Revision bibliografica. Vulvovaginitis y enfermedades inflamatorias pelvicas en edades pediatricas. Cuidados de enfermeria
Autor: Lic. Niuris Gongora Ruiz | Publicado:  16/10/2012 | Ginecologia y Obstetricia , Enfermeria , Pediatria y Neonatologia , Articulos | |
Vulvovaginitis y enfermedades inflamatorias pelvicas edades pediatricas. Cuidados enfermeria .2

Por otra parte, son favorecedores predisponentes a infecciones los cambios en el pH de la vagina por desbalance entre lacto bacilos y micro flora, permitiendo la predominancia de gérmenes patógenos, también se ve afectada la flora vaginal por acción de antibióticos, duchas, secreción alcalina durante la menstruación, jabones alcalinos, diabetes mal controlada, uso de anticonceptivos orales, actividad sexual excesiva o contra natura, en algunos caso alergia a condón, uso de ropa de nailon o lycra muy ajustada y mal hábito higiénico.

La infección vaginal o síndrome de flujo vaginal es un proceso infeccioso de la vagina caracterizado por uno o más de los siguientes síntomas: flujo, prurito vulvar, ardor, irritación, disuria, dispareunia y fetidez vaginal, determinados por la invasión y multiplicación de cualquier microorganismo en la vagina y como resultado de un desbalance ambiental en el ecosistema vaginal.

En la adolescencia existen otras causas de vulvovaginitis descritas y más aun si se encuentran sexualmente activas por ejemplo:

La vulvovaginitis causada por el parásito Trichomonas vaginalis (un protozoario) que a diferencia de los otros tipos de vulvovaginitis, se transmite a través de infección sexual. Síntomas característicos son secreción vaginal de aspecto verdoso o amarillento con un olor desagradable, comezón intensa, ardor y enrojecimiento de los genitales y dolor durante el coito.

La vaginitis o vaginosis bacteriana por bacterias como Gardnerella vaginalis. Suele producir una secreción vaginal blanca o grisácea, con mal olor (se suele decir que huele a pescado) No suele haber dolor con el coito. Como factores de riesgo se conocen: Tener nuevos o múltiples compañeros sexuales, el uso de dispositivo intrauterino, la edad temprana en el inicio de las relaciones sexuales y las duchas vaginales. La vaginosis bacteriana tiene importancia por su relación con complicaciones infecciosas importantes en el embarazo, el puerperio y por su gran asociación con la enfermedad inflamatoria pélvica.

La vulvovaginitis por hongos, conocida también como candidiasis o moniliasis que constituye flora normal de la vagina pero el crecimiento excesivo cándida albicans puede ocasionar una vulvovaginitis aunque también, existen otras levaduras como Candida glabrata. Los síntomas más frecuentes son secreción vaginal lechosa espesa o con grumos y comezón o ardor a veces muy intenso, molestias al orinar y lesiones vulvares de aspecto rojizo.

Es importante en este periodo de la vida donde la adolescente se inicia en las relaciones sexuales orientarla acerca de las causas esta afección y de las medidas que debe cumplir para su protección como: Mantener relaciones de pareja estable, uso de preservativo, consultar al médico del área de salud si presenta alguno de los signos y síntomas antes mencionados para que reciba tratamiento oportuno además que, cumplir las normas higiénico sanitarias ante descritas en el cuidado de los genitales.

Las infecciones vulvovaginales en la adolescencia tienen estrecha relación con la enfermedad inflamatoria pélvica aguda (EIPA) la cual ha ido aumentando su frecuencia en las consultas de urgencia de los hospitales pediátricos así como ha aumentado la hospitalización para recibir tratamiento médico y/o quirúrgico es por ello es de suma importancia preparar tanto al personal médico como de enfermería en los cuidados que se deben brindar en esta afección.

La enfermedad inflamatoria pélvica aguda (EIPA) se define como un síndrome asociado al ascenso de microorganismos desde la vagina o el cuello uterino hasta el endometrio, trompas de Falopio y estructuras contiguas. (7) Esta entidad puede aparecer en cualquier momento de la vida reproductiva de la mujer, pero es mucho más alto el riesgo de aparición durante la adolescencia aceptándose que en las menores de 20 años este llega a ser tres veces mayor que en el grupo de 25 a 29 años.

Esta afección y sus complicaciones son causa de más de 2.5 millones de consultas y más de 150.000 procedimientos quirúrgicos en los Estados Unidos , siendo las salpingitis agudas la responsable del 5 al 20% de hospitalizaciones en los servicios de ginecología en pacientes menores de 25 años de edad .

La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) es una seria consecuencia médica y económica de las infecciones de transmisión sexual en mujeres jóvenes .El riesgo de contraer la enfermedad en adolescentes sexualmente activas entre 15 y 19 años es de 1 por cada 8 adolescentes, en contraste con el riesgo de jóvenes de 24 años que es de 1 por cada 80.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las adolescentes sexualmente activas tienen tres veces más el riesgo de desarrollar la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).

Factores favorecedores de riesgos en la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) se mencionan.
Factores anatómicos en su epitelio columnar endocervical: existe una ectopia cervical que produce una gran área cubierta por epitelio columnar e escamo-columnar que es más susceptible a la infección por chlamydia trachomatis.
Mujer joven y soltera con varios compañeros sexuales.
Fase preovulatoria del ciclo menstrual en la que los estrógenos alcanzan su más alto nivel y el moco cervical tiene más filancia.
La menstruación pues la sangre constituye un medio de cultivo para algunos gérmenes potenciado por la mala manipulación de las almohadillas sanitarias y su cambio infrecuente.
Procederes invasivos del aparato genital como abortos provocados u otros procederes como inserción de DIU.
La inmadurez del sistema inmune en el aparato genital que incrementa la susceptibilidad de la infección ascendente.
El uso de anticonceptivos orales (ACO), altera el moco cervical y el tejido endometrial, al igual que os anticonceptivos de barrera.

No está bien claro esta teoría de los anticonceptivos orales y la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), si bien su acción sobre el moco cervical es protectora, en algunos estudios se ha encontrado que los estrógenos y la progesterona facilitan el crecimiento, sobrevida y ascenso de la infección por Chlamydia trachomatis (CT).

El canal endocervical y el moco cervical presentan la mejor barrera protectora para el endometrio y trayecto genital superior contra infección por la flora vaginal. La infección por Chlamydia trachomatis (CT) y Neisseria Gonorrhoeae (NG) lesiona el canal endocervical alterando esta barrera protectora, permitiendo así la infección ascendente. El ascenso de microorganismos ocurre también por pérdida de los mecanismos de depuración de las células epiteliales ciliadas tubáricas y uterinas, el daño del epitelio endocervical permite la invasión.

Tiene una gran variedad de formas clínicas, que van desde las infecciones silentes o asintomáticas, hasta las fases agudas de la enfermedad (anexitis, ooforitis, abscesos pelvianos, pelvi-peritonitis, salpingitis, salpingooforitis, y absceso tubo-ovárico que cursan con diferentes grados de intensidad de los síntomas y signos.

La secuencia cronológica de la EPI puede presentarse en tres etapas: una fase temprana generalmente monomicrobiana causada por microorganismos de transmisión sexual; más tarde se establece la fase polimicrobiana en la que se asocian microorganismos endógenos y en la tercera etapa predomina la flora anaerobia.

Existen distintas clasificaciones según autor.

Algunos criterios agrupan la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) según evolución:

Agudas.
Crónicas.
Recurrentes.

Clasificación según los hallazgos clínicos:

Grado I: No complicada, sin masa (salpingitis, limitada a trompas y ovarios). Con o sin signos de irritación peritoneal.
Grado II: Complicada (masa o absceso involucrando trompas y/o ovarios). Con o sin signos de irritación peritoneal.
Grado III o severa: Diseminada a estructuras extrapélvicas (absceso tubo-ovárico roto o pelviperitonitis) o con respuesta sistémica.
Estadio IV: Rotura de absceso.

De acuerdo con hallazgos laparoscópicos o quirúrgicos se ha propuesto otra clasificación de la enfermedad:



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924