El proyecto de vida y la Enfermeria. Tendencia antropologica, historica, filosofica, epistemica
Autor: Carlos A. Peña R. | Publicado:  13/11/2012 | Enfermeria , Articulos | |
El proyecto de vida y la Enfermeria. Tendencia antropologica, historica, filosofica, epistemica .2

El área espiritual comprende la forma en que proyectamos nuestra vida interior, valores, ideales, creencias religiosas y la forma en que manifestamos nuestra religiosidad. El área material, son los bienes materiales y físicos que deseamos lograr en un futuro, los cuales pueden ser uno de los motivos por los cuales trabajamos y nos esforzamos, tales como, una casa, automóvil, ropa, calzado, viajes, diversiones, dinero. El área física, se refiere a lo que queremos lograr con nuestro bienestar físico y personal, como lo es la salud y hacer ejercicio.

Si nos detenemos a reflexionar, cada una de estas áreas, podemos vernos reflejados en sus dimensiones y contexto, siendo un conjunto de posibilidades a las cuales iremos dando orden y reorden, forma, ubicación, según nuestros logros, exigencias y necesidades. Como profesional de la Enfermería que somos, hemos venido previendo, asumiendo, descubriendo, y logrando cada una de ellas a lo largo de la vida. Sin duda alguna, ese proyecto de vida, se vive replanteando, readjudicando de acuerdo a los alcances obtenidos en determinados momentos y circunstancias.

Ganancias de plantearse un proyecto de vida.

En tal sentido, Patiño (4) establece que un proyecto de vida persigue: Lograr independencia y autonomía total como persona, forjar una filosofía propia de la vida, conocerse a sí mismo, jerarquizar necesidades y establecer prioridades en su vida, conocer habilidades innatas y desarrollar otras, lograr la autodisciplina y el autoaprendizaje, lograr un equilibrio entre la vida familiar, personal, laboral y social, adquisición de un estatus y una posición socioeconómica estable, renovación constante y logro de nuevos objetivos, mantener un espíritu de superación, lograr una auto-imagen integral y equilibrada de la persona y sus diversos roles. También quisiera considerar como base referencial la teoría del modelo del ritmo de la perspectiva de vida, de Fitzpatrick citado por Marriner (5), quien menciona que es un modelo evolutivo que sugiere que el proceso de desarrollo humano se caracteriza por unos ritmos, la persona se considera como un sistema holístico y rítmico, que puede describirse óptimamente en función de patrones de temporalidad, moción, consciencia y percepción.

El proyecto de vida

En atención a estas citas y reflexiones de apertura sobre el proyecto de vida, podríamos aproximarnos a una definición al respecto, a título personal diría que es “la posición de la persona sobre lo que desea ver realizado a través de sus capacidades transpersonales, subjetivas y objetivas, a fin de sentirse feliz, pleno y exitoso ante la vida”. Por consiguiente, el proyecto de vida, es un camino para alcanzar la meta, es el plan que una persona se traza a fin de conseguir un objetivo, el proyecto de vida da coherencia a la vida de una persona en sus diversas facetas y marca un determinado estilo, en el obrar, en las relaciones, en el modo de ver la vida. (6)

El proyecto de vida y la profesión de Enfermería

Entonces, hablar del proyecto de vida implica muchas vertientes contextuales y situacionales, por tanto, ampliaría o desvirtuaría la intención temática del presente artículo, y por ende, la inquietud que atañe al mismo, que no es más que ese posicionamiento de la Enfermería como proyecto de vida para las personas que deciden por ella. Cuántas veces en la vida de estudios de pre grado y profesional nos hemos enfrentado a elementos teóricos que parecieran ser claves, rigurosos y necesarios, como la identidad profesional, la vocación, el sentido del servicio, el autoconcepto, el auto-reconocimiento de la disciplina, el perfil que se requiere para ser una enfermera(o) y otros elementos más.

Pero, más allá de estos planteamientos académicos, éticos, institucionales, profesionales ¿qué hay?, quiénes en realidad se identifican con la Enfermería a: edades tempranas, por referencias sociales, históricas, por modelamientos, cuántas personas realmente por circunstancias imprevistas, por presión familiar, y que por algunas de estas situaciones han hecho vida en esta digna profesión convirtiéndose en excelentes enfermeras (os).

La Enfermería hoy día, es una profesión, en tal sentido, Colliere (7) expresa que actualmente se considera como profesión a un grupo de personas que han conseguido un título, un estatus, a través de una formación, para ejercer una actividad como fin. Y estas personas reconocen pertenecer a un mismo conjunto, formar parte de un mismo grupo, pero se pregunta ¿qué relación las une? será ¿por lo que hacen? ó ¿por una misma formación que se basa, generalmente, en una misma ideología, con objeto de ejercer una actividad que supuestamente tiene algunas características comunes, si no algún interés común?

Para ella, en la Enfermería, pareciera que el grupo de pertenencia profesional se crea mucho más por la formación que por la naturaleza de su actividad y que esta formación muestra en sí misma, desde su principio una ideología común. En este sentido, la Enfermería siempre ha asegurado ser una profesión y ha negado ser un oficio. Tiene los cimientos de una profesión mucho antes del movimiento de profesionalización. Recordando como interpretadores de la historia, que esa evolución en el tiempo de la Enfermería en el mundo, si se quiere, se ha venido presentando históricamente como una actividad ligada al ser humano, que proporciona ayuda a las personas enfermas, y que ese cuidado del enfermo antes de la era cristiana era asumido por las mujeres en sus hogares, y que, posteriormente fueron organizados por las órdenes monacales y hospitales de la iglesia. Y ese cambio de perspectiva se presenta con el trabajo de Florence Nightingale por allá en la guerra de Crimea, a través, de sus investigaciones sobre los enfermos, logrando que a la Enfermería se empezara a considerar como una profesión respetable, y que le es necesario un conocimiento para poder intervenir en la salud y la enfermedad, así lo manifiesta Kozier (8).

Algunos cambios históricos de la Enfermería como profesión

Entonces, esa modernización de la Enfermería, ha pasado por diferentes etapas en su proceso de profesionalización, llegando a fortalecerse como una disciplina que demanda su formación a nivel superior y Universitaria. Como consecuencia de estos cambios surgieron las primeras escuelas de Enfermería para la formación de licenciadas (os) en Enfermería, y sus respectivas ofertas de estudios de cuarto y quinto nivel: especialidades, maestrías, doctorados, post doctorados, y otros. Al revisar parte de la historia contemporánea, encontramos que para 1909 la Universidad de Minnesota creó un programa de Enfermería de tres años dentro de la Facultad de Medicina, y durante los años siguientes el patrón más frecuente en las universidades consistía en un curso académico y profesional combinado de cuatro o cinco años de duración, obteniéndose un diploma de Enfermería y un título de licenciatura en ciencias.

En tanto los estudios de Enfermería eran independientes en facultades de ciencias liberales y en hospitales y que hoy día este sistema se por innovador. Y la primera escuela universitaria independiente, con su propio decano, financiamiento, y sus estudiantes se abrió en Yale University en 1923 así lo refieren Dock y Stewart (9). En 1929 se solicitaba un título de licenciatura para ser admitido. Aunque se crearon verdaderas escuelas universitarias en Western Reserve University (1923), University of Chicago (1925) y Vanderbilt University (1930). Los médicos de la época se pronunciaron desfavorablemente argumentando que la inteligencia y el conocimiento profundo de la teoría eran innecesario y podrían resultar perjudiciales para la futura enfermera Kalisch y Kalisch (10), fuerte, egoísta y en sintonía con ese pensamiento positivista del momento.

En la mente de las personas la educación en Enfermería se siguió asociando con el diploma conferido por las escuelas de los hospitales y el número de enfermeras que se graduaban en programas a nivel de licenciaturas continuó siendo pequeño del total de graduaciones, situación muy a tono con la de muchas partes, y en especial Venezuela, con las enfermeras profesionales y los bachilleres asistenciales, y que ha costado trabajo, cambiar esa perspectiva social de concebir a Enfermería como una ciencia formal y por ende una profesión y disciplina. El crecimiento y desarrollo real de la educación de Enfermería a nivel de licenciatura se produjo a partir de 1950, incrementándose después de 1967 gracias a la evolución de la Enfermería como disciplina científica. El informe Brown (11) y el estudio Bridgman (12), las normas de acreditación formuladas por la liga nacional de Enfermería (NLN) y las subvenciones federales destinadas a incrementar el número de enfermeras que podían aspirar a una educación superior, contribuyeron al crecimiento del sector licenciatura de la educación de Enfermería.

En fin, el documento de posición de la Asociación Americana de Enfermería (ANA)13 y la aceptación de los colegios tecnológicos de enseñanza superior por parte de la sociedad son dos elementos que han ayudado a acelerar la desaparición de las escuelas que confieren diplomas. De tal manera, que considerar a la Enfermería como una disciplina, se centra en que la enfermera (o) tiene una finalidad práctica, un cuerpo de conocimientos específicos, un sistema de valores y hace uso del método científico para investigar, por tanto requiere de espacios académico para su aprendizaje y enseñanza. Diríamos que no podemos ser profesionales de la Enfermería, sin tener la experiencia práctica que comprende la clínica y la enseñanza.

Es prudente resaltar que una disciplina se define por su relevancia social, por la naturaleza de su servicio y por el área de dominio. Como refieren Leddy y Pepper (14), que en los últimos 25 años, la Enfermería ha avanzado con decisión para convertirse en una disciplina científica, la cual comenzó a crear y a someter a prueba sus propias bases teóricas, a fomentar el desarrollo académico de las personas que la ejercían a nivel profesional y a aplicar su propia teoría a la práctica. Continuamos así, que toda esta nueva posibilidad ilimitada, ha abierto las puertas a temas de intereses personales y colectivos para la intención y consolidación de aspiraciones en la vida, en mujeres y hombres, nuevas tendencias existenciales en lo que respecta el proyecto de vida, un resurgir social, un contexto cognitivo y práctico formal en el campo de la salud, una nueva realidad pandimensional de la Enfermería, que está trayendo como consecuencia positiva, un volumen de adolescentes de ambos géneros (muy notable en varones), que consideran la Enfermería en sus opciones de carrera universitaria, sea cual fuese su razón o motivación inicial y que cada día va en crecimiento, pese a que la realidad actual es otra, donde existe un déficit de profesionales de la Enfermería a escala nacional e internacional magnificando una crisis en el sector salud público y privado.



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924