Nuevos retos en la formacion medica
Autor: Almudena Sánchez | Publicado:  16/06/2008 | Formacion en Ciencias de la Salud , Traumatologia | |
Nuevos retos en la formacion medica


Nuevos retos en la formación médica.

 

Almudena Sánchez

 

Desarrollo de negocio. GMV

 

La cirugía de mínima invasión es aquella que se basa en la utilización de vías naturales o mínimos abordajes para introducir el instrumental quirúrgico que permite realizar el procedimiento necesario en diferentes partes del cuerpo. Estos procedimientos comienzan a popularizarse en la década de los 80. Por ejemplo, la colecistectomía laparoscópica se realizaba ya a principios de los 90 en EEUU con un porcentaje superior al 65% frente a la cirugía abierta. Aunque es en el aparato digestivo, donde su adopción es muy amplia, otras especialidades también se benefician de la aplicación de estas innovadoras técnicas diagnósticas y terapéuticas.

En concreto, para Traumatología, la cirugía mínimamente invasiva sobre los espacios anatómicos de las articulaciones se denomina artroscopia.

 

La cirugía artroscópica es una técnica quirúrgica relativamente reciente que ha experimentado un extraordinario auge y es cada vez más empleada. Beneficiados por el perfeccionamiento y la sofisticación de los medios diagnósticos no invasivos (Resonancia Magnética nuclear – RNM, principalmente) y a la mejora constante del instrumental artroscópico, hemos podido asistir a una rápida evolución de este tipo de cirugía desde la realización de las primeras artroscopias meramente diagnósticas a complejos procedimientos quirúrgicos con que poder solucionar numerosos problemas articulares de nuestros pacientes. Dichas técnicas, complementadas con las mejoras habidas en el campo anestésico y analgésico nos permiten realizar hoy ”Cirugía Mínimamente Invasiva”, mejorando tanto el postoperatorio de nuestros pacientes como los resultados quirúrgicos y disminuyendo los costes hospitalarios.

 

Una de las principales problemáticas para la adopción universal y mayoritaria de estas técnicas es la dificultad que plantea el aprendizaje de estos procedimientos. No obstante, son claras sus ventajas fundamentadas en la reducción de la morbilidad postoperatoria y en una reducción de la respuesta fisiológica al trauma quirúrgico. En consecuencia, se reducen las estancias hospitalarias, y por tanto, los costes asociados a cada paciente.

 

Junto al desarrollo de estas nuevas técnicas quirúrgicas, nos encontramos en Europa frente a un marco educativo en evolución. A partir de los 70, los expertos en educación médica comenzaron a recomendar el diseño de los planes de estudios basados en las competencias de aprendizaje requeridos para el ejercicio de las tareas  profesionales de la Medicina.

 

En este sentido, numerosas facultades de Medicina de ámbito nacional e internacional han establecido catálogos de competencias. La determinación de competencias permite identificar indicadores que pueden ser medidos objetivamente. Esto proporciona flexibilidad en la construcción de los planes de estudios, pero también facilita la adopción de métodos de enseñanza/aprendizaje centrados en el estudiante y, sobre todo, sistemas de evaluación adecuados y homogéneos.

 

Es preciso conjugar adecuadamente las vías de aprendizaje tradicionales con la aplicación de nuevas tecnologías para la docencia en mínima invasión. Así, proponemos el empleo de simuladores, más específicamente de simuladores basados en técnicas de Realidad Virtual. Estos constituyen una opción actual como herramienta formativa que se ha extendido en numerosos sectores. La Medicina es otra de las áreas donde el potencial de utilización es impresionante al permitir mejorar, acelerar y sistematizar el complejo proceso de aprendizaje y contribuir, por tanto, a la mejora global y eficiencia del sistema sanitario.

 

La simulación, como nueva tecnología para la docencia, posibilita generar entornos realistas (escenarios anatómicos tridimensionales y virtuales basados en datos reales) que no se deterioran con el uso. Permite realizar un itinerario formativo “personalizado”, es decir, adaptado a las características del individuo). Posibilita la repetición de los ejercicios hasta su ejecución correcta, tanto en su forma como en el tiempo requerido. Tiene la capacidad de almacenar y recuperar fácilmente el historial de aprendizaje, incorporar el conocimiento del experto en la materia a través  de la creación de un conjunto completo de casos de entrenamiento incluyendo potenciales complicaciones y situaciones poco frecuentes y proporciona una evaluación objetiva del ejercicio.

 

retos_formacion_medica/cirugia_minima_invasion

 



De todo lo visto, podríamos pensar que los contenidos formativos de las especialidades médicas tienen que pasar de planteamientos teórico-descriptivos al desarrollo de habilidades prácticas y a la creciente evaluación de dichas competencias. El reto del siglo XXI va a ser conseguir la capacitación práctica objetiva, con planteamientos pedagógicos armonizados. El estamento tecnológico está en la obligación de construir las herramientas para la formación práctica que permitan alcanzar dicho reto.

 

Al fin y al cabo, el objetivo último de la inversión en formación médica es la calidad asistencial y, por lo tanto, es una responsabilidad común el que exista una adecuada inversión y por supuesto, un adecuado seguimiento de su efectividad.

 



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924