Contenido de yodo en leche humana y en leche de vaca: ¿una rica fuente mineral?
Autor: Dr. Luis Caballero | Publicado:  4/08/2008 | Pediatria y Neonatologia , Endocrinologia y Nutricion | |
Contenido de yodo en leche humana y en leche de vaca. Rica fuente mineral.3

Un estudio realizado en China, comparó la yoduria obtenida en embarazadas y mujeres lactantes, con la obtenida en escolares de las mismas comunidades. Se encontró valores más bajos en la mediana de yoduria de embarazadas: 50 ug/L y en mujeres lactantes: 40 ug/L, al compararlos con la yoduria en escolares. El contenido de yodo en leche humana tuvo una mediana de 157,5 ug/L en el área rural y de 135,9 ug/L en el área urbana. Concluye el estudio que aunque un efectivo programa de yodación de la sal en China, ha traído suficiencia de este micronutriente en la mayor parte de este país, las embarazadas en algunas áreas permanecen en riesgo de deficiencia y necesitan suplementos. Los investigadores hacen un enfático llamado a otros países y a las agencias internacionales, a prestar mayor atención a la preñez, donde la carencia de yodo tiene sus peores consecuencias. (Yan YQ 2005)

 

La deficiencia de yodo en el periodo del post parto tiene el potencial de afectar el desarrollo neurosicointelectual del neonato. Durante el año 2000, se evaluaron 50 madres y sus niños de Sydney, Australia, determinándose excreción urinaria materna, contenido de yodo en leche humana, hormona estimulante de tiroides (TSH) en neonatos y sus interrelaciones. Con base en la yoduria, 58% de las madres presentaron deficiencia moderada o severa. La mediana del contenido de yodo en leche humana fue de 84 ug/L, con un rango entre 25-234 ug/L. El contenido de yodo en leche humana se correlacionó significativamente con el yodo en orina expresado en microgramos por gramo de creatinina pero no con el yodo urinario expresado en microgramos por litro. Niveles mayores de 5 mU/L de TSH se hallaron en 6% de los neonatos. Los niveles de TSH neonatales se correlacionaron positivamente con altos niveles de yodo en leche materna. Consideran el yodo urinario en madres, expresado en microgramos por gramo de creatinina, como un buen predictor del contenido de yodo en leche materna. Concluyen en la necesidad de mayores estudios para conocer el impacto del contenido de yodo en leche humana en los niveles de TSH neonatales y desarrollo neurosicointelectual. (Chan 2003)

 

Bazrafshan evaluó a 100 madres lactantes de Gorgan, Iran. Se consideró valores menores de 100 ug/L en la orina y menores 50 ug/L en leche materna consistentes con deficiencia de yodo. La presencia de bocio se clasificó acorde a la indicada por la OMS. La mediana de excreción urinaria fue 259 ug/L, con 16% de muestras con valores menores a 100 ug/L. Bocios Grado 1 y 2 se hallaron en 8% de madres con yoduria menor de 100 ug/L. La mediana del contenido de yodo en leche humana fue de 93,5 ug/L, con 19% de las muestras con valores menores de 50 ug/L. Bocio Grado 1 y 2 se presentó en 11% y 8% respectivamente, en madres con valores en la concentración de yodo en leche menores a 50 ug/L. La excreción urinaria de yodo expresad en ug/L se correlacionó significativamente con el contenido de yodo en leche humana expresado en ug/L. Esta correlación señalada no se encontró en la investigación llevada a cabo por Chan en Australia. Concluye Bazrafshan, que las concentraciones de yodo en orina y contenido de yodo en leche humana son suficicientes en Iran, aunque un grupo de infantes se mantienen en riesgo por un bajo aporte de yodo a través de la lactancia materna.

 

El contenido de yodo en leche humana se midió en madres de Teherán, una región yodo suficiente, hallándose una mediana de 148 ug/L, con un rango de 45-750 ug/L. La yoduria de los recién nacidos y de sus madres, no se correlacionó con las pruebas séricas de función tiroidea. (Ordookhani 2007)

 

Etling encontró un promedio de 47 ng/ml en el contenido de yodo en leche humana de 183 muestras tomadas de 23 madres jóvenes. Destacan el progresivo incremento en la concentración de yodo desde el calostro, hasta la leche transicional y leche madura. Estos resultados muestran que la leche materna algunas veces contiene una cantidad de yodo apenas necesaria para elaborar las hormonas tiroideas. Además considera que se debe estar alerta, ante la posibilidad de que madres lactantes excretando más de 50 ug de yodo en la leche por varios consecutivos días, puedan entrar en un balance negativo. (Etling 1986)

 

El contenido de yodo en leche humana de 84 madres sanas de Kano, en Nigeria, presentó un rango que osciló entre 10 y 110 ug/L (promedio 52,88 ± 22,6 ug/L). El contenido de yodo en leche humana mostró un progresivo decrecimiento de 60 ± 19,35 ug/L en el calostro hasta 45 ± 21,21 ug/L en leche madura. (Ayodele 2004)

 

Un caso curioso de hipotiroidismo en un niño pretérmino fue reportado posterior a conocerse resultados normales en la función tiroidea a las dos semanas de edad. La madre estuvo aplicándose gasa mojada con un compuesto yodado en la incisión de la cesárea, resultando un marcado incremento en la concentración de yodo en la leche. El tratamiento con L-tiroxina vía oral, normalizó las pruebas de función tiroidea. (Smith 2006)

 

Alto contenido de yodo y significante cantidad de aminoácidos yodados, pero no de tironinas, ha sido reportado en la leche de varias especies. (Man 1969)

Van Wassenaer, había estudiado la posibilidad de aliviar los valores bajos de T4 y T3 en niños pretérmino, fenómeno conocido como la hipotiroxinemia transitoria del prematuro, a través del contenido de hormonas tiroideas en la leche. Sin embargo encontraron un máximo suplemento de T4 por vía de la leche materna de 0,3 ug/Kg. No hubo diferencias en las hormonas tiroideas plasmáticas entre los niños alimentados con leche materna y los alimentados con fórmula. Esto permite concluir que la cantidad de T4 presente en la leche materna es demasiado baja para cambiar la hipotiroxinemia del pretérmino. (Van Wassenaer 2002)

 

Tabla 1. Contenido de yodo en leche humana

 

País - Mediana o Promedio (µg/L ó ug/Kg) - Referencia - Comentarios

 

Dinamarca - 33,6 - 57 - Nohr, 1994 - Mayor contenido en madres suplementadas

Eslovaquia - 55 - Tajtakova, 1999 - Suplementación recomendada

España - 10 - Ares, 1994 - Madres niños pretérmino

Alemania - 169 ± 88 - Bader, 2005 - Rango: 33-348 ug/L - Contenido 2 veces mayor al encontrado en 1994 en la misma área

Dinamarca - 26 - 53,8 - Laurberg, 2004 - Menor contenido en mujeres lactantes fumadoras

Estados Unidos - 142 - Bruhn, 1983 - Rango: 21-281 ug/Kg

Estados Unidos - 178 - Gushurst, 1984 - Rango: 29-490 ug/L Aporte potencial 4 veces mayor al recomendado en infantes

Estados Unidos - 55,2 - Kirk, 2007 - Presencia común de tiocianato y perclorato, posiblemente reducen el yodo en leche humana

Estados Unidos - 155 - Pearce, 2007 - Rango: 2,7-1968 ug/L. Correlación yodo en leche con yodo urinario expresado en ug/g creatinina; pero no con perclorato en leche u orina. 47% de las muestras no aportan adecuada cantidad de yodo a los bebes

Korea - 2170 - 892 - Moon, 1999 - Elevado contenido, mayor en calostro que en leche madura por consumo de sopa de algas marinas en post-partum

Australia - 84 - Chan, 2003 - Rango: 25-234 ug/L Correlación yodo en leche con yodo en orina expresado en ug/g creatinina

Nueva Zelanda - 22 - Skeaff, 2005 - Yoduria mayor en niños alimentados con fórmulas enriquecidas con yodo

Irán - 93,5 - Bazrafshan, 2005 - Correlación yodo en leche con yodo en orina expresado en ug/L

Irán - 148 - Ordookhani 2007 - Rango: 45-750 ug/L. No correlación entre yoduria recién nacidos y yoduria de sus madres con pruebas séricas función tiroidea

Francia - 47 - Etling, 1986 - Progresivo incremento desde el calostro, leche transicional hasta leche madura

Nigeria - 52,86 ± 22,6 - Ayodele, 2004 - Progresivo decrecimiento desde el calostro hasta leche madura

China - 135,9 - 157.5 - Yan YQ, 2005 - Area urbana: 135,9 ug/L; Area rural: 157,5 ug/L. Yoduria más baja en embarazadas: 50 ug/L y mujeres en lactación: 40 ug/L, comparados con escolares. Recomiendan la suplementación.

 

FUENTE: Datos compilados por Luis Caballero 2008

 

El yodo en la economía de la vaca lechera:

 

Entre 70 y 90% del yodo de la dieta es absorbido en el rumen, retículo y omaso bovino. El abomaso tiene una rata de secreción de yoduro que es 18 veces la rata de absorción. La tiroxina circulante no es secretada en el abomaso pero pasa al intestino delgado a través de la bilis. La mayor cantidad de yoduro secretado en el abomaso, es reabsorbido en el intestino delgado y grueso. La absorción de tiroxina promedia menos del 10%. La glándula tiroides usualmente contiene una cantidad igual a la ingesta diaria; los tejidos extratiroideos concentran solo 0,006-0,04% por unidad de peso. La ingesta normal de yodo es menor a 10 ug/Kg de peso/día, y las pérdidas de yodo promedian 30% de la ingesta a través de las heces, 40% en la orina y 8% a través de la leche. El yodo en la leche está influenciado por la cantidad y forma química del yodo en la dieta, estado de lactación y rendimiento, efectos estacionales, bociógenos y status tiroideo. La vaca secreta menor cantidad de yodo en la leche que la mayoría de otras especies y tiene un eficiente sistema de reciclaje en el tracto gastro-intestinal, el cual conserva el yodo y protege al animal en contra de un bajo yodo dietario. (Miller 1975)

 



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924