Si te pones a pensar, nuestra vida está llena de suposiciones: cuando pasa un chico que te gusta y no te mira supones que pasa de ti, cuando tu marido no hace algo que a ti te gustaría y supones que si te conoce debería saberlo, cuando suspendes un examen y supones que es porque el profesor te tiene manía… y podríamos poner infinidad de ejemplos de nuestra vida cotidiana. El problema de todo esto es que cuando hacemos suposiciones las vemos como reales, consideramos que tenemos razón y verdaderamente creemos que es real. Esto nos lleva a una gran cantidad de problemas, porque de una simple suposición, solemos hacer un drama importante que la mayoría de veces se funda en una idea errónea. Si has reflexionado un poco sobre esto quizás te preguntes: entonces, ¿porqué inconscientemente hacemos suposiciones de manera continuada? Hacemos suposiciones porque nuestra mente es muy sabia y siempre necesita respuestas, necesita entender lo que pasa a su alrededor, y si no se produce la respuesta que necesita, la supone. En nuestra vida diaria hay miles de preguntas que no exteriorizamos, y por lo tanto, de las cuales no obtenemos respuestas. De todas esas respuestas no obtenidas, hacemos suposiciones, rellenamos el hueco que nos queda vacío para que nos sintamos seguros; si los demás te dicen algo, haces suposiciones, si no te dicen nada, también haces suposiciones, da igual si la respuesta es correcta o no, basta con que suplamos esa necesidad de saber. Todo esto ocurre por un grave problema: no tenemos el valor de hacer preguntas. Tenemos interiorizado que hacer preguntas es peligroso y hemos aprendido a comunicarnos a base de suposiciones. Y las suposiciones solo conllevan problemas, rupturas de relaciones, sentimientos de angustia, pues cuando suponemos creemos que tenemos razón hasta puntos ilimitados en los que somos capaces de destruir nuestras relaciones para defendernos a nosotros mismos. Ahora querrás saber, ¿Qué solución tiene todo esto? PREGUNTAR. Asegúrate de que las cosas quedan claras, pregunta siempre las cosas que no entiendas e incluso en esos momentos no supongas que sabes todo de la situación. Simplemente busca las respuestas de todo lo que te preguntes interiormente y teniendo todo claro no tendrás la necesidad de hacer suposiciones. El día que consigas no hacer suposiciones te comunicarás con habilidad y claridad y tus palabras se volverán impecables. La base de una gran mayoría de nuestros problemas es la comunicación, y si consigues una buena los problemas comenzarán a disolverse. Comprendo que la teoría es fácil de decir, y a la hora de interiorizarlo y llevarlo a cabo es una tarea complicada, pero aunque al principio te resulte difícil, actuando así una y otra vez conseguirás fortalecer tus acciones y crear una base sólida para éste nuevo hábito. Fernando Pena y Sheila García Montesinos www.miconsulta.es
|