Cuidados Intensivos ¿Como se debe morir? 3.
Muerte digna
El interés por alcanzar una muerte digna del ser humano representa, de por sí, una conquista moral, una prolongación de la preocupación por una vida digna y humana. Hace falta que la ciencia y el ejercicio de la medicina aún en esfuerzos en aras de lograr que el proceso de la muerte se dignifique acorde a las expectativas y deseos de las personas.
Varios aspectos han sido señalados que creemos son de vital interés:
Reanimación: Se trata en su sentido mas estrecho de recuperar el funcionamiento del corazón después de una parada cardiaca, aunque en cuidados intensivos nos referimos a esta como RCP reanimación cardiopulmonar cerebral, ya que el objetivo final es la recuperación de la capacidad socializadora del individuo, sin ella la reanimación es un fracaso, de aquí que la decisión de reanimar o no a alguien presenta un interés potencial y un dilema ético para todos.
Alivio del dolor: La eliminación del dolor o su alivio es una buena forma de colaborar a un acercamiento a la muerte en mejores condiciones humanas.
Solidaridad: El ser humano es un ser social, necesita de los otros para ser él mismo en la vida, y esta condición se revela igualmente decisiva en la etapa final de su vida. Una muerte solitaria, sin el acompañamiento y ayuda de la sociedad resulta cruel, hecho este debatido en relación con la presencia o no de la familia en el momento de la muerte ,en las unidades de cuidados intensivos.
Ayuda psicológica
Nunca mas necesaria que ante la perspectiva de la muerte. Esta supone prestar atención al enfermo, lo cual implica disponibilidad y escucha, condiciones a veces difíciles de cumplir en las actuales unidades de cuidados intensivos, aunque en muchas ocasiones pude lograrse.
Otras atenciones
Un cierto confort material, espacio suficiente, oportunidades de aislamiento e intimidad son también aspectos que pueden contribuir a que el morir de una persona transcurra en un contexto más acorde con la dignidad humana, lo cual no siempre es posible por razones obvias
Medios extraordinarios: Cualquier ética defiende la obligación de proteger la vida humana y de cuidar la salud, pero ¿hasta donde?
Eutanasia
En la literatura se distingue entre eutanasia y distanasia.
La eutanasia es la práctica que procura la muerte y abrevia una vida para evitar grandes dolores y molestias al paciente a petición del mismo, de sus familiares o por iniciativa de una tercera persona. A pesar de que en determinadas circunstancias la muerte debe aceptarse desde el punto de vista técnico, social y moral, no es aceptable el deseo o precipitación de la misma, lo que lleva implícito en primer lugar la voluntad orientada hacia la muerte y en segundo término la acción que la desencadena.
La distanasia es la práctica que tiende a alejar lo más posible la muerte, prolongando la vida de un enfermo sin posibilidades de recuperación, aunque para ello sea necesario el empleo de recursos valiosos y /o técnicas que pueden provocar daño. Esto no se justifica ni desde el punto de vista científico ni ético. Cabe señalar que al igual que ocurre con la limitación del esfuerzo terapéutico, el solo hecho de ingresar a un paciente con afectación orgánica múltiple que impide su recuperación ya es un tipo de distanasia.
El respeto a la dignidad del enfermo con la aplicación de medidas sencillas con el menor riesgo, costo y molestias posibles, evita el encarnizamiento terapéutico, lo que se denomina adistanasia, que permite una muerte con dignidad, estos pacientes pueden tratarse en hospitalización, cuartos aislados y aún en su domicilio, algo que en estos momentos se esta promoviendo en nuestro sistema de salud.
Encarnizamiento terapéutico
También llamado distanasia, lleva implícito un componente de ensañamiento o crueldad, ocurre cuando el avance científico y tecnológico supera su regulación legal y ética
Las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) se crearon para salvar la vida de pacientes amenazados por enfermedades agudas graves gracias a la concentración de tecnologías de soporte vital y de personal altamente especializado. Dos factores han modificado esta idea original, la necesidad de atender a pacientes con situaciones ya no tan reversibles, debido a la avanzada edad o a enfermedades crónicas subyacentes, y el cambio en el tipo de enfermedades amenazantes. Mientras que inicialmente se atendían traumatismos y arritmias secundarias a infarto de miocardio, actualmente son más frecuentes las sepsis en pacientes inmunodeprimidos y las reagudizaciones de enfermedades crónicas respiratorias y cardíacas.
Es en este contexto que aparece la limitación del esfuerzo terapéutico (LET) en aquellos casos en que, tras intentarlo, se considera que la prolongación de las medidas de soporte vital no conlleva un beneficio real para el paciente, y si pudiera crearse daño, ocasionando lo que antes señalamos como encarnizamiento terapéutico.
En términos generales y como norma básica, se debe dejar claro que “nadie está obligado a utilizar todas las intervenciones médicas actualmente disponibles, sino sólo aquellas que ofrecen una razonable probabilidad de beneficio en términos de preservar y/o recuperar la salud”.
Para efectuar una adecuada evaluación de cuando tomar la decisión de limitar la terapéutica, se hace fundamental una cierta actitud que considere algunos aspectos de gran importancia, como son:
a) Respeto por la dignidad de la persona y compasión, es decir, la habilidad de
empatizar con el sufrimiento ajeno y la voluntad de aliviar al doliente;
b) Actuar con prudencia, entendida esta como la habilidad de tomar decisiones acerca de lo que debe hacerse o evitarse.
c) Nunca puede hacerse de modo unilateral y siempre de consenso y discutida por el comité de ética que corresponda.
En resumen, creemos que debe aplicarse la limitación del esfuerzo terapéutico cuando:
1. La terapéutica atrasa la muerte en vez de prolongar la vida, razón por la cual la certeza del diagnóstico y del pronóstico son vitales a la hora de evaluar cada caso.
2. La relación riesgo / beneficio se desplaza hacia este último. Es por esto que es tan importante la definición de unos y otros.
3. No existen evidencias de recuperación de actividad cerebral útil.
4. Se sabe que la enfermedad de base no es corregible y en conjunto con otros antecedentes hacen suponer que se está ante una encarnizamiento terapéutico.
El porqué de la limitación de los esfuerzos terapéuticos es un tema de discusión actual, queremos tomar como ejemplo del dilema lo planteado y a nuestro juicio también errado en mucho, por el profesor de filosofía Sergio Carbone, quien en un artículo titulado Complejidad y conflictividad de la bioética plantea:
“ La terapia intensiva es un sector sumamente álgido en el tratamiento del enfermo, porque pone claramente de manifiesto la relación ética-tecnología-poder y los conflictos morales encuentran un terreno donde la autonomía, la beneficencia y la justicia quedan en el plano de lo nominal”.