Las funciones ejecutivas y sus trastornos
Autor: Enrique Moraleda | Publicado:  16/02/2012 | Psicologia , Neurologia , Articulos | |
Las funciones ejecutivas y sus trastornos .1

Las funciones ejecutivas y sus trastornos.

Enrique Moraleda. Servicio de Evaluación y Rehabilitación Neuropsicológica. Universidad de Huelva.

Modesto Romero. Servicio de Evaluación y Rehabilitación Neuropsicológica. Universidad de Huelva.

María José Cayetano. Servicio de Evaluación y Rehabilitación Neuropsicológica. Universidad de Huelva.


RESUMEN

Las funciones ejecutivas (FFEE) se ocupan de las habilidades de orden superior del cerebro. Incluyen un conjunto de habilidades cognitivas, como la atención, la inhibición de información irrelevante, la memoria de trabajo, la flexibilidad mental, la organización, la anticipación, la inhibición, el control de la conducta, la motivación, la planificación, la toma de decisiones y la autoevaluación de los resultados.

Las funciones ejecutivas constituyen mecanismos que nos permiten resolver situaciones complejas nuevas de una manera eficiente y aceptable para la persona y la sociedad. Hay dos capacidades de las funciones ejecutivas estrechamente relacionadas, pero diferentes: las funciones ejecutivas metacognitivas y las funciones ejecutivas (FFEE) emocionales.

El sustrato anatómico se encuentra en la corteza del lóbulo prefrontal y sus estructuras aferentes y eferentes. Las lesiones en los lóbulos frontales se asocian con alteraciones en las funciones ejecutivas. El síndrome frontal se clasifica en tres síndromes más específicos: síndrome prefrontal dorsolateral, síndrome orbitofrontal y síndrome mediobasal o cingular. Las funciones ejecutivas (FFEE) se ven afectadas en varios trastornos neurológicos y psicopatológicos.

Palabras clave: funciones ejecutivas; lóbulos frontales; Neuropsicología; síndrome disejecutivo.


The Executive Functions and their Disorders

ABSTRACT

The executive functions (EF) deal about the higher-order skills of the brain. EF include a whole of cognitive abilities as attention, inhibition of irrelevant information, working memory, flexibility, support for organization, anticipation, inhibition, control of behavior, motivation, planning, decision making, and self evaluation of the results. Executive functions constitute mechanisms that allow us to resolve novel complex situations in an efficient and acceptable way to the person and the society.
 
There are two closely related but different executive functions abilities: the metacognitive executive functions and the emotional executive functions. The anatomical substrate is at the prefrontal lobe cortex and its afferent and efferent structures. The injuries in frontal lobes are associated with alterations in the executive functions. The frontal syndrome is classified in three more specific syndromes: dorsolateral prefrontal syndrome, orbitofrontal syndrome and mediobasal or cingular syndrome. EF appear abnormal in several neurological and psychopathological conditions.

Keywords: executive functions; dysexecutive syndrome; frontal lobes; Neuropsychology.


INTRODUCCIÓN

El término funciones ejecutivas (FFEE) es la denominación que acuñó Lezak (1) para referirse a un grupo de capacidades que se ven alteradas por lesiones en los lóbulos frontales y que incluyen déficits en la iniciativa, la motivación, la formulación de metas y planes y el autocontrol de la conducta. No obstante, ya Luria (2) había propuesto que las áreas anteriores del cerebro se ocupaban de estas tareas y les otorgaba un papel esencial en la inhibición de estímulos irrelevantes y en la preservación de la conducta programada y orientada a un fin.

Este autor propuso la existencia de tres sistemas funcionales para explicar el trabajo del cerebro. El primer sistema funcional sería el de alerta y motivación y dependería del sistema límbico y la formación reticular, el segundo sistema sería el encargado de la recepción, procesamiento y almacenamiento de la información y se ubicaría en las áreas corticales posteriores, y el tercer sistema se ocuparía de la programación, control y supervisión de la conducta y estaría situado en el área prefrontal. Esta última unidad funcional produciría las capacidades mentales esenciales para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y aceptada socialmente.

CONCEPTO DE FUNCIONES EJECUTIVAS (FFEE)

Muchos autores han aportado diferentes definiciones de las funciones ejecutivas (3-10), y aunque cada uno de ellos se centra en alguno de sus factores, en general, todos están de acuerdo en una serie de características:

• Se encargan de la generación de conductas y metas, incluyendo la anticipación y la selección de los objetivos finales. Esto implica un componente motivacional.
• Realizan la planificación de estrategias dirigidas a lograr el objetivo así como la previsión de los posibles obstáculos y dificultades.
• Incluyen los elementos temporales y espaciales en la organización de la tarea, de modo que son las encargadas de secuenciar las conductas en el orden adecuado.
• Supervisan la ejecución de conductas no automatizadas. Para ello, se encargan de la autorregulación de las conductas, el autocontrol, la dirección de la atención hacia los estímulos relevantes, el control de interferencias y la inhibición de los estímulos irrelevantes. Para ello, es necesario monitorizar tanto la ejecución como la información disponible en cada momento, tarea que requiere la participación de la memoria de trabajo.
• Producen ajustes y modificaciones necesarios para alcanzar la meta mediante la retroalimentación. Se encargan de la necesaria flexibilidad de la conducta, de modo que se puede cambiar de respuesta en función de las demandas del contexto.
• Detectan la consecución o no de la meta propuesta y la necesidad de continuar o finalizar la actividad (reconocimiento del logro).
• Son imprescindibles para el éxito de las conductas novedosas o complejas, sobre todo las que implican la resolución de problemas y el uso de conceptos abstractos.
• Incluyen capacidades emocionales y sociales, tales como la inhibición de impulsos, la moralidad, la adaptación social o la consciencia de sí mismo.

Por lo tanto, desde el punto de vista cognitivo, las funciones ejecutivas son lo que Muñoz-Céspedes y Tirapu consideran “una constelación de capacidades cognitivas implicadas en la resolución de situaciones novedosas, imprevistas o cambiantes” (9).

Estas capacidades asocian cogniciones simples y las asocian orientándolas a la resolución de conductas más complejas (6). No obstante, el concepto también incluye factores más propios de las capacidades sociales y emocionales, tales como la creación o seguimiento de normas éticas y morales o la autoconsciencia (3), por lo tanto, el lóbulo prefrontal se encargaría tanto de capacidades cognitivas como emocionales, e incluso de ambas a la vez en la misma tarea, ya que en muchas ocasiones ambas se solapan. (11,12)

Entre las habilidades cognitivas se encuentran las “funciones ejecutivas metacognitivas”. Estas capacidades son dependientes de las cortezas prefrontal y dorsolateral (13) e incluyen la resolución de problemas, la planificación, la inhibición de respuestas, la elaboración de estrategias, la atención selectiva y la memoria de trabajo.

En ocasiones, las funciones ejecutivas se solapan con otros procesos cognitivos, como la atención o la memoria de trabajo o prospectiva. Para Verdejo y Bechara (14), la diferencia es que aunque las primeras utilizan recursos atencionales y mnésicos, lo hacen para lograr su integración para poder emplear el contexto actual, de manera que se optimice la ejecución de la tarea. De este modo, se trataría de “mecanismos de integración intermodal e intertemporal que permiten proyectar cogniciones y emociones desde el pasado hacia el futuro con objeto de resolver situaciones novedosas y complejas”.

Otra de las funciones de la corteza prefrontal es la estructuración temporal de la conducta (15). Para llevarla a cabo es necesario coordinar tres funciones. Por un lado, hay que recurrir de forma retrospectiva a la memoria a corto plazo, también debemos planificar la conducta de manera prospectiva y, finalmente, es necesario controlar y suprimir las interferencias para lograr realizar la conducta hasta el final.

Los lóbulos prefrontales se encargan también de la coordinación entre la cognición y la emoción. Esta capacidad nos permite dar cumplimiento a nuestras necesidades primarias, cumplir las normas sociales y aplazarlas hasta el momento adecuado. De este modo, las motivaciones con base fisiológica (hambre, sed, sexo, etc.), cuya base neuroanatómica se encuentra ubicada en sustratos límbicos y diencefálicos, sería mediatizada por las áreas prefrontales y ventromediales, lo que da lugar a la conducta propiamente humana y socialmente aceptable. (11, 15)

Finalmente, Kolb y Whishaw (16), aun sin ser partidarios de la denominación funciones ejecutivas, las consideran como sistemas de control que ejecutan diferentes estrategias conductuales como respuesta a señales internas y externas.

ASPECTOS NEUROANATÓMICOS

Tradicionalmente, se ha considerado que la corteza prefrontal es la base anatómica de las funciones ejecutivas, hasta el punto que en algunas ocasiones ambos términos se han utilizado como si fuesen sinónimos. Sin embargo, en la actualidad se considera que la localización de estas capacidades no es tan clara y que su funcionamiento implica la mediación de regiones más posteriores e incluso subcorticales. (17)

La corteza frontal se divide en las siguientes áreas según su función (18):


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