Cancer virasico. Etiopatogenia y tratamiento
Autor: Dr. P. García Férriz | Publicado:  26/03/2012 | Oncologia , Articulos | |
Cancer virasico. Etiopatogenia y tratamiento .1

Cáncer virásico. Etiopatogenia y tratamiento

García Férriz, P.

Índice
Agradecimiento
Resumen. Palabras clave
Cáncer virásico
Comentario
Bibliografía

Agradecimiento

Quizá sea este mi último trabajo de investigación científica. Motivo: la edad se impone. Sólo podría continuar si las circunstancias me lo exigen. Pero es muy difícil encontrar personas de la valía de que es portador el Dr. Alfredo López, cirujano cardiovascular y cofundador y director editorial de PortalesMédicos.com. Mucho he agradecido (y nunca olvidaré) el contenido de su muy atento y reconfortador escrito del 21 de febrero de 2011, con motivo de mi carcinoma de recto. Afortunadamente, mi enfermedad ha desaparecido de forma radical.

Muchas gracias, doctor, por su atentísimo escrito.

A usted va dedicado este difícil y laborioso trabajo de investigación sobre la “Etiopatogenia y tratamiento del cáncer virásico”.

Gracias también a todos los responsables y colaboradores de la revista electrónica PortalesMédicos.com

Pedro García Férriz

Resumen.

Siempre nos hemos manifestado en el sentido de que todos los procesos tumorales tienen el mismo origen: la excitación celular.

El cáncer virásico también tiene su iniciación en una excitabilidad de la membrana celular. Esta patología acontece también en los tumores virásicos que se producen en el pie. Aquí ofrecemos un estudio sobre la etiopatogenia tumoral virásica. El tumor virásico del pie nos ha servido como base y plataforma de lanzamiento para intentar la búsqueda de nuevos elementos conceptuales que puedan justificar su conexión con todos los tumores virásicos de nuestro cuerpo.

Todos los tumores virásicos (eslabones) deben tener, y así lo creemos, una íntima relación entre sí, de tal manera que no exista la menor duda de estar relacionados con la misma cadena (la cadena electrobioquímica). Aquí pretendemos encontrar y demostrar esa relación.

PALABRAS CLAVE: Electricidad, hormonas, excitabilidad de la membrana celular y virus.

Cáncer virásico

Siguiendo la misma línea de investigación sobre todo tipo de cáncer, tratamos de demostrar que existe una gran semejanza entre todos los procesos tumorales, incluidos los producidos por virus. Lo fundamentamos en que sus características son altamente similares desde el punto de vista etiopatológico, aún siendo peculiares en cada uno de ellos por el lugar del tejido en que se originen.

Todos los procesos tumorales tienen su origen partiendo desde una misma causa: la electroquímica. Ya hemos demostrado en otras publicaciones (así lo creemos) cómo se producen todos los tumores no virásicos. Aquí vamos a exponer cómo todos los tumores virásicos tienen una similar etiopatogenia, pero con una notable diferencia: sus respectivas características dependen del órgano o región en donde se inicia el referido proceso tumoral. Y para demostrarlo, vamos a establecer un sencillo estado comparativo entre un tumor producido en el sistema esquelético (voluntario) y otro en el sistema neurovegetativo (involuntario).

En los tumores virásicos del sistema esquelético pondremos como ejemplo a los papilomas plantares del pie. (1,2,3) Estos papilomas son tumores benignos, no expansivos. Se conocen distintas cepas de virus en estos tumores. La papila del pie es muy rica en vasos y nervios; en ella se produce un proceso electrobioquímico en el que intervienen principalmente la electricidad y la acetilcolina (ACh), una hormona que acompaña siempre al sistema nervioso. Junto a la electricidad actúan también los componentes químicos propios de la papila: aminoácidos, proteínas, las mitocondrias y el ATP. (1,2,3)

La propia electricidad y la acetilcolina intervienen como excitantes de la papila. Dichos tumores suelen aparecer con mayor frecuencia en la edad infantil, (1,2,3) y a medida que la edad va avanzando, su formación se reduce ostensiblemente. Estos mismos papilomas (y con idénticas características por pertenecer también al sistema esquelético) aparecen en las manos, pero con menor frecuencia. En esta región, son más propios en la edad adulta, por estar sometidas las papilas a continuos roces. El roce, como se sabe, produce electricidad. La influencia decisiva de las hormonas, junto a la electricidad y los componentes químicos propios de la papila, pueden producir en determinadas circunstancias un proceso electrobioquímico causante de virus.

Por lo tanto, los virus son efectos, como las células malignas de todo proceso tumoral no virásico. Así pues, la causa de todos los efectos de cualquier tipo de neoplasia, incluidos los tumores virásicos, radica en una patología electroquímica. Al afectar al gen celular, esta patología pasa a un nuevo proceso: el electrobioquímico.

Tanto en las papilas como en las células de cualquier tejido, la acetilcolina (ACh) adquiere una función esencial. En ambos sistemas (voluntario e involuntario), esta hormona se libera en los mismos terminales nerviosos. (4) Su enzima, la acetilcolinesterasa, tiene su acción específica.

En los dos tipos de tumores virásicos de ambos sistemas, siempre están presentes los aminoácidos, porque son constituyentes universales de la célula. La glicina y el glutamato son dos de los veinte aminoácidos comunes de las proteínas de todas las células. (4) Todas ellas actúan intensamente en el proceso electrohormonal o electrobioquímico, según en la región donde se produzca un tumor con presencia de virus.

Como vemos, tratamos de demostrar aquí cómo y por qué se producen los referidos virus. En todos los tumores, sin excepción, actúa el ATP, que, al igual que otras pequeñas sustancias, funciona como transmisor químico y como activador del referido proceso electrobioquímico.

Consideramos, pues, que “todos estos elementos químicos y biológicos, junto a la electricidad, son suficientes para que pueda producirse un proceso tumoral en cualquier parte de nuestro organismo”. En la formación de estos dos tipos de tumores que se producen en ambos sistemas, influye de forma decisiva la siguiente diferencia: “En el sistema esquelético impera la actividad eléctrica sobre las acciones químicas, mientras que en el sistema neurovegetativo actúan con mayor actividad y amplitud las actividades químicas sobre la presencia eléctrica”. (5)

Aquí tratamos de confirmar que “todos los procesos tumorales, sin excepción alguna, tienen una misma iniciación: la excitabilidad celular”. Si esto es así (y es lo que pretendemos demostrar), lo que procede es combatir su causa. Pero, ¿cómo? Disminuyendo la intensidad eléctrica. Y esto se consigue restableciendo el equilibrio electroiónico que acontece en la membrana celular.

Pero esto hay que demostrarlo, y lo hacemos con un caso clínico que yo mismo he padecido recientemente. Se me detectó un carcinoma rectal. Se me practica una analítica, que resulta normal. En la colonoscopia se llega hasta el ciego, apreciándose un pequeño pólipo a 40cm del ano, que se extirpa. Entre 8-12cm, proceso neoformativo excrecente que abarca el 50% de la circunferencia, no estenosante. Se hace biopsia. Su diagnóstico es de neoplasia de recto.

Seguidamente, se me aplican 25 sesiones de radioterapia, que se hacen simultáneamente con la quimioterapia. Esta consiste en tomar capecitabina 500mg, que tolero perfectamente. Me niego a ser intervenido quirúrgicamente. Era para mí una gran oportunidad para demostrar que el tratamiento que actualmente se practica en todo el mundo es incompleto.

Mantenemos la creencia de que hay que reducir la intensidad eléctrica y conseguir el restablecimiento electroiónico de la membrana celular. Es imprescindible mantener el equilibrio iónico del cociente o índice de Loeb. En el tratamiento de mi enfermedad lo he practicado y demostrado. El cáncer de recto me ha desaparecido totalmente en menos de 25 días de iniciado el tratamiento con quimioterapia y radioterapia, y llevando una especial y rigurosa alimentación.



Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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