peso, de acuerdo a los métodos utilizados para su evaluación. Se muestran los resultados de las mediciones efectuadas a lo largo del ciclo olímpico, 240 en total. En ese período de ardua preparación, en el que obtuvieron el titulo de campeonas mundiales, se determina la composición corporal, el índice de sustancia activa (AKS) y somatotipo. A lo largo del ciclo, se observa un aumento del peso, a expensas del aumento de la masa corporal activa, que aunque no significativo, indica un adecuado desarrollo de la fuerza. De forma general el peso se mantuvo en el rango de libertad establecido por los entrenadores, pero se proponen nuevas formas para el control. El somatotipo promedio del equipo es 3,6 ± 2,6; 6,3 ± 1,4 y 1,3 ± 1,0. El peso promedio fue de 64,6 ± 15,0 Kg; la talla 164,0 ± 8,2 cm y la grasa de deposito de 18,7 ± 5,4 %. En este estudio se caracteriza morfológicamente al grupo y se obtienen valores de referencia para el control médico de las judocas de alta calificación. Se comprueba la influencia de la preparación en las variables analizadas.
Autores:
Dra. Zonia Izquierdo Miranda *
Dra. Evelina Almenares Pujadas **
Lic. Gustavo Sánchez Ramírez ***
* Especialista de Segundo Grado en Medicina del Deporte. Master en control Médico del entrenamiento Deportivo. Profesora Auxiliar. Investigadora Agregada.
Instituto de Medicina del Deporte
** Especialista de Segundo Grado en Medicina del Deporte. Master en control Médico del entrenamiento Deportivo. Profesora Auxiliar. Investigadora Auxiliar.
Instituto de Medicina del Deporte
** Licenciado en Ciencias Biológicas. Investigador agregado. Instituto de Medicina del Deporte
INTRODUCCIÓN.
La cineantropometría estudia las relaciones que existen entre los aspectos estructurales del cuerpo y las funciones especializadas necesarias para la ejecución de diferentes tareas, es decir, con los requerimientos biomecánicos.
En el campo de la medicina del deporte se ha podido comprobar que algunas de estas relaciones son de gran importancia para la capacidad de rendimiento de los atletas, por lo cuál han sido objeto de diferentes investigaciones encaminadas a determinar su tipo y magnitud. Teniendo en cuenta la importancia de la morfología del deportista, algunos autores han propuesto tener en cuenta el análisis del somatotipo y de la composición corporal para la adecuada orientación y prescripción del entrenamiento (1 )(2 ).
En lo que al judo se refiere, diferentes estudios han demostrado la relación que existe entre determinadas características morfológicas y el rendimiento deportivo en las competencias de este deporte (3, 4,5). Teniendo en cuenta que en los combates de judo, ante similares niveles de preparación técnico-táctica, aquel que esté mejor preparado físicamente, se encontrará en condiciones ventajosas para la contienda. A tal efecto la preparación del judoka debe estar dirigida hacia el desarrollo de un mayor volumen de masa corporal activa en todos los pesos. Esto significa, incrementar la proporción de músculo y reducir el peso graso, hasta los valores mínimos fisiológicamente aceptables.
De este modo, las variables antropométricas mencionadas pueden ser también consideradas indicadores de acondicionamiento físico para los judocas. Las modificaciones ocurridas en los diferentes mesociclos complementan la información de las características y de los efectos del entrenamiento realizado. Es lógico esperar que durante la preparación para los juegos olímpicos de estas deportistas, las variables contempladas en e l estudio deben sufrir modificaciones que las aproximen a los valores que tipifican las condiciones óptimas de preparación. El control del peso de las judocas es determinante en su preparación y para que lleguen a la competencia sin tener que hacer reducciones bruscas que afecten su salud y rendimiento.
Se dispone de escasa literatura acerca de las características morfológicas de las judocas de alta calificación y se carece totalmente de estudios longitudinales que permitan conocer como evolucionan estas variables a lo largo de diferentes macrociclos y de todo un ciclo olímpico. En el presente trabajo se expone el comportamiento de las variables antropométricas en el equipo femenino de judo que representó a Cuba en los Juegos olímpicos.
MATERIAL Y MÉTODOS.
Se realiza un estudio antropométrico retrospectivo de las ocho primeras figuras del equipo nacional femenino de judo cubano a partir del comienzo de la preparación de la rama femenina de este deporte para los juegos olímpicos. La investigación abarca todas las mediciones realizadas en el macrociclo de preparación para los Juegos Atlanta´96, periodo en el que se obtuvieron relevantes resultados deportivos, tanto en las competencias preparatorias, como en la fundamental.
En el cuatrienio se hicieron 240 mediciones, 30 a cada judoka, al comienzo y al final de cada mesociclo. La edad cronológica promedio del grupo es de 23,6 años y la deportiva de 8,5 años. La composición corporal se determinó por mediciones de los pliegues cutáneos según las ecuaciones de regresión recomendadas por Durnin-Rahaman para el sexo femenino (6). El índice de sustancia activa (AKS) fue estimado por los métodos de Tittel y Wutscherk (7). El somatotipo se determinó por la técnica de Sheldon (8) modificada por Heath y Carter (9,10).
Durante el periodo incluido en la investigación se aplicaron métodos, medios y procedimientos de entrenamiento encaminados a perfeccionar el nivel de preparación alcanzado por el equipo. En ese tiempo se hizo un trabajo individual consecuente con los requerimientos de cada judoka, teniendo en cuenta las particularidades de estas y las exigencias de su división. Se procesaron los datos agrupados de acuerdo a las divisiones de peso vigentes en los momentos en que se realizaron las mediciones y en grupos de categorías. A tal efecto, fueron identificadas como ligeras las de menos de 45, 48 y 52 kilogramos; como medianas a las menores de 56 y 61 kilogramos; como pesadas a las de menos de 66 y 72 kilogramos de peso y como súper pesada a la de mas de 72 kilogramos.
El procesamiento consistió en las estadísticas descriptivas y test de Wilcoxon para comparar el comportamiento de las variables por etapa y años de preparación, así como categoría de peso. El nivel de significación aceptado es de una P<0,05 para todas las pruebas.
En la tabla 1 se resumen las características antropométricas generales del grupo objeto de estudio, cuyo comportamiento se corresponde con la composición de un equipo en el que están representadas divisiones que van desde menos de 48 kilogramos hasta las de mas de 72 Kg, donde se incluye una judoka cuyo peso es superior a 100 Kg. Esto explica la dispersión de los valores observados.
Callister (11) en judokas de nivel internacional de 23,8 ± 1,5 años de edad, reporta promedios de 53,8 Kg, de peso y 158 cm de estatura. Los valores promedio de la grasa de depósito encontrados por este autor fueron del 15,2 %, pero el método utilizado para su cuantificación fue diferente al nuestro. Littel (12) reporta en judokas bien entrenadas de experiencia competitiva de nivel nacional e internacional, entre las juveniles, una talla similar a la de estas judokas, con valores de peso y grasa de depósito notablemente menor, mientras que el grupo de las mayores estudiadas por el mismo autor, tenía una estatura promedio superior con menos peso y proporciones de grasa a las de las cubanas.
En las investigaciones de referencia, no estuvieron representadas todas las categorías de pesos. También, es necesario tener en cuenta que las características étnicas de las poblaciones estudiadas por ellos, son diferentes a las de la cubana. La comparación con estos resultados permite tipificar a la judoca cubana como de una estatura media, con tendencia al sobrepeso por acumulo de grasa superior al de otros países. Las diferencias encontradas, además de las características étnicas, están condicionadas por alto nivel de preparación y la maestría deportiva de estas deportistas objeto de este estudio, así como por uso de diferentes métodos de análisis de la composición corporal.
El peso corporal y la grasa de depósito disminuyen al aproximarse la competencia, mientras que la MCA expresada en kilogramos se incrementa de forma no significativa (Tabla 2). 
Es muy difícil que esta variable cambie en proporciones elevadas, debido a varios factores: las judokas de alta calificación, se encuentran muy cerca de los valores óptimos a veces imposibles de trasponer, por lo que la magnitud de los cambios no debe ser marcada ni entre los diferentes mesociclos de entrenamiento ni a lo largo del ciclo olímpico estudiado. También aumentos marcados en los kilogramos de MCA, implicarían un incremento del peso, que capaz de llevar a estas deportistas a pesos superiores a los permitidos en su división, aún manteniendo la grasa de depósito en el rango de los adecuado para categoría de peso.
A pesar de esto, el índice AKS, si se incrementa significativamente en la etapa competitiva, debido al ascenso de la proporción de masa muscular con relación a la talla, la que se mantiene invariable. Este índice está estrechamente relacionado con el desarrollo de las capacidades mas involucradas en el desempeño del judoka en la competencia, como lo son la fuerza y la rapidez.
En la tabla 3 se presenta la evolución de las variables objeto de estudio durante los cuatro años que dura el ciclo olímpico y se observa un incremento no significativo del peso corporal sin incremento de la grasa. El aumento del a MCA y el índice AKS muestra mayores proporciones que se encuentran cercanas al os límites del a significación estadística.
El incremento alcanzado por un equipo de tan elevado nivel de entrenamiento, confirma el resultado positivo del trabajo de preparación y fundamentalmente del a fuerza realizado en este periodo.
En la tabla 4 se presenta el comportamiento de los indicadores antropométricos realizado a partir de la agrupación de las judocas según divisiones de peso. En ella se hacen evidentes las diferencias del peso y la MCA, las que ser agrupados los datos en cuatro categorías, son significativas (P< 0,05).
En esta disciplina deportiva el control del peso adecuado es un elemento determinante para la preparación y los resultados competitivos del atleta. Es bien conocido que las reducciones provocadas de forma brusca pueden afectar el desempeño (13,14) y poner en riesgo su salud (15, 16). Las altas exigencias metabólicas del combate (17) demandan un adecuado respaldo energético, por lo que se ha tenido en cuenta en el diseño de esta investigación, aunque no se dispone de valores de referencia o resultados de estudios similares para establecer un debate o hacer comparaciones de este importante aspecto con los resultados de otros investigadores.
En la figura 1 se refleja el comportamiento promedio del peso real (P. Real), de cada una de las judokas durante la preparación general, mesociclo en el que se permitía un rango de 3 kilogramos por encima del peso de competencia (P. Tol.). Este es nivel de tolerancia que tradicionalmente han establecido los técnicos del deporte para ese momento de la preparación, ha sido un límite que en la práctica ha permitido disponer de una referencia para ejercer el control del peso. La línea que limita el rango de libertad propuesto por los médicos (P. Rec.) y que se corresponde con una desviación máxima del 3 % del peso ideal de cada judoka, se encuentra en general en valores mas cercanos al peso de competencia (P. Com.) y establece rangos de libertad menores para las judocas de categorías ligeras, las que de acuerdo con otras formas de control, son las que ene l momento del a competencia confrontan mayor dificultad para dar el peso.

Las representantes de las divisiones de menos de 52 y 61 kilogramos, mantuvieron la tendencia a sobrepasar ese nivel, lo que implica que deben realizar un mayor esfuerzo para dar el peso de competencia en el momento requerido. No obstante, la utilidad práctica que ha tenido esta forma de control general, los resultados de estudios previamente realizados (5) recomiendan que se establezca un por ciento igual para todas las divisiones, y que al hacerse las adecuaciones de cada caso, los excesos permitidos en valores absolutos (kilogramos) sean diferentes para cada uno del os judocas. Esto debe contribuir a que se mantenga un control mas riguroso, pero menos traumático en el caso del las competidoras de divisiones de pesos mas ligeros.
Las judokas que integraron el equipo objeto de estudio muestran un predominio mesomórfico, con valores promedio para este componente de 6,3 ± 1,4. Los valores promedio de la endomorfia son de 3,6 ± 2,6 y los de la ectomorfia, 1,3 ±1,0. Se encuentran situadas en las áreas meso-endomórfica y meso-ectomórfica. El promedio del grupo se encuentra cerca del centro del área meso-endomórfica. Las divisiones más ligeras muestran una mayor tendencia hacia la ectomorfia, mientras que las más pesadas se encuentran totalmente ubicadas en el área de la endomorfia, encontrándose muy cercanas al límite del predominio endomórfico.

La literatura disponible que trata esta temática, no permite hacer muchas comparaciones con estudios de judokas del sexo femenino, por haber sido elaborada fundamentalmente con atletas masculinos. Estos resultados concuerdan con los reportados por Modrego (18) en judokas del sexo masculino. La endomorfia tiene los mismos valores que los reportados por Gualdi-Russo en judokas del sexo femenino, pero la mesomorfia es superior a la de esa muestra, tanto para el sexo femenino como para el masculino (19). Existe una mayor similitud aún, con la distribución en el somatograma, de los judokas estudiados por Farmosi (20), en el que los sujetos de las divisiones más ligeras se encuentran situados igual que las de este estudio. Carter (21) reportó en 13 participantes del sexo masculino en las Olimpiadas de Montreal, un predominio mesomórfico mucho más marcado.
Los resultados obtenidos en este estudio han permitido definir las características somatotípicas de estas deportistas. Aún teniendo en cuenta las conocidas diferencias de la composición corporal que existen entre el hombre y la mujer (dadas por la mayor tendencia de estas a acumular grasa subcutánea y menor muscularidad de la mujer), las judokas cubanas se encuentran como promedio en una posición aceptable para las características del deporte en el que se desempeñan.
Estos hallazgos demuestran la marcada influencia que ejerce el tipo de trabajo que predomina en la preparación de los deportistas, el que tiene un gran predominio de ejercicios de fuerza para todos los judokas independientemente del sexo. La dispersión de los sujetos en el somatograma, es la característica de un deporte en el que las atletas se agrupan en categorías de peso.
1. Chernilo, B., Soto, J., Fernández, A.: Composición corporal y somatotipo en judokas en los Juegos Panamericanos de 1979. Unidad de Salud del Comité Olímpico de ChIle.1979.
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3. Modrego, O.A., Ceberio, B.F., Dos Santos, P.L.: Evaluación cineantropométrica de los Judokas campeones de categoría senior del Estado de Río Grande del Sur, en el año 1985.Archivos de Med. del Dep. Vol. III. No. 11. 1986, p. 239-246.
4. Almenares, E.: Judo femenino: Control médico y actividad competitiva. Congreso Centro-americano de Medicina del Deporte. México, 1990.
5. Almenares, E.: Estudio por la adecuación de los indicadores antropométricos en el judo femenino. Congreso Internacional de Medicina Deportiva. Cuba, 1988.
6. Durnin, J., Rahaman, M.: The assessment of the amount of fat in human body from measurements of skinfold thickness. Brit. Jour. Nut. 21, 1967. p. 681-689.
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8. Sheldon, W.H., Stevens, S.S., Tacker, W.B.: Las variedades del físico humano. Harpers and Brothers. New York, 1940.
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16. Ohta, S.; S. Nakaji; K. Suzuki; M. Totsuka; T. Umeda; K. Sugawara: Depressed humoral immunity after weight reduction in competitive judoists. Luminescence. 2002, 17(3):150-7.
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