Cuidados Intensivos ¿Como se debe morir? 2.
Autonomía
Está basado en la libertad de decisión de cada persona y la protección de aquellas personas que estén disminuidas.
El respeto a este principio, llamado “de permiso” por Engelhardt6, hace que, en el sistema sanitario, la autoridad final deba siempre residir en el paciente o, si éste es incompetente, en su representante, que habitualmente es el familiar más próximo.
A diferencia de otras áreas del hospital, en los servicios de medicina intensiva (UCI), con frecuencia no da tiempo a obtener el consentimiento informado ya que hay que actuar con premura, como cuando se intuba a un paciente para acoplarlo a un respirador mecánico.
Si el paciente ha expresado previamente sus deseos rechazando algunos tratamientos de soporte vital, es obligación ética respetarlos7, esta petición previa en nuestro medio es extremadamente infrecuente.
Por el contrario, vale la pena aclarar que no existe obligación alguna de respetar la petición de un tratamiento si el médico lo considera contraindicado.13
El principio de autonomía reconoce a todo hombre, varón o mujer, como ser libre, cuya libertad debe ser respetada y promovida. La autonomía se basa en la dignidad de todos los hombres y mujeres del planeta.
Justicia
Es el principio que busca el equilibrio en la decisión, actuar conforme a derecho y otorgar los beneficios y las cargas a quienes corresponda.
El principio de justicia exige que la distribución de los recursos sanitarios sea equitativa; por esto, administrar recursos ilimitados o incontrolados a pacientes irrecuperables puede limitar el acceso, a otros más necesitados, con lo que se viola dicho principio.
Dado el hecho de que es responsabilidad de las autoridades sanitarias la obligación de justicia, la escasez de recursos no puede constituirse en justificación para fundamentar la decisión de limitar el esfuerzo terapéutico.
Este principio solo se cumple verdaderamente en el socialismo, donde el acceso a los servicios médicos es gratuito y universal sea cual fuere su condición.
CALIDAD DE LA VIDA HUMANA
La salud y la enfermedad son dos palabras que hacen referencia a un todo semántico muy difícil de delimitar.
El concepto de enfermedad suele tener tres connotaciones: la dimensión religiosa, el aspecto científico y la relevancia social.
La relación entre enfermedad y religión es patente incluso en la actualidad en algunas culturas, donde se acompaña de rituales mágico religiosos para alcanzar la curación. En la actualidad el desarrollo científico y la medicina basada en la evidencia han tomado un papel preponderante en la actitud del médico frente a la enfermedad, con todo lo que esto significa de diagnóstico, consulta, visitas, medicamentos, etc.
Las causas sociales (desnutrición, vivienda inadecuadas, falta de acceso a los servicios de salud) y otras implicadas en la enfermedad, son considerados actualmente como factores preponderantes del estado de salud individual y social.
Se puede considerar la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social; no consistente sólo en la ausencia de dolencia o enfermedad.
Hoy en día, este binomio de salud – enfermedad abarca no tan sólo la dimensión biológica, sino también integra los elementos psicológicos y sociales, puesto que tenemos una mentalidad integradora del ser humano como un ser bio-psico-social.
Relación Médico paciente
La relación entre el médico y el enfermo no se limita a un proceso de búsqueda y aporte de ayuda, sino que, en primer término, es la relación entre dos personas. El peligro por parte de los médicos es tratar al enfermo sencillamente como una "enfermedad”, despersonalizándolo, mientras que por parte del paciente el peligro es considerar y esperar del médico soluciones para todo, incluso cuando estas no existen.
En la relación que se establece en el binomio médico-paciente, debe imperar un ambiente de confianza y respeto mutuos, de modo que el paciente se sienta cómodo y confíe en la palabra del médico; pero también el médico tiene la obligación de explicar con sencillez la enfermedad y sus causas al paciente, de modo que este comprenda el alcance y las limitaciones del actuar médico y los procederes que se realicen en aras de curar al enfermo.
Como normas generales podríamos señalar:
1 - Es obligación del médico proporcionar la información necesaria y asequible al paciente, de modo que este la comprenda y pueda tomar decisiones adecuadas; si por razones de salud, deterioro cognoscitivo o estado psicológico no es prudente informar al paciente, entonces se debe informar a los familiares mas allegados, que se tornan los responsables.
2 – Como se dijo antes es obligación del médico respetar la consciencia y la autonomía del paciente.
3 - En caso de que exista conflicto entre la consciencia del médico y la consciencia del paciente, el médico debe respetar la consciencia del paciente, siempre y cuando no actúe en contra del derecho a la vida (por ejemplo, la transfusión de sangre en un individuo que sin ella fallecería).
4 - Es obligación del médico atender a cualquier paciente, aun cuando no esté de acuerdo con la causa que lo ha conducido a la enfermedad.
5 - El paciente tiene la obligación de respetar la consciencia del médico cuando éste considera que un tratamiento concreto es inmoral y hiere la dignidad de las personas.
FINAL DE LA VIDA
Los dos extremos de la vida: el nacer y el morir, ofrecen quizá los problemas más frecuentes y más delicados desde el punto de vista moral.
En cuanto a la etapa final de la vida se presentan algunas cuestiones relevantes:
El deseo de una muerte digna o humana.
El uso/rechazo de medios extraordinarios para prolongar la existencia.
La eutanasia
Desde principios de siglo a hoy, las causas de la muerte han variado notablemente, desviándose de las enfermedades infecciosas a las crónicas no trasmisibles, además el desarrollo tecnológico ha traído consigo un incremento de los traumatismos resultado de la accidentalidad, así mismo las enfermedades terminales como el cáncer se diagnostican y tratan con mayor frecuencia. Como resultado de la mejoría en los sistemas de salud, se ha incrementado la expectativa de vida de la población. La muerte llega hoy más tarde y encuentra a la persona mas deteriorada y como consecuencia del actuar médico, el proceso de morir se alarga.
La muerte también ha cambiado de lugar, se muere en casa mucho menos que en otros tiempos y con mayor frecuencia en Hospitales e instituciones, lejos del entorno habitual en que ha transcurrido la vida del paciente. El camino de la muerte se ve mucho más marcado por la presencia de la técnica.