Caracterizacion de pacientes con parasitismo intestinal de la escuela rural
Autor: MSc. Lic. Dayami Guerra Villarpanda  | Publicado:  28/11/2012 | Pediatria y Neonatologia , Medicina Familiar y Atencion Primaria , Gastroenterologia , Articulos | |
Caracterizacion de pacientes con parasitismo intestinal de la escuela rural .4

Los efectos del parasitismo sobre el huésped dependen de muchos factores: Edad, dieta, factores genéticos y susceptibilidad del huésped; son importantes por ejemplo y evidentemente también lo son el tamaño, número y virulencia de los parásitos, su motilidad, migración y métodos de alimentación, así como en el órgano en la cual viven los parásitos son de gran importancia. (50) Los parásitos pueden también contribuir a avitaminosis del huésped, dificultando la reabsorción de vitaminas. Dibothriocephalus latus por ejemplo, se absorbería casi la mitad de una dosis oral de vitamina B12 en el intestino humano. (50)

La prevención de cualquier enfermedad infecciosa exige que se interrumpa su ciclo de transmisión. Las enfermedades relacionadas con el agua o con el saneamiento pueden tener ciclos de transmisión complejos o diversos. Cuando se trata de ciclos complejos, puede producirse un ciclo evolutivo en uno o dos huéspedes intermediarios específicos antes de que el agente patógeno llegue a ser infeccioso para el ser humano. (41,50)

Para evitar por completo las enfermedades parasitarias será preciso proceder a intervenciones múltiples. La higiene personal tiene asimismo, gran importancia en la lucha contra los gérmenes, parásitos, las infecciones cutáneas y los piojos. Evidentemente un buen sistema de abastecimiento de agua, aumenta en gran medida las posibilidades de mantener una higiene personal y doméstica satisfactoria. Como los gérmenes responsables de la mayor parte de las enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento se encuentra en las heces o en la orina de personas infectadas, es de fundamental importancia la evacuación correcta de las excretas. (51)

En general los microorganismos patógenos causan principalmente cuadros de gastroenteritis y el 50% de estos casos se deben al consumo de agua contaminada por heces tanto humanas como de animales y se atribuyen a microorganismos específicos o toxinas generadas por ellos. En EEUU, los protozoos parásitos podrían ser los responsables de cerca de 7% de las 672 epidemias originadas por el consumo de agua. (49,51)

Entre los protozoarios patógenos, el que con mayor frecuencia afecta la calidad del agua, es la Giardia. En Norte América, es un contaminante común de las aguas superficiales; se han documentado epidemias causadas a través del agua en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y España. Entre 1986 y 1988, se registraron 25 brotes de giardiasis en los Estados Unidos, en algunos de ellos como principales factores de riesgo se demostraron los sistemas de abasto de agua contaminados con aguas residuales domésticas, y en otros casos la contaminación por heces de animales. (51)

Las especies más prevalentes en diversas partes del orbe son el Áscaris lumbricoides, Entamoeba coli, Trichuris trichiura, Blastocystis hominis, Endolimax nana, Giardia lamblia, sin embargo el Hymenolepis nana, la Iodamoeba butschlii, el Complejo Entamoeba histolytica/ Entamoeba dispar, el Strongyloides stercoralis, y los Ancylostomídeos han sido reportadas como las menos prevalentes. Las parasitosis son más frecuentes en las poblaciones rurales por factores asociados a la pobreza, escaso saneamiento ambiental y falta de servicios higiénicos. (47)

Las enteroparasitosis pueden transcurrir durante largo tiempo asintomáticas sin diagnosticar, pero también pueden llegar a provocar severos cuadros digestivos.

El comportamiento humano tiene gran importancia en la transmisión de las infecciones intestinales por parásitos, por lo tanto el éxito de las medidas de control que se implementen dependerá en gran medida de la modificación que se obtenga de los hábitos en el sentido de promover la salud y no contribuir a deteriorarla. (51,52)

La parasitosis intestinal puede ocurrir en todas las personas y en cualquier lugar sin importar raza, estado económico, o situación geográfica; pero la frecuencia y el tipo de parásito pueden variar de una región a otra. (53)

La población infantil ha sido tradicionalmente la más susceptible de este fenómeno, siendo ella donde se reportan los mayores índices y donde más consecuencias desfavorables se producen. Se ha observado que aquellos niños poliparasitados tienen un ritmo de crecimiento inferior y su estado nutricional es deficitario. Este grupo de enfermedades afecta principalmente el desarrollo físico y mental de los niños que son los más vulnerables.

El daño que produce el parasitismo intestinal se manifiesta mediante síntomas y signos inespecíficos que en ocasiones disminuyen la capacidad potencial, intelectual y laboral; condicionando a la vez el terreno para que se añadan otras enfermedades que puedan provocar daños mayores y la muerte. (54)

La sintomatología que los parásitos ocasionan depende fundamentalmente del tipo de parásito, grado de infestación, y el estado de las defensas generales e inmunológicas del paciente. Los síntomas pueden variar desde pequeñas molestias hasta cuadros clínicos graves, en ocasiones fatales. (44)

Si estos síntomas no son tratados a tiempo se presentan complicaciones tales como: neumopatías funcionales y orgánicas, hepatomegalia por hepatitis reactiva, abscesos, cirrosis, colecistitis o íctero, abdomen agudo por perforación y obstrucción, miocardiopatías y/ o insuficiencia cardiaca, meningitis y abscesos cerebrales; entre otras. (55)

El desarrollo de nuevos recursos terapéuticos en general, y en específico la síntesis de fármacos antihelmínticos, eficaces en dosis única y con pocas reacciones colaterales, ha llevado al establecimiento de programas de control para las parasitosis intestinales en muchos países. Sin embargo, a pesar de eso las tasas de prevalencia en la población infantil en todo el orbe, no han cambiado mucho en las últimas décadas. (48, 54)

La compleja situación que representa el parasitismo intestinal y su estrecha relación inversa con las condiciones socioeconómicas de la población, plantea una difícil solución al problema, por cuanto está demostrado que la quimioterapia por sí sola no puede resolverlo, es necesario para el éxito de esta lucha que se brinde el saneamiento del medio y las mejoras de las condiciones socioeconómicas de la población, la atención que estos merecen, de manera que sea factible de modificar los hábitos y costumbres que favorecen el mantenimiento de la transmisión. (55)

El efecto del cambio cultural y la degradación ambiental en la prevalencia de infecciones parasitarias ha sido estudiado en poblaciones indígenas americanas.

Fitton, (47) sostuvo que los procesos de colonización y de explotación de los recursos naturales han contribuido a la progresiva aculturación de poblaciones indígenas de Ecuador.

Esta situación, unida al sedentarismo y la deficiente atención de la salud, favoreció la transmisión de infecciones parasitarias en esas poblaciones. Por otra parte, también las infecciones parasitarias causan o agravan la malnutrición y provocan un retraso en el crecimiento de los individuos infectados.

Desde un punto de vista ecoepidemiológico, la contaminación del suelo y el agua, las prácticas de defecación, los patrones de higiene y el hacinamiento representan los factores que más influyen sobre la prevalencia de las parasitosis intestinales. La predisposición de los seres humanos a las infecciones helmínticas intestinales ha sido bien descrita. Según Anderson, Haswell-Elkins Morales y Núñez referenciados por Núñez y colaboradores 56, señalan que en las comunidades humanas existen unos pocos individuos que albergan las cargas helmínticas más elevadas, por lo que constituyen un grupo de suma importancia debido a su papel como contaminadores del ambiente. A estos individuos los definen tres características fundamentales: constituyen una pequeña fracción dentro de la población estudiada, son los máximos exponentes de la morbilidad en la comunidad, y se reinfectan después de tratamiento pero alcanzando una alta carga parasitaria.

Las infecciones y enfermedades parasitarias constituyen un importante problema de salud en la mayoría de los países Latinoamericanos, y un cuarto de la población mundial según estimados de la Organización Mundial de la Salud, por su frecuencia, por los problemas diagnósticos y terapéuticos que plantean y en ocasiones, por su gravedad. (57)

Los parásitos intestinales ocupan un lugar de importancia sanitaria dentro de las enfermedades gastrointestinales de origen infeccioso que se produce en países de economías emergentes.

Si bien, la mayoría de los parásitos pueden o no manifestar síntomas, los mismos deben ser valorados entre las causas que provocan diarrea y desnutrición. 58 Además se estima que sin tener en cuenta la malaria, las helmintiasis son responsables de más de 40% de las enfermedades tropicales y causan 39 millones de años de vida perdidos por incapacidad, en el mundo cada año.



Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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