Ante el avance potencialmente infinito de la tecnociencia, emerge la Bioética como la ética que se especializa en la defensa de la vida como valor supremo. En el presente artículo se hace una revisión de los aspectos bioéticos de la calidad de vida, el ambiente y la tecnociencia. En el contexto de la globalización es necesario estar moralmente alertas para edificar una sociedad del conocimiento que mantenga el sentido de lo humano, incluyendo la tecnología, para que esta sea un medio y no un fin en sí misma, para que el hombre no sea víctima de su propio invento, para que cada uno de los seres humanos y no humanos que poblamos este planeta podamos gozar de un futuro mejor, incluyendo las futuras generaciones en el marco de un desarrollo sustentable. El ser humano tiene las obligaciones morales de actuar pensando en la suerte de los otros, de evitar la destrucción de la existencia humana y de velar por el cuidado de la naturaleza para las generaciones futuras, por lo que la transferencia de tecnología nociva desde los países desarrollados se debe evitar con base en los principios éticos de no maleficencia, justicia y responsabilidad.
La calidad de vida viene siendo objeto de interés para economistas, sociólogos, políticos, filósofos y todas las disciplinas de las ciencias sociales. En este artículo se hace una revisión acerca de las diferentes concepciones que hay sobre ésta tomando como base autores con diferentes enfoques filosóficos y epistemológicos. Indagar acerca de que los ciudadanos vivan bien tiene que ver con alcanzar el desarrollo de ciertas capacidades humanas, lo que permite llevar una vida plena. La presente revisión sobre la calidad de vida busca resaltar que esta es un área que merece atención por las múltiples facetas que abarca, por su complejidad y por la incertidumbre que lleva implícita.
Las enfermedades cardiovasculares han ido progresivamente en ascenso, especialmente en diabéticos tipo 2, lo que hace necesario que se estudien los factores de riesgo cardiovascular en estos pacientes. Se hizo un estudio transversal y descriptivo para determinar los factores de riesgo cardiovascular en una muestra de 34 diabéticos tipo 2 de una población de 103. La edad fue 56,2 ± 9,05 años, 61,8% mujeres, 72,2% tenía dislipidemia, 58,8% hipertensión, 47% antecedente de enfermedad cardiovascular, 64,7% sedentarios, 44,1% obesos, 41,2% con sobrepeso y 11,7% fumaba. Todos tuvieron dos o más factores de riesgo. 64,7% recibían aspirina, al 91% le había sido prescrita, 4,5% automedicada y 4,5% no recuerda. Nadie refirió abandono del tratamiento antiagregante. Los médicos internistas fueron quienes más indicaron aspirina (34,6%). Se sugiere abordaje integral del diabético, haciendo énfasis en la modificación del estilo de vida y alimentación, así como realizar futuras investigaciones en este campo.