Protocolo de cuidados para pacientes con alteraciones sensoperceptivas
Autor: Lic. Omaira Ramírez | Publicado:  19/05/2011 | Enfermeria , Psiquiatria , Articulos | |
Protocolo de cuidados para pacientes con alteraciones sensoperceptivas .2

Desde el punto de vista de la calidad de las percepciones, las alteraciones sensoperceptivas se clasifican en: ilusiones, alucinaciones y pseudoalucinaciones. Aunque sin base en la realidad, la percepción no surge de un estímulo periférico presente, las alucinaciones constituyen una parte innegable de la vida mental del paciente considerándose éstas como productos mentales que surgen del interior y por eso no se relaciona con ningún estímulo externo, además de ello poseen una certeza idiosincrática que sin embargo pueden no alcanzar la vividez que habitualmente se asocia a las impresiones que derivan del mundo exterior; existen dos tipos de alucinaciones que son: las alucinaciones verdaderas y las seudoalucinaciones o alucinaciones psíquicas. Por lo antes expuesto debemos diferenciar bien las ilusiones de las alucinaciones, siendo las ilusiones una percepción real pero distorsionada del ambiente y que el mismo paciente es capaz de rectificar y las alucinaciones son percepciones sin estímulo real.

Las ilusiones forman parte de la actividad funcional mental del ser humano, de su imaginación y creatividad, y está sujeto a su condición de vida, a lo que sueña, quiere o necesita.

En otro orden de ideas se mencionan las seudoalucinaciones o alucinaciones psíquicas que son las localizadas por el paciente en su propio pensamiento, es decir, que le faltan atributos completos de la percepción de los sentidos, como un estímulo externo, entre ellos: voces, visiones, contactos, o fenómenos impuestos, y le son totalmente extraños. El enfermo declara oír una “voz sin sonido”, sin exterioridad; es una voz, según su forma de expresarse, “telepática”, “mnemotécnica”, una “transmisión de pensamiento”, “una voz de alma a alma”, como si “me hablaran dentro de la cabeza”.

En lo descrito anteriormente se pueden distinguir: las seudoalucinaciones verbales, donde el sujeto oye su propio pensamiento, pero para él se trata de voces interiores, de “murmullos intrapsíquicos”, de “eco del pensamiento” o de la lectura, e incluso de la voz de alguien presente (por ejemplo el cónyuge), oídas siempre en su propio pensamiento o espacio imaginario.

A su vez estas seudoalucinaciones se dividen en seudoalucinaciones psicomotrices verbales representadas por el lenguaje del interior y extraídas por Séglas de las alucinaciones psíquicas, sea que nazcan de la misma articulación de las palabras denominadas alucinaciones verbales motrices completas o que acompañen a la reciente formulación de palabras en el pensamiento; según Séglas se pueden distinguir tres grados: a) Cuando el enfermo tiene la sensación de que los movimientos articulatorios le son impuestos. b) Cuando el enfermo esboza los movimientos de la palabra con sus labios y lengua. c) Cuando el enfermo puede tener conciencia de hablar sin quererlo o de que obedece a una voluntad ajena a la suya.

Por último tenemos, las seudoalucinaciones psíquicas visuales, como representaciones mentales en forma de ensueños o de escenas, donde el enfermo puede ver con los ojos cerrados, letras, palabras, frases y otras veces se trata de ideas o de contenidos de la conciencia. El alucinado tiene la experiencia de vivir escenas imaginarias, visiones interiores, recuerdos sobre los cuales no tiene poder de evocación. No tiene actitud de contemplación ni de escucha, sino que por el contrario, concentra su atención y se abstrae.

Por todo lo anteriormente señalado los cuidados de pacientes con alteraciones sensoperceptivas se basan en el establecimiento de una eficaz relación enfermera(o)-paciente, derivando una correcta y exitosa recogida de datos para proporcionar cuidados terapéuticos.

Basado en la relación enfermera(o)-paciente lo cual comprende una etapa inicial fundamental para el conocimiento y asistencia del mismo se desarrolló el proceso interpersonal como la base de la enfermería psicodinámica describiendo cuatro fases comprendidas en: Orientación donde el individuo tiene una necesidad insatisfecha y precisa ayuda profesional. Identificación del paciente con aquel que puede ayudarle. Explotación en la cual el paciente intenta obtener todo lo que se le ofrece a través de la relación. Resolución, aquí los antiguos objetivos van siendo desplazados por nuevos objetivos y el paciente se libera de su identificación con el enfermero. (2)

Dentro de este proceso surgen diversos papeles de enfermería que describen a la enfermera como una persona capaz de comprender su propia conducta y así poder ayudar a otras personas a conocer sus dificultades por lo tanto, la enfermera psiquiátrica debe: Presentarse ante el paciente con su nombre y apellido, demostrando interés y preocupación al hablarle, asumiendo así el papel de extraño, donde el enfermo es tratado con la cortesía normal y sin prejuicios de ninguna índole.

Tratarle con interés, consideración y respeto, esto a la larga proporciona un efecto notable resultando beneficioso, aunque en el presente pareciera que el paciente no se da cuenta de lo que está sucediendo. Interrumpirle el patrón de alucinaciones del enfermo, centrando los intereses de éste en la realidad, disminuir los estímulos externos como golpes en las puertas, gritos o conversaciones, no se debe reforzar las creencias del paciente conversando con voces que no existen ya que puede llegar a creer que las alucinaciones son parte de la realidad, la comunicación con éste debe ser en forma verbal en términos concretos y precisos evitando la gesticulación. En la ejecución de estas acciones la enfermera(o) asume el papel de asesor y de conductor; el de asesor porque la enfermera(o) está respondiendo a las necesidades del paciente y lo ayuda a comprender lo que ocurre en la realidad, y el de conductor se evidencia porque las mismas necesidades son satisfechas a través de una relación de cooperación participación.

Animarle a que tenga contacto con personas reales y que interactúe con las mismas, también debe estimularlo a que desempeñe actividades brindándole la posibilidad de ejecutar actividades fáciles y con cumplimiento real como: tejidos, bordados, manualidades, jardinería, cocina, etc. También es importante mantener conversaciones sobre temas sencillos, fáciles y actuales fomentándole respuestas reales, cumpliendo así con el papel de persona a quien recurrir y el papel de docente. Establecerle medidas para evitar que se dañe así mismo, a los objetos o a los demás, supervisándole pero sin estar tan cerca de él para evitar desconfianza y molestia, también se deben buscar datos que indiquen que el paciente está alucinando, entre ellos: intentos de escuchar sin motivo, mutismo, facies fuera del contexto real como: tristes, alegres, hostiles etc. Proporcionarle orientaciones continuas de modo que, disminuya su miedo, la ansiedad o la agitación, fomentando una relación de confianza, explicarle cuando haya un cambio inesperado, como un traslado para evitar que se angustie, estar alerta en búsqueda de signos de miedo, ansiedad o agitación sin que el paciente se sienta acorralado, y así, poder intervenir oportunamente evitando que se lesione así mismo a otros o dañe objetos. Otra forma de disminuir estos sentimientos es permitiéndole que los exprese bien sea en forma personal o en pequeños grupos, la enfermera(o) ayuda al enfermo a que reconozca y logre estrategias para verbalizar y aliviar dichos sentimientos.

Por todo este contexto y salvo a la necesidad de garantizar una atención especializada y oportuna, es de gran importancia que el profesional de enfermería cuente con una guía fundamentada para su actuación. De ello, parte que, los protocolos de cuidados enfermeros son de gran relevancia ya que representan una recopilación específica de fuentes bibliográficas para la práctica profesional, sirven como fuente de apoyo para la planificación y ejecución de los cuidados, pues orientan al Enfermero(a) a brindar una atención específica y especializada garantizando la calidad de atención.

Un protocolo de cuidado es una guía de atención escrita, organizada en el proceso de atención de enfermería, que presenta problemas reales frecuentes, potenciales y probables de acuerdo a la patología común o más frecuente del servicio (3).

Además de dirigir una práctica fundamentada, los protocolos de cuidados representan un documento legal, ya que son presentados como una guía de acciones estándares que contribuyen a satisfacer las necesidades del paciente respaldando sus derechos, siendo beneficiarios de una atención personalizada, respaldada legalmente por la constitución del país donde se elabora, la ley de ejercicio profesional, y el código deontológico de enfermería, entre otros.

Materiales y métodos.

La investigación que aquí se presenta es de tipo Descriptiva, Proyectiva, Experimental y de Campo, se describe una problemática y se plantea un proyecto factible el cual consiste en la elaboración de una propuesta. La población la conforman 42 enfermeras correspondiendo al 100% de las enfermeras que laboran en el hospital psiquiátrico “Dr. José Ortega Duran” en los diferentes turnos de trabajo y servicios. La muestra estuvo conformada por 21 enfermeras que corresponde al 50% de la población en total. El instrumento utilizado fue un cuestionario de observación de conducta estructurado en dos partes, la primera referente a los datos demográficos y la segunda a la conducta observada que consta de 32 ítems. La validación del instrumento fue dada por expertos en el área de enfermería psiquiátrica, y en relación al índice de confiabilidad se determino a través del coeficiente Alfa de Cronbach arrojando como resultado 0.77 lo que indica que cada vez más que apliquemos el mismo instrumento a un grupo de personas en un 77% se obtendrán los mismos resultados.

Análisis y discusión de los resultados

En este capítulo se presentan el análisis e interpretación de los resultados de la investigación, así como también las conclusiones Para la presentación de los resultados y el análisis de los datos estadísticos se utilizaron los cuadros de distribución de frecuencia absoluta y relativa; el análisis e interpretación de los cuadros y gráficos se realizan simultáneamente con la presentación de los mismos.

Tabla Nº 1: DISTRIBUCION PORCENTUAL DE LAS CONDUCTAS OBSERVADAS EN LOS PROFESIONALES DE ENFERMERÍA REFERIDO A LA INTERRELACIÓN ENFERMERA PACIENTE EN LA EJECUCIÓN DEL PROTOCOLO DE CUIDADO PARA PACIENTES CON ALTERACIONES SENSOPERCEPTIVAS - 

protocolo_alteraciones_sensoperceptivas/distribucion_porcentual_conductas

Fuente: Instrumento Aplicado.


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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924