Aneurisma aortico. Una emergencia sanitaria
Autor: Montserrat Prado Rodríguez-Barbero | Publicado:  10/10/2009 | Angiologia y Cirugia Vascular , Cirugia Cardiovascular | |
Aneurisma aortico. Una emergencia sanitaria.2

Si el paciente se encuentra hemodinámicamente inestable:

 

  • Administrar volumen para mantener constantes: cristaloide y coloides, como la albumina, el voluven.
  • Tener preparadas concentrados sanguíneos para trasfundir.
  • Administración de oxigeno con ventimask.
  • Realizar la cirugía conveniente, para reparar la resección; bien sea implantando un injerto o colocando una endoprótesis tipo “stent” (tubo hecho de maya que permite sostener la estructura de la arteria).

 

Pronóstico: si la rotura ha sido total sólo un 40% de los pacientes sobreviven, pero si el paciente es intervenido antes de que esta se produzca las expectativas son mejores, ya que la mayoría suele superar el proceso.

 

Complicaciones: algunas de las complicaciones que el paciente puede experimentar durante el desarrollo del proceso son:

 

  • Disección aórtica (por hipertensión arterial (HTA), embarazo, síndrome de Marfan que consiste en un aumento de la elasticidad de la pared aórtica por falta de tejido conjuntivo).
  • Rotura aórtica.
  • Embolia pulmonar
  • Ataque cardiaco.
  • Shock hipovolémico.
  • Insuficiencia renal
  • Accidente cerebrovascular (ACV).

 

Aneurisma aórtico-torácico:

 

Suelen ser más frecuentes en varones de raza blanca hipertensos y con una edad comprendida entre los 50 y los 70 años. Se pueden desarrollar tanto en el tramo descendente ( los más habituales), ascendentes como transverso o cayado de la aorta (estos últimos son los menos frecuentes). Suelen ser fusiformes y su sintomatología se inicia por las molestias que sufre el paciente al ver aumentada la compresión de las estructuras que rodean la zona de la arteria afectada, como pueden ser la tráquea, la laringe, etc (1,2,3).

 

Etiología: la causa más común es el endurecimiento de las paredes arteriales originadas por la presencia de placas de ateroma en ellas, es decir, la arterioesclerosis; aunque existen otros factores que también refuerzan su aparición como:

 

  • Infección.
  • Traumatismo (caídas, tráficos...)
  • Enfermedades de transmisión sexual como la sífilis.
  • Hipertensión arterial (HTA) prolongada durante el tiempo.
  • La existencia de trastornos del tejido conectivo.
  • Alteraciones congénitas con necrosis quística.
  • Disecciones anteriores de la aorta.

 

Sintomatología: variará dependiendo del tramo de la aorta que se vea afectado:

 

  • En la aorta ascendente: dolor torácico profundo, difuso y constante.
  • En la aorta transversa o cayado aórtico: disnea, tos, ronquera.
  • Si se produce un aneurisma disecante: dolor torácico rasgante que se irradia a cuello, hombros, espalda y abdomen.

 

Tratamiento: es muy similar al caso anterior:

 

  • Se deberá estabilizar la paciente: control de constantes, electrocardiograma (EKG), monitorización cardiaca y control hemodinámico, control de diuresis.
  • Administrar los fármacos necesarios: antihipertensivos, analgésicos, sedantes, sustancias inotrópicas negativas, etc.
  • Realización de la cirugía cuando se encuentre estable: dependiendo de la zona afectada se realizará: si la zona comprometida es la zona ascendente o callado se realizará una aortoplastia, si por el contrario la zona comprometida es la zona descendente se realizará un implante aórtica o se colocará un “stent” dependiendo de la amplitud de la lesión.

 

Pronóstico: está condicionado por los antecedentes y otras patologías que sufra o haya sufrido el paciente, como la diabetes, alteraciones cardiovasculares, etc. Alrededor del 5-10% de los pacientes operados fallecen tras la intervención.

 

Complicaciones: algunas de las complicaciones con las que nos podemos encontrar son:

 

  • Disección aórtica y rotura aórtica como en el caso del aneurisma aórtico abdominal.
  • Latidos cardiacos irregulares que pueden llevar a un ataque cardiaco.
  • Shock hipovolémico debido al sangrado.
  • Insuficiencia renal.
  • Parálisis o ACV.

 

Pruebas diagnósticas para el aneurisma aórtico torácico y abdominal.

 

Una vez que hemos comprobado los síntomas y signos del paciente es necesario el realizar una serie de pruebas diagnósticas que nos confirmen o desmientan dicha patología, algunas de ellas son (4):

 

  • Radiografía de tórax y abdomen simple: muestra el ensanchamiento y entorno del aneurisma, sobre todo si está calcificado y además vemos si existe desplazamiento de las estructuras de alrededor.
  • Aortografía o arteriografía: mediante el contraste que se administra podemos ver la localización y la extensión de la lesión, así como de los vasos colindantes.
  • Ecografía: las ondas sonoras nos pueden ser útiles si las radiografías y la exploración física no ha sido concluyente.
  • TAC: determinan el tamaño exacto de los aneurismas torácicos.
  • Electrocardiograma (EKG): nos puede ayudar a realizar el diagnóstico diferencial entre el dolor originado por un aneurisma o por un infarto de miocardio.
  • Ecocardiografía transesofágica: nos permite ver el corazón de manera clara y si existe algún aneurisma asociado.

 

 

Bibliografía.

 

  1. Garrido Miranda, J.M. Urgencias y emergencias para el personal sanitario. Editorial Logoss, 2000:pag. 298-301.
  2. Arias Pérez, J., Aller M. A; Arias J.I.; Enfermería médico-quirúrgica. Editorial Tebar, 2000. Tema 20.
  3. López Izuel, M; Riu Camps, M; Forner Bscheid. Cuidados Enfermeros. Editorial Elsevier. España, 2005: pág. 212-214.
  4. Swearingen P.; Ross D. Manual de Enfermería medicoquirúrgica. Editorial Elsevier España, 2000; pág.: 125-127.



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