Alzheimer y parasimpatico sacro. Posible curacion
Autor: Dr. P. García Férriz | Publicado:  27/03/2012 | Neurologia , Articulos | |
Alzheimer y parasimpatico sacro. Posible curacion

Alzheimer y parasimpático sacro. Posible curación

García Férriz, P.

Índice
Resumen. Palabras clave
Alzheimer: su posible curación
Parasimpático sacro
Conclusión
Figuras
Bibliografía

Resumen

Son muchos y muy variados los criterios sobre el origen de la enfermedad de ALZHEIMER que a nivel mundial se han dado a conocer. Hemos observado que todos están basados en un enfoque muy similar: mantienen la creencia de que la causa está en el encéfalo, y, más concretamente, en el hipocampo y en el diencéfalo (hipófisis e hipotálamo).

Nosotros partimos de la base de que todo cuanto se produce en la masa encefálica son efectos; pero nunca la causa. La hipófisis y el hipotálamo dejan de ejercer su función endocrina cuando no reciben la necesaria electricidad procedente del parasimpático sacro. En este estudio tratamos de demostrar el porqué es el parasimpático pelviano (sacro) y no el parasimpático craneal. Sólo el parasimpático sacro es el que inerva la central vegetativa (hipófisis, hipotálamo). Al no llegar la electricidad a la hipófisis y al hipotálamo, cesan sus habituales funciones bioquímicas. Un caso similar sucede en el sistema nervioso central (SNC): cuando se produce una hemorragia o trombosis cerebral, sus correspondientes efectos consisten en la pérdida de la corriente electromotriz, y, por tanto, de las energías mecánica y química de las extremidades inferiores; es decir, se produce la paraplejía. Por consiguiente, en las extremidades de estos enfermos nunca se podrá producir proceso tumoral alguno.

Como vemos, la pérdida de la corriente eléctrica produce efectos comparativamente parecidos en el sistema vegetativo y en el sistema nervioso central (SNC). Y comprobamos cómo existe una conexión directa entre el sistema nervioso central y el vegetativo por medio de la central vegetativa.

Palabras clave: Células de Graaf y células de Leydig. Parasimpático sacro, corredor de células nerviosas, tronco encefálico. Diencéfalo e hipocampo.

Alzheimer: su posible curación

A tenor de cuanto hemos escrito y publicado a través de la Revista Electrónica PortalesMédicos.com referente a la enfermedad de Alzheimer, hemos sacado la impresión y conclusión que dicha enfermedad puede ser erradicada definitivamente.

En la referida revista se han publicado tres trabajos científicos en torno al Alzheimer que se titulan “Alzheimer. Etiopatogenia”, “Alzheimer y Cáncer. Nuevas aportaciones” y “Alzheimer. Nuevas aportaciones” (2,3,4).

Se sabe que “el sistema parasimpático pelviano (sacro) asume una función vital en la central vegetativa” (1). Está íntimamente ligado al sistema nervioso central (SNC) (2, 3, 4). La central vegetativa, constituida esencialmente por la hipófisis, el hipotálamo y el tálamo, al no poder recibir corriente electromotriz procedente del parasimpático pelviano, no puede ejercer sus normales y habituales funciones bioquímicas. Sufre atrofiamiento por falta de electricidad. Pero, ¿por qué el parasimpático sacro no conduce electricidad?

Empecemos por decir que el cerebro de las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer no puede nunca padecer de tumor cerebral alguno, precisamente por falta de electricidad. Es el mismo caso que acontece en las extremidades inferiores del parapléjico. Como vemos, se produce un similar proceso patológico en el sistema nervioso central (SNC) y en el vegetativo.

Por lo tanto, el Alzheimer podría curarse totalmente recuperando la corriente eléctrica procedente del parasimpático. Pero, ¿cómo se puede conseguir?

Más adelante exponemos cómo y por qué se produce la enfermedad, así como su posible curación.

Parasimpático sacro

Actualmente no es posible aún practicar el trasplante de ovarios ni de testículos. Pero si el trasplante no es posible, sugerimos una idea basada en la lógica y el sentido común. Nos explicamos:

Como la enfermedad suele aparecer siempre en la edad adulta a partir de los 45 años, aproximadamente, pensamos por deducción que las células normales de los testículos y de los ovarios han sufrido (a veces prematuramente) una disfunción. Pero, ¿por qué? sugerimos que dicha patología pudiera ser atribuida a otra disfunción de las células de Graaf y de Leydig (ovario y testículos, respectivamente). Sea cual fuere su origen, no podemos aportar más información desde el punto de vista clínico. Así pues, aquí, la investigación de laboratorio es la única que puede aportar un definitivo diagnóstico, como al final exponemos.

Hemos mencionado al parasimpático sacro como causante inicial de la enfermedad de Alzheimer porque de él depende la actividad electrobioquímica (endocrina) que se realiza en la mencionada central vegetativa. El parasimpático craneal no asume responsabilidad alguna en la patología del Alzheimer.

Nos basamos en la neuroanatomía y neurofisiología del nervio vago X par del parasimpático craneal. Este nervio, que es el más importante por su extensión (1), tiene su origen en el bulbo raquídeo y sus ramas terminales alcanzan el plexo solar (celíaco) hasta terminar en la flexura (codo) esplénica del colon (1). De aquí se deduce que el nervio vago sufra también indirectamente los efectos por la disminución progresiva de la corriente eléctrica procedente del parasimpático sacro. Por ello, al faltar también la electricidad en el nervio vago, es lógico que desaparezca la habitual motilidad del colon, dando lugar por ello a que se produzca una incontinencia fecal.

La amplia patología que produce el parasimpático pelviano aparece descrita en los tres trabajos que hemos descrito al principio de este estudio (2,3,4). Los terminales nerviosos del parasimpático sacro son como las raíces de un árbol: si no reciben agua, se seca la tierra y no puede nutrir a las raíces; el tronco y sus correspondientes ramales también se marchitan, se secan. Es lógico, pues, que pensemos que los terminales nerviosos actúan como dichas raíces: si las células (tierra) no le proporcionan el trofismo (nutrición) al axón (tronco), éste se atrofia, ya no puede portar corriente electromotriz.

Por hacer conexión (sinapsis) el parasimpático sacro con el corredor celular nervioso (2,3,4), éste queda también afectado y, por tanto, el tronco cerebral (bulbo raquídeo, puente de Varolio y pedúnculos cerebrales) tampoco puede recibir la corriente electromotriz de los terminales nerviosos del parasimpático sacro, que se nutren de las células normales (hísticas) de los ovarios y de los testículos (Figs. 1, 2 y 3).

Mucho hemos reflexionado y meditado sobre la poderosa influencia que pudiera ejercer la relación entre EDAD y los ÓRGANOS GENITALES de ambos sexos. No vemos ni concebimos ninguna otra parte orgánica cuya patología pudiera estar relacionada con la edad. Por ello creemos que ni en el hipocampo ni en la central vegetativa radique el origen de tan penoso y temido mal. Si esto fuese así, el Alzheimer aparecería a cualquier edad; y esta enfermedad sólo se da en la edad adulta y por igual en ambos sexos. La patología que afecta a todas las hormonas del organismo tiene su origen en el binomio hipófisis-hipotálamo. Estas glándulas, a su vez, dejan de ejercer sus habituales funciones endocrinas al faltarles la electricidad procedente del parasimpático sacro.

Ahora bien: ¿Cómo conseguir el restablecimiento neurocelular entre las células hísticas (normales) y los terminales nerviosos del parasimpático sacro? A continuación exponemos nuestro criterio, nuestra conclusión.

Conclusión

Muy difíciles incógnitas ofrece el dar una definitiva solución a la curación de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, de ser cierta la teoría electrobioquímica aplicada a dicha enfermedad, nos brota una lógica, fruto de una larga meditación y concentración. Y como resultado de ello nos inclinamos con moderado y contenido optimismo por confiar en que la causa del Alzheimer se inicia con una patología en las células de Graaf, encargadas de la formación ovular, y las células de Leydig, que producen el espermatozoide. Dicha causa consistiría en una disfunción de ambas células gonadales. Y esta anomalía podría repercutir en las respectivas bioquímicas de las células normales, dando lugar a que sufran un atrofiamiento o bien una disfunción que les impida nutrir a los terminales nerviosos del parasimpático pelviano.



Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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