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Perfil lipidico en escolares
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Autor: Mariam S. Parra
Publicado: 7/11/2011
 

Objetivo: caracterizar el perfil lipídico en escolares que asisten a la Escuela B.B. Batalla de Bomboná, estado Carabobo en el período Junio-Julio 2008.


Materiales y Métodos:
se realizó un diseño no experimental de campo, descriptivo de corte transversal, constituido por escolares de cuarto, quinto y sexto, grado de 10 a 13 años, antecedentes de enfermedades crónicas no transmisibles.


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Perfil lipídico en escolares de la escuela B.B. Batalla De Bomboná, Bárbula, Municipio Naguanagua, Estado Carabobo. Junio-julio 2008.

Parra, Mariam S.
Rivero, Ana S.
Rosell, Ruth
Seijas, Luisana,
Nuñez, Carmen - Médico pediatra, prof. asistente, dpto. De Salud Mental, Escuela de Salud Pública y Desarrollo Social, Fac. Ccs. De La Salud, Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela.
Zavala, Mireya.

RESUMEN

Objetivo: caracterizar el perfil lipídico en escolares que asisten a la Escuela B.B. Batalla de Bomboná, estado Carabobo en el período Junio-Julio 2008.

Materiales y Métodos: se realizó un diseño no experimental de campo, descriptivo de corte transversal, constituido por escolares de cuarto, quinto y sexto, grado de 10 a 13 años, antecedentes de enfermedades crónicas no transmisibles.

Resultados: 70% de los escolares poseen peso, talla, índice de masa corporal (IMC) y perfil lipídico normal. 52% de hembras y el 64% de varones presentaron un área magra muy baja. La mayoría presentó un área grasa muy alta, predominando el sexo masculino con un 86%.

Conclusiones: Los escolares presentaron valores normales en la evaluación antropométrica y un porcentaje significativo de déficit de reserva proteica y alta reserva grasa. Los niveles de lípidos séricos presentaron pocas alteraciones, teniendo presente que un porcentaje de niños con valores limítrofes presentan modificaciones de composición corporal. No hay diferencia significativa entre los valores de las variables según sexo.

Palabras Clave: perfil lipídico, escolares, enfermedades cardiovasculares.

SUMMARY

Objective: To characterize the lipid profile in students attending the School B.B.Battle of Bomboná, Carabobo State, in the period June-July 2008.

Materials and Methods: a non-experimental field, cross sectional, comprised of school 4th, 5th and 6th grade 10 -13 years, history of chronic non communicable diseases.

Results: 70% of schoolchildren have weight, height, BMI and lipid profile were normal. 52% of females and 64% of men had a very low lean area. Most had avery high fat area, predominantly male with 86%.

Conclusions: The students had normal values in anthropometric assessment and a significant percentage of reservation deficit reserve protein and high fat. Serum lipid levels showed little alteration, bearing in mind that a percentage of children with borderline values show changes in body composition. No significant difference between the values of the variables by sex.

Keywords: lipid profile, school, cardiovascular disease.

INTRODUCCIÓN

La dislipidemia es la alteración en el transporte de los lípidos ocasionado por un aumento en la síntesis o retardo en la degradación de las proteínas plasmáticas (Nishtar, 2002). Está íntimamente relacionada con la Ateroesclerosis, que es causante de enfermedad cardiovascular (una de las principales causas de muerte en el mundo) (Argente y Alvarez, 2005).

Diversas evidencias genéticas, epidemiológicas y de tipo experimental han demostrado que los altos niveles de colesterol juegan un rol importante en el desarrollo de enfermedad coronaria en adultos (Wilson, D' Agostino, Levy, Belanger, Silbershatz, Kannel, 1998) y estos pueden estar presentes en niños y adolescentes (Palermo, 2003).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares constituyen el mayor problema global de salud (Ablam, Acosta, Adrianza, 2005) y, para el año 2006, según cifras del Sistema Integrado de Indicadores Sociales para Venezuela (SISOV), la tasa de mortalidad por enfermedad cardiovascular fue de 92,4 por cada 100.000 habitantes; siendo uno de los principales factores de riesgo las Dislipidemias (Ablam et al. 2005).

El hombre ha logrado a través de la tecnología cierta comodidad, tanto en la forma de obtener el alimento como del desempeño de sus actividades; esto con el fin de buscar un beneficio para su salud, sin embargo paradójicamente ha producido una forma de vida sedentaria, con una dieta promedio alta en grasas saturadas, que tiende a la obesidad, generando una nueva epidemia mundial: las dislipidemias (Argente y Álvarez, 2005).

La demostración que la ateroesclerosis comienza en los niños se obtiene de la revisión de estudios necrópsicos realizados en personas de estos grupos de edad que fallecieron por causa accidental, y en soldados fallecidos en acciones bélicas. En 300 autopsias de soldados muertos en Corea, con una edad media de 22 años, se comprobó que en el 77% de los casos existían signos de alguna lesión ateroesclerótica (Enos, Beyer y Holmes,1955).

Los hábitos alimentarios inadecuados en niños, por si mismos o a través de la interacción con cualquiera de los factores genéticos primarios, pueden contribuir a producir elevaciones moderadas de las cifras de colesterol (Tershakovec y Arder, 2001).

La evolución del proceso ateroesclerótico está influenciada por una serie de factores de riesgo no modificables como son: antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, el sexo y la edad, y otros modificables, como: tabaquismo, hipertensión arterial, obesidad, diabetes, estrés y sedentarismo sobre los cuales se puede y debe ejercer un control en etapas tempranas de la vida. (Álvarez, Cabrera, Puga y Omechevarria, 1995).

El aumento de la concentración de colesterol y triglicéridos en el organismo, tiene una vinculación con el incremento de alteraciones cardiovasculares tales como infarto, accidentes cerebro vasculares, arteriopatía periférica, entre otras (Argente y Álvarez, 2005)

Estas enfermedades a pesar de los avances de la investigación técnica y farmacológica continúan siendo un problema de salud pública mundial, que desde el punto de vista médico tiene como mejor tratamiento una praxis preventiva basada en un diagnóstico precoz que puede obtenerse a partir de un perfil lipídico mínimo o ampliado (Argente y Álvarez, 2005).

Debido a los efectos adversos que tienen las alteraciones de los lípidos sanguíneos desde la niñez sobre el estado de salud, teniendo en cuenta que la hipercolesterolemia es un factor de riesgo modificable y determinante en la enfermedad cardiovascular y que todas las intervenciones que se pueden hacer en etapas tempranas de la vida, ofrecen una oportunidad de prevención. Para la realización del presente estudio surge la siguiente interrogante ¿Estarán los niveles de Colesterol, LDL-c, HDL-c, triglicéridos dentro del rango de normalidad en una población de escolares con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, diabetes, obesidad y bajo nivel socioeconómico?

Se ha señalado que aproximadamente el 50% de los jóvenes ya tienen lesiones tempranas de ateroesclerosis, por ello la preocupación de detectar precozmente e iniciar su prevención y tratamiento (Merino, 2007).

El panel de expertos en niveles de colesterol sanguíneo en niños y adolescentes del Programa de Educación Nacional de Colesterol de Estados Unidos ha recomendado que se realice una determinación de la concentración de Colesterol Total en los niños con antecedentes de elevación de estas cifras (>240 mg/dl) en sus padres (Tershakovec y Rader, 2001).

La American Academy of Pediatrics (AAP), American Heart Association (AHA) y el National Cholesterol Education Program (NCEP) establecen dos estrategias fundamentales a seguir: recomendaciones generales para mantener bajos los niveles de colesterol en los niños y adolescentes e intervención individual en los grupos de alto riesgo para el desarrollo de la enfermedad cardiovascular (Ablam et al, 2005).

Entre las recomendaciones está el monitoreo de los niveles de colesterol en los niños pertenecientes a familias con alto riesgo cardiovascular o que presenten algún factor de riesgo individual, a partir de los dos años de edad por ser medidas de prevención primordial, minimizando el riesgo a desarrollar enfermedades cardiovasculares (Ablam et al, 2005).

Salinas, Márquez, Mendoza y Carrasco (2007), realizaron en el Hospital Universitario de los Andes, Venezuela el estudio “Perfil lipídico en niños de padres con Cardiopatía isquémica precoz” tomando en cuenta antecedentes personales y familiares de factores de riesgo coronario, concluyó que los niños con antecedentes de factores de riesgo coronario, tienen niveles significativamente más elevados de CT, Triglicéridos, LDL-c, ApoB y niveles menores de HDL-c y ApoAI, lo que hace que haya un riesgo mayor para enfermedad cardiaca coronaria en estos niños al mantener estos valores.
 


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En este mismo orden de ideas, entre los años 1998 y 2000, Pérez, Parada y Millán (2002) realizaron un estudio sobre “Perfil lipídico en preescolares, escolares y adolescentes sanos en unidades educativas públicas y privadas” de Puerto La Cruz, Estado Anzoátegui, donde se planteó, para cifras de triglicéridos mayores de 120 mg/dl en hembras, existe un mayor riesgo entre los 5 y 6 años para desarrollar patologías asociadas a trastornos lipídicos y en varones cifras de 115 mg/dl, pero en ellos el riesgo aumenta entre los 10-14 años . Además cuando el cociente LDL/HDL fue mayor de 1,82 para las hembras y de 1,96 para varones, estos últimos presentaron incremento de los valores entre los 10-14 años, lo que conlleva a un mayor riesgo de padecer alteraciones en el perfil lipídico en la segunda y tercera década de la vida.

Diversos estudios (Bunker, Ukoli, Okoro, Olomu, Kriska, Huston, Markovic, Kuller, 1996; Kaplan y Keil ,1993; Winkleby, Cubbin, Ahn y Kraemer, 1999) han identificado al nivel socioeconómico como otro aspecto importante que puede influir en la aparición de factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo. Evidencias epidemiológicas indican que hay asociación inversa con la mortalidad y la morbilidad por enfermedad cardiovascular (Mannios, Dimitriu, Moschonis, Kocaoglu, Sur, Keskin, 2004). Más recientemente, Velásquez, Barón, Solano, Páez, Llovera y Portillo (2006) del Centro de Investigaciones en Nutrición (CEINUT) de la Universidad de Carabobo, Venezuela, evaluaron Perfil Lipídico en preescolares venezolanos según nivel socioeconómico, demostrando que el patrón lipídico observado en los preescolares de nivel socioeconómico bajo es un factor de riesgo para enfermedad cardiovascular.

Estudios actuales como el de Bogalusa (Berenson, Srinivasan, Bao, Newman, Tracy y Wattigney, 1987; Sathalur, Srinivasan, Myers, Berenson, 2002) y el Young Finns Study (MacMahan, Gidding, Viikari, Juonala, Kähönen, Hutri Kähönen, 2007; Raitakari, Juonala y Kahonen, 2003) han demostrado la relación existente entre los niveles de colesterol en la edad pediátrica y la adulta. Los niveles elevados de colesterol total y las lipoproteínas de baja densidad (LDL-c) tienden a mantenerse en un mismo percentil a lo largo del tiempo en un mismo individuo. De aquí surge la preocupación de detectar y tratar precozmente a niños con hipercolesterolemia, dado que si se modifican los factores de riesgo en las fases iniciales de la ateroesclerosis se puede experimentar regresión de la placa pre-ateromatosa o detener el proceso (Merino, 2007). El estudio de Bogalusa (Berenson et al, 1987; Sathalur et al, 2002) también demostró que los hijos de personas con enfermedad de arterias coronarias tienen mayor frecuencia de obesidad, elevados niveles de colesterol, triglicéridos, glucosa sanguínea e insulina. Por otro lado, Romero, Campollo, Celis de la Rosa, Vásquez, Castro y Cruz (2007) estudiaron los “Factores de riesgo de Dislipidemia en niños y adolescentes con obesidad” concluyendo que, la obesidad en niños y adolescentes se asocia a riesgo elevado de presentar dislipidemias sobre todo en las mujeres.

Moura, Mello, Mellin y Bueno (2000) estudiaron el “Perfil lipídico en escolares de Campinas, SP, Brasil”, en escolares de 7-14 años de edad y la prevalencia de hipercolesterolemia, demostrando que esta debe ser considerada como un problema de salud pública en Brasil, por lo que se debe tomar en cuenta la prevención pediátrica de enfermedades cardiovasculares.

Igualmente, Sánchez-Bayle, Sánchez, Asensio, Ruiz, Baeza y Morales (2005) realizaron un “Seguimiento de 5 años del perfil lipídico en los niños”. Estudio “Rivas-Vaciamadrid”. Estudiaron niños entre 6 y 11 años a los cuales se les midió el perfil lipídico y concluyeron que existe una correlación significativa entre estos valores a los 6 y 11 años, siendo el índice aterogénico el que presenta una mejor correlación.

Según el estudio INTERHEART, uno de los nueve factores de riesgo coronario modificables es la dislipidemia, expresada como niveles de lípidos sanguíneos alterados, lo que justifica la determinación del perfil lipídico en los escolares de la Escuela B.B. Batalla de Bomboná e investigar alteraciones del perfil lipídico con el fin de informar los riesgos y prevenir enfermedades cardiovasculares.

Los niveles alterados de lípidos séricos en la infancia tienden a persistir en la adolescencia y en la adultez. En este sentido se recomienda la realización del perfil lipídico desde la infancia (etapa escolar y adolescencia) ya que el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares puede revertirse con más facilidad en esta época de la vida (Ablam et al, 2005). Diversas evidencias científicas señalan que la ateroesclerosis es un proceso que comienza en la infancia. La presencia de altas concentraciones plasmáticas de colesterol total (CT), triglicéridos (TG), lipoproteínas de baja densidad (LDL-C), lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL-C) y una baja concentración de lipoproteínas de alta densidad (HDL-C); muchas veces desde la niñez, se correlacionan con la magnitud de las lesiones en adolescentes y adultos jóvenes (Carneiro, Bosch e Izquierdo, 2001; El-Hazmi y Warsy 2001; National Cholesterol Education Program, 1991). El valor del colesterol total por sí solo no permite realizar predicciones sobre el desarrollo de procesos ateroescleróticos; sin embargo, el análisis de las relaciones de riesgo (CT/HDL-C y LDL-C/HDL-C), da una visión más clara del riesgo de enfermedad cardiovascular. A mayor valor de la relación, mayor es el riesgo de desarrollar enfermedad ateroesclerótica (Gutiérrez-Fisac, 1998). Los cocientes CT/HDL-C y LDL-C/HDL-C son potentes predictores del riesgo coronario, más que el CT, HDL o LDL en forma individual (Pintó y Rosb, 2000).

METODOLOGÍA

Se trata de un estudio de diseño no experimental, de campo, nivel descriptivo y corte transversal que se llevó a cabo en escolares de 4to, 5to y 6to grado de la “Escuela B.B. Batalla de Bomboná” entre los meses de Junio-Julio de 2008. La población la conformaron todos los escolares de 4to, 5to y 6to grado, con una muestra poblacional intencional, conformada por 45 escolares que cumplían con los criterios de inclusión (escolares de 10-13 años, con antecedentes familiares de enfermedades crónicas no transmisibles y que firmaran el consentimiento informado). A todos los escolares seleccionados se les realizó una Historia Clínica Nutricional, para obtener datos sobre antecedentes familiares predisponentes (hipertensión arterial, diabetes mellitus, obesidad y dislipidemias) evaluación antropométrica, estrato socioeconómico y evaluación bioquímica.

TÉCNICAS DE RECOLECCIÓN DE DATOS: Por medio de Cuestionarios: ficha personal, Graffar-Mendez Castellano; Mediciones antropométricas y Mediciones bioquímicas.

RESULTADOS

Se estudiaron 45 escolares, siendo 31 hembras (69%) y 14 varones (31%). La media grupal de edad fue 11,09 +/- 0,99, siendo el rango mayor 10 años con 35% (Tabla 3). De los escolares el 93 % presentó antecedentes familiares de hipertensión arterial, 67% de diabetes mellitus, 40% dislipidemias y 31% obesidad (Tabla 1).

TABLA Nș 1: Frecuencia de antecedentes familiares de los escolares de 4to a 6to grado de la Escuela B.B. Batalla de Bomboná, Naguanagua, Estado Carabobo, periodo escolar 2008-2009 

perfil_lipidico_escolares/antecedentes_personales

En cuanto al nivel socioeconómico según Graffar modificado por Méndez-Castellanos, 40% pertenece a la clase obrera, 29% a la clase media baja, el 22% a la clase pobreza crítica, el 9% a la clase media alta y ninguno pertenece a la clase alta (Tabla 2).

TABLA Nș 2: Nivel socioeconómico según de los escolares de 4to a 6to grado con criterios de inclusión de la Escuela B.B. Batalla de Bomboná, Naguanagua, Estado Carabobo periodo escolar 2008-2009 

perfil_lipidico_escolares/nivel_socioeconomico

Al estudiar niveles de colesterol total, HDL-C, LDL-C, triglicéridos, relación Colesterol/HDL-C y relación LDL-C/HDL-C se evidenció que en ninguna de las variables estudiadas de acuerdo al sexo, hubo diferencias significativas (T student p > 0,05 y Mann-Whitney p > 0,05) (Tabla 3).

Tabla Nș 3: Cuadro resumen de la caracterización de las variables estudiadas por media grupal y de acuerdo al sexo (n=45) (X+DE) de los escolares de 4to a 6to de la Escuela B.B. Batalla de Bomboná, Naguanagua, Estado Carabobo, periodo escolar 2008-2009. 

perfil_lipidico_escolares/caracterizacion_segun_sexo


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Tabla 4. Indicadores Antropométricos de los escolares de cuarto a sexto grado de la Escuela B.B Batalla de Bomboná, Naguanagua, Estado Carabobo, periodo escolar 2008-2009.

perfil_lipidico_escolares/indicadores_antropometricos

En la Tabla 4 se observa que el 52% de la población estudiada presentó valores normales para el indicador nutricional Peso/Talla. Así mismo, 58% de los escolares se encontraron dentro de los límites normales para Talla/Edad. Alrededor de un 40% de los escolares tienen Talla/Edad alta. En cuanto al área magra se encontró que el 10% y el 14 % de niñas y niños respectivamente estaban dentro de los límites normales, predominando área magra muy baja en ambos sexos. En cuanto al área grasa el 24 % se encontraban normal y el 54% muy alta, predominando el sexo masculino (86%). El 74 % presentó índice de masa corporal (IMC) normal.

En la tabla 5 se aprecia que el 68% de los escolares presentaron niveles de colesterol dentro de los rangos normales. Los niveles de LDL-C se encontraron aceptables en el 86%; el 10% de las niñas mostraron niveles limítrofes. El 79% de los escolares se encontraban en la categoría de recomendable para niveles de HDL-C. El 93% de los escolares en estudio mostraron niveles de Triglicéridos en la categoría de aceptables. En cuanto a la relación CT/HDL-C y LDL-C/HDL-C el 100% de los escolares en estudio presentaron una relación adecuada.

Tabla Nș 5: Distribución de los niveles de Colesterol, LDL-c, HDL-c y triglicéridos de los escolares de cuarto a sexto grado de la Escuela B.B. Batalla de Bomboná, Naguanagua, Estado Carabobo, periodo escolar 2008-2009.

perfil_lipidico_escolares/niveles_colesterol_trigliceridos

DISCUSIÓN

El presente estudio describe la frecuencia de presentación de alteraciones del perfil lipídico sérico en un grupo de escolares, con antecedentes familiares y personales. La evaluación de los factores de riesgo cardiovascular en el grupo de escolares estudiado, permitió constatar que 93% presentó antecedentes familiares de Hipertensión arterial, el 67% presentó antecedentes de Diabetes Mellitus, 31% de obesidad y el 40% de dislipidemias. Álvarez y cols., señalan que la evolución del proceso ateroesclerótico está influenciada por una serie de factores de riesgo no modificables: antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, como sexo y edad, y otros modificables, tales como: tabaquismo, hipertensión arterial, obesidad, diabetes, estrés y sedentarismo (Álvarez et al, 1995), sobre los cuales se puede y debe ejercer un control en etapas tempranas de la vida. Los valores encontrados en esta población escolar podrían expresar un aumento en el riesgo de sufrir enfermedades crónicas no transmisibles en la vida adulta, y el cual se incrementaría al no modificar las características en el estilo de vida, particularmente patrones alimentarios. Según el estudio de Bogalusa (Berenson et al, 1987; Sathalur et al, 2002) se demostró que hijos de personas con enfermedad coronaria, obesos, presentan mayores alteraciones del perfil lipídico. Lo cual es importante para su prevención y educar para que no aparezcan o se introduzcan los factores modificadores.

En cuanto al nivel socioeconómico del grupo familiar, se encontró que el 62% pertenecían a los estratos IV y V, que son estratos bajos, lo cual coincide con Mahley, Arslan, Pekcan, Pépin, Agaçdiken y Karaagaoglu (2001) al estudiar el impacto del nivel socio-económico y el estado nutricional sobre las concentraciones plasmáticas de Colesterol y de HDL-c en niños de Turquía; encontrando que los niños de nivel socio-económico bajo presentaron concentraciones séricas más bajas de colesterol y de HDL-c que los niños de alto nivel socio-económico.

En cuanto a la evaluación antropométrica cabe destacar, en relación a los indicadores Peso/Talla, Talla/Edad e índice de masa corporal (IMC) el mayor porcentaje de los niños se encontró dentro del rango normal y en segundo lugar en el rango de exceso y talla alta para la edad. Sin embargo, al evaluar la composición corporal se observó que la mayoría de los escolares presentó área magra muy baja tanto en varones como hembras, aunque predominó en estas últimas. En este trabajo también se evidencia que el mayor porcentaje de niños evaluados se encontraron dentro del rango normal para niveles de colesterol, LDL-c, triglicéridos, y en nivel recomendable para HDL-c, con una relación CT/HDL-c y LDL-c/HDL-c adecuada. Si lo comparamos con el estudio de Romero et al (2007) sobre factores de riesgo de dislipidemias en niños y adolescentes con obesidad, se evidenció que ésta condición se asocia a riesgo elevado de presentar dislipidemias, por lo que pudiéramos plantear que una antropometría normal se acompaña de un perfil lipídico normal y que una antropometría con diagnóstico de obesidad aumenta el riesgo de dislipidemias. Por último no se evidenció en ninguna de las variables estudiadas de acuerdo al sexo, diferencias significativas.

Estudios como el Bogalusa (Berenson, et al, 1987; Sathalur et al, 2002) y el Youg Finns Study (MacMahan et al, 2007; Raitakari et al, 2003) han demostrado la relación que existe entre los niveles de colesterol en la edad pediátrica y en la edad adulta. Estos estudios evidencian que los niveles elevados de colesterol total y las lipoproteínas de baja densidad (LDL-c) tienden a mantenerse en un mismo percentil a lo largo del tiempo en el mismo individuo. De aquí, la preocupación de detectar y tratar precozmente a niños con hipercolesterolemia, dado que si se modifican los factores de riesgo en las fases iniciales de la ateroesclerosis, se pudiera experimentar regresión de la placa pre-ateromatosa, o al menos detener el proceso (Merino, 2007).

Considerando que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en nuestro país, es vital la identificación de los factores de riesgo cardiovascular en edades tempranas de la vida, a fin de promover estilos de vida saludables, que contribuyan a la prevención del desarrollo de la ateroesclerosis desde la infancia.

CONCLUSIONES

Es importante destacar la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles en los antecedentes familiares de los escolares en estudio como factor predisponente para el desarrollo de alteraciones en el perfil lipídico. La población se concentró entre los estratos socioeconómicos más bajos. El hecho de poseer escasos recursos económicos condiciona a un difícil acceso a una dieta balanceada y a su vez, aumento de la cifras de obesidad y desnutrición, lo que favorecería las alteraciones en el perfil lipídico. Por lo general, estos estratos poseen un nivel sociocultural en donde existen conocimientos escasos de temas de salud en relación a ésta temática, lo que ocasiona que no pueda hacerse una prevención adecuada, temprana y eficaz de estas patologías en este grupo etáreo.

En este estudio se evidenció que pueden coincidir variables e indicadores de evaluación nutricional dentro de rangos normales que pueden contrastar con resultados de los indicadores de composición corporal, como el área magra y el área grasa, por lo cual todos deben ser considerados. Se debe tomar en cuenta el perfil lipídico en escolares, así se encuentre en el rango normal en el momento de la evaluación, debido a que en este estudio se encontró un porcentaje de niños en valores limítrofes y con modificaciones de composición corporal que deben seguirse en el tiempo para evaluar si persisten dentro del rango normal, o se alteran. En relación al índice de masa corporal (IMC), la mayoría de los escolares poseen valores normales, enfatizando que el diagnóstico nutricional se hace tomando en cuenta varios indicadores y considerando cada caso de manera individual.


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Hay que destacar la importancia de la realización de programas de educación en salud para la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles, y hacer énfasis en los factores de riesgo que las predisponen, como por ejemplo los programas de escuelas saludables que incluyan elaboración de dietas acorde a requerimientos calóricos y proteicos de esta población en crecimiento. Hay que promover la importancia del control de niño sano en la consulta pediátrica y se recomienda realizar un estudio correlacional de corte longitudinal para estudiar la asociación entre las variables de este estudio.


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