Nivel de conocimientos sobre salud sexual y reproductiva en las adolescentes
Autor: Dra. Mayumi Hernández Díaz | Publicado:  12/11/2012 | Articulos , Medicina Familiar y Atencion Primaria , Sexualidad – Sexología | |
Nivel de conocimientos sobre salud sexual y reproductiva en las adolescentes .4

 Los adolescentes son niños con cuerpo e ínfulas de adulto.
 Son promiscuos sexuales.
 Los intercambios sexuales entre adolescentes son prematuros y afectan su desarrollo.
 Las relaciones coitales están bien para el varón pero no para la muchacha.
 Los juegos sexuales entre adolescentes de igual sexo expresan tendencias homosexuales permanentes e insuperables.
 Los adolescentes son incapaces de autorregular responsablemente su vida sexual.
 Los grupos de adolescentes solo sirven para despertar en ellos ideas y comportamientos conflictivos e inapropiados.
 Los padres deben controlar y dirigir rigurosamente las conductas sexuales de los adolescentes, especialmente las de las muchachas.

Estos son apenas unos pocos ejemplos de la inmensa lista de preconceptos erróneos que albergan los adultos con respecto a la sexualidad de los adolescentes, y sobre la base de los cuales suelen organizar sus influencias educativas. De esta forma se convierten aún sin proponérselo y a pesar de sus mejores intenciones, en la fuente de muchos de los conflictos y dificultades, de los trastornos que ellos pueden padecer en estas edades. (43)

En el II seminario colombiano “Sexualidad en la adolescencia”. Se evaluó con más objetividad la sexualidad de nuestros adolescentes, según cifras establecidas, aproximadamente el 25% de la población mundial y el 10% de la cubana se ubican en las edades enmarcadas en la adolescencia y han adquirido la capacidad reproductiva. Capacidad que suele ser mal manejada por muchos de ellos, en tanto por lo general, no se les ha preparado para ser capaces de hacer un adecuado ejercicio de sus nuevas potencialidades sexuales, sin correr riesgos innecesarios. (7)

La OMS y otros organismos internacionales brindan datos elocuentes sobre el crecimiento de los y las adolescentes en muchos países del mundo, y la presencia de trastornos como: los embarazos, la maternidad y paternidad temprana, la nupcialidad o las uniones consensuales sin la requerida madurez, los abortos, las relaciones cóitales prematuras, las infecciones de transmisión sexual y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida(SIDA); sin que podamos olvidar las consecuencias más o menos graves que para ellos y ellas, su familia y su contexto social implican estos fenómenos negativos. (23)

La prevención y tratamiento de estos y otros trastornos sólo es posible a través de un efectivo proceso de educación y orientación que prepare a los y las adolescentes para gozar del derecho indiscutible de vivir y experimentar su sexualidad de manera plena y responsable, enriqueciendo así su personalidad y toda su existencia individual y social.

No olvidemos que la sexualidad, al igual que toda esfera de la personalidad, tiene un carácter individual, singular, indispensable de tomar en consideración a la hora de organizar su formación y desarrollo. (26)

Los adolescentes llegan a ser fértiles aproximadamente 6 ó 7 años antes de ser maduros emocionalmente y crecen en una cultura donde los compañeros, la televisión, el cine y la música transmiten mensajes manifiestos a propósito de las relaciones sexuales que son muy comunes y aceptados. Plantean algunos autores que la mayoría de las personas de todo el mundo tienen su primera experiencia sexual que puede tener repercusiones para toda la vida en su salud sexual y reproductiva antes de 20 años. (44)

Actualmente se reconoce que los problemas de salud sexual y reproductiva en adolescentes, se vinculan con la propensión a iniciarse cada vez más prematuramente en la vida sexual, la desprotección, la promiscuidad y la baja percepción de los riesgos que ello entraña. (45)

En Cuba como resultante del desarrollo social y las políticas de salud, los adolescentes disfrutan de derechos a educación sexual, planificación familiar y acceso universal a servicios, incluida asesoría, información y comunicación en reproducción humana y sexualidad. (26) Sin embargo es innegable que un número considerable de adolescentes carecen aún de comportamientos sexuales y reproductivos responsables, en lo que juega un papel importante la familia, el grupo de pares y la sociedad. (45,46) La insuficiente educación sexual y las influencias grupales, entre otros factores, se traducen en anticipación de la actividad sexual, lo que adicionado a la ignorancia, en materia de anticoncepción y medidas de prevención de enfermedades adquiridas por vía sexual, incrementa los riesgos. (26) La disminución en la edad de la menarquía y eyacularquía, se señalan también como propiciadores de la precocidad en la vida sexual. (47) Así el factor biológico anticipa el apetito sexual. (48)

La motivación por el otro sexo, se traduce en decisiones no siempre responsables, por inexperiencia y desinformación. (49) El despertar de la sexualidad arrastra a las relaciones íntimas, que en el caso de Cuba se estima el promedio por debajo de los 18 años. (50)

Las conductas irresponsables ante la sexualidad por los pares, es probablemente el principal factor de riesgo de iniciación entre adolescentes.

La educación sexual debe brindar a la adolescencia herramientas útiles para autoevaluar riesgos, que enfaticen el aplazamiento de la vida sexual. (51)

I.4. Embarazo.

Se denomina gestación, embarazo o gravidez (del latín gravitas) al período que transcurre entre la implantación en el útero del óvulo fecundado y el momento del parto. Comprende todos los procesos fisiológicos de crecimiento y desarrollo del feto en el interior del útero materno, así como los significativos cambios fisiológicos, metabólicos e incluso morfológicos que se producen en la mujer encaminados a proteger, nutrir y permitir el desarrollo del feto, como la interrupción de los ciclos menstruales, o el aumento del tamaño de las mamas para preparar la lactancia. (52)

I.4.1 Embarazo en la adolescencia.

Se define como embarazo en la adolescencia aquella gestación que tiene lugar durante la etapa de la adolescencia, o lo que es igual, en mujeres menores de 20 años con independencia de la edad ginecológica. El embarazo irrumpe en la vida de las adolescentes en momentos en que todavía no alcanzan la madurez física y mental, a veces en circunstancias adversas como son las carencias nutricionales u otras enfermedades y en un medio familiar generalmente poco receptivo para aceptarlo y protegerlo. (53)

El embarazo adolescente corresponde en la actualidad a uno de los seis criterios (dimensión sociodemográfica) que integran el Índice de Prioridad Social, índice que permite la focalización prioritaria de recursos en los diferentes territorios. De todo lo anteriormente expuesto se desprende la interrelación del embarazo en la adolescencia con otras problemáticas de orden sociocultural y en este sentido su enfrentamiento constituye un factor sinérgico que potencia la resolución de diversos problemas y fenómenos presentes en la sociedad actual.

Dentro de los factores de riesgo descritos del embarazo en la adolescencia se encuentran los biológicos: aumento de la morbimortalidad materno-perinatal. Médicos del embarazo: trastornos digestivos, metrorragias, abortos espontáneos, anemia, infecciones urinarias, amenaza de parto pretérmino, hipertensión arterial gravídica, parto pretérmino y bajo peso al nacer, presentaciones fetales distócicas, desproporciones céfalo pélvicas, trabajo de parto prolongado. Psicosociales: ambivalencia afectiva por el neonato, atención prenatal deficiente, abandono escolar, situación económica desfavorable, estado de soledad, sobrecarga familiar, limitación de la oportunidad educacional, se compromete la posibilidad de autosuficiencia económica, desarrollo cultural frustrado de la pareja, comenzar a trabajar sin la debida preparación cultural, interrupción de los estudios y de la preparación técnica y profesional, ir al matrimonio sin una debida madurez condenado muchas veces al fracaso, vivir en condiciones de franca promiscuidad y hacinamiento, sentimiento de frustración por no poder realizar tareas propias de su edad. Para la familia: se altera la dinámica familiar, búsqueda indirecta de soluciones, falta de preparación para asumir la nueva situación, situaciones económicas desfavorables, actitud de rechazo a la adolescente, su pareja y al embarazo. Para el hijo: aumenta la morbilidad neonatal, inadecuado desarrollo psicosocial, insuficiente aprovechamiento escolar, mayor número de accidentes en el hogar, malnutrición, maltrato, paternidad inadecuada, mortalidad incrementada, para el recién nacido: alto índice de bajo peso al nacer. (54, 55)

Los riesgos del embarazo en la adolescencia se incrementan en los países en vías de desarrollo. En reciente publicación se señala que entre el 20% y el 46% de las mujeres, en la mayoría de un grupo seleccionado de países en vías de desarrollo, tienen su primer hijo antes de los 18 años de edad y al llegar a los 20 años ya del 30% al 67% ha tenido su primer parto. (43)

Con respecto a las enfermedades relacionadas con el embarazo, las adolescentes sufren más complicaciones que la mujer adulta, tales como: toxemia, eclampsia, anemia, partos pretérminos, recién nacidos de bajo peso, traumas obstétricos, riesgo elevado de muerte en el transcurso del primer año de vida, imposibilidad para continuar los estudios, riesgo nutricional, pues se añaden a las necesidades normales de su crecimiento, las del feto que engendra.

Las adolescentes tienen el doble de probabilidad de morir en relación con el parto. Los niños nacidos de mujeres menores de 20 años tienen 1½ más riesgo de morir antes de su primer año de vida que los niños nacidos de madres con edades entre 20 a 29 años. La inmadurez física coloca a la madre adolescente en mayor riesgo para la morbilidad y la mortalidad. (56)



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