Exploracion de conocimientos sobre lactancia materna a las enfermeras
Autor: Dra. Pilar Almaguer Sabina | Publicado:  15/10/2012 | Ginecologia y Obstetricia , Enfermeria , Pediatria y Neonatologia , Endocrinologia y Nutricion , Articulos | |
Exploracion de conocimientos sobre lactancia materna a las enfermeras .1

Exploración de conocimientos sobre lactancia materna a las enfermeras del área III

Dra. Pilar Maritza Almaguer Sabina. Especialista de Primer y Segundo Grado en Pediatría. Especialista de Segundo Grado en Medicina General Integral. Máster en Atención Integral al niño. Profesor Auxiliar.
Dra. Zeida Bárbara Alejo Cruz. Especialista de Primer en Pediatría. Especialista de Segundo Grado en Medicina General Integral. Máster en Atención Integral al niño. Profesor Auxiliar.
Dra. Carmen Emilia Guerra Cabrera. Especialista de Primer en Pediatría. Especialista de Segundo Grado en Medicina General Integral. Máster en Atención Integral al niño. Profesor Asistente.
Dra. Hivanay Francisca Martínez López. Especialista Medicina General Integral. Máster en Atención Integral al niño. Profesor Instructor.
Dr. José Manuel Varela Benítez Especialista de Primer Grado en Ginecología y Obstetricia. Profesor Instructor.
Lic. Julieta Lugones Seuret. Msc en Nuevas tecnologías para la educación Profesor Asistente.

RESUMEN

Desde que existe la humanidad la leche materna ha constituido la fuente principal de alimento para el niño pequeño. Contradictoriamente en los últimos años ha existido alarmante tendencia a la declinación en esta práctica. Para este estudio nos propusimos determinar los conocimientos que sobre lactancia materna tienen nuestras enfermeras. Se realizó un estudio exploratorio, descriptivo y transversal, para medir los conocimientos sobre la lactancia materna, que tienen las enfermeras pertenecientes al policlínico Octavio de la Concepción y de la Pedraja de Cienfuegos el mismo se realizó durante el mes de mayo del año en curso. De un universo de 61 enfermeras activas se evaluaron 37 para un 60,7% lo que constituyó la muestra de estudio.

La herramienta utilizada para la evaluación fue un cuestionario creado al efecto, que había sido previamente validado, el cual contenía los siguientes aspectos: escolaridad y antigüedad de las enfermeras, así como 25 preguntas de marcar con una x, con las opciones sí, no, no sabe, cumpliendo el requisito de ser mutuamente excluyente, cada pregunta tiene un valor de 4 puntos para un total de 100 puntos, para aprobar dicho cuestionario deben responderse correctamente 15 de los cuestionamientos que se hacen, con estándar establecido de aprobado (60%). El cuestionario contiene 2 preguntas que miden duración de la lactancia, 6 miden composición, 4 evalúan importancia y 13 la técnica de lactar. Este cuestionario fue aplicado de forma individual a cada enfermera en su puesto de trabajo.

Los resultados fundamentales fueron: El 75.6% de las enfermeras tienen entre 5 y 20 años de trabajo y predomina la calificación técnica, El 91,9% de las enfermeras aprueba el examen aplicado, pero sólo el 51,3% obtiene calificación superior a 80 puntos, los mejores resultados los obtienen las universitarias y las que tienen entre 10 y 20 años de servicio, el desconocimiento mayor está relacionado con la duración de la lactancia materna.

INTRODUCCIÓN


La leche materna es el alimento más completo para el bebé durante sus primeros seis meses de vida, ya que contiene nutrientes específicos que son bien digeridos y asimilados por el aparato digestivo, aún inmaduro del recién nacido. Sus características particulares y su composición especial en las diferentes etapas de vida, la hacen un alimento insustituible.

Desde tiempos inmemoriales, la práctica del amamantamiento se menciona como la única e ideal para la alimentación de los bebés humanos. Se puede señalar que la supervivencia de la raza humana ha dependido de dos actos biológicos fundamentales, el coito fértil y el amamantamiento. (1)

La leche segregada por las glándulas mamarias de la madre constituye el primer alimento que recibe el recién nacido y es el medio previsto por la naturaleza para que este se adapte a las condiciones nutritivas nuevas impuestas por la vida extrauterina. (2)

La lactancia materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo, desde el punto de vista nutricional le ofrece todo lo que el niño necesita para crecer y desarrollarse y algo que la distingue de las demás tipos de leche es que va modificando su composición de acuerdo a las necesidades y madurez del niño; desde el punto de vista inmunológico ofrece protección contra enfermedades importantes y frecuentes como las infecciones respiratorias agudas y las diarreicas y previene enfermedades para las cuales aún no existen vacunas; es por todos conocidos el valor afectivo y la solidez de los lazos madre e hijo que se establecen durante la lactancia. Existen sólidas bases científicas que demuestran que la lactancia materna es beneficiosa para el niño, para la madre y para la sociedad, en todos los países del mundo. (2, 3)

El estado de salud y de nutrición de las madres y los niños están íntimamente relacionados. Para mejorar la alimentación del lactante y del niño pequeño hay que empezar asegurando el buen estado de salud y nutrición de las mujeres, por derecho propio, en todas las fases de la vida. Los niños tienen derecho a recibir una nutrición adecuada y a acceder a alimentos inocuos y nutritivos. Por todas estas razones y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la ¬
vida del niño y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más. (4)

La leche de mujer está adaptada a la fisiología del lactante. Desde el punto de vista nutricional y digestivo va cambiando en su composición y se ajusta a las características fisiológicas del bebé, incluso varía en la misma mamada, ya que al principio es más rica en hidratos de carbono y al final en grasas, lo que regula la función digestiva del niño. Su baja concentración en sodio es un elemento favorable para evitar en el futuro la aparición de hipertensión arterial y afecciones renales. Está constituida por 80% de agua, lo que garantiza la demanda de líquidos necesaria durante el periodo de amamantamiento, aun en climas secos y calurosos. (1, 2,4, 5)

Una de sus cualidades más preciadas es la gran cantidad de componentes inmunológicos, tanto humorales como celulares que conforman su función protectora contra virus, bacterias y parásitos.

La leche que la madre brinda a su hijo es una solución azucarada, salina y proteínica que contiene una emulsión de glóbulos grasos. Su composición varía desde el periodo anterior al nacimiento hasta diferentes etapas después del parto.

Durante el último trimestre del embarazo, las glándulas mamarias segregan un líquido muy salino y rico en proteínas, y con posterioridad al parto se conocen tres etapas diferentes.

En los tres primeros días después del nacimiento, la mama segrega hasta 100 ml de un líquido de color amarillo, por su alto contenido de vitamina A entre otras vitaminas liposolubles, viscoso, muy abundante en proteínas de alto valor biológico, llamado calostro. Tiene casi tres veces más proteínas que la leche definitiva, muchas de las cuales conforman gran cantidad de células vivas y anticuerpos de la madre. Estas altas concentraciones de anticuerpos o inmunoglobulinas como la del tipo A y la lactoferrina, junto a células especiales como los linfocitos y los macrófagos, protegen al recién nacido de las agresiones hasta que sea capaz de desarrollar sus propias defensas. El calostro es relativamente pobre en grasas y en lactosa, que es el azúcar de la leche, pues en estos primeros días el bebé no necesita mucha energía. Por otra parte, en esta etapa inicial contiene mayor cantidad de sales que sirven como laxantes para facilitar la limpieza de los intestinos del recién nacido. La cantidad producida en esta primera fase, aunque menor que en las restantes, es la necesaria y suficiente para el bebé, por lo que este fenómeno no debe interpretarse erróneamente ni dar lugar a un injustificado destete. (1, 4, 6,7)

Entre el cuarto y el décimo día después del parto se produce la leche de transición, en cantidades que pueden llegar hasta medio litro al día. En ella disminuyen las proteínas (inmunoglobulinas) y las vitaminas liposolubles, por lo que toma un aspecto más blanquecino; aumentan las vitaminas hidrosolubles, las grasas y la lactosa, pues ya el bebé necesita nuevas fuerzas.

Antes del mes de nacido aparece la leche definitiva de color blanco y de sabor dulce porque es más rica en lactosa. Esta leche madura tiene la proporción adecuada de agua y de todos los nutrientes que necesita el lactante para alimentarse sin añadir nada más. Aunque su cantidad varía de una mujer a otra, sin que esto afecte el crecimiento normal de sus respectivos hijos, puede llegar hasta 800 ml en el día, casi un litro.

La cantidad de leche que produce una madre sana, debidamente estimulada es suficiente para el bebé, lo que se comprueba al valorar los progresos del niño, en especial su crecimiento y ganancia de peso, en los controles periódicos que realizan el médico y la enfermera de la familia.

La calidad de la leche se mantiene estable, pues el organismo de la madre la garantiza, aun a expensas de sus propias reservas si fuera necesario. Resultó interesante, que a pesar de la falta de alimentos y del mal estado nutricional de las madres en los campos de concentración nazis, durante la segunda guerra mundial, los bebés que podían alimentarse del pecho materno se mantenían eutróficos. Actualmente en las poblaciones con déficit de alimentos, los lactantes se protegen de la desnutrición al menos durante los primeros meses de vida a expensas de las madres (4)

Ver: Ventajas de la lactancia materna




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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924