El envejecimiento en los diferentes paises, continentes y culturas
Autor: Noelia Pérez Gázquez | Publicado:  7/06/2012 | Otras Especialidades , Geriatria y Gerontologia , Articulos | |
El envejecimiento en los diferentes paises, continentes y culturas .2

ESPARTA Y GRECIA

En Esparta, la vejez era venerada y honrada. Los hombres quedaban liberados de sus obligaciones militares a los 60 años, pero estaban destinados a mantener el orden. Esparta era una sociedad oligárquica y opresiva, confiaba el poder a los ciudadanos que a la vez eran los más viejos y los más ricos. Este gobierno de ancianos inculcaba a los más jóvenes el respeto a la vejez.

En Atenas dentro del periodo Helenístico, las leyes de Solom dieron todo el poder a los hombres de más edad. El Areópago que gobernaba los asuntos públicos estaba compuesto de antiguos arcontes o magistrados. En la antigua Grecia, la situación de los ancianos fue muy distinta, su sentido de la perfección y de la belleza relegaron a los más viejos a un segundo plano. La vejez significó una ofensa al espíritu, llegando a ser considerada una enfermedad.

Platón y Aristóteles reflexionaron sobre la vejez llegando a conclusiones distintas y opuestas. Platón, en su obra La República, describe la ciudad ideal como aquella que garantiza la felicidad de los hombres, pero “la felicidad” es la virtud, y la virtud se adquiere con el conocimiento de la verdad. Sólo aquellos hombres que han salido de la “caverna” y han contemplado las ideas son los aptos para gobernar, y ello se adquiere después de una educación que debe comenzar en la adolescencia y dará plenamente sus frutos a partir de los 50 años, convirtiéndose así en la “guardia de la ciudad”. Para Platón, el cuerpo no es más que una apariencia. La vejez en si misma tiene un valor. Los más viejos deben ordenar y los más jóvenes obedecer.

La filosofía de Aristóteles concluye de manera diferente. En su obra La Retórica, describe la juventud como ferviente apasionada y generosa; mientras que la vejez sería todo lo opuesto. Aristóteles observa la vejez desde la idea en la que la experiencia no es un factor de progreso, sino de involución. Presupone al viejo como un hombre que se ha pasado la vida engañándose y ello no le da superioridad sobre los jóvenes que por su corta edad no han acumulado tantos errores.

Propone una política diferente a la de Platón. Para Aristóteles el mejor gobierno es aquél que se elige alternando hombres formados y con virtud, conciliando así una forma de democracia y oligarquía.

Los comienzos de Grecia estuvieron marcados por la mitología. Existía una fuerte creencia en que los dioses dirigían la vida y el destino de los pueblos. Alrededor de Esculapio se organiza todo lo relacionado con la salud. Se construyeron templos para venerar a este semidiós, donde acudían enfermos que eran atendidos por sacerdotes. En estos ritos se sacrificaban animales y se rezaba.

Entre los siglos VI y IV a.C. se producen grandes avances en todo lo referente a la medicina y a la salud. La figura que aparece en esta época fue Hipócrates (460-370 a.C.), que aportó importantes conocimientos de fisiología, anatomía y patología. Hipócrates representó la racionalidad en el campo médico. Su teoría se basaba en el equilibrio que mantiene el hombre con la naturaleza, en estado de salud; cuando se rompe dicho equilibrio, aparece la enfermedad. En sus escritos defiende que al organismo lo regulan cuatro humores: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra.

En lo que se refiere a los cuidados, en aquella época la mayoría de los cuidadores eran hombres y sacerdotisas. La mayor parte de los tratamientos que se aplicaban de forma genérica consistían en baños, alimentación, purgas, cataplasmas, compresas frías y medicinas hechas a base de plantas.

EL IMPERIO ROMANO

En la cima del sistema de estratificación del Imperio Romano se encuentran dos órdenes aristocráticas que monopolizaban las instituciones políticas, económicas y sociales más poderosas. Una era el Senado, que se componía de ricos hacendados cuya carrera anterior era la de Magistrados. La otra élite, menos influyente, la formaban la orden de los équites, caballeros que ostentaban cargos de distinto rango dentro del ejército a las órdenes del Emperador, que alcanzaban buena posición económica y cuya elección se solía hacer entre los miembros de las familias más antiguas y poderosas. Esta orden aristocrática estaba compuesta por hombres más jóvenes.

Los poderes del Senado eran inmensos. Dirigía toda la diplomacia romana, administraba las finanzas, juzgaba los delitos de mayor gravedad, etc. Esta situación se amparaba en una tradición ideológica, apoyada por la economía rural: los campesinos desconfiaban de todo lo que era novedoso y apostaban por la permanencia como “sabiduría y virtud” esencial entre los romanos.

El Derecho Romano concedía este estatus de privilegio y de autoridad del anciano que se consolidaba en el seno de la familia como institución. El poder del padre de familia era prácticamente ilimitado. Un hijo que agredía a su padre era inmediatamente expulsado de la sociedad y condenado a muerte. Con el paso del tiempo esta autoridad sin límites del anciano provocó grandes conflictos, conduciendo a un verdadero odio hacia los mayores.

Durante los primeros años del cristianismo, los ancianos mantenían aún cierto poder y seguían siendo respetados, pero fue a partir del siglo V cuando su poder se fue debilitando, convirtiéndolo en un elemento negativo y sin valor. En esta época se adquirió gran destreza en la cura y el cuidado de los heridos en el campo de batalla. Aparecieron los hospitales de campaña, que al principio eran utilizados sólo por militares y posteriormente también por civiles.

Para los romanos el agua era un bien básico. Las termas eran uno de los lugares más frecuentados por el pueblo, donde tomaban los baños y se especializaron en los masajes.

LA EDAD MEDIA Y EL RENACIMIENTO

En la Edad Media, el cristianismo que heredó ideológicamente el pensamiento de la Iglesia deformó la cultura clásica y convirtió a la vejez en una imagen sombría asimilándola como la antesala de la muerte.

A su vez, la Iglesia fue positiva en un sentido, creando a partir del siglo IV hospicios y hospitales que mediante la limosna beneficiaron a ancianos, huérfanos y enfermos desvalidos. La atención a los enfermos y su cuidado se convirtió en un oficio de gran valor porque estaba amparado por las enseñanzas de Jesucristo: dedicarse a los demás, cuidar de los más débiles, ser misericordioso, etc.

El final de esta etapa se caracterizó por un periodo de destrucción (invasión, guerras y epidemias), que acabó con la diferencia de clases fundamentalmente en el ámbito urbano. Las ciudades se despoblaron, aumentando así la población rural. Esta ruralización desplazó aún más al hombre de edad avanzada por la dureza de las tareas del campo. Durante esta época, los viejos estuvieron casi excluidos de la vida pública.

Los orígenes de la sociedad feudal se remontan al siglo VIII. En esta época aparece el vasallaje. El anciano no parece tener mucha relevancia, pues había que defender los feudos de los nobles y para ello se debía tener destreza en el manejo de las armas. Tanto entre los jóvenes aristócratas, a los que se les formaban para ser caballeros, como entre los jóvenes campesinos, primaba la fuerza y no había lugar para los más débiles. A los niños, desde una edad temprana se les trataba como pequeños adultos, sometiéndoles a un aprendizaje militar, en el caso de la nobleza, o al desempeño de trabajo rural, en el caso del campesino.

Los monasterios fueron los lugares donde acudían y se cuidaba a los enfermos. Los monjes atendían a los hombres y las monjas a las mujeres. Esta división en los cuidados por sexo ha perdurado hasta épocas recientes en España.

En el Renacimiento, se puede ver dentro de las artes y de las letras cómo se resalta la juventud y la belleza como concepto de perfección, y se rechaza todo aquello que represente la fealdad, la decrepitud y la decadencia del ser humano. En este periodo, la mujer es la que sale peor parada. Los textos clásicos ilustran muy bien esta misoginia, caricaturizando a la mujer mayor. La imagen de la mujer bruja llegó hasta la inquisición.

El siglo XVI presenta un panorama menos desolador. Al disminuir las guerras, los varones alcanzaban una edad más avanzada, a su vez, también se desarrollaron mayores medidas de higiene en los partos, lo que hizo que se produjese un aumento demográfico. La aparición de clases medias presupone que la actitud social se volvió más benevolente en la relación con los ancianos.

LA VEJEZ EN LAS SOCIEDADES DESARROLLADAS

Uno de los más importantes procesos demográficos de los que han tenido lugar durante el presente siglo ha sido la prolongación de la vida media de la población mundial.

Este logro sin precedentes se consigue a lo largo de un periodo de tiempo, cuyos orígenes en algunos países industrializados se remonta a doscientos años atrás, con la desaparición paulatina de guerras, pestes y hambrunas; retroceso de las pandemias, gracias al descubrimiento de los antibióticos, de las vacunas y a las medidas de higiene y de prevención.

La transformación consiste en el paso de una situación de elevada mortalidad y morbilidad a causa de enfermedades infecciosas que afectan principalmente a la población infantil, a otra de baja mortalidad caracterizada por un aumento de enfermedades degenerativas que afectan fundamentalmente a los ancianos. Esta transición se produce mediante un proceso por el que la salud y la enfermedad de una sociedad evolucionan en respuesta a los avances socioeconómicos, tecnológicos, políticos, biológicos y culturales.



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