Revision bibliografica. Sindrome de Intestino Irritable
Autor: Dr. Jorge Rubén D´Angelo | Publicado:  31/10/2012 | Gastroenterologia , Articulos | |
Revision bibliografica. Sindrome de Intestino Irritable .2

Una vez que el sistema nervioso central (SNC) ha percibido el dolor, se emite un estímulo eferente y se realizan sinapsis en el bulbo y en el puente. Esto se traducirá en la liberación de sustancias serotoninérgicas u opiáceas y permitirá que este estímulo se inhiba o amplíe en el asta dorsal de la médula. Estas neuronas también pueden liberar noradrenalina, y tanto ésta como la serotonina pueden liberar opiáceos de las neuronas localizadas en el asta dorsal de la médula.

Para que se dé el fenómeno de la hipersensibilidad visceral una posibilidad teórica sería que se produjeran alteraciones en la función en las diferentes áreas de procesamiento de la información sensitiva, es decir, tanto en el sistema nervioso entérico como en la médula o en los centros más altos del sistema nervioso central (SNC).

Dichas alteraciones suceden simultáneamente en los 3 niveles. La expresión «eje cerebro-intestino» se creó para describir esta relación directa entre el sistema nervioso central (SNC) y el tubo digestivo: acontecimientos importantes que se originan en el sistema nervioso central (SNC), a través de la percepción por los órganos de los sentidos y por las emociones, pueden interferir en la función del aparato digestivo, del mismo modo que enfermedades intestinales pueden provocar reacciones relevantes en el sistema nervioso central (SNC) (p. ej., depresión o ansiedad provocadas por una infección intestinal o una enfermedad inflamatoria intestinal).

2. Alteraciones de la motilidad intestinal:

Se ha demostrado que la respuesta motora colónica a la comida (reflejo gastrocólico) es exagerada en estos pacientes así como la presencia de una hipoperistalsis que se traduce en una disminución de la capacidad para eliminar gases del contenido intestinal.

Los mecanismos involucrados en esta hiperreactividad motora parecen estar relacionados con el funcionamiento de las interrelaciones entre el sistema nervioso entérico y las fibras musculares lisas del tubo digestivo.

Algunos pacientes con estreñimiento presentan disminución de las células intersticiales de Cajal en el colon. Estas células tendrían una función de marcapaso en la actividad eléctrica que regula la motilidad del colon.

Sin embargo a lo antedicho, no se ha podido establecer en forma concluyente que los pacientes tienen una alteración motora característica.

3. Papel de la inflamación en la patogenia del síndrome del intestino irritable:

Aproximadamente entre el 6 y el 30% de los pacientes señalan que sus síntomas se habían iniciado después de un episodio indicativo de infección intestinal aguda.

Esta observación apoya la hipótesis de que en un subgrupo de pacientes los síntomas pueden ser debidos a alteraciones funcionales relacionadas con el proceso inflamatorio y provocadas por las bacterias patógenas del intestino.

Se ha observado evidencia cada vez más sólida de que hay una inflamación crónica de bajo grado de la pared intestinal y que hay activación del sistema inmune en la mucosa, el que va asociado a cambios estables en la expresión genética en la mucosa intestinal.

En este sentido se ha descrito un aumento de la permeabilidad mucosa y en el número de células CD25+ que son una expresión de células regulatorias de la respuesta inmunológica e inflamatoria. También se ha observado un aumento de los linfocitos intraepiteliales, macrófagos y mastocitos en la mucosa de ciertos pacientes con Síndrome de intestino irritable.

La activación de estas poblaciones celulares se pueden producir por estímulos locales periféricos (antígenos bacterianos) o centrales tales como el estrés o depresión.

Recientemente, en un grupo de pacientes con cuadro de Síndrome de intestino irritable postinfección por Campylobacter enteritis se observó un aumento de células enterocromafines, que producen más 5-HT y CD3 que liberan más citocinas, lo que altera la motilidad y reduce el umbral visceral por un período de hasta un año después del episodio de infección. El resultado final sería la sensibilización de las vías aferentes sensitivas y el aumento de la actividad propulsora y de la secreción de agua y electrólitos hacia la luz intestinal. El aumento de las células enterocromatofines podría tener implicaciones con la producción aumentada de serotonina en la mucosa del colon de estos pacientes.

Otros estudios demuestran que acontecimientos psicosociales en el momento que los pacientes presentan un cuadro de diarrea infecciosa tienen una influencia significativa en el desenlace clínico al actuar como factores de perpetuación de los síntomas de síndrome de intestino irritable (SII). Los factores de riesgo para el desarrollo de síndrome de intestino irritable (SII) postinfeccioso serían la duración del episodio infeccioso, el sexo femenino, la hipocondriasis, el estrés en el momento del cuadro infeccioso y factores bacterianos mal definidos.

4. Factores psico-sociales:

Se ha propuesto un modelo en que las variables genéticas asociadas a eventos psicosociales tempranos en la vida de las personas pueden tener repercusiones que aparecerán a lo largo de la vida en términos del funcionamiento del aparato digestivo y de susceptibilidad a determinados procesos patológicos.

Las variables que deben considerarse dentro de este modelo son:

1. Experiencias iniciales en la vida: actitudes de compensación o gratificación familiar frente a enfermedades, pérdidas de cualquier naturaleza y maltrato físico o abuso sexual.

2. Refuerzo del comportamiento del enfermo: Los pacientes tienden a tener más síntomas somáticos y utilizan más el sistema de salud por síntomas menores.

3. Antecedente de maltrato físico y abuso sexual: En la población general, en atención primaria, los pacientes tienen 3 veces más antecedentes de abuso sexual.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

Las manifestaciones clínicas del Síndrome de intestino irritable son múltiples y variadas tanto gastrointestinales como extraintestinales, pero el complejo sindrómico de dolor abdominal, alteración del hábito intestinal y distensión abdominal continúa siendo la piedra angular del diagnóstico, a pesar de su poca especificidad.

Los síntomas gastrointestinales incluyen dolor abdominal crónico que puede presentar cualquier característica pero predomina el dolor tipo cólico de intensidad variable y aparición periódica, casi siempre localizado en el abdomen inferior y muy a menudo en el flanco izquierdo o en la llamada «cuerda cólica izquierda».

Con frecuencia su inicio se asocia a estrés o comidas y se alivia con la defecación. El dolor es de predominio diurno y desaparece o mejora en la noche, sin generar insomnio de conciliación, y nunca se asocia a anorexia, desnutrición o pérdida de peso.

Otra manifestación clínica importante es la alteración del hábito evacuatorio, ya sea diarrea, constipación o alternancia de ambos.

Por otro lado, el hábito intestinal predominante puede condicionar otros síntomas, como son la distensión y el dolor en el bajo vientre y la sensación de evacuación incompleta.

La diarrea es semiológicamente característica de intestino grueso: frecuente, de volumen pequeño o moderado, postprandial y urgente, y se puede acompañar de moco y sensación de evacuación incompleta. No debe tener sangre. Casi siempre ocurre durante la jornada laboral y especialmente en horas matutinas. Las características de las deposiciones es útil para descartar malabsorción (esteatorrea) o infecciones intestinales o enfermedad inflamatoria intestinal (rectorragia, hematoquecia).

La constipación, que puede durar días o meses o alternarse con episodios de normalidad o diarrea, casi siempre se expresa como la presencia de heces muy duras, caprinas, asociadas a sensación de evacuación incompleta, distensión rectal, aumento del esfuerzo defecatorio, tiempo de evacuación prolongado y uso crónico de enemas o laxantes.

Con respecto a los signos y síntomas extradigestivos se puede mencionar dispareunia, la dismenorrea, la polaquiuria y el tenesmo vesical, la hipertensión arterial sistémica, la hiperreactividad bronquial y la fibromialgia.

DIAGNÓSTICO

Hasta hace poco su diagnóstico era de exclusión, esta concepción ha cambiado desde la aparición de los diversos «criterios diagnósticos» que buscan una mayor precisión en la categorización de los pacientes y que han hecho de él un «diagnóstico de inclusión».



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924